CONTACTO CON LOS ÁNGELES

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images (23)Lo importante a tener en consideración para iniciar este camino de comunicación con los ángeles guardianes es:

Creer en que tenemos ángeles guardianes a nuestro lado.

Querer establecer ese contacto directo con ellos. Algunas personas dicen “quiero sentir a mis ángeles!”, “quiero recibir sus mensajes!” pero luego dicen “me daría miedo escuchar una voz o sentir algo extraño!”. Es importante tener esa claridad de que realmente queremos establecer esa comunicación con ellos. No lo olvidemos… ellos son seres creados por Dios y por lo tanto estamos en ‘terreno seguro’.

Tener disposición y disciplina para practicar.

Pedir! Lo que los ángeles más respetan es nuestro libre albedrío así que es fundamental pedir a Dios y a los ángeles guardianes que deseamos sentir claramente sus señales y mensajes.

No presionar. Cuando comencemos nuestro proceso, vayamos despacio. No los presionemos. Aunque en muchas ocasiones sucede que las señales se comienzan a manifestar pronto, en otras puede pasar algún tiempo para que podamos verlas más claramente. No decaigamos. Sigamos practicando y veremos que esa comunicación con nuestros ángeles se dará!!

Dios los creó para ayudarnos a ser mejores, a superar las dificultades, a conectarnos con nuestra divinidad, y si muchas veces sentimos que no nos ayudan es porque simplemente no hemos pedido su ayuda, pues si no se lo pedimos no acudirán a nosotros. 

Todos los días pasamos y superamos,  pequeños problemas, toma de decisiones, relaciones con el mundo, etc. y a veces no salimos satisfactoriamente de ellas.

Junto a nosotros hay seres de luz dispuestos a ayudarnos. Estos seres de luz, son los ángeles. Los ángeles son guías, colaboradores y amigos. Hay que pedir su ayuda y ofrecer la nuestra a ellos.

Para atraer a los ángeles construyamos espacios de armonía y de amor. Como una casa limpia y ordenada.

Les gustan los espacios claros, pulcros, alegres y nada recargados. Eliminemos el exceso de adornos en nuestro hogar, porque los hace sentir incómodos. Tengamos flores frescas, porque les encanta sus olores. Pasemos algún tiempo en silencio. La paz y la tranquilidad son estados que atraen a los seres celestiales. Elijamos un momento del día en el que podamos estar solos, en tranquilidad para meditar. Sentándonos cómodos y relajándonos. Visualizando cómo a los ángeles les encanta nuestro hogar fresco, cálido y limpio. Disfrutemos de los sonidos de la naturaleza, acudiendo a lugares naturales como el campo, las hojas movidas por el viento es uno de los sonidos favoritos de los ángeles. 

Ellos son muy eficientes cuando se trata de resolver  y ayudar en los problemas, concretar proyectos, aclarar enigmas o dirimir conflictos.

Un ejercicio para contactar con los ángeles de manera inmediata es con un lápiz o bolígrafo, tres hojas blancas, un reloj y una grabadora (si quieres) Si está familiarizado con ordenadores, crea un archivo para los ángeles y prepárate para que tus dedos tecleen solos el teclado.

Enciende la grabadora y registra los pasos. Debes hacer pausas de dos minutos cuando se te indique. Luego escucha la lista, una vez que estés listo para realizar el ejercicio.

Cierra los ojos. Respira profundamente y relájate. Otra vez. Una vez más. Deja de lado todas las preocupaciones del día. Siéntete cada vez más lejos.

Abre los ojos y escribe la palabra ÁNGEL al comienzo de una hoja. Durante dos minutos, y solo dos minutos, escribe palabras y frases que para vos estén vinculadas con los ángeles. No importa si son extrañas tus asociaciones, simplemente déjate llevar. Al cabo de dos minutos deja tu bolígrafo. Respira profundamente.

Cierra los ojos y respira otra vez profundamente. Visualiza a los ángeles circulando a tu alrededor. Guíate por tus sentimientos más que por tus pensamientos. Abre los ojos y escribe la palabra UNIVERSO arriba. Durante dos minutos escribí palabras y frases que asocies con el universos, anota todo cuanto te surja. Pasado los dos minutos soltá el bolígrafo y respira profundamente. Relájate.

Cerrá los ojos una vez más y respirá profundamente. Visualizá un ángel tocando tu hombro. Es tu ángel guardián. Abrí los ojos y escribí la palabra MENSAJE al comienzo de la tercera hoja. Durante dos minutos escribí todo lo que se te ocurra, cualquier cosa que esté en tu mente. Pasados los dos minutos dejá el bolígrafo y respirá profundamente, cerrá los ojos y decí ´´ gracias “ porque te habrás comunicado con las tropas angelicales. Es así de fácil.

Lee tus papeles. No trates de descifrar su significado de inmediato. Si surge un pensamiento déjalo flotar, pero no trates de desentrañarlo.

Veinticuatro horas después, lee lo que has escrito ¿encuentras algo nuevo? Lo más probables es que sí lo encuentres.

Puedes realizar este ejercicio para esclarecer cualquier proyecto que tengas. Lo más difícil de la tarea es comenzar. Pero recuerda que a los ángeles les gusta ayudar a las personas que acuden a ellos. Cuanto más practiques este ejercicio más provechoso te será.

¿Qué te dijeron a ti?

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TIEMPO PARA JUGAR

images (12)El tiempo para jugar es por excelencia, el de la niñez.

Aunque en los tiempos que estamos viviendo nos encontramos con niños que no juegan.

Niños cuyos padres se ocupan de darles tantas capacidades, en donde su agenda esta cargada de actividades (inglés, computación, danza, violín, etc.). En donde llega fin de año y están estresados y agotados como los adultos.

Otros que los dejan jugar todo el día.

Yo creo que como siempre digo, el equilibrio es lo mejor.

Pero que pasa con nosotros adultos.

Endurecemos nuestro corazón de tanto esconderlo y ocultarlo para que nadie vea nuestros sentimientos, entonces la oscuridad se apodera de nuestra alma, a duras penas creemos en el amor, incluso nos sentimos ridículos cuando intentamos jugar a lo que sea. Muere nuestro niño interior y nos convertimos en adultos. Podemos ser adultos sin eliminar a nuestro niño interior.

¿Jugamos en algún momento?

 ¿A que jugamos? Los que tienen niños en la casa pueden jugar con suerte. Otros ni siquiera así, les hacen jugar solos, con otros niños o esperar que se desocupen siempre están ocupados.

Entonces de lo que tenemos que ocuparnos es de generar tiempo para jugar.

Jugar a la play, jugar en línea, jugar ajedrez, ¿será lo mismo?

Jugar como competencia o lo importante es jugar conectándonos con nuestro niño interior.

Jugar dejando volar nuestra imaginación.

Las actividades, las obligaciones se van apoderando de nuestras vidas y cada vez hay menos tiempo libre.

Ese tiempo sin horarios, sin reglas, donde te dejas llevar por el placer, por el disfrute y la alegría.

Si tenemos niños ellos nos pueden ayudar a jugar, pero también nosotros podemos buscar a nuestro niño interior y enseñarles juegos que jugábamos nosotros.

En un mundo tan tecnológico es divertido para ellos compartir juegos sin cable, ni baterías. Armar cometas, valeros., trompos, teléfonos con latas.

Jugar a la rayuela, a dígalo con mímica, pan y queso,  piedra, papel y tijera o a la escondida.

El cuerpo y el cerebro  necesitan cierto alivio de exigencias y expectativas. El descanso y el juego ayudan a mantenernos sanos y listo para seguir aprendiendo o cumpliendo.

El tiempo sin estructura permite que podamos tomar decisiones.

Si estamos acostumbrados a un horario intenso tal vez te sientas un tanto perdido si tiene que hallar algo que hacer por cuenta propia. Pero necesitamos la experiencia de tomar nuestras propias decisiones. Permitirnos algún tiempo libre, para ocuparnos y entretenernos.

Tanto los niños como los adultos necesitamos tiempo para reflexionar para encontrarnos con nosotros mismos. Al jugar podemos permitirnos conectar la información nueva con lo que ya sabemos. El juego también puede ayudar a dominar situaciones estresantes. A “soñar despierto,” así podríamos hallar maneras de resolver un problema.

Animando a la creatividad. Con cajas vacías o materiales descartables. Cocinando, armando rompecabezas o construyendo modelos. Gozando al sentirse competentes y al jugar con otras personas.

Con experiencias al aire libre. Dando paseos, jugando con la pelota, trabajando en el jardín, patinando, esquiando, yendo al jardín o simplemente hallando cosas para hacer en el patio de atrás.

Jugar a juegos. Juegos de naipes y de tableros y juegos físicos ellos animan a la interacción amistosa y fortalecen las relaciones.

Jueguen sin estructuras volando su imaginación.

Caminen o monten bici, vayan a museos, lugares interesantes.

Halle tiempo para soñar despiertos, platicar, escuchar, abrazarse y relajarse.

¿Juegas?¿Tú que haces contame?

MÉTODO DE SERENIDAD Y ELIMINAR ANGUSTIAS

serenidadSon muchas las técnicas de relajación y control de ansiedad.

Estrategias para superar la depresión.

Ejercicios para incrementar la autoestima y mejorar las habilidades sociales.

Estrategias de solución de problemas.

Ejercicios de meditación, métodos para hacer frente a las obsesiones, las fobias o ataques de pánico.

Pero no son mágicas ni curan los trastornos de ansiedad y depresión de la noche a la mañana.

No existe” Cure su ansiedad en una semana”, “Venza su depresión sin esfuerzo”, ya que todo eso es mentira, pues hay que trabajar duro y durante mucho tiempo para poder superar estos estados.

Hay técnicas que han demostrado su utilidad en el tratamiento de estos trastornos, pero que requieren de un compromiso firme por parte de la persona en ponerlas en práctica para que de este modo puedan resultar eficaces.

Hay que ser perseverante y no esperar obtener grandes resultados de forma inmediata, ya que esto es un trabajo que hay que realizar a medio y largo plazo, pero el esfuerzo merece la pena.

Hoy en día tenemos tantos problemas y asuntos que resolver.

Y a veces parece como si nadie se diera cuenta de todo lo que tenemos que resolver al mismo tiempo: trabajar, estudiar, encargarnos del hogar, ajustar nuestro presupuesto y seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades.

Parece imposible que en medio de tantas preocupaciones y contratiempos, podamos conservar la serenidad para resolver todo sin caer en la desesperación ni afectar a los demás con nuestra impaciencia.

El valor de la serenidad nos hace mantener un estado de ánimo pacífico y tranquilo aún en las circunstancias más adversas.

Sin exaltarse o deprimirse, encontrando soluciones a través de una reflexión detenida y cuidadosa, sin engrandecer o minimizar los problemas.

Cuando las dificultades nos aquejan fácilmente podemos caer en la desesperación, sentirnos tristes, irritables, desganados y muchas veces en un callejón sin salida.

A simple vista el valor de la serenidad podría dejarse sólo para las personas que tienen pocos problemas, en realidad todos los tenemos, la diferencia radica en la manera de afrontarlos.

Debemos ser conscientes de algunas realidades, no podemos abandonar nuestras ocupaciones habituales y escaparnos a algún lugar lejano para meditar con tranquilidad; dejarnos arrastrar por la tristeza; trabajar con menos intensidad, o esperar a que alguien tome nuestro problema en sus manos y lo resuelva.

Toda dificultad se ve más difícil y más grave que las anteriores, aun más si se agrega a otras que ya tenemos.

Nos empeñamos en encontrar la solución casi de manera simultánea al surgimiento del problema, algunas veces se da, pero no siempre. Por lo general toda situación requiere un consejo o un análisis profundo y detenido.

En estado de tensión, por nuestra mente, pasamos y repasamos las mismas palabras, las mismas opciones y los mismos pensamientos sin llegar a nada y aumentando nuestra ansiedad, perdiendo tiempo, energía y buen humor.

La serenidad no se da con el simple deseo, si así fuera, no tendríamos tiempo de sentirnos intranquilos o desesperados.

Usualmente reaccionamos y actuamos por impulsos, privando a nuestra inteligencia de la oportunidad de conocer y dilucidar todas las aristas del problema.

Revisemos cuatro ideas básicas para generar serenidad en nuestro interior:

  • Evitar “encerrarse” en sí mismo.
  • Encontramos mejores soluciones cuando buscamos el apoyo y el consejo de aquellas personas que gozan de nuestra confianza,  porque sabemos de antemano que su opinión estará siempre de acuerdo a la razón, la verdad y la justicia.
  • Concentrarse en una labor o actividad: Parece contradictorio pensar en mantener la atención rodeados de tanta tensión y preocupación, pero es posible salir de ese estado encaminando nuestros esfuerzos a realizar nuestras labores con la mayor perfección posible. Lo que necesitamos es liberar nuestra mente, salir del círculo vicioso y estar en condiciones de analizar las cosas con calma. No existe mejor distracción que el propio trabajo y la actividad productiva.
  • Gozar de la alegría ajena: Normalmente las personas que nos rodean se percatan de nuestro estado de ánimo. Los hijos, el cónyuge, los compañeros de trabajo no tienen la culpa, tampoco son indolentes a nuestro sentir, simplemente intentan hacernos pasar un momento agradable, no debemos alejarnos, ni rechazar estas pequeñas luces que iluminan nuestro día. Escucha las anécdotas, sonríe, ayuda a tus hijos a hacer la tarea… ¡Aprovéchalos!
  • Cuidarnos físicamente: Parece elemental y obvia esta observación, pero hay personas que se sienten afectadas de tal modo que dejan de comer y dormir por sus preocupaciones. Todos sabemos que las personas se vuelven más irritables ante la falta de alimento y descanso, por lo tanto, este descuido merma nuestra capacidad de análisis y decisión.

Seguramente todos hemos tenido la experiencia de “distraernos del problema” sin darnos cuenta; cuando volvemos a ser conscientes del mismo, nos sentimos liberados de la ansiedad y el pesimismo, es entonces cuando podemos pensar y decidir.

La serenidad hace a la persona más dueña de sus emociones, adquiriendo fortaleza no sólo para dominarse, sino para soportar y afrontar la adversidad sin afectar el trato y las relaciones con sus semejantes.

La mayoría de los tratamientos psicológicos que se emplean hoy día, suelen ser ineficaces porque tienden a ser incompletos, es decir, sólo se ocupan de restablecer aquella área o áreas que la persona suele manifestar como problemática o deteriorada, pero perdiendo de vista la totalidad de la persona donde todas las áreas y componentes de su personalidad están interrelacionados y conectados entre sí, por lo que si hay problemas o alteraciones en una sola de estas áreas, esto se manifestará en un comportamiento problemático a nivel general.

De hecho, la mayoría de los tratamientos psicológicos tratan de curar los síntomas, pero no analizan las causas subyacentes que originan dichos síntomas.

Es decir, a una persona que sufre de ansiedad, simplemente se le enseña una técnica de relajación y punto, pero esta herramienta es insuficiente ya que a medio plazo, la persona volverá a recaer en su ansiedad, puesto que no se trabajó sobre la totalidad de la persona y sobre las diversas áreas que podrían estar ocasionando y desencadenando dicha ansiedad.

Esta ansiedad pudo ser causada por una falta de autoestima, por un déficit en habilidades sociales, por un déficit en la capacidad para solucionar y afrontar problemas, por una falta de control mental, por una incapacidad para aceptar determinados sentimientos, emociones y/o pensamientos, etc., por lo que si no se trabajan todos estos aspectos de forma conjunta, el déficit psicológico seguirá manifestándose en la persona de una u otra manera y la ansiedad seguirá dañando y desestructurando su vida.

Todos los aspectos de la personalidad que influyen de manera interrelacionada y reciproca para que la persona pueda tener un óptimo y adecuado desarrollo personal, tanto a nivel psicológico y emocional, como en lo que respecta a su calidad de vida y a su satisfacción personal en todos los ámbitos de su existencia.

Es evidente, que si todas las áreas que conforman la personalidad están bien desarrolladas y afianzadas, la persona se encontrará bien, se sentirá plena y su desarrollo personal será óptimo y satisfactorio.

Por otro lado, la simple carencia en un área determinada, contaminará e influirá sobre las demás, haciendo que dicha persona se encuentre mal y que su desarrollo personal se encuentre obstaculizado, manifestándose en toda una serie de problemas psicológicos o emocionales.

Es importante llevar a cabo un proceso de reconstrucción personal en el que decidamos hallar la salida al dolor y sufrimiento que hay en nuestra vida.

Y que cada día que pasa seamos más conscientes de que si no cambiamos nuestra actitud, la forma de pensar, de sentir y de actuar, todo se agravará, ya que nuestro cuerpo no podrá seguir aguantando durante mucho más tiempo el estado de tensión y nerviosismo.

No se puede recuperar el equilibrio perdido recurriendo solamente a fármacos, ya que para poder recuperar nuestro equilibrio personal, hay que hacer un profundo trabajo de reconstrucción individual que nos permita restablecer la energía pérdida, recuperar el entusiasmo por la vida y conseguir desprendernos del estado de angustia y desilusión tan común en nuestros días.

Los fármacos pueden proporcionarnos alivio a corto plazo, no producen en la persona el cambio interno necesario para que ésta recupere el control de su vida, y con ello el control de sus pensamientos, sentimientos y emociones.

Es importante utilizar tu mente y ayudarte a cambiar tu forma de afrontar los problemas.

Que aprendas a romper la relación negativa que tienes establecida entre tu mente y tu cuerpo, bien aprendiendo a relajar tu mente, aprendiendo a relajar tu cuerpo, o relajando ambos de manera simultánea.

Con este aprendizaje, conseguirás que los pensamientos negativos y la tensión física que éstos producen, no puedan producirte emociones dolorosas, provocando con ello una mejora en tu vida a nivel físico y emocional.

Sólo necesitas creer que el cambio es posible y que está al alcance de tus manos, más cerca de lo que te puedas imaginar, ya que la fuerza para el cambio está dentro de ti, se encuentra en tu interior y puedes acceder a todo el potencial que guardas dentro de ti.

Hazlo ahora, no esperes más. No lo dejes para mañana, porque el mañana es solamente una ilusión. La única transformación posible debe ser realizada ahora. ¿Por qué esperar más? ¿No te gustaría poder empezar a disfrutar de tu vida plenamente de una vez por todas?

Pues adelante, hazlo ahora, deja tu mente abierta, libérate de todas tus preocupaciones y haz tuyas las ideas que se mencionan y exponen. Una vez que las hayas hecho tuyas, ponlas en práctica y convéncete a ti mismo de que el cambio es posible mediante la acción.

Avanza lentamente pero de forma segura, es mejor dar pequeños pasos que intentar correr demasiado deprisa.

¿Qué paso darás?