LAS CAUSAS DEL DOLOR EMOCIONAL

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images (24)Todos lo padecimos alguna vez y nos sentimos con ansiedad, soledad, angustia, tristeza, vacíos, con esas emociones no placenteras que se derivan de experiencias que suceden en la vida como el rechazo, la no aceptación, la falta de comprensión, la culpa, la pérdida de algo que queremos, etc.

Cuando experimentamos dolor emocional es hasta cierto punto complejo poder enfocarse en otras cosas, sobre todo si es agudo y profundo.

El dolor emocional roba la atención y la concentración de las actividades cotidianas.

Provoca el aislamiento con los demás, llanto, desesperación, angustia, ansiedad, actitudes relacionadas con la ira como gritos, etc.

Evasión del dolor, desde distracciones como ver la tele o escuchar música hasta la evasión más fuerte con sustancias como alcohol o drogas cuando el dolor es más agudo y se vuelve insoportable.

Frialdad o indiferencia provocada por la resistencia a querer sentir.

Actitudes de “no me importa” o de dureza emocional para con uno mismo o los demás.

Entre más carecemos de amor, más sentiremos dolor.

Cuando uno siente dolor emocional, se puede deber a diversas causas. Pero las relaciones afectivas son las principales causas de dolor emocional.

Cuando esperamos que el otro nos acepte o apruebe y de repente percibimos su rechazo o desaprobación. El dolor que puede llegar a sentirse con el rechazo puede ser tan intenso que muchas personas en verdad se sienten agredidas, lo cual puede generar ira o enojo, y provocar que la relación se deteriore o dañe y pueda llegar incluso a romperse.

Cuando no nos aceptamos o tenemos escasa valoración por lo que somos, buscaremos agradar y quedar bien con el otro, actuaremos a partir de la aceptación o admiración de los demás, de manera que el otro nos pueda brindar la aceptación y aprobación de la cual carecemos.

Entre más dolor sentimos por el rechazo del otro, más estábamos actuando a partir de la aceptación ajena. En realidad no nos duele el rechazo del otro, lo que nos duele es que no estamos siendo realmente íntegros con nuestra propia persona, nos prestamos a juegos que no nos gustan o agradan sólo por complacer o querer captar la atención del otro.

Nos duele el rechazo porque principalmente nosotros rechazamos o desaprobamos una parte de nosotros mismos, y al hacerlo, estamos dejando a un lado lo que verdaderamente somos a cambio de que “nos quieran”.

Habría que empezar por observarse lo más posible y tratar de encontrar donde no estamos siendo nosotros, o donde nos rechazamos, desaprobamos o somos artificiales.

Es necesario aprender a observar nuestras debilidades, y a observar el dolor no como un enemigo a evadir o para luchar contra el, sino como un mensajero que nos quiere ayudar a crecer y a ser más grandiosos.

El dolor es un gran maestro si aprendemos a entenderlo y a transformarlo. El mensaje del dolor es que volvamos a centrarnos en lo esencial, en la sencillez de lo que somos, aprendiendo a reaccionar de forma sencilla y honesta a los que nos va aconteciendo. Aprender a aceptar nuestras debilidades y fortalezas, a vernos y sentirnos valiosos sin caer en la vanidad o arrogancia, y para esto se requiere un proceso de auto-observación constante.

La culpa es un sentimiento de auto-castigo, de sentir que no hicimos “algo bien” o que procedimos de una forma incorrecta, y nos regañamos y desaprobamos por eso.

Este dolor es fácil de sentir, cuando observamos que alguien nos rechaza o desaprueba por nuestra conducta, y tiene razón. Al reconocer que no hemos actuado de la mejor forma, podemos caer en culpas y auto-reclamos, los cuales nos provocan dolor emocional.

Cuando sintamos culpa, empecemos por comprender que la vida es un lugar de experiencias donde todos crecemos y aprendemos unos de los otros.

Esperar conductas perfectas de nosotros mismos, sólo nos hace caer en una rigidez de pensamiento y sentimiento, lo cual provoca nuestro auto-rechazo cuando esta perfección no sucede. Siempre estamos tratando de hacer lo mejor que se puede para entender y relacionarnos. Muchas veces, hacemos y decimos cosas que no son propicias, pero esto le puede pasar a cualquiera. El problema es que cuando vemos que la reacción del otro no fue la esperada o provocó reacciones de malestar, alejamiento o rechazo, entonces nos sentimos “mal”, con culpa.

Entender que las relaciones son un medio para el autoconocimiento y nos permitimos aprender de ellas más que intentar ser perfectos, así  podremos aclarar nuestras actitudes y ver y reconocer nuestras posibles debilidades en ellas.

Buscar un diálogo para que la otra persona pueda entender nuestras reacciones o nuestros sentimientos, pero no de forma culposa, sino de forma digna, es decir, aceptando nuestras debilidades, siendo honestos con nosotros y con el otro, y dejando de querer controlar la situación en un molde perfecto.  Evitar los sentimientos de regaños hacia nosotros mismos, la crítica severa y el rechazo hacia nuestras acciones.

Creamos dependencias afectivas con los seres que nos rodean y cuando se alejan o nos alejamos por algo, sentimos dolor, un profundo “extrañar” hasta una ansiedad o angustia fuerte. Todos dependemos de una u otra forma de los que amamos. Sin embargo, cuando el dolor es muy agudo en la separación, significa que la dependencia esta rebasando los límites de nuestro bienestar.

Entonces se debe empezar uno a enfocar en la vida personal, pues lo más probable es que se haya puesto la felicidad o el bienestar en manos del otro.

En este caso, el dolor “de desprendimiento” nos avisa que hemos dejado a un lado nuestros intereses esenciales, que nos hemos alejado de lo que realmente nos llevaría a nuestra realización. Habría que enfocar la atención a lo que nos hace realmente felices, a lo que hemos quizá descuidado, o quizá tengamos que aprender a ser más independientes o a valorarnos más, sobre todo en el caso cuando una relación termina y no queremos que así sea.

Cuando sientas dolor emocional no lo rechaces ni lo trates de evadir. No es fácil, cierto, muchas veces sentir cosas que no nos gustan. Pero si aprendes a desahogarte y a ver tu dolor como un mensajero, podrás aprender de él, pues nos quiere enseñar, a entendernos y aceptarnos más, y a descubrir las profundidades de eso que llamamos amor.

El dolor es una emoción negativa, directamente relacionada con un hecho que nos afecta.

El sufrimiento es un dolor emocional, alimentado con toda una serie de pensamientos y emociones negativas, que aumentan su intensidad y duración.

En primer lugar, tienes que estar convencido de que estas sufriendo y de que quieres dejar de hacerlo, aunque al principio esto implique que te va a doler, quizás más.

Es importante que aceptes tus emociones.
Uno de los grandes obstáculos que nos impide manejar el dolor y el sufrimiento es la tendencia que tenemos a negar nuestros sentimientos.

Cuando vivas una situación dolorosa, siente el dolor, para que puedas identificarlo claramente y si son varias emociones, para que puedas irlas separando.
No trates de disminuirlo, justificarlo o anestesiarlo con medicinas, actividades, alcohol, comida, etc.

Trata de percibir en que partes del cuerpo lo sientes y cómo lo sientes.
Cuáles son las sensaciones físicas.
Curar el dolor emocional, al igual que curar el dolor físico, duele, pero si no limpias una herida física está se infecta y duele más, lo mismo sucede con el dolor emocional.

Permite que salgan tus sentimientos.
Escribe, pinta, baila, háblalo con alguien (siempre y cuando sea una persona capacitada para ayudarte), llora, golpea un cojín, háblale a un retrato, etc.
El segundo paso es ver que hay atrás del dolor o del sufrimiento.

Pregúntate:
¿Qué es lo que me duele (enoja, molesta, da tristeza, etc.)?
¿Es lo que …….. me hizo?
¿Cómo lo estoy interpretando?
¿Qué pienso de esa persona y qué pienso de mi ?
¿Es por qué no se cumplieron mis expectativas? ¿Me siento amenazado, traicionado, etc.?
¿Por qué?
Analiza todas las posibles causas de tu dolor o sufrimiento.

Cuando trabajes con el sufrimiento, trata de separar las diferentes emociones que lo componen.
Hazlo por escrito.
Te puedes ayudar observando tus conductas y escuchando lo que la gente te dice.
Califica del 1 al 10 la intensidad de cada emoción y luego compara con la situación para ver si la intensidad de esa emoción es congruente con lo que sucedió.

Analiza en donde y cómo aprendiste a pensar y sentir así y ve qué diferencias hay entre la persona que eres en estos momentos y el niño que eras cuando lo aprendiste.
¿Crees que es lógico y necesario que reacciones igual?
Recuerda que ese pequeño no tenía ni la capacidad de pensar y analizar que tienes tú, ni ninguna de las herramientas que tienes, como adulto, para relacionarte y resolver tus problemas.

No te causes un daño innecesario.
No permitas que el pesimismo, la culpa, un estilo de pensamiento equivocado, la depresión, etc., aumentes tu sufrimiento innecesariamente.

El dolor emocional temporal se produce a causa de una serie de eventos: la muerte de un ser querido, una ruptura amorosa, la inconsciencia o crueldad por parte de los demás.

Si sufres por alguna de estas causas, acepta que es normal sentirse dolido o molesto durante un periodo corto. Afrontémoslo: si un ser querido muere, solo una persona muy fría no se vería afectada por ello. Si amas a alguien y esa persona te deja, es natural sentir dolor. Estas cosas son normales. Tratar de sanar lo que es normal no tiene sentido. Deberás sentir dolor por un tiempo, es normal.

Te hacen enojar, te hieren, te insultan, te ofenden, etc., es culpa tuya. Eso no es cierto. Eso sugiere que las personas no aman, no se apegan, no confían o no invierten sus emociones.

Si sufres de dolor emocional, existe una razón para eso. Lo que no cambia es que es importante tener cuidado cuando te tomes algo en serio, porque eso te afectará emocionalmente. Lidia con el dolor, pero no lo conviertas en la parte importante de tu vida.

El dolor es real. Ora o medita. Tómate un tiempo para ti mismo. Debes lidiar con tu problema o nunca lo superarás. No intentes librarte rápidamente de esta etapa de dolor. Aun cuando todo en lo que puedas pensar te lleve a sentir dolor, la verdad es que permitirte tener este sentimiento es importante. Enmascarar tu dolor cuando tratas de trabajar o solo superar el día a día puede ser necesario hasta cierto punto, pero asegúrate de permitirte algo de “tiempo a solas”, un tiempo para sentir realmente todos esos sentimientos que tienes, en lugar de solo reprimirlos o negarlos.

¿Qué sientes realmente tú?

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EL EQUILIBRIO

images (23)Que importante es vivir en equilibrio.

Los que tenemos metas claras, a veces debemos luchar con el equilibrio.

Al conocer dónde queremos llegar muchas veces nos envuelve la pasión y dejamos de lado cosas y personas importantes.

Por eso es común ver personas muy exitosas pero solas o con hijos muy tristes que su mayor sueño es que tengan un tiempo para ellos.

También lo vemos en personas muy espirituales que viven meditando o rezando a Dios, pero se olvidan de quienes lo rodean.

Personas enamoradas que parece que sólo hay amor para su pareja.

La verdad es que podemos dirigir nuestra vida mucho más de lo que pensamos. Podemos controlar nuestro estado económico, anímico. Iniciando acciones que nos lleven hacía más salud, éxito, amor.
Lograr el equilibrio Emocional nos  puede ayudar para avanzar

Renovemos nuestra  energía.

Programemos nuestro día hacia el futuro deseado.

Desechemos las actividades o acciones que no sirven o lo que es peor nos perjudican.

Preparemos nuestra mente para su máximo rendimiento.
Meditemos es una manera fantástica para relajarnos y  para integrar rápidamente todo lo que hemos aprendido y conectarnos  con nuestro ser interior.

Estimulemos ambas partes del cerebro.

Realicemos técnica para equilibrar los centros energéticos.

Detectemos los orígenes de emociones limitadoras.

Practiquemos técnicas para bajar niveles de estrés al instante en cualquier sitio y en cualquier momento.

Sentirnos bien en cada momento.

Soltando emociones negativas apenas las reconocemos.

Rompiendo con patrones o conductas negativas que cargamos por mucho tiempo.

Aceptando que podemos tener momentos de tristeza o enfado pero que eso no lo debemos cargar por todo el día o por mucho tiempo.

Teniendo más autoestima y paz interior.

Relacionándonos mejor con otras personas, ya que somos nosotros mismos con virtudes y defectos sin necesidad de llevar ninguna máscara.

Sintiendo más fuerza, ilusión y certeza en nuestro futuro.

Viviendo la vida sin altibajos sin sentirnos por momento tan eufóricos, llenos de vitalidad, dispuestos a comernos el mundo y al minuto, sin que haya ocurrido nada, caer en el desánimo y embargarnos en la desilusión. Con un desajuste de sentimientos que vienen y se van, con ese descontrol de estar en lo más alto para caer sin remedio, motivo de algunos de los trastornos emocionales que más afectan, como por ejemplo, la ansiedad.

Debemos tener la suficiente fuerza psicológica para afrontar la vida sin esos desequilibrios emocionales que a veces nos incapacitan para seguir adelante y ser felices.

Aprendiendo a manejar nuestras emociones para convertirlas en algo positivo porque lo primero que tenemos que hacer es conocer y reconocer nuestras emociones. En definitiva, conocernos a nosotros mismos.

Estar dispuestos a investigar, reconocer y expresar nuestros sentimientos. Una mirada al interior que se hace necesaria para encontrar el equilibrio emocional que necesitamos, siendo capaces de distinguir si lo que sentimos es presión o culpabilidad, responsabilidad o imposición, vergüenza o envidia, amor o dependencia.  

Un mayor conocimiento de nuestras emociones nos llevaría a poder manejarlas y transformar la angustia en aceptación, el miedo en aprendizaje, la desilusión en sueños, la ansiedad en iniciativas y la depresión en revitalización. Cómo aprender a identificar esas emociones depende de la forma de ser de cada persona. A algunas les bastará con tomarse un tiempo para ellas mismas, mientras que otras necesitarán técnicas como la meditación o incluso terapia psicológica.

¿Tu vida está equilibrada? ¡Espero que me cuentes!