DESPERTAR

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images (1) Hay que despertar. Hay que reconocer que nosotros no somos nuestro ego. Ese ego que muchas veces se apodera de nosotros. No es posible vencer en la lucha contra el ego (no hay que negarlo), lo único que hace falta es la luz de la conciencia (tomar conciencia del ego). Es la única manera de poder trascenderlo. Y ser luz. El ego es identificarte con la forma, es buscarnos a nosotros mismos y perdernos en algún tipo de forma. Formas materiales o cuerpos físicos, las formas de pensamiento que brotan en la conciencia. Aquella voz que oímos incesantemente en la cabeza, es el torrente de pensamientos incansables y compulsivos. Cuando cada pensamiento absorbe nuestra atención completamente, cuando nos identificamos con la voz de la mente y las emociones que la acompañan, nos perdemos en cada pensamiento y cada emoción, nos identificamos totalmente con la forma y, por lo tanto, permanecemos en las garras del ego. El ego es un conjunto de pensamientos repetitivos y patrones mentales y emocionales condicionados, dotados de una sensación de “yo”. El ego emerge cuando el sentido del Ser, del “Yo soy”, conciencia informe, se confunde con la forma. Ese es el significado de la identificación. Es el olvido del Ser, el error primario, la ilusión de la separación absoluta, la cual convierte la realidad en una pesadilla. La mayoría de las personas se identifican completamente con la voz de la mente, con ese torrente incesante de pensamientos involuntarios y compulsivos y las emociones que lo acompañan. Están poseídas por la mente. Hay una sensación de “yo” (ego) en cada pensamiento, en cada recuerdo, interpretación, opinión, punto de vista, reacción y emoción. Hablando en términos espirituales, éste es el estado de inconsciencia. El pensamiento, el contenido de la mente, está condicionado por el pasado. Cuando decimos “yo”, es el ego quien habla, no nosotros. El ego consta de pensamiento y emoción. Un paquete de recuerdos que identificamos como “yo y mi historia”. De papeles que representamos habitualmente sin saberlo, de identificaciones colectivas como la nacionalidad, la religión, la raza, la clase social o la filiación política. Identificaciones personales, no solamente con los bienes materiales sino también con las opiniones, la apariencia externa, los resentimientos acumulados o las ideas de ser superiores o inferiores a los demás, de ser un éxito o un fracaso. Los egos son diferentes sólo en la superficie, en el fondo son todos iguales. Todos viven de la identificación y la separación. Así, el ego lucha permanentemente por sobrevivir, tratando de protegerse y engrandecerse. El ego se identifica con las cosas materiales, tratamos de encontrarnos a través de ellas, y esto da lugar al apego y a la obsesión, los cuales crean la sociedad de consumo y las estructuras económicas donde la única medida de progreso es tener siempre más. El deseo incontrolado de tener más, de crecer incesantemente. Tratamos de hallarnos en las cosas pero nunca lo logramos del todo y terminamos perdiéndonos en ellas. El apego a las cosas se desvanece por sí solo cuando renunciamos a identificarnos con ellas. Lo importante es tomar conciencia de que tenemos apegos. Sabremos si estamos apegados a algo o a alguien, porque en el momento de perderlo, sentiremos desesperación, sufrimiento. Cuando reconocemos que estamos apegados a algo o a alguien, es cuando comienza la transformación de la conciencia.  El ego se identifica con lo que se tiene. Oculto dentro de él permanece un sentimiento profundo de insatisfacción, de “no tener suficiente”, de estar incompleto. El ego se identifica con lo que se tiene. El ego también se identifica con el cuerpo físico. Esto nos obliga a asumir un papel en la sociedad y a amoldarnos a unos patrones condicionados de comportamiento. Juzgamos nuestro cuerpo físico y lo comparamos con otros, a fin de perfeccionarlo para ser igual o mejores que los demás. Buscamos modelos a imitar, y seguimos las modas. Esta identificación con el cuerpo físico es también identificación con la mente. Identificarte con tu cuerpo, el cual está destinado a envejecer, marchitarse y morir, siempre genera sufrimiento tarde o temprano. Abstenerte de identificarte con el cuerpo no implica descuidarlo, despreciarlo o dejar de interesarte por él. Si es fuerte, bello y vigoroso, podemos disfrutar y apreciar esos atributos, mientras duren. También podemos mejorar la condición del cuerpo mediante el ejercicio y una buena alimentación. Aunque la identificación con el cuerpo es una de las formas más básicas del ego, la buena noticia es que también es la más fácil de trascender. Esto no se logra haciendo un esfuerzo por convencernos de que no somos el cuerpo, sino dejando de prestar atención a la forma corporal externa y a los juicios mentales (bello, feo, fuerte, débil, demasiado gordo, demasiado delgado), para centrar la atención en el interior, en la sensación de vida que lo anima. Podemos comenzar a sanar cuando miramos nuestro cuerpo sin los juicios mentales, o reconocer estos juicios sin creer en ellos. Es esencial sentir nuestro cuerpo desde adentro, en lugar de juzgarlo desde afuera. Cuando no hay identificación con la mente (apego al “Yo”), no hay identificación con el cuerpo. Y cuando la belleza desaparece, entonces no hay sufrimiento. Cuando no hay apego al cuerpo y éste comienza a envejecer, la luz de la conciencia puede brillar más fácilmente. ¿Despiertas, descubriste tu verdadero Ser?

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COMO PARAR LOS PENSAMIENTOS QUE TE PREOCUPAN O REITERATIVOS

como parar pensamientosEn un mundo donde existe tanta inseguridad, estrés y tantas exigencias, es común que en algún momento aparezcan pensamientos que no nos hacen bien.

Es por eso que hoy nos vamos a ocupar de ayudarnos para liberarnos de ellos.

Primero deberemos identificarlos.

¿Cuáles son?

Si se deben a nuestra salud.

Si deben a nuestra economía.

Si se deben a nuestros afectos, a nuestra seguridad.

A cosas materiales.

A la muerte.

Generalmente nos preocupan cosas no resueltas.

Son reiterativas porque no las resolvemos o enfrentamos.

Algunas son agrandadas por nuestra mente al no enfrentarlas.

Parecida a los miedos de los niños al ver sombras monstruosas. Que cuando las comparten, eran la sombra del árbol con sus ramas y hojas moviéndose por el viento, al verlas por la ventana.

Si son pensamientos por nuestra salud, lo mejor es ocuparnos.

Consultar a distintos profesionales que nos digan que tenemos.

Al saberlo seguir los consejos para curarnos.

Que nunca creamos que no hay solución.

Que no la tengamos nosotros o algunos no quiere decir que no la hay.

Si es por nuestra economía.

Se trata de buscar los caminos que nos lleven a la solución.

No dejarnos convencer que no hay dinero, siempre existen personas que cada vez ganan más.

Saber en que situación estamos y que no se torne en una obsesión por tener cada vez más.

Si es por nuestros afectos, aprender a vivir más nuestra vida.

Muchas veces al querer tanto, nos creemos dueños de la vida de los demás y pretendemos que ellos hagan lo que nosotros creemos lo mejor para ellos.

Por distintas formas de responder de los demás nos creemos que no son justos, que no nos quieren.

A veces los pensamientos reiterativos vienen por miedos de que nos les pase nada malo.

Miedos a accidentes.

Miedos a robos.

Miedos a perdidas.

Otras veces los pensamientos que se repiten es por todo lo que tenemos y nos da miedo perder o por todo lo que deseamos y tenemos miedo de no poder conseguir.

Una buena forma de parar esos pensamientos es cambiarlos por los pensamientos positivos o por las afirmaciones.

Por tener actividades, que van resolviendo esas preocupaciones.

Por darnos cuenta que muchas preocupaciones no son importantes.

Al principio cuesta concentrarse en algo, anda uno con la cabeza perdida en ningún sitio, sin capacidad para estar centrado en una tarea concreta, con grandes despistes en el trabajo, en casa, y sin ganas de hacer nada. Vamos a salir de ahí, poco a poco, como todo.

Es muy positivo hacer cosas que nos distraigan, pero de verdad. No sirve ir al parque o ver la televisión y estar en realidad pensando en lo de siempre.

Hacemos esto para mejorar, así que hay que trabajar, es por nosotros.

Si no puedes, como es muy posible, concentrarte en ninguna tarea desde el principio, entonces vamos a fortalecer esa capacidad perdida. Se puede, claro que se puede.

Será de forma gradual.

Estas dispuesto a comenzar ¿Qué piensas?¡Cuéntame!