LA CONFIANZA EN TI MISMO

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descarga (1)La confianza en uno mismo, te ayuda a llegar a donde quieras ir.

Es uno de los elementos importantes para lograr nuestras metas.

Al confiar en uno mismo, uno sigue sabiendo que lo logrará.

La confianza en uno mismo es ese motor que te ayuda a seguir adelante a pesar de las dificultades.

El que hace que perseveres y no abandones.

El que escuches lo que te dicen para seguir avanzando.

La confianza en uno mismo te hace capaz de expresar una opinión o decir cómo te sientes; pedir lo que deseas o necesitas; expresar tu desacuerdo de manera respetuosa; hacer sugerencias o dar a conocer tus ideas; decir “no” sin sentirte culpable y además, que puedas defender a otra persona.

Al tener confianza o seguridad en ti, no tienes dudas con respecto a tus capacidades, puedes decir “no puedo” en vez de “sí puedo”, no permites que la gente te menosprecie y no te menosprecias tú, auto saboteándote.

No das tanta importancia a lo que digan hagan o piensen los demás de ti, eres capaz de decir ¡no!, cuando algo no te gusta, te atreves a entablar conversación con extraños, hablar en público, en una reunión o frente a un grupo de personas sin echarte para abajo todo el tiempo, signos de complejo de inferioridad.

La vida no es para vivirla pensando en lo que no hiciste, en lo que deberías haber hecho o en lo que quisiste hacer pero no pudiste.

Quedar atrapado en los aspectos negativos de nuestros actos no te ayuda a superar y crecer. Puedes quedar atrapado en un lamento y desmotivarte.

Mejor reconócete lo que has logrado y desde ahí ten en cuenta que si sucedió una vez, es posible otra vez más. Siente orgullo por las cosas que has hecho y haces. Céntrate en los aspectos positivos de tu vida.

Hay que empezar a hacer las cosas para perderles el miedo.

Muchas veces lo que ocurre es que le tenemos miedo a lo desconocido y cuando nos damos oportunidad de conocer la situación nos damos cuenta de que en realidad no había nada que temer.

Por ejemplo: si te da miedo hablar en público, empieza a hacerlo enfrente de un espejo. Si te dan miedo las alturas, súbete a un edificio más alto cada día.

Muy a menudo otorgamos excesiva importancia a los potenciales problemas que pueden surgir si intentamos algo.

 Nos enfocamos en todos los contra, en lo que nos frena, en vez de todo lo positivo.

Al intentarlo lo que te pueden decir es que no, y recuerda que cada “no”, te acerca más al “sí” que deseas.

Usemos toda nuestra energía en lograr nuestras metas, en lugar de gastarlas preocupándonos de lo que podría ocurrir.

Si estás asustado porque vas a hacer algo por primera vez…Imagina que ya lo has hecho en el pasado. Imagínate entonces a ti mismo, de la forma más realista posible, culminando con éxito lo que ahora vas a hacer por primera vez.

Siéntelo, conoce la sensación que se tiene. Recuerda que la mente realmente no sabe diferenciar entre algo imaginado con mucho detalle, de algo real. Lo confunde. Habrás superado el miedo a la primera vez.

Investiga y conoce la historia de quienes ya han logrado lo que tu  deseas.

Encuentra a alguien que ya demuestra confianza en ese área, e imítalo.

Toma como modelo su comportamiento, su actitud, sus valores, sus creencias… y aplícalo, de la forma que puedas, en el contexto que tú necesitas.

Si tienes la posibilidad habla con él, y si no, pues trata de acercarte, y de observarlo lo más que puedas. Aprende de él. Hay muchos libros con las biografías y anécdotas de personas que cuentan cómo lograron algo que deseamos y así nos muestran el camino corto, pues nos dicen qué debemos de evitar y de esta manera no gastaremos energía intentando algo que está probado no funciona.

Anula a la molesta y negativa vocecilla interna que te dicta como actuar.

Descubre las cosas en las que sobresales y luego enfócate en tus talentos. Permítete estar orgulloso de ellos.

La inferioridad es un estado mental en el cual te declaras a ti mismo como una víctima. No permitas victimizarte.

Exprésate, ya sea a través del arte, la música, la escritura o la danza.

¡Encuentra algo que disfrutes! Todos nacemos con talentos y fortalezas. Puedes desarrollarte y sobresalir en lo tuyo. Además, añadir una variedad de intereses a tu vida no solo te dará más confianza, sino que aumentará tus posibilidades de conocer amigos compatibles.

Las personas que confían en sí mismos creen en sus habilidades, sienten que tienen control sobre sus vidas y creen que son capaces de hacer lo que planean y esperan.

Tener confianza en sí mismo no significa que se pueda hacer todo. Las personas que confían en sí mismas tienen expectativas realistas. Incluso cuando sus intereses no se cumplen, ellos continúan siendo positivos y aceptan su manera de ser.

¿Qué piensas? ¡Comparte tu experiencia nos ayudará! ¡Gracias!

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COMO TRATAR CON GENTE DIFÍCIL

como tratar genteLo primero que tenemos que pensar, es quienes serían esas personas difíciles.

Quizás nosotros seamos difíciles para algunas personas.

El tema es muy subjetivo.

Por eso es necesario lograr nosotros ser objetivos.

Lo primero que tenemos que pensar, es quienes serían esas personas difíciles.

Quizás nosotros seamos difíciles para algunas personas.

El tema es muy subjetivo.

Por eso es necesario lograr nosotros ser objetivos.

Lograr como dijimos en otras oportunidades, ser observadores de la situación, o de las personas.

Alejarnos de lo emocional que nos hace muy subjetivos.

Que nos hace creernos dueños de la verdad.

Generalmente decimos que alguien es difícil porque no sabemos nosotros como tratar con ella.

A veces peor tratamos de difícil aquel que no podemos manejarlo, que no hace lo que nosotros queremos que haga.

Personas que demanda demasiado de nosotros.

Aquellas que quieren ser siempre la que manda, lograr que las cosas se hagan a su manera, decir la última palabra o demostrar que son las que tienen la razón.
La mayor parte de las veces, aunque no lo expresen ni lo acepten, son egocéntricas e inseguras.

Lo primero que tenemos que hacer es pensar que lo motiva a comportarse de esa manera.

Esa manera que nosotros pensamos que es difícil y qué nos molesta a nosotros de ello.

Después, pensar que queremos lograr nosotros y para que lo queremos lograr, si vamos a arriesgar una relación y si vale la pena el desgaste nuestro y de la relación.

Cómo manejar adecuadamente emociones negativas (estrés, frustración, enojo, etc.), y hacerles ver que se están desquitando con los demás.

Entender que están tan inmersos en sí mismos, que no perciben las necesidades y la forma de pensar de los demás, que dan por hecho que todos piensan o deberían pensar como ellos y necesitan lo que ellos quieren.

Conocer los motivos que lo llevan a ser arrogantes, tercos, hostiles, demasiado susceptibles, etc.

A estar convencidos de que tienen la razón, aun cuando están equivocados.

Comprender que están manejados por algunas creencias equivocadas, que rigen su vida.

Creencias como:
“En la vida sólo hay vencedores y vencidos”, por lo que ellos no pueden ceder y convertirse en vencidos, o “Ceder es mostrarse débil y la gente se aprovecha de las personas débiles”.

Cuando nos relacionamos con personas difíciles, tenemos tres opciones:

Aceptar la situación y a la persona, sin esperar que cambie.
Podemos negociar ciertos aspectos con ella, tratar de llegar a ciertos acuerdos, pero nosotros nunca vamos a cambiar a otra persona.
La otra persona va a cambiar, sólo cuando ella esté convencida de que necesita cambiar y esté dispuesta, a hacer el esfuerzo necesario para lograrlo.

2- Tratar de cambiar la relación, cambiando nuestra actitud y manera de pensar, respecto a la persona y a la relación.
Cuando entendemos el punto de vista de la otra persona, podemos:

Bajar nuestras expectativas respecto a ella.

Comprender los verdaderos motivos por los que actúa como lo hace.

Reconocer nuestras propias emociones, detrás de nuestra conducta.

Cuando tenemos una mayor comprensión de la otra persona y de nosotros mismos, nuestra actitud y nuestras emociones cambian y nuestra manera de relacionarnos con esa persona también cambia.

3- Alejarnos de la situación y de la persona, si creemos que nos está dañando y nosotros no podemos cambiar nuestra actitud al respecto o nuestro cambio no es suficiente.
En ocasiones, independientemente del tipo de relación que sea, pareja, familia, amigos, trabajo, etc. e independientemente de que existan lazos de cariño o amor, hay relaciones que no pueden mantenerse sin que nos dañen y lo más sano es alejarse de ellas.

¿Tú que haces? ¡Cuéntanos!

RECUPEREMOS LA FELICIDAD Y ALEGRÍA

ALEGRIALa felicidad es un estado emocional que se produce en nosotros cuando creemos haber alcanzado una meta deseada.

Esto nos da paz interior, un enfoque del medio positivo y estimula a que conquistemos nuevas metas, nos da motivación.

Es una condición interna de satisfacción y alegría que nos ayuda a nosotros y a quienes nos rodean.

El estado de ánimo positivo, la capacidad de abordar una tarea llevándola al término propuesto.

Donde la actividad mental fluye de forma armónica, siendo los factores internos y externos interactuantes con las estructuras cerebrales que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales.

En dicho proceso se pueden experimentar emociones derivadas, que no tienen por qué ser placenteras, siendo consecuencia de un aprendizaje ante un medio variable.

Ser feliz es autorrealizarse, alcanzar las metas propias de un ser humano, postura que defendía Aristóteles. También Platón, aunque el horizonte de la felicidad, según Platón, se abría a la vida después de la muerte.

Ser feliz es ser autosuficiente, valerse por sí mismo sin depender de nada ni de nadie.

Ser feliz es experimentar placer intelectual y físico y conseguir evitar el sufrimiento mental y físico.

Se puede apreciar la divergencia de opiniones respecto a cómo entender la felicidad: placer para algunos, honores para otros, contemplación (conocimiento intelectual) para otros más.

Aristóteles rechaza que la riqueza pueda ser la felicidad, pues es un medio para conseguir placeres o bien para conseguir honores, pero reconoce que existen personas que convierten a las riquezas en su centro de atención.

Son bienes externos que no son perseguidos por sí mismos, sino por ser medios para alcanzar la felicidad, la única que se basta a sí misma para ser  perfecta.

Los bienes externos se buscan para acercarnos más a la felicidad, aunque su posesión no implica que seamos íntegramente felices, puesto que no por poseer riquezas garantizamos nuestra felicidad.

Tampoco solamente la consecución del placer nos hace felices. Necesitamos algo más para serlo y eso nos distingue de los animales.

Sin embargo, aunque estos bienes particulares no basten, ayudan. Sin ciertos bienes la felicidad será casi imposible de alcanzar.

Para Aristóteles la felicidad humana se basa en la autorrealización, adquirida mediante el ejercicio de la virtud.

Algunos piensan en la felicidad como autosuficiencia en el placer moderado, otros como fortaleza en la aceptación de una existencia determinada; como adecuación de la voluntad humana a la realidad; como satisfacción de los placeres superiores.

Pero para algunos, la felicidad es una actitud mental que el hombre puede asumir conscientemente, es decir, es una decisión.

La idea de que la felicidad sea una decisión se basa, en el hecho de que el individuo busca muchas formas de encontrar esa felicidad en muchos aspectos, y aun así, parece esquiva para la mayoría de las personas.

 

Si descubrimos que existen seres felices e infelices en todas las diversas condiciones socioeconómicas, geográficas, de edad, religión, sexo, estados mentales (hay personas con problemas mentales que a pesar de ello son realmente felices), nos hace dar cuenta que cuando decidimos aceptar nuestra condición y nuestro pasado, y asumir la vida tal como es en ese momento podremos construir nuestra vida y ser entonces realmente felices.

Para los que creemos en Dios o en un Ser superior o una energía superior, la felicidad se logra con esa unión.

Sin embargo, hay diferentes puntos de vista según la religión. Para el cristianismo, por ejemplo, la felicidad se expresa en la vivencia de las bienaventuranzas y las enseñanzas de la Biblia, en el seguimiento y comunión con Cristo a través del Espíritu Santo. Muy semejante a esto es el camino musulmán.

El budismo, considera que la felicidad duradera se alcanza al erradicar el anhelo ansioso, que implica evitar compromisos con los demás, lo que a su vez se consigue sólo al “despertar” de la ilusión del “yo“, es decir, el mantenerse alerta y exento de la la naturaleza de la vida y la existencia, a través de una postura pasiva, no participativa, de la conservación de la vida.

La felicidad, más que constituir una meta en sí misma o un estado a lograr, es más bien una elección interior y personal constante, de cada momento.

¿Y tú que eliges?