A QUE VIENEN LOS EXTRATERRESTRES

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EL ALMA

images (5)Se puede aplicar a los seres vivos en general (plantas y animales) como su principio componente.

Según Aristóteles, el alma incorporaría la esencia interna de cada uno de esos seres vivos, gracias a la cual estos tienen una determinada identidad, no explicable a partir de la realidad material de sus partes.

Gracias al alma el hombre es capaz de instintos, sentimientos, emociones, pensamientos y decisiones libres, así como de volver sobre sí mismo (auto conciencia).

El alma es el ser, el “Yo” que habita en el cuerpo y actúa a través de él. Sin el alma es como una lámpara sin electricidad, una computadora sin el software, un traje espacial sin astronauta en su interior. Con la introducción del alma, el cuerpo adquiere vida, visión y oído, pensamiento y habla, inteligencia y emociones, voluntad y deseo, personalidad e identidad.

Es la “identidad interior, la razón de ser de las cosas. Así como el ‘alma’ de una composición musical es la visión del compositor que energiza y da vida a las notas interpretadas en una composición musical — las notas reales son iguales al cuerpo expresando la visión y sentimientos del alma dentro de ellas. Cada alma es la expresión de la intención y visión de Dios al crear ese ser en particular”

Pero es el alma humana es la más compleja y la más elevada de las almas. Nuestros sabios han dicho: “Es llamada por cinco nombres: Nefesh (alma), Ruaj (espíritu),  Neshamá  (aliento), Jaiá (vida) y Iejidá (singularidad). Los maestros jasídicos explican que los cinco “nombres” del alma realmente describen cinco niveles o dimensiones del alma.  Nefesh es el alma como motor de la vida física. Ruaj es el ser emocional y la “personalidad”. Neshamá es el ser intelectual. Jaiá es el ser supra-racional — el asiento de la voluntad, el deseo, el compromiso y la fe. Iejidá connota la esencia del alma — su unidad con su fuente, la esencia singular de Dios. Pues la esencia del alma del hombre es “literalmente parte de Dios en lo alto” — una parte de Dios en nosotros, por así decir.

Los maestros jasídicos hablan de dos almas distintas que vitalizan al ser humano: un “Alma Animal” y un “Alma Divina”. El Alma Animal es guiada por la búsqueda de la auto-preservación y auto-realce; en esto se parece al alma y ser de todas las otras creaciones. Pero también poseemos un “Alma Divina” — un alma guiada por el deseo de reconectarse con su Fuente. Nuestras vidas son la historia de la competencia e interacción entre esas dos almas, mientras luchamos por equilibrar y reconciliar nuestras necesidades y deseos físicos con nuestras aspiraciones espirituales, nuestras energías enfocadas hacia nuestro ser con nuestros anhelos altruistas. Esas dos almas, sin embargo, no residen “una junto a la otra” dentro del cuerpo; sino, el Alma Divina está investida dentro del Alma Animal — así como el Alma Animal está investida dentro del cuerpo. Esto significa que el Alma Animal, también es vitalizada por la “parte de Dios en lo alto” en su interior. Evidentemente, las dos almas están en conflicto una con la otra, pero en esencia son semejantes.

La esencia Divina del alma humana es la que coloca al ser humano por encima y aparte de las otras creaciones, aun los ángeles. El ángel puede ser más espiritual, pero el ser humano es más Divino. Ninguna creación puede poseer verdadera libertad de elección — una creación, por definición, tiene y consiste de sólo lo que su creador ha impartido a ella; esta es su “naturaleza” y todas sus inclinaciones y acciones son dictadas por esa naturaleza. Solamente es en el alma humana que el Creador impartió de Su propia esencia. El alma humana es entonces el único verdadero ser “supra-natural” (aparte del Creador) — un ser que no está limitado por su propia naturaleza. Un ser que puede trascender a sí mismo; un ser cuyas elecciones y acciones tienen por lo tanto verdadero significado.

El alma es formada en el vientre de los reinos espirituales supernos, donde adquiere su identidad y misión distintiva. Para cumplir esa misión es enviada al reino físico, investida dentro de una Alma Animal y equipada con un cuerpo. Aquí el Alma Divina es desafiada por las (aparentemente) conflictivas necesidades y deseos de la Alma Animal; acá la realidad divina es oscurecida por el denso auto-encubrimiento del cuerpo y el mundo físico. En esta arena de verdad oculta y perpetuo desafío, el alma puede expresar y convertir en realidad completamente su poder divino

El alma es provista de una brújula y una guía para navegar por los desafíos de la vida física, y los recursos para fortificarla. En el “plano de la creación” que guía e instruye al alma en su misión en la vida. Alimentando el alma, estudiando que ingiere y digiere de la sabiduría divina, provista de la energía divina para perseverar en su misión y vencer sus desafíos.

Cada vez que el alma lleva a cabo un acto de dar, de caridad, actúa como socio de Dios en la creación y trae la presencia de Dios al mundo. Son actos físicos que el alma puede llevarlas a cabo sólo mientras reside en el mundo físico, investida dentro de un cuerpo. Por lo tanto la duración de su vida física es la única oportunidad del alma de llevar a cabo. Todo lo que viene antes y después es sólo un precedente y una secuela de los más elevados y bajos momentos — sus actos para conectar lo Divino con lo mundano.

Al concluir su período de vida, el alma recupera un estado puramente espiritual. Ya no puede llevar a cabo los actos Divinos que realizó durante su vida física la han elevado a alturas que ni siquiera había imaginado antes de su descenso. Esas acciones son como semillas que arraigan en el suelo del mundo físico y crecen y se multiplican, posibilitando más el ascenso del alma; como así también los buenos actos realizados en el mundo físico por otros por el mérito del alma del fallecido.

Finalmente el alma se reunirá con el cuerpo. La resurrección de los muertos anunciada para un “Mundo Venidero” de eterna vida física, en el cual “la muerte será erradicada para siempre. En el Mundo Venidero la totalidad de la creación reflejará completa y desinhibidamente la perfección de su Creador, y la voluntad física trascenderá lo finito y la mortalidad que la define en el mundo imperfecto de hoy.

¿Cómo estás hoy?

EL TALENTO

thCA69TVJ7Todos tenemos un talento para algo.
Es cuestión de saber mirarnos y descubrirlo.
Algunos se acostumbraron a dejar a los demás, que sean los que digan, cuál es su talento.
Esos mismos son los que se limitaron por escuchar lo que dicen los demás.
Si les dijeron que no son buenos para las matemáticas, se etiquetaron y así quedaron.
Si les dijeron que son tímidos, así siguen siendo.
Al hablar de talentos para los que somos cristianos podemos recordar quizás la parábola de los talentos.
Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad.
Así es cada uno nació con algún talento.
Algunos tienen un talento especial para expresarse oralmente, otros para expresar sus sentimientos, otros para los negocios, para el arte, para la música, podríamos estar horas nombrando talentos.
Es cuestión de pensar que hacemos con ese talento.
Somos como aquel que tiene muchos talentos y cada día los multiplica.
O aquel que no nació con tantos talentos pero cada día multiplica lo que tiene ocupándose de la forma de lograr aquello con lo que no nació naturalmente.
Esperemos que no seamos como aquel que escondió el talento que se le dio.
Cada talento es al mismo tiempo una misión que debemos cumplir.
A nadie nos hace falta el don de la caridad, del amor, pongamos en toda acción que tengamos que realizar.
No es cuestión de dar dinero también se puede dar tiempo, comprensión, aprendizajes.
Los talentos son también las cualidades que tenemos cada uno.
Las posibilidades reales de cada individuo.
Hay personas que tienen gran influencia sobre los demás, otras son muy serviciales, otras, en cambio, son capaces de entregarse con heroísmo al cuidado de personas enfermas, los hay con una profesión, con un trabajo, con unos estudios, con una responsabilidad concreta en la sociedad…
Hagamos el bien, aunque sea pequeño, y nos parezca que no hacemos nada.
No nos dejemos atrapar por la pereza, la dejadez, la falta de interés.
Que cada día hagamos algo, nos brindemos y nos superemos del día anterior.
Que no olvidemos lo fugaz y temporal de esta vida.
Que multipliquemos el amor a los demás, enriqueciendo nuestras vidas.
Sin dejarnos atrapar por el camino fácil de la comodidad o la ley del menor esfuerzo.
Que tengamos la gracia de saber reconocer y multiplicar los talentos recibidos.
En la vida la actitud lo es todo.
Mientras uno dice “me conformo con lo mínimo” el otro dice “aspiro al máximo”; mientras uno esconde sus talentos el otro tiene unas ganas irrefrenables de mostrarlos al mundo, de nutrirlos y de dar cada día el 100% de sus posibilidades; uno no aprovecha a nadie, el otro aprovecha a todos.
El mundo necesita más inconformistas, más soñadores, más luchadores con la piel dura y la voluntad inquebrantable.
¿Y tú cómo eres?