YO CUÁNTICO

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YO CUANTICOPodemos comprender complejos conceptos, pero nos resulta difícil explicar a nosotros mismos lo que somos, explicar esa esencia capaz de dirigir nuestro raciocinio.

Nuestra circunstancia es única e irrepetible, nuestra experiencia de nosotros mismos también lo es, y para auto-descubrir nuestra existencia uno necesita sacar sus propias conclusiones

Mi esencia entre la relación de mi razón (mi pensamiento) y mi identidad (lo que tengo asumido que soy). 

Mi “Yo” filosófico se encuentra tanto en un sitio como en el otro, de hecho se va moviendo entre uno y otro según la situación lo requiera.

Mi identidad puede analizarse a si misma como pasa en los sueños o recuerdos disociados en los que nos vemos a nosotros mismos como si fuéramos grabados por una cámara que nunca estuvo ahí.

Podemos pensar nuestros pensamientos cuando razonamos, y a la vez mi pensamiento se ve influido por lo que tengo asumido que soy (mi identidad), y de la misma manera mi identidad puede verse cambiada a raíz de mi pensamiento.

Por lo tanto mi “Yo” se encuentra situado entre una dualidad, entre lo que cree que es (identidad) y la capacidad de razonarse (pensamiento), como si de una memoria a largo plazo pudiera verse influenciada por los cálculos realizados, una identidad asumida que se transforma mediante la experiencia y el razonamiento.

Es el “Yo” una mezcla de ambas cosas, es algo superior, sería como el usuario que controla ambas herramientas.

El “Yo” no es mi identidad, ni mi pensamiento, es la relación que hay entre ellas. “ Yo” soy una voluntad de elección, soy la voluntad que acota mi existencia manifestándome mediante mi identidad o manifestándome como el pensamiento que esté teniendo, al igual que puedo ser una mezcla de ambas cosas, o ninguna, de ahí el adjetivo de cuántico.

Dicho “Yo” que se va moviendo entre las herramientas cognitivas que tenemos para interpretar la realidad y manifestarnos en ella, es una voluntad que difícilmente controlamos, de hecho, es cuestión de supervivencia que haya personas que puedan pasar su vida sin plantearse o encontrar lo que son y que puedan vivir.

Dicha voluntad es la abstracción de la existencia que es común a todo ser humano, sería el sujeto trascendental innato que llevamos, y que va adquiriendo un comportamiento único según nuestras circunstancias únicas.

A raíz de esto nacen varias cuestiones ¿Como manejo mi “Yo”? ¿Como puedo pensar mi “Yo” si mi pensamiento solamente es una herramienta para interpretarme circunstancialmente a la vez interpreto el mundo?

 

 

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LA COHERENCIA

images (25)La coherencia es lo que nos permite concebirnos como una unidad.

Diversas ideas secundarias aportan información relevante para llegar a la idea principal, o tema, de forma que podamos encontrar el significado global.

Lo coherente, mantiene una misma línea con una posición previa. Si alguien afirma que nunca se iría de su país y al poco tiempo viaja para instalarse en el extranjero, tendría una conducta no coherente.

En cambio, si un futbolista asegura que no jugaría en un club diferente al que lo vio debutar y luego rechaza una oferta millonaria de otro equipo, puede decirse que se trata de una persona coherente.

La coherencia también se asocia con lo lógico.

Hablar con coherencia sin realizar promesas imposibles de cumplir ni distorsionar la realidad.

En la vida hay miles de situaciones triviales, tales como escoger un sabor de helado o un color de zapatos, y de ninguna manera un cambio repentino o una contradicción en tales decisiones puede representar un rasgo negativo de una persona, ni una amenaza para la seguridad de quienes lo rodean, a pesar de ser ejemplos válidos de falta de coherencia.

Las sociedades actuales se caracterizan por una falta de coherencia entre las necesidades de los ciudadanos y su accionar.

Muchos seres humanos se sienten perdidos, al llegar a ciertos puntos clave de la vida, como si no supieran quiénes son, cuáles son sus objetivos, por qué actúan de una u otra forma.

Esa sensación de no tener control sobre nosotros mismos está relacionada con la falta de conexión que existe entre nuestros deseos profundos y lo que realmente hacemos.

No actuar con coherencia a la hora de tomar tales decisiones puede afectarnos gravemente para el resto de nuestras vidas, así como al resto de las personas involucradas, como ser pareja e hijos.

Pero no se trata de una mera equivocación, sino de la consecuencia de una fuerte influencia que nos condiciona desde que nacemos, y que nos la transmiten nuestros mayores y los medios de comunicación.

El mundo nos dice cómo debemos ser, qué debemos hacer, qué debe gustarnos y, en muchos casos, acabamos por creerlo; aunque, tarde o temprano, la verdad aflora.

Para identificar y contrarrestar la influencia excesiva de las presiones de la coherencia sobre nuestras decisiones de sumisión, deberíamos estar atentos a los mensajes que nos llegan de dos puntos de nuestro interior: el estómago y el corazón.

Nos llegan mensajes del estómago cuando nos damos cuenta de que las presiones del compromiso y la coherencia nos impulsan a aceptar peticiones a las que sabemos que no queremos acceder.

En tales circunstancias, lo mejor es explicar al solicitante que acceder a su petición constituiría una forma de coherencia ciega en la que no queremos vernos envueltos

Los mensajes del corazón son distintos. Resultan de especial utilidad cuando no sabemos con certeza si nos equivocamos al contraer el compromiso inicial.

Es entonces cuando debemos plantearnos la pregunta crucial: “Sabiendo lo que sé ahora, si pudiera retroceder en el tiempo, ¿asumiría el mismo compromiso?”. Nos llegará una respuesta informativa con el primer destello de sentimiento que percibamos en nuestro interior

Lo que haces cada día tiene mucha importancia para tu propio bienestar, y lo que con ello obtengas a corto, medio y largo plazo.

Para vivir en coherencia con tus valores, de vez en cuando pregúntate ¿Lo que estoy haciendo ahora responde a mis verdaderos y auténticos deseos o estoy caminando en dirección opuesta o sin rumbo?

Todos tememos pequeños y grandes deseos, pero a veces hacemos cosas sólo porque nos proporcionan satisfacciones a corto plazo, produciéndonos una gratificación instantánea, como por ejemplo, gastar tontamente, perder el tiempo en banalidades o en hacer actividades de ocio que nos perjudican a largo plazo.

Alcanzar la salud integral, es el principal reto que tenemos para mantener una óptima calidad de vida.

Lograr la salud integral requiere del desarrollo coherente de nosotros, y para ello deberemos prestar atención a todos los aspectos de nuestra vida: físicos (cuerpo), mentales, emocionales (alma) y espirituales.

El desarrollo humano coherente en todas estas áreas, contribuye a crear una sociedad más sana.

Numerosos estudios han encontrado que las personas sometidas a cambios familiares, sociales y culturales caracterizadas por rupturas emocionales y desorganización social o inestabilidad, están en mayor riesgo de contraer diferente tipos de enfermedades emocionales y mentales que repercuten en la salud corporal.

Para alcanzar la salud integral, se requiere un desarrollo ordenado y coherente a través de las diferentes etapas que integran la vida y atender las diferentes áreas de desarrollo.

También se requiere el apoyo del núcleo familiar y una correcta alimentación para cada uno de los elementos que integran el ser.

Nos esforzamos por mantener la salud y la armonía en nuestra vida, y de forma intuitiva somos conscientes de las interconexiones que existen entre los procesos físicos y las palabras, emociones, sentimientos y pensamientos; realizando esfuerzos por mejorar la coherencia individual, familiar, social y global.

La salud integral es el estado personal más importante que pretendemos alcanzar y comprende aspectos interiores biológicos, psicológicos, espirituales y mentales, por lo que, la alimentación, el amor, la religión y la educación son los principales factores que influyen significativamente en nuestro desarrollo.

El cuerpo físico requiere una nutrición balanceada para un desarrollo óptimo. La nutrición incluye un conjunto de procesos mediante los cuales el organismo incorpora, transforma y utiliza los nutrientes contenidos en los alimentos.

Dada la complejidad de todo el proceso alimentario, la cantidad de alteraciones que se pueden producir es amplia. Se requiere llevar a cabo un soporte nutricional adecuado para mantener un peso corporal ideal y evitar un déficit de nutrientes.

La ingesta de alimentos y el gasto energético son controlados por sistemas neuronales complejos y distribuidos, que reflejan la importancia biológica fundamental del suministro adecuado de nutrientes y el balance energético.

Se han hecho grandes progresos en la identificación de los diversos mecanismos hormonales y neuronales, mediante los cuales, el cerebro se informa a sí mismo, acerca de la disponibilidad de nutrientes ingeridos y almacenados que a su vez, le permite generar conductas autonómicas y salidas endocrinas para regularlos.

El ser humano está integrado por cuatro elementos que le dan vida: cuerpo, alma, espíritu y mente, y los cuatro elementos están interconectados, es por ello que para mantener la salud integral se requiere coherencia.

No es posible alcanzar la salud integral si el individuo no obtiene el alimento y los nutrientes que requiere cada uno de estos elementos a través del amor, las reglas de vida, y educación en la familia, la sociedad, la religión y la escuela.

¿Cómo va tu vida? ¿Qué piensas?

REINGENIERIA MENTAL

images (16)La Reingenieria es la alternativa o forma de pensar con un sentido común.

Aplícala en forma concreta y coordínala con los esfuerzos personales o colectivos, para motivar o producir cambios radicales en las prácticas tradicionales de efectuar las cosas.

Favorece en las tareas, actitudes, aptitudes y valores complementarios o facilitadores de una coherente evolución, hacia la más acertada manera de satisfacer nuestras necesidades y las de los demás.

El proceso empieza por el análisis de las actitudes de la persona con respecto a sí mismo y los demás.

Los cimientos de la reingeniería humana son: “los valores y la ética”. Recuperarlos es la base de fondo para construir encima nuestra  personalidad (forma de ser).

Una vez que se colocamos en la base, en el fondo los valores de honradez, amor al prójimo, se empieza a trabajar en las formas.

Pero debemos meditar el porque a veces con conocimiento de técnicas de excelencia, no logramos el resultado esperado.

Es hacer de la auto-observación un hábito y aplicar todos los recursos que disponemos (mentales, emocionales y corporales) al servicio de nuestra evolución como persona, así podremos aprender a “enderezarnos” o “corregirnos” y “funcionar” mejor en cualquier área de la vida en la que nos desenvolvamos.

En este terreno cotidiano, somos dueños del presente y futuro, podemos aplicar toda nuestra creatividad e inteligencia para hacer de este proceso de obtener los resultados que esperamos, algo que realmente nos brinde plenitud.

Sabemos que los problemas siempre existirán: aparecerán a menudo o de vez en cuando. Lo que pretendemos lograr es, a pesar de ellos, contar con un modelo o sistema al que podamos recurrir para salir adelante desde el aprendizaje constante y sobre todo cuidando nuestras emociones, nuestra mente y nuestro cuerpo.

Tener objetivos, metas y acciones reales y motivadoras.

Cambiar el patrón de contenidos vitales.

Cambiar modalidades y submodalidades de pensamiento.

Usar el sistema guía de  pensamiento.

Potenciar y cambiar Creencias.

Generar sueños de calidad y alternativas de elección.

Dominar el lenguaje y la comunicación.

Eliminar mandatos o creencias negativas.

Modelar o copiar la excelencia o maestría.

Manejar anclas y anclajes.

Comunicarse con poder y efectividad.

Es lograr descubrir y aprender mecanismos que te permitan utilizar las emociones negativas para tu beneficio (las emociones que se desencadenan en situaciones difíciles).

Poner tu mente a tu servicio (pensamientos) y utilizar el transporte de tu cuerpo impulsándolo hacia lo que quieres.

Comenzar a vivir sin excusas, una vida feliz y en bienestar.

Apunta a una revisión y análisis profundo de aquellas cuestiones que te generan malestar y que no están funcionando como esperas; ya sean estas conductas, maneras de hacer las cosas y/o formas de ser que no te están ayudando a lograr lo que deseas ser, hacer y tener.

Implica que rompas con el pasado, que hagas “borrón y cuenta nueva”, que habilites un “lienzo en blanco para un nuevo dibujo” y que te predispongas de manera diferente a re-crear, re-inventar, re-diseñar, re-armar todo aquello que resulte efectivo para tu vida a partir del análisis realizado.

Hacer reingeniería con tu vida te indica que pares tu marcha, declares un quiebre y digas “BASTA, no quiero más esto para mi” para comenzar a rever intensa y sinceramente tus posiciones y actitudes ante la vida, sobre todo las conductas que adoptas al relacionarte con otras personas.

Implica derribar el obstáculo de pensar “yo me las sé todas”, o que “siempre actúo bien” y que “los que hacen las cosas mal son los otros, ellos tienen la culpa”.

Si no derribas este gran enemigo, no podrás detectar qué cosas te hacen falta cambiar para mejorar.

¿Por dónde comenzarás?

EL PODER DE LAS PALABRAS

images (6)Cuanto poder tienen las palabras y muchas veces ni nos damos cuenta.

Hablamos sin pensar, algunos más, otros menos.

Palabras que salen de nuestra boca y ni nos fijamos que podemos provocar con ellas.

Palabras que salen en momentos de enojo, de bronca y las decimos sin sentir realmente lo que decimos.

Palabras que decimos por estar de moda o a la ligera, sin pensar en el verdadero sentido.

Palabras que son recibidas y mal interpretadas.

Las palabras tienen mucho poder, podemos salvar una vida.

Una palabra de aliento de esperanza, puede dar fuerza a quien la necesita.

Una palabra negativa en el momento inadecuado, puede impulsar al fin de la vida, en un caso extremo de desolación, angustia.

La naturaleza es sabia por algo tenemos una boca y dos oídos.

Debemos aprender a escuchar más y hablar menos.

Hablar lo justo y necesario.

La naturaleza es sabia por algo tenemos una boca y dos oídos.

Debemos aprender a escuchar más y hablar menos.

Hablar lo justo y necesario.

Tener cuidado con lo que pensamos, con ese diálogo interno.

La base, de esas palabras habladas.

Que crea el ambiente en el cual nos vamos a desarrollar.

La clase de experiencias que atraeremos.

Al saber el poder que tienen las palabras.

Nos hacemos responsables de nuestra vida.

Las palabras que decimos son una prolongación de lo que pensamos.

Entonces prestemos atención a lo que decimos.

Ya no digamos palabras negativas y limitadoras, es momento de eliminarlas de nuestra vida.

¿No hay comida? O ¿Hay comida? Prácticamente la pregunta es la misma, pero en la primera ya estamos condicionando que NO HAY, que Soy pobre, que No puedo, que No tengo, que No sé.

Tenemos que quitar los no de nuestras vidas.

Sabemos que nuestra mente no conoce el no, entonces hablemos en positivo.

No digamos no te olvides en vez de decir acuérdate de traer, de venir.

Eliminemos también el tengo que… por elijo… , eso nos quitara presiones y nos mostrará que todo lo hacemos con gusto, por que así lo elegimos y esa es la mejor elección en este momento.

Con el poder de nuestras palabras podemos ayudar o perjudicar a todos los que nos rodean.

Podemos crear y destruir, una amistad o una relación, comienzan conversando y por cualquier palabra que podamos decir fuera de lugar puede terminar.

A medida que vamos creciendo y madurando vamos perdiendo nuestra inocencia.

Esa capacidad para crecer disminuye.

Así, empezamos a dudar, a dudar de nosotros mismos, a ver lo negativo y lo feo, en vez de lo positivo y lindo, a desconfiar antes de conocer.

Si digo No Puedo, es cierto ¡no puedo!, ya lo dije, pero si digo ¡Sí Puedo! también es cierto porque lo dije también.

A las palabras NO SE LAS LLEVA EL VIENTO, quedan enganchadas en nuestra mente y corazón, y así van dirigiendo nuestra vida, por el camino que le decimos.

Si nuestro vocabulario es pobre y pesimista, así es nuestra vida. Queremos abundancia, queremos paz, queremos ser felices, etc., pero con nuestra boca declaramos todo lo contrario.

De nuestras palabras depende nuestro futuro, así que empecemos a cambiar nuestra vida, cuidando las palabras que decimos y nuestra forma de hablar, así como si estuviéramos rodeados de niños siempre y nuestra vida se dirigirá por ese camino, en el cual queremos estar.

La mente viaja en miles de direcciones y podemos pasarnos días atrapados por una sola creencia en nuestra propia estupidez.

Más tarde una persona puede atrapar tu atención y usando su palabra te hace creer que no eres estúpido.

Crees lo que esa persona te ha dicho y haces un nuevo acuerdo. Un nuevo hechizo se ha roto, solo por el poder de la palabra.

Hemos aprendido a mentir como un hábito de comunicación con otros y con nosotros mismos. No somos impecables con la palabra.

No somos conscientes del mal uso que le damos a nuestra palabra, y de los graves resultados y daño que podemos hacer a otras personas. ¿Que dices? ¿Qué provocas? ¡Cuéntame!