LAS PERSONAS QUE SE VICTIMIZAN

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imagesPara hablar de las personas que se victimizan hay que identificarlas.

Son aquellas personas que acostumbran victimizarse,  expertas en el manejo de los mensajes indirectos y disfrutan de mostrarse inocentes después de elaborar una estrategia denominada “violencia silenciosa”.

Estas personas pueden utilizar una postura de “persona indefensa” para generar culpa en los demás. “Es frecuente escucharles decir ‘no fue mi intención’, ‘me interpretaste mal'”.

Generalmente ven el lado negativo de cualquier situación que se le presenta, rechaza mostrarse feliz ante los demás, disfruta de contar sus tragedias o dramas, busca preocupar y bajar el buen ánimo a la persona que la escucha, no le interesa encontrar soluciones a los problemas de los que se halla víctima.

Siente que la vida fue injusta con ella, en ocasiones convencida de que nunca será feliz. En muchos casos presenta el trastorno de personalidad negativista, manifestando un comportamiento pasivo-agresivo.

Las consecuencias radican en que son vistas como “sufrida”, “triste”, “negativa”, “víctima de las circunstancias de los demás, de la vida”, haciendo que quienes la rodean se alejen de ella, la miren con lástima y ella llegue a autoconvencerse de que no puede tener expectativas futuras positivas o agradables.

Es difícil que la familia, los amigos o su entorno general puedan ayudarle. Difícilmente lo permite, al buscar la compasión de los demás, necesitará una persona en la que él confíe y no lo rechace.

Este tipo de personas reacciona muy bien en terapia psicológica cognitiva conductual, con técnicas específicas que le lleven a comprender sus responsabilidades y derechos en relación a las personas que lo rodean, mejorando así su relación interpersonal. 

Es un estado de la salud mental en la que tienden a llamar la atención, se perciben a sí mismo como blanco de todos los ataques y persecuciones transitando por la vida “con el mundo en su contra”.

Situaciones de esta índole dejan por fuera la díada víctima-victimario, pues quien se victimiza de forma recurrente lo hace por una percepción distorsionada de sí y su contexto y ve “conspiradores” donde verdaderamente no los hay.

De acuerdo con distintas estadísticas e investigaciones, esta tendencia se da mayormente en mujeres, y es un modelo de conducta que tiende a repetirse e instalarse porque generalmente quien “anda por la vida llorando por los rincones” obtiene grandes beneficios aunque no siempre duraderos, pues con el tiempo quienes rodean a estos seres se cansan de las quejas.

Algunos hacen de la auto victimización un estilo de vida; hábiles para la manipulación “secan sus lágrimas” con el apoyo, el afecto, el dinero, los ascensos laborales y las consideraciones extras de los corazones solidarios a los que saben conmover.

Manejan con maestría la culpa de los otros y el miedo, emociones que enlazan como araña que teje su tela con actitudes morales y éticas, a tal punto que en la mayoría de los casos quedan enredadas en “su propia red”. De ahí a perder la dignidad hay un solo paso.

Si uno tiene un mundo interior sano y bien cultivado, ese diálogo será alumbrador, porque proporcionará luz para interpretar la realidad y será ocasión de consideraciones muy valiosas.

Si una persona, por el contrario, posee un mundo interior oscuro y empobrecido, el diálogo que establecerá consigo mismo se convertirá, con frecuencia, en una obsesiva repetición de problemas, referidos a pequeñas incidencias perturbadoras de la vida cotidiana: en esos casos se convierte en un disco rayado que repite obsesivamente lo que con más intensidad ha arañado últimamente nuestra afectividad.

La relación con uno mismo mejora al ritmo del grado de madurez alcanzado por cada persona.

Las valoraciones que hace una persona madura, tanto sobre su propia realidad como sobre la ajena, suelen ser valoraciones realistas, porque ha aprendido a no caer fácilmente en esas idealizaciones ingenuas que luego, al no cumplirse, producen desencanto.

El hombre maduro sabe no dramatizar ante los obstáculos que encuentra al llevar a cabo cualquiera de los proyectos que se propone. Su diálogo interior suele ser sereno y objetivo, de modo que ni él mismo ni los demás suelen depararles sorpresas capaces de desconcertarle. Mantiene una relación consigo mismo que es a un tiempo cordial y exigente. Raramente se crea conflictos interiores, porque sabe zanjar sus preocupaciones buscando la solución adecuada. Tiene confianza en sí mismo, y si alguna vez se equivoca no se hunde ni pierde su equilibrio interior.

En las personas inmaduras, en cambio, ese diálogo interior, suele convertirse en una fuente de problemas: al no valorar las cosas en su justa medida — a él mismo, a los demás, a toda la realidad que le rodea —, con frecuencia sus pensamientos le crean falsas expectativas que, al no cumplirse, provocan conflictos interiores y dificultades de relación con los demás.

Contemplemos toda la realidad que nos rodea con deseos de enriquecimiento interior, porque quien ve con cariño descubre siempre algo bueno en el objeto de su visión.

El hombre que dilata y enriquece su interior de esa manera, dilata y enriquece su amor y su conocimiento, se hace más optimista, más alegre, más humano, más cercano a la realidad, tanto a la de los hombres como a la de las cosas.

La personalidad de víctima o el victimismo, consiste entonces en defenderme de posibles situaciones de malestar, a través del no reconocimiento y proyección externa (hacia otra persona o cosa) de determinada situación. Si una persona llega tarde al trabajo, dirá que la causa es el tránsito automotor, la lluvia, alguna otra persona o cierta eventualidad. No pensará que la tardanza se debe a que no se organiza, a un hábito que no ha notado que tiene, al mal cálculo del tiempo, o a una protesta metafórica que hace contra el jefe, el trabajo o la empresa.

Una forma rabiosa de victimismo, consiste en molestarse por que otros no son como nosotros o como deseamos que sean. En estos casos la tendencia es a atacarlos, acusarlos, etiquetarlos para dañarlos moral, emocional o físicamente. Esta demostración de intolerancia excluyente, que por inconsciencia e ignorancia espiritual, suele verse amparada por ideologías y credos que ocultan lo que en realidad no es más que simple y llana conducta patológica.

Aceptemos que todos podemos a  veces vivir desde una posición de víctima, sin negarlo o evadirlo, cuando así pasa.

¿Qué piensas tú?

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DESTINO Y LIBRE ALBEDRÍO

descarga (3)Aunque todos los seres humanos tenemos un destino, también disponemos del libre albedrío, de tal modo que nuestras vidas, y la de los que nos rodean, se ven afectadas por las elecciones que hacemos mientras experimentamos esta existencia dentro de este estado físico en el que estamos aquí y ahora.

Destino y libre albedrío coexisten e interactúan constantemente sin estorbarse, ya que se complementan dentro del círculo de la vida.

Está escrito en los padres que tenemos; en el número de hermanos; en nuestro nombre propio; en el día de la muerte; en el día del nacimiento; en los hijos que tendremos.

“La paradoja de la predestinación, o destino, establece que todos los actos que están ocurriendo y que van a dar lugar a un resultado futuro, no pueden ser modificados de ninguna manera. Lo que tiene que ocurrir, ocurrirá, es inevitable”.

El libre albedrío hace referencia a la capacidad de tomar nuestras propias decisiones y de poder conducirlas hasta lograr la resolución o meta.

El ser libre sin actuar de acuerdo a las emociones, decidiendo actuar de una manera, como nosotros lo hemos elegido, independientemente de cómo nos sentimos.

Hay personas que prefieren creer que todo en la vida es azar y está sometido exclusivamente a los caprichos de la casualidad.

Este es un punto de vista tranquilizador en cierta medida, porque mitiga la carga de la responsabilidad personal.

También hay personas que creen que la vida fluye totalmente de acuerdo con la predestinación derivada del karma de cada uno, de los efectos de causas que arraigan en encarnaciones pasadas; y esta posición también es consoladora, porque lo absuelve a uno de responsabilidad en el presente.

Finalmente, hay quienes creen que la propia voluntad es el factor determinante de nuestro destino, y ésta es una actitud un poco menos reconfortante, porque habitualmente la vida nos pone frente a cosas que no es posible alterar por un esfuerzo de la voluntad, ni siquiera de la más poderosa.

Evidentemente, en muchos de nosotros hay una especial oposición a hacer frente de manera creativa a esta cuestión del destino y el libre albedrío, ya que profundizar demasiado en ella sería el equivalente de asumir una responsabilidad para la cual no estamos preparados, e incluso, quizás, ni siquiera equipados. Sin embargo, debemos creer hasta cierto punto en el poder de la elección porque sin ella nos hundimos en el desamparo y la apatía, y debemos tener cierta fe en las leyes mismas de la vida que nos guían, para que con su funcionamiento no nos dejen irreparablemente destruidos.

Evidentemente, en muchos de nosotros hay una especial oposición a hacer frente de manera creativa a esta cuestión del destino y el libre albedrío, ya que profundizar demasiado en ella sería el equivalente de asumir una responsabilidad para la cual no estamos preparados, e incluso, quizás, ni siquiera equipados. Sin embargo, debemos creer hasta cierto punto en el poder de la elección porque sin ella nos hundimos en el desamparo y la apatía, y debemos tener cierta fe en las leyes mismas de la vida que nos guían, para que con su funcionamiento no nos dejen irreparablemente destruidos.

El problema del destino y del libre albedrío está en la base de uno de los conceptos erróneos de más difusión popular en astrología. Y eso se debe en gran parte a que en el nivel popular hay muy poca comprensión de lo que la astrología tiene que decir al respecto.

Hemos visto ya cómo sus proyecciones inconscientes pueden llevar a un individuo a enfrentamientos, relaciones y situaciones que, aunque asuman un apariencia de destino, están reflejando su propia lucha por llegar a la conciencia de sí mismo.

Una breve consideración de cómo funciona la sombra, las imágenes de los padres que residen en las profundidades de la psiquis.

La carta natal es la semilla, y es verdad que de las semillas de pera nacen perales; nos asombraría que fuese de otra manera. No es difícil ni siquiera para el pensador pragmático apreciar que el horóscopo natal no es más que el reflejo de una reserva de potencialidades y que esto depende de su nivel de conciencia, el individuo puede utilizar para actualizar el mito que es su propia vida.

Entre esa interminable maraña de posibilidades que se forma con la mezcla de lo inevitable con las decisiones que tomamos haciendo uso de nuestra parte de libre albedrío, así como de la incidencia de variables naturales y variables humanas, es decir, de múltiples cosas que interactúan dinámicamente para generar cambios constantemente, fluye nuestro diario vivir.

Casi siempre los extremos son malos. Y en este caso, ambas filosofías totalmente contundentes y radicales parecen ser extremos.

El punto correcto, si existe, estará por allí, entre ambos extremos, en un punto de equilibrio que no necesariamente esté ubicado en el medio de ambos… y que seguramente también precise de estar cambiando constantemente de posición.

Si hay algo que todos compartimos es un destino cierto, todos tenemos fecha de caducidad. Incluso aquellos que pretenden burlarlo metiéndose en un congelador.

Ahora bien, si todos los caminos llevan a Roma, puede uno dejarse llevar, o bien decidir, cuál es el que quiere seguir y cómo hacerlo. Libre albedrío.

Podemos entender esto a través de un ejemplo:

… Un experto zapatero fabricaba los mejores zapatos que uno pudiera imaginar, pero nació en un país donde las personas carecían de pies. Es el destino. Mas el hombre no se asustó y aprovechó todas sus habilidades para fabricar guantes. Eso es el libre albedrío.

En pocas palabras: “El libro del destino existe pero, gracias a los dioses, los humanos no tenemos acceso a él”. Esto nos proporciona la capacidad de equivocarnos y sentir que nuestras acciones son completamente libres.

Muchos científicos encontraron en la física cuántica la solución a este problema. Para la física cuántica no hay certezas sólo probabilidades. Bajo este esquema el hombre es capaz de escoger su destino porque la realidad se está creando constantemente. No hay nada predeterminado, todo está abierto.

¿Qué destino será el tuyo?

HO’OPONOPONO

images (33)Que podamos practicar el Hoʻoponopono ese arte hawaiano muy antiguo de resolución de problemas basado en la reconciliación y el perdón.

Existen otras prácticas de perdón similares en islas de Oceanía como Samoa, Tahití y Nueva Zelanda. Tradicionalmente, el ho’oponopono es practicado por sacerdotes de curación o “kahuna au” entre los miembros de la familia de una persona que está físicamente enferma. Las versiones modernas se llevan a cabo dentro de la familia por el miembro de más edad, o por el propio individuo.

Se define en el diccionario hawaiano como “higiene mental: conferencias familiares en donde las relaciones se corrigen a través de la oración, discusión, confesión, arrepentimiento, compensación mutua y el perdón”

Literalmente, ho ʻo  es un vocablo utilizado para convertir en verbo al sustantivo siguiente.

En éste caso transforma en verbo al sustantivo “ pono “, que es definido como “bondad, rectitud, moralidad, cualidades morales, procedimiento apropiado o correcto, excelencia, bienestar, prosperidad, beneficio, condición verdadera o natural, deber, adecuado, propio, justo, virtuoso, equitativo, beneficioso, exitoso, en perfecto orden, preciso, correcto, facilitado, aliviado, deber, necesario.”

Ponopono es definido como “enderezar; poner en orden o en forma, corregir, revisar, ajustar, enmendar, regular, arreglar, rectificar, ordenar, arreglar ordenada o pulcramente.”

Comenzó como una costumbre en donde los miembros de una familia se reunían con otros miembros de su familia no tan inmediatos donde “ponían en orden” relaciones familiares disfuncionales.

Algunas familias se reunían diaria o semanalmente, para prevenir que surgieran problemas. Otros cuando alguna persona se enfermaba, creyendo que la enfermedad se debía a la tensión de la ira, culpa, recriminaciones y falta de perdón.

Kupuna Nana Veary escribió que cuando cualquiera de los niños en su familia se enfermaban, su abuela preguntaba a los padres: “¿Qué han hecho?”. Creían que solamente se curaría con el perdón entero de la familia completa.

El proceso comienza con oraciones. Se hace una declaración del problema y se discute la transgresión.

Se espera que los miembros de la familia resuelvan los problemas y cooperen, no que se aferren a los errores cometidos.

Se toman uno o más momentos de silencio para reflexionar en el enredo de emociones y lesiones.

Los sentimientos de todos son tomados en cuenta. Después se confiesan, arrepienten y perdonan. Todos liberan al otro, lo sueltan. Se desprenden del pasado  y juntos concluyen el evento con un festejo, que simboliza la liberación.

Otra variante para la finalización del hoʻoponopono se representa dándole algo a la persona perdonada.

En 1976 Morrnah Nalamaku Simeona, considerada como una sacerdotisa sanadora o kahuna lapaʻau, adaptó el hoʻoponopono tradicional, de perdón familiar mutuo, a las realidades sociales de nuestros días.

Para ello lo extendió tanto a un proceso de resolución para problemas sociales en general fuera de la familia como a una auto-ayuda psico-espiritual, en lugar de a un proceso grupal.

La versión de Simeona está influenciada por su educación cristiana (protestante y católica) y sus estudios filosóficos sobre la India, China y Edgar Cayce. Como en las tradiciones hawaianas, ella enfatiza la oración.

Y a diferencia de las tradiciones hawaianas, ella describe los problemas como los efectos de Karma negativo, diciendo que “tienes que experimentar por ti mismo lo que le has hecho a otros” y tú eres el creador de tu vida y de tus circunstancias.

Cualquier acto incorrecto es memorizado dentro de uno mismo y reflejado en cada entidad y objeto que estuvo presente cuando la causa ocurrió.

Como las leyes de causa y efecto predominan en todo lo vivo y todas las vidas, el propósito de su versión es principalmente “liberar experiencias infelices y negativas en reencarnaciones pasadas y resolver y quitar traumas de los ‘bancos de memoria’.” 

Las ataduras kármicas entorpecen la evolución mental, por lo cual “la limpieza (kármica) es un requisito para la expansión de la conciencia.”El usar su proceso de 14 pasos disolvería esas ataduras. Ella no utilizó mantras ni ejercicios de condicionamiento.

Sus enseñanzas incluyen: hay un Creador Divino que se ocupa de los motivos altruistas de los hombres, “cuando la frase ‘así sea’ es usada después de una oración, quiere decir que el trabajo del hombre termina donde comienza el de dios“

La ‘auto identidad’ significa por ejemplo que durante el hoʻoponopono hay tres yoes o aspectos de la conciencia equilibrados y conectados con el creador divino.

Distinto a las oraciones egoístas, las “oraciones altruistas como el hoʻoponopono, donde también se reza por la liberación de otras entidades y objetos, alcanzan el plano divino o cosmos gracias a sus altas vibraciones.

Desde ese plano la energía divina o mana vendría” lo que transformaría la parte dolorosa de la memoria de malas acciones en todos los participantes en “luz pura”, en cualquier plano en que existan; “todos son liberados” Mediante esta transmutación mental los problemas pierden la energía para efectos físicos y la sanación o equilibro comienzan. En ese sentido, el mana de Simeona no es el mismo Mana al que se refieren tradicionalmente las creencias polinesias.

Después de que Simeona falleciera en 1992, sus antiguo estudiante y administrador Ihalekala Hew Len, fue co-autor de un libro junto con Joe Vitale llamado “Cero Límites” (Zero Limits) donde se refieren a las enseñanzas hoʻoponopono de Simeona.

Len no pretende ser kahuna. En contraste con las enseñanzas de Simeona, el libro dice que el objetivo principal del hoʻoponopono es alcanzar “el estado de cero, en donde habría cero límites. Ninguna memoria. Ninguna identidad.” Para alcanzar éste estado llamado ‘Self-I-Dentity’ (auto-yo-dentidad), uno debe repetir constantemente el mantra, “Lo siento mucho. Por favor, perdóname. Te amo. gracias.” 

Está basado en el principio de 100% responsabilidad,  tomando la responsabilidad por las acciones de todos, no solamente por las propias.

Si uno fuera a tomar completa responsabilidad por su propia vida, entonces todo lo que uno vea, escuche, saboree, toque, o experimente de cualquier forma sería nuestra propia responsabilidad porque está presente en nuestra propia vida.

El problema no sería con nuestra realidad externa sino con nosotros mismos. Para cambiar nuestra realidad necesitaríamos cambiarnos a nosotros mismos

¿Qué estas dispuesto a cambiar?