EL AMOR COMO RELACIÓN DE PAREJA

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descarga (18)El amor es la base de toda pareja y si no hay un amor verdadero, tarde o temprano, la pareja tendrá problemas y fracasará.

El amor en la relación de parejas tiene que alimentarse, cada uno de los integrantes tiene que nutrirlo y poco a poco, madurar como pareja.

Tener  una buena comunicación entre los dos, respeto por el otro, aceptación de las diferencias, la proyección a futuro y la conservación de espacios propios.

La alegría de estar con el otro y  de compartir la vida juntos.

El amor tiene tres cualidades principales:

Atracción: es la parte “química” del amor. Ese interés o deseo físico — incluso sexual — que se experimenta por otra persona. La atracción es la responsable de las ganas que tenemos de besar y abrazar a nuestra pareja. La atracción es lo que subyace a esa mezcla de nerviosismo y excitación que experimentamos cuando se cerca.

Intimidad: el vínculo que desarrollamos cuando compartimos con una persona pensamientos y sentimientos que no compartimos con nadie más. Cuando experimentas esa sensación de intimidad con tu pareja, te sientes apoyado, cuidado, considerado y aceptado tal como eres. La confianza es un componente esencial de la intimidad.

Compromiso: Es la promesa o decisión de seguir al lado de esa persona a pesar de los altibajos que pueda haber en la relación.

La relación se va convirtiendo gradualmente en un lugar para la comunicación, la confianza y el apoyo mutuo, donde cada miembro de la pareja sabe que el otro estará allí en los malos momentos. Ambos se sienten aceptados y valorados por lo que son.

No se nos ha educado apropiadamente para poder establecer de una forma consistente el amor de pareja y poder vivir una relación sana y satisfactoria con otra persona. 

Nuestra cabeza está repleta de conceptos equivocados y fantasías románticas acerca de lo que es el amor.

Lo que acaba llevando a muchos a una penosa situación de rutina y aburrimiento en la que lo único que consiguen es frustración y verse viviendo con una persona que en realidad no les despierta ya ningún deseo.

La pareja, pudiendo ser una de las relaciones más alegres y satisfactorias de todas, acaba por convertirse en una especie de cárcel de co-dependencia en la que no hallan mas que rutina, frustraciones, y manipulaciones mutuas, que en el peor de los casos pueden llegar a convertirse en un tormento de discusiones y desavenencias muy desagradables para ambos.

En la relación de pareja salen a la luz todos nuestros miedos e inseguridades, nuestras carencias, dependencias y manipulaciones de la otra persona, nuestro egoísmo y nuestro infantilismo.

Es por esto que, sin una adecuada educación y autoanálisis en este sentido, se hace muy difícil que una persona pueda llegar a tener una relación de pareja satisfactoria.

Sobrados son los casos de famosos que aparentando tener relaciones de pareja modélicas y envidiables, acaban por romperse e ir saltando de una pareja en otra buscando el amor infructuosamente, haciéndose evidente que no es ni la belleza física, la fama, la importancia social o el dinero lo que hace que podamos tener una relación de pareja auténtica y feliz.

Las relaciones de pareja se deberían basar en el amor. Sin embargo, cuando un miembro de la pareja siente necesidad exagerada de recibir amor del otro, o su vida gira por completo en torno a esa persona, se podría afirmar que la relación es más bien de dependencia.

En una relación basada en el amor, “dos personas están juntas por el placer de compartir con el otro aquello que cada uno es y que le hace sentir bien consigo mismo, no para que el otro le proporcione lo que uno siente -de manera consciente o inconsciente- que le falta en su vida”.

Así, la persona que vive una relación con amor -situación distinta del enamoramiento- se siente completa, libre y puede recibir y dar bienestar a su pareja en una relación de intercambio entre iguales.

La dependencia surge del miedo a no valer suficiente, no poder vivir solo, estar incompleto, morir si el otro se va… Este apego patológico crea relaciones desequilibradas, conflictivas o superficiales en las que no es posible desarrollar el potencial personal creativo.

¿Qué piensas tú?

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APRENDER A DEJAR FLUIR

fluye como un rioSiempre habrá cosas que no podemos controlar, y si seguimos queriéndolo hacer, serán una gran fuente de ira, frustración y estrés.

La solución es simple: aprender cómo dejarte fluir.

Puedes tener una perfecta y pacífica rutina al despertarte todos los días.

Has arreglado todo, para tener buenas mañanas y hacer cosas que te brinden calma y felicidad.

Y de repente, un caño se rompe y tienes que pasar la mañana completa tratando de limpiar.

O ya estabas por salir con tus hijos y te ensucian la ropa al derramar el desayuno y todo se complica.

Trayendo  todo el estrés del mundo porque se cambió tu rutina. Este hecho arruina tu día entero. ¿Es así?

Creo que a esta altura de todo lo que compartimos para lo mayoría no es así.

Sabemos que no se debe arruinar todo el día y hay que aceptar el cambio sin enojo y frustración.

Resolver el problema lo mejor que podamos y seguir adelante.

Date cuenta de que no puedes controlarlo todo. Aunque todos lo sabemos,  la manera en la que actuamos, sentimos y pensamos muchas veces contradice esta verdad básica.

Nosotros no controlamos el universo y aún así, desearíamos poder hacerlo. Es cierto que puedes influenciar las cosas pero muchas otras están simplemente fuera de nuestro control.

Tú puedes controlas tu rutina matutina, pero habrá ciertas cosas que suceden de vez en cuando (enfermedad, accidentes, llamadas telefónicas) que interrumpirán tu rutina.

Date cuenta que estas cosas van a pasar. Situaciones que no están en nuestras manos y que nos afectan en cualquier aspecto de nuestras vidas y debemos aceptarlo como tal, de no ser así, viviremos constantemente frustrados. Piénsalo un poco.

No puedes cambiar las cosas en tu cabeza si no estás consciente de ellas. Conviértete en observador de tus pensamientos, como un auto-evaluador.

Date cuenta cuando te molestas, para poder hacer algo al respecto. Anota en una libreta por cada vez que te enojas, por una semana. Así, poco a poco te darás más cuenta de tu ira y frustración.

Cuando sientas que comienzas a enojarte o frustrarte, toma aire profundamente, varias veces. Este paso es importante para calmarte. Al practicarlo ya tienes un camino avanzado.

Si te enojas por cualquier cosa que pasa, como que el auto se descompone o los niños rompen algo, toma una respiración profunda, da un paso para atrás, siente como que estás viendo una película, y verás mucho más de lo que habías visto antes. Alejarse de las cosas ayuda porque te das cuenta de que en realidad no es tan importante como parecería y dejas de darles importancia. Entonces, ¿para qué enojarse? No puedes cambiarlas ya paso, no vale la pena traer más problemas, como arruinando tu día.

Siempre ayuda ver las cosas de forma divertida que frustrarte.

Ríete cuando algo no te sale bien, ya lo aprenderás y lo harás mejor.

Se requiere de ser observador de la situación para poder reírse, por lo que tienes que verla desde arriba, no desde dentro.

Esa separación es magnífica, así que si puedes reírte de las cosas, has alcanzado un punto significativo. ¡Intenta reír aunque no creas que es gracioso!, poco a poco se convertirán en graciosas las situaciones.

Una vez al día trata de pensar y escribir sobre las situaciones, ¿qué te molestaron?, ¿Por qué? ¿Qué hiciste al respecto? ¿Si funcionó? ¿Qué puedes hacer la próxima vez? Esto te ayudará a aprender de tu proceso.

¿Eres de enojarte mucho? ¿Por qué?