MÉTODO DE SERENIDAD Y ELIMINAR ANGUSTIAS

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serenidadSon muchas las técnicas de relajación y control de ansiedad.

Estrategias para superar la depresión.

Ejercicios para incrementar la autoestima y mejorar las habilidades sociales.

Estrategias de solución de problemas.

Ejercicios de meditación, métodos para hacer frente a las obsesiones, las fobias o ataques de pánico.

Pero no son mágicas ni curan los trastornos de ansiedad y depresión de la noche a la mañana.

No existe” Cure su ansiedad en una semana”, “Venza su depresión sin esfuerzo”, ya que todo eso es mentira, pues hay que trabajar duro y durante mucho tiempo para poder superar estos estados.

Hay técnicas que han demostrado su utilidad en el tratamiento de estos trastornos, pero que requieren de un compromiso firme por parte de la persona en ponerlas en práctica para que de este modo puedan resultar eficaces.

Hay que ser perseverante y no esperar obtener grandes resultados de forma inmediata, ya que esto es un trabajo que hay que realizar a medio y largo plazo, pero el esfuerzo merece la pena.

Hoy en día tenemos tantos problemas y asuntos que resolver.

Y a veces parece como si nadie se diera cuenta de todo lo que tenemos que resolver al mismo tiempo: trabajar, estudiar, encargarnos del hogar, ajustar nuestro presupuesto y seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades.

Parece imposible que en medio de tantas preocupaciones y contratiempos, podamos conservar la serenidad para resolver todo sin caer en la desesperación ni afectar a los demás con nuestra impaciencia.

El valor de la serenidad nos hace mantener un estado de ánimo pacífico y tranquilo aún en las circunstancias más adversas.

Sin exaltarse o deprimirse, encontrando soluciones a través de una reflexión detenida y cuidadosa, sin engrandecer o minimizar los problemas.

Cuando las dificultades nos aquejan fácilmente podemos caer en la desesperación, sentirnos tristes, irritables, desganados y muchas veces en un callejón sin salida.

A simple vista el valor de la serenidad podría dejarse sólo para las personas que tienen pocos problemas, en realidad todos los tenemos, la diferencia radica en la manera de afrontarlos.

Debemos ser conscientes de algunas realidades, no podemos abandonar nuestras ocupaciones habituales y escaparnos a algún lugar lejano para meditar con tranquilidad; dejarnos arrastrar por la tristeza; trabajar con menos intensidad, o esperar a que alguien tome nuestro problema en sus manos y lo resuelva.

Toda dificultad se ve más difícil y más grave que las anteriores, aun más si se agrega a otras que ya tenemos.

Nos empeñamos en encontrar la solución casi de manera simultánea al surgimiento del problema, algunas veces se da, pero no siempre. Por lo general toda situación requiere un consejo o un análisis profundo y detenido.

En estado de tensión, por nuestra mente, pasamos y repasamos las mismas palabras, las mismas opciones y los mismos pensamientos sin llegar a nada y aumentando nuestra ansiedad, perdiendo tiempo, energía y buen humor.

La serenidad no se da con el simple deseo, si así fuera, no tendríamos tiempo de sentirnos intranquilos o desesperados.

Usualmente reaccionamos y actuamos por impulsos, privando a nuestra inteligencia de la oportunidad de conocer y dilucidar todas las aristas del problema.

Revisemos cuatro ideas básicas para generar serenidad en nuestro interior:

  • Evitar “encerrarse” en sí mismo.
  • Encontramos mejores soluciones cuando buscamos el apoyo y el consejo de aquellas personas que gozan de nuestra confianza,  porque sabemos de antemano que su opinión estará siempre de acuerdo a la razón, la verdad y la justicia.
  • Concentrarse en una labor o actividad: Parece contradictorio pensar en mantener la atención rodeados de tanta tensión y preocupación, pero es posible salir de ese estado encaminando nuestros esfuerzos a realizar nuestras labores con la mayor perfección posible. Lo que necesitamos es liberar nuestra mente, salir del círculo vicioso y estar en condiciones de analizar las cosas con calma. No existe mejor distracción que el propio trabajo y la actividad productiva.
  • Gozar de la alegría ajena: Normalmente las personas que nos rodean se percatan de nuestro estado de ánimo. Los hijos, el cónyuge, los compañeros de trabajo no tienen la culpa, tampoco son indolentes a nuestro sentir, simplemente intentan hacernos pasar un momento agradable, no debemos alejarnos, ni rechazar estas pequeñas luces que iluminan nuestro día. Escucha las anécdotas, sonríe, ayuda a tus hijos a hacer la tarea… ¡Aprovéchalos!
  • Cuidarnos físicamente: Parece elemental y obvia esta observación, pero hay personas que se sienten afectadas de tal modo que dejan de comer y dormir por sus preocupaciones. Todos sabemos que las personas se vuelven más irritables ante la falta de alimento y descanso, por lo tanto, este descuido merma nuestra capacidad de análisis y decisión.

Seguramente todos hemos tenido la experiencia de “distraernos del problema” sin darnos cuenta; cuando volvemos a ser conscientes del mismo, nos sentimos liberados de la ansiedad y el pesimismo, es entonces cuando podemos pensar y decidir.

La serenidad hace a la persona más dueña de sus emociones, adquiriendo fortaleza no sólo para dominarse, sino para soportar y afrontar la adversidad sin afectar el trato y las relaciones con sus semejantes.

La mayoría de los tratamientos psicológicos que se emplean hoy día, suelen ser ineficaces porque tienden a ser incompletos, es decir, sólo se ocupan de restablecer aquella área o áreas que la persona suele manifestar como problemática o deteriorada, pero perdiendo de vista la totalidad de la persona donde todas las áreas y componentes de su personalidad están interrelacionados y conectados entre sí, por lo que si hay problemas o alteraciones en una sola de estas áreas, esto se manifestará en un comportamiento problemático a nivel general.

De hecho, la mayoría de los tratamientos psicológicos tratan de curar los síntomas, pero no analizan las causas subyacentes que originan dichos síntomas.

Es decir, a una persona que sufre de ansiedad, simplemente se le enseña una técnica de relajación y punto, pero esta herramienta es insuficiente ya que a medio plazo, la persona volverá a recaer en su ansiedad, puesto que no se trabajó sobre la totalidad de la persona y sobre las diversas áreas que podrían estar ocasionando y desencadenando dicha ansiedad.

Esta ansiedad pudo ser causada por una falta de autoestima, por un déficit en habilidades sociales, por un déficit en la capacidad para solucionar y afrontar problemas, por una falta de control mental, por una incapacidad para aceptar determinados sentimientos, emociones y/o pensamientos, etc., por lo que si no se trabajan todos estos aspectos de forma conjunta, el déficit psicológico seguirá manifestándose en la persona de una u otra manera y la ansiedad seguirá dañando y desestructurando su vida.

Todos los aspectos de la personalidad que influyen de manera interrelacionada y reciproca para que la persona pueda tener un óptimo y adecuado desarrollo personal, tanto a nivel psicológico y emocional, como en lo que respecta a su calidad de vida y a su satisfacción personal en todos los ámbitos de su existencia.

Es evidente, que si todas las áreas que conforman la personalidad están bien desarrolladas y afianzadas, la persona se encontrará bien, se sentirá plena y su desarrollo personal será óptimo y satisfactorio.

Por otro lado, la simple carencia en un área determinada, contaminará e influirá sobre las demás, haciendo que dicha persona se encuentre mal y que su desarrollo personal se encuentre obstaculizado, manifestándose en toda una serie de problemas psicológicos o emocionales.

Es importante llevar a cabo un proceso de reconstrucción personal en el que decidamos hallar la salida al dolor y sufrimiento que hay en nuestra vida.

Y que cada día que pasa seamos más conscientes de que si no cambiamos nuestra actitud, la forma de pensar, de sentir y de actuar, todo se agravará, ya que nuestro cuerpo no podrá seguir aguantando durante mucho más tiempo el estado de tensión y nerviosismo.

No se puede recuperar el equilibrio perdido recurriendo solamente a fármacos, ya que para poder recuperar nuestro equilibrio personal, hay que hacer un profundo trabajo de reconstrucción individual que nos permita restablecer la energía pérdida, recuperar el entusiasmo por la vida y conseguir desprendernos del estado de angustia y desilusión tan común en nuestros días.

Los fármacos pueden proporcionarnos alivio a corto plazo, no producen en la persona el cambio interno necesario para que ésta recupere el control de su vida, y con ello el control de sus pensamientos, sentimientos y emociones.

Es importante utilizar tu mente y ayudarte a cambiar tu forma de afrontar los problemas.

Que aprendas a romper la relación negativa que tienes establecida entre tu mente y tu cuerpo, bien aprendiendo a relajar tu mente, aprendiendo a relajar tu cuerpo, o relajando ambos de manera simultánea.

Con este aprendizaje, conseguirás que los pensamientos negativos y la tensión física que éstos producen, no puedan producirte emociones dolorosas, provocando con ello una mejora en tu vida a nivel físico y emocional.

Sólo necesitas creer que el cambio es posible y que está al alcance de tus manos, más cerca de lo que te puedas imaginar, ya que la fuerza para el cambio está dentro de ti, se encuentra en tu interior y puedes acceder a todo el potencial que guardas dentro de ti.

Hazlo ahora, no esperes más. No lo dejes para mañana, porque el mañana es solamente una ilusión. La única transformación posible debe ser realizada ahora. ¿Por qué esperar más? ¿No te gustaría poder empezar a disfrutar de tu vida plenamente de una vez por todas?

Pues adelante, hazlo ahora, deja tu mente abierta, libérate de todas tus preocupaciones y haz tuyas las ideas que se mencionan y exponen. Una vez que las hayas hecho tuyas, ponlas en práctica y convéncete a ti mismo de que el cambio es posible mediante la acción.

Avanza lentamente pero de forma segura, es mejor dar pequeños pasos que intentar correr demasiado deprisa.

¿Qué paso darás?

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AMOR COMPASIVO

compasionLa única forma de comenzar el verdadero viaje de la vida es sentir el amor compasivo y el respeto por nosotros mismos y luego tomar acción.

Nunca llegaremos a sentirnos totalmente seguros.

Se trata de desarrollar amor compasivo y tomar acción.

Encontrarnos con nuestros propios límites y con nuestro deseo de aferrarnos a algo y ver que hay más amor compasivo, más respeto por nosotros mismos, más confianza, que necesita ser reconocida.

Y luego trabajar en ello, simplemente, seguir tomando acción.

Cultivar la apertura y un gran corazón que nos permitan ser menos y menos dependientes.

Comenzar por saber en el lugar que estamos.

Observar a nuestro niño, sin criticarlo, con humor y generosidad, aprendiendo a hacernos amigos de nosotros mismos.

Tener la confianza para dar un nuevo paso.

Sentir siempre esa mano que nos apoya, esa motivación para cultivar esa compasión amorosa.

Darnos cuenta que así vamos creciendo, avanzando, siendo más completos y enteros.

El único real obstáculo es la ignorancia.

El negarnos a mirar toda la realidad, el saber donde estamos y que podemos lograr más.

Lograr amarnos más a nosotros, abrirnos más, saber que necesitamos realmente.

Trabajar con los obstáculos es el viaje de toda nuestra vida.

Vencer los miedos, pero con un corazón tierno y palpitante, al dar un paso hacia lo desconocido.

Darnos cuenta de esos miedos y la necesidad de seguirlos trabajando.

El miedo y la resistencia que no son reales obstáculos, sino lo son la ignorancia y el negarnos a reconocer nuestra tarea pendiente.

Si no nos enfrentamos a nuestros miedos, a nuestros obstáculos.

Todos los días se transforman en una rutina, en donde cada día estamos con más miedos y siendo cada día más tímidos e inseguros.

Tenemos que estar continuamente despiertos, tomando acción, abriéndonos, avanzando.

Por momentos nos acompañará el miedo, el resentimiento y las dudas, pero al ir creciendo iremos aprendiendo a quitarnos esas armaduras que nos hacían sentir tan seguros.

Nos enfrentaremos con lo que nos paraliza y tomaremos coraje y nos conectaremos con nuestro verdadero potencial.

Realizaremos todo lo que somos capaces y sabremos cuando es suficiente por el momento.

Así estaremos más despiertos y conectados con nuestra esencia, soltándonos y abriéndonos al mundo.

El tratar de protegernos, encerrarnos es sinónimo de inseguridad, miseria y sufrimiento.

Nos deja en un lugar muy pequeño, doloroso e introvertido que se hace más y más claustrofóbico y más y más miserable a medida que envejecemos.

Si tenemos 50 años y vivimos quitándonos lo que nos limita seguiremos creciendo cada día más.

Si vivimos protegiéndonos de todo cada día estaremos más limitados y no cambiaremos más.

Tendremos un patrón mental que no podremos detener, por el resto de nuestra vida.

Si le tenemos miedo a algo y nos quedamos con esa idea, quedaremos atrapados.

 Es importante abrirnos, soltarnos, enfrentarnos a situaciones que nos toca atravesar y vincularnos con nuestros pensamientos y emociones.

No existe la vida adecuada o perfecta la que nos toca vivir es la que nos mostrará lo que debemos saber para aprender y tomar acción.

Tenemos una determinada vida, y cualquiera la  familia que tengamos y las personas que nos rodean son las adecuadas para que nos vayamos liberando de nuestras limitaciones y armaduras.

Podemos aprender con la familia.

Desde el amor nos ofrecemos la sabiduría de no caer en la auto- compasión, dándonos cuenta que el sentirnos mal es una oportunidad para crecer y que todos atravesamos por esa experiencia.

Que si alguien opina sobre nuestras armaduras es momento de observarnos y ver que nos duele y permitir liberarnos e iluminar nuestras vidas.

La práctica de cada día es simplemente desarrollar una completa aceptación y apertura a todas las situaciones y emociones de los demás y hacia los demás.

Vivenciar todo completamente, sin reservas ni bloqueos, de modo que nunca nos retiremos o centralicemos en nosotros mismos.

El AMOR COMPASIVO es la expresión natural de mi Ser. YO SOY, pienso, siento, expando, vivencio, irradio, ilumino y estoy lleno de AMOR COMPASIVO en todo lo que hago, oigo, siento, veo, saboreo y huelo.

El AMOR COMPASIVO ahora se expande en círculos, envolviendo e inundando todo a mi alrededor hasta cubrir el planeta tierra.

Dios es AMOR COMPASIVO, y como sólo existe Dios, sólo creo en el AMOR COMPASIVO.

No hay ninguna expresión de mala voluntad que pueda dañarme. Todos los que me rodean y tratan, sólo piensan, sienten y hablan con AMOR COMPASIVO.

No tengo obstáculos, porque el AMOR COMPASIVO los disuelve. Solamente recibo, llega a mí y produce alrededor de mí, AMOR COMPASIVO.

El AMOR COMPASIVO es un Poder que está en mí. No existe poder, ni ayuda más grande que el AMOR COMPASIVO dentro de mí.

El Principio de mi vida es AMOR COMPASIVO, que es Orden Divino.

Mi Espíritu sólo está lleno de AMOR COMPASIVO, me da Fuerza y me protege. Lo único que tengo que hacer es mantenerme lleno de AMOR COMPASIVO, pensándolo, sintiéndolo, hablándolo y expresándolo.

El AMOR COMPASIVO me da Fe, Iluminación y Amor. YO SOY la Ley del AMOR COMPASIVO en mí, actuando ahora. YO SOY la realización consciente del AMOR COMPASIVO. Todos los Seres Cósmicos de AMOR COMPASIVO están conmigo, dándome sus bendiciones. Eternamente, Amén.

La compasión abre nuestros corazones, y nos vuelve piadosos unos con los otros en momentos de tristeza o pérdida. No necesito sentirme solo nunca. El amor eterno y devoto de Dios está conmigo. A veces recibo consuelo y otras veces lo ofrezco.

Siento gratitud por poder recibir y expresar el amor de Dios en mis experiencias de vida. El amor compasivo de Dios vive en mí.

¿Y tú que haces?