EL RENACER

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descarga (8)Comienza un nuevo año y con ello debe renacer en nosotros la fe y la esperanza que será un año mejor.

Pero para ello debemos nacer de nuevo en muchos aspectos de nuestra vida.

Deben existir cambios.

Dejar atrás rencores, pesares, miedos y ataduras.

El renacer nos da fuerza, nos da vitalidad y ganas de seguir viviendo.

Renacer con el propósito de hacer el bien, sin hacer mal a nadie y entonces seremos más humanos, más solidarios, más productivos, dejando de ser aquellos seres que caminan dando lástima, inútiles para la sociedad, inútiles para la familia, para pasar a ser seres dignos para uno mismo, para los otros, para la familia, para los amigos y para la comunidad.

Renacer para vivir una vida feliz después de aceptar que el pasado es inmodificable y de aceptar que lo único que podemos cambiar es nuestra propia actitud, y no los hechos del pasado.

Podemos dejar de vivir en el pasado y dejar renacer, esa esperanza que perdimos, entonces, vuelve a surgir una nueva esperanza.

Aquel día que perdimos nuestra paz interna, que se produjo una conmoción interna de todo nuestro ser y por el camino del Renacer es posible recomponer aquella paz perdida y finalmente podemos decir que de la misma manera que se fue, en su momento, hoy podemos generarla.

A menudo se vive, como una segunda oportunidad, el renacer. Nos da una segunda oportunidad, nuestro propio Ser que, tras sufrir un grave acontecimiento a nivel emocional, nos zarandea, nos descoloca y nos abre ésa puertecita a un terreno desconocido hasta ése momento: una profunda tristeza, una desesperación interminable, algo que nos hace sentir peor que la propia muerte.

ontrarnos con nuestro Ser, no sólo a nivel emocional, también a nivel mental, corporal y espiritual.

Las crisis y los sucesos traumáticos que vivimos puede llegar a ser los detonantes de que nos replanteemos nuestra vida, nuestro pasado en este mundo y nuestro próximo futuro en él.

Así, un acontecimiento que remueve nuestros propios cimientos puede convertirse en una fuente de sufrimiento y rabia, o bien, en un despertar, un renacer.

Son oportunidades que nos ofrece la vida para volver a enc

La batalla interna en estos periodos, y generalmente inconsciente, será entre permanecer y aferrarnos a la desdicha o conectar con la necesidad de pedir ayuda, abrirnos a otras opciones que antes ni siquiera contemplábamos.

Si nos dejamos llevar por nuestros miedos acabaremos en la desdicha, volviendo a nuestra vida anterior, inconsciente, dormida, desconectada de nuestra esencia más pura, el Ser.

Sin embargo, si nos enfrentamos a dichos miedos, reconocemos nuestras limitaciones, dejamos a un lado nuestro orgullo y asumimos lo perdidos que estamos, podemos llegar a un rincón muy profundo: el valor, la certeza, la humildad.

Con estas herramientas, podemos decidir qué hacer, decidir cómo elegimos sentir, percibir y vivir nuestro renacer, nuestra nueva vida.

No será fácil, tendremos trabas externas y, las más relevantes, trabas internas, pero ya estamos despertando, ya estamos renaciendo de nuevo, eliminando barreras internas.

Renacer para realizar un cambio permanente.

Asumiendo los cambio como retos cotidianos.

Desarrollar al máximo nuestro potencial, nuestros valores y nuestros compromisos.

La importancia del renacer es hacer de nuestra vida un proceso permanente de cuestionamiento.

Que cada día sea el primero del resto de nuestra vida.

Que cada crisis sea una oportunidad.

Que tengamos una visión clara hacia donde vamos.

A quien le falta la ilusión de renacer, se le empequeñece y empobrece la vida.

Que tengamos nosotros siempre puesta la meta en un nuevo renacer. En renacer permanentemente, dejándonos alcanzar por la corriente de vida eterna que es para nosotros la gracia de Dios.

Renacer es experimentar en vuestra vida un segundo nacimiento. Obviamente no se trata de un nacimiento físico, es decir, volver a ser niño, sino un renacimiento espiritual.

La palabra “renacer” implica muerte, pero en este caso no se trata de una muerta física, sino de morir a todo aquello que no ayuda a crecer como persona.

Algunos después de una enfermedad, casi mortal, han nacido de nuevo porque han sabido descubrir a Dios en el sufrimiento.

¿Qué experiencia tienes tú?

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MUROS PSICOLÓGICOS

images (19)Existen muros psicológicos, en la manera en que concebimos  a los demás, en la manera en que  nos enfrentamos a lo distinto.

La palabra “extranjero” comparte su raíz con la palabra “extraño”: lo que es ajeno, lo que no es como uno.

Estos muros psicológicos se convierten hoy, en algunos casos, en brutales e intolerantes, y manifiestan un fuerte rechazo que expulsa y violenta a algunas personas.

Esto se ve en la violencia que se ejerce en contra de algunas comunidades, en contra de las mujeres y de los niños, e incluso en contra de las minorías sexuales, entre otros grupos discriminados y oprimidos por la sociedad.

Cuando construyo un muro, tengo que saber a quién encierro y a quién expulso.

Hay paredes y paredones en el tema del poder, por lo general, contra quienes tienen menos.

No nos engañemos, que el poder y el privilegio es hábil en construir y mantener fuertes divisiones entre distintos grupos.

Los paredones que rodean a country, más que simbólicos, junto a las rejas, medianeras y murallas; a quién encierran y contra quién construyo mis paredes.

Las barreras físicas, las ideas políticas, el machismo, la violencia, las religiones, el color de la piel, el país donde nacemos… muros que nos separan, y que nos oprimen, que nos limitan, que nos humillan.

Muros de los que hablamos poco, porque son incómodos, porque no queremos reconocer que estamos repitiendo la historia, en mayores dimensiones, porque no queremos ver que estamos cerrando los ojos ante la injusticia, y es esa ceguera voluntaria nuestra la que hace que estas divisiones sigan existiendo.

Debido a la ignorancia y a la negligencia emocional con la que se crece y se educa, la vitalidad de la gran mayoría de los seres humanos está bloqueada en más de un aspecto sin que se lo detecte.

Cuanto más bloqueados estamos, menor es nuestra capacidad de sentir y de pensar con libertad, y menor nuestra individualidad y riqueza; más aún, tendemos a reaccionar en forma mecánica y sin auténtica sensibilidad.

¿En qué momento y de qué manera se nos arrebata parte de este potencial tan sagrado con que nacemos?

Todas nuestras limitaciones psicológicas son consecuencia  y no defectos propios, provienen de experiencias muy tempranas.

El sufrimiento anímico de los adultos es producto de heridas muy concretas que vulneraron su dignidad e integridad en los momentos clave de su estructuración psíquica.

En nuestra cultura, aun en los ámbitos intelectuales, la inmensa mayoría sigue banalizando el nexo existente entre las experiencias de la infancia y el comportamiento del adulto.

El pasado, con su carga emocional y sus bloqueos, no puede eliminarse ni elaborarse mientras se niegue el sufrimiento experimentado.

No es posible ayudar a una persona a curar sus heridas si se niega a verlas; y por más que las niegue, ese dolor quedará vivo y encerrado en el sótano más oscuro de su alma.

Son muy pocos los que se enfrentan a los hechos dolorosos acontecidos en su vida y descubren la verdadera historia de su niñez sin idealizarla.

Mientras la sociedad siga  ignorando las penurias de la infancia, los adultos permanecen solos y aislados con su historia, sin saber qué hacer; y lo que es peor aún, muchos se resignan a sufrir depresiones, tomar medicamentos o drogas para no sentir.

Hay que recuperar la autoestima y liberarse de los bloqueos.

No hay nadie en este mundo que no desee valorarse y respetarse. Los bloqueos son fruto de una historia que debería conocerse emocionalmente para comprender cómo una persona ha podido convertirse en quién es.

Los bloqueos psicológicos trazan el recorrido de las potencialidades heridas de un ser humano. Sus causas son estrictamente emocionales y su dinámica es la desvalorización, el desprecio y la humillación interiorizados en las relaciones parentales .

Todos somos niños dependientes y asustados porque crecimos bajo la tutela del miedo y la culpa, que son el fundamento de todo bloqueo.

Se originan el miedo y la culpa, donde aprendemos todo: en el seno de nuestra familia y en la educación con la que somos oprimidos en nuestros primeros años.

Bloqueos en el aprendizaje, en la capacidad de formar vínculos, en el desarrollo de la afectividad y de la sexualidad, en nuestra capacidad creativa y, sobre todo, en nuestra autonomía y libertad.

Si un adulto ve que sus sentimientos y sus necesidades más profundos son invalidados por el medio que lo rodea, sentirá una opresión muy poderosa, será una experiencia amenazadora para su vida; el miedo y la desconfianza anudarán su corazón, vivirá a la defensiva o se sumirá en una gran tristeza.

Imaginemos a un bebé o a un niño pequeño en plena formación: es un ser débil y maleable, que depende enteramente de lo que los padres sientan y hagan por él.

Todo niño necesita la compañía de un ser humano empático y no dominante para crecer y estabilizarse. Pero cuando no encuentra esa mirada empática y comprensiva que lo sostenga y lo aliente, se defiende en un clima de soledad e indiferencia o de desaprobación y censura constante, escondiendo sus verdaderos sentimientos: el llanto, la rabia, la tristeza o la indignación, que serían las reacciones naturales ante el dolor.

Aprende a bloquear su capacidad de sentir para no sufrir, porque no le queda más remedio que adaptarse y silenciar su dolor. Aprende a desconfiar de sus percepciones y a mentir porque necesita negar la dolorosa realidad que lo circunda para conservar la ilusión de que es querido porque, de lo contrario, no podría sobrevivir.

Aprende a bloquear su capacidad de pensar; tan frágil es la existencia al principio de nuestra vida. Así aprendemos a enmudecer nuestros sentimientos y a reprimir nuestro dolor; y con él enterramos también nuestra vitalidad y nuestros recursos. La espontaneidad vital se va cercenando por esta temprana adaptación forzada; lo que queda luego es la fatiga que dura toda la vida por esta práctica tan generalizada del “no darse cuenta”, del no saber o no registrar lo que verdaderamente uno quiere, siente y necesita.

El problema es que tanto jóvenes como adultos permanecen anclados en esta trágica situación infantil. Tomar conciencia de esta situación no mata, libera. Nuestro cuerpo es incapaz de vivir sin sentimientos auténticos, es el guardián de nuestra verdad, nos avisa a través de síntomas físicos y emocionales de nuestra identidad perdida, de lo más verdadero y profundo que tuvimos que sofocar para sobrevivir.

Toda enfermedad es una vía de acceso , si estamos dispuestos y abiertos,  a nuestros verdaderos sentimientos y deseos que quedaron silenciados por el miedo infantil y justificado de entonces.

Como adultos, contamos con la posibilidad de salir de la sombra, percibir la magnitud de las heridas padecidas en la infancia y desbloquear las partes más preciadas y vitales de nuestro ser.

No importa, el pasado vivido, lo importante es aceptarlo.

Variarán según las posibilidades y condiciones de cada uno.

Sin embargo, la presión psicológica que genera, puede llegar a convertirse en una barrera que impida el crecimiento.

Muchas veces, ciertas palabras que se construyen en el lenguaje cotidiano como una frase más, en la mente terminan siendo una gran traba.

Lo llamativo es que, una vez que supera esa barrera, el resto de sus compañeros también lo hacen.

Sucede que suelen tomarse barreras creadas por otros.

Por las condiciones físicas del cuerpo, por situaciones económicas, por logros alcanzados, que generan un desgaste que implica una merma en el rendimiento, pero olvidando que cada persona y cada situación es diferente.

El predisponerse psicológicamente a no poder superarlo, termina siendo una de las peores situaciones. Y de las más complejas de superar, tanto que, a pesar de tener todos los datos objetivos para poder realizar el preciado objetivo, no puedan superarse.

La necesidad de afecto, la necesidad de sentirse aprobados por los demás o por alguien en particular, algunos la buscan con desesperación tratando de llenar las cualidades o gustos del otro, y no es que sea malo agradar al otro, es solo que a veces nos preocupamos más por agradar a alguien que por nosotros mismos

El afecto juega un papel importante en el autoestima de las personas, si no obtienes afecto de algún ser amado, querido o cercano a ti, es seguro que te la pasas amargado, el poder del afecto puede cambiar a las personas, las puede cambiar para bien o para mal, todo depende del estimulo afectivo que obtenga esta persona.

El afecto es un arma de doble filo, porque si no lo obtienes te vuelves violento, amargado, callado, antipático, deprimido, y la raíz de todo esto es que sientes dolor porque no existe o no obtienes afecto que pueda curar la herida que te dejaron en el corazón.

El afecto se encuentra en todo lugar, lo vez todos los días, lo vives todos los días, es solo que a veces estamos tan segados que no notamos el afecto que el otro puede brindarnos.

El afecto de aquel que sirve a los demás, aquel que sirve, dedica su tiempo y esfuerzo para poder brindar afecto a los demás.

El afecto tan simple que se encuentra en brindar un plato de comida. En preocuparse por el otro y brindar su tiempo a cambio de nada, eso es brindar afecto.

Nunca confundas al afecto con dinero, el dinero se termina pero el afecto es algo que queda grabado en el corazón de quien lo recibe. Por lo mismo, que para mí es algo trascendental.

Existen muchas señales afectivas y cada una tiene una conducta estereotipada, genética y cultural, su objetivo es garantizar la disponibilidad afectiva de quien las emite con respecto al receptor.

Dentro de las señales afectivas se encuentra la sonrisa, las señales de aceptación, un saludo, entre otros.

El afecto se ha vuelto una necesidad para la naturaleza humana, una necesidad de ser reconocido, de ser amado, de ser querido.

El afecto es algo trascendental que puede influir no solo en una persona, puede influir en una comunidad, en un país y en el mundo entero. Es un fenómeno que puede darle un giro diferente a tu vida.

La indiferencia es una actitud que puede quebrantar el corazón de alguien. También puede afectar de manera drástica una relación familiar, social o conyugal.

¿Qué paredes o muros debes derribar en tu vida?

 

COMO HACER FLUIR EL DINERO

images (5)La forma de hacer fluir el dinero quizás sea pensar que fluye como el agua.

Que existe abundancia y no es necesario acapararlo y tener miedo de gastarlo.

Si el dinero circulara como el agua en sistema de cañería: se perdería potencia por cañerías bloqueadas y se perdería dinero por cañerías rotas.

Una buena circulación requiere mantener las cañerías limpias y reparar las fisuras.

El dinero fluye en la vida de una persona cuando llega lo que necesitamos en el momento justo.

Generamos dinero haciendo cosas que disfrutamos y de las cuales sentimos satisfacción, estamos contentos con lo que hay.

Hay una relación fluída, con los recursos internos y externos (energía emocional, tiempo, talentos y objetos).

Hacemos circular el dinero de una forma que expresa nuestros valores y sueños.

Registramos patrones que son bloqueadores y/o fugas en el fluir del dinero y otros recursos y elegimos conscientemente si seguiremos repitiendo lo ancestralmente conocido o probaremos nuevos caminos.

Reconocemos si existe Auto-desvalorización y auto-discriminación (ej. “no soy suficiente”, “tengo que cambiar”, “no está bien como soy”, “esto es demasiado para mí”)

Si minimizamos nuestras propias capacidades y talentos (ej. “no sé tanto de este tema como vos crees”).

Negamos las propias debilidades y limitaciones (no escuchar lo que nos dicen)

Nos preocupamos por la opinión de los demás, pasamos tiempo repitiendo chismes, realizando juicios sobre otros, que alejan o agotan las relaciones (ej. “Juan debería ser más amable conmigo”; “Pedro es egoísta y sólo le importa el dinero”)

Nos pasamos quejando y reclamando, apegándonos a juicios sin examinar que nos auto-limitan.

Si tenemos Timidez, Temor, Inseguridad en nosotros mismos (considerándonos menos que otros, o no adecuados para algunas situaciones)

Vergüenza (por alguna característica de la personalidad, la propia historia, la sombra)

Desconfiar de los demás o confiar en personas a ciegas 

Dolor (dejarlo encerrado, atesorar las heridas, no estar dispuesto a “hacer los duelos”)

Miedo a la envidia y las luchas de poder (miedo a salir lastimado, a que te dejen de querer)

Culpa y deudas emocionales, creer que no se hizo lo suficiente y no hacer nada para reparar errores del pasado, ni disculparse.

No perdonarse ni perdonar, mantener las heridas emocionales sin sanar (inmensa pérdida de energía emocional y tiempo!)

Aferrarnos al pasado (ej. auto-limitarnos por cosas que ocurrieron tiempo atrás;

acumular objetos que no usamos sólo porque nos recuerdan algo que tememos olvidar; conservar objetos de otras personas sólo para creer que tenemos algún control o propiedad sobre ellas).

Apegarme a gustos que me perjudican (ej. comer de más o comer cosas que me caen mal)

Temer el rechazo y las críticas de personas que no me quieren como soy auténticamente (sólo quieren al personaje de mí, entonces me exijen y me reclaman que sea algo diferente a lo que realmente soy)

Estados de tensión y estrés acumulado (esto provoca distracciones y pérdida de oportunidades)

Marañas emocionales, estado interno de confusión, donde el miedo, la envidia, la ira, la frustración, la angustia forman una sopa con mal olor, lista para ser tirada.

Evitar mirar en general, y esquivar la mirada a los ojos (ej. taparse la cara con pelo y/o anteojos negros, o mirar de costado o para abajo)

No prestar atención al otro, o prestarle atención en una forma reducida, en algo puntual (y no como un ser humano, como un todo)

Taparse el cuerpo con ropa vieja, que ya no nos identifica o que no nos gusta- Taparse con posturas físicas de aislamiento o sumisión o prepotencia

Expresarse al estilo robot, repitiendo lo aprendido, automatizando reacciones

Hacer algo sólo para agradar, para ser querido, para llamar la atención (acá se esconde el ser humano atrás del personaje construido, para atraer a otros)

No hacer algo que quiero hacer, por miedo a ser castigado

Aislarse: no relacionarse con otros desde la intimidad y la honestidad; no dejarse conocer; tratos mínimos con los otros; relacionarse sólo dentro de un pequeño círculo de confianza y confort.

Vivir “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”, o no salir de la casa, o quedarse hasta altas horas en el trabajo para no volver a la casa.

Minimizarse (falsa humildad) o querer deslumbrar a otros (falta de humildad, minimizar al otro)

Aferrarse a relaciones de dependencia financiera (no dejan crecer ni al “obligado” ni al “dependiente”)

 Desmotivar a quienes quieren asociarse con nosotros, promovernos, contratarnos, elegirnos

Desalentar a quienes quieren ayudarnos

Rechazar regalos y oportunidades

Falta de concentración, debilidad en la fijación de metas propias, dejarse llevar por las distracciones (ej. “no sé en qué se me va el día”, “no sé en qué se me va la plata”, “estuve todo el día atrás de un problema con un cliente”).

 Manipular a otros: pasar tiempo en luchas de poder; querer que otros hagan lo que a mí me conviene; querer que los demás sean como a nosotros nos parecen que deberían ser (es una terrible fuga de energía emocional y tiempo!)

Ayudar a otros sin que nos hayan pedido ayuda, deseando “que cambien para su bien”, es decir, que cambien según lo que nosotros suponemos que sería un buen cambio (trae mucha confusión en las relaciones, impide que cada uno madure y se ocupe de sus propios asuntos

Administración del tiempo ineficiente o saturada de eficiencia (ej. “no me alcanza el tiempo para hacer todo lo que tengo que hacer”; “no tengo tiempo para mí”)

Patrones para dejar fluir
– Prestar atención al entorno y a los seres humanos como un todo
– Ser auténtico, expresarnos con libertad 
– Estar disponible, estar presente (no quiere decir que digamos que sí a todos los pedidos de los demás) 
– Sentir al otro 
– Nutrirse de sensaciones agradables (seguridad, libertad, plenitud, tranquilidad)
– Apropiarse de valores, identidad, talentos, capacidades, dejarlos que se expresen y ocupen el lugar que les corresponde
– Hacerse responsable por sí mismo, por realizar los sueños propios y concentrarse en las metas que nos entusiasman

La fórmula para hacer dinero no está muy lejos de nosotros, quienes ponemos lejos el mapa de la fortuna y el dinero son nuestras mismas creencias y actitudes frente a él.

Si en este mundo hay más dinero del que pensamos… ¿qué es lo que nos impide tenerlo?

EL EQUILIBRIO

images (23)Que importante es vivir en equilibrio.

Los que tenemos metas claras, a veces debemos luchar con el equilibrio.

Al conocer dónde queremos llegar muchas veces nos envuelve la pasión y dejamos de lado cosas y personas importantes.

Por eso es común ver personas muy exitosas pero solas o con hijos muy tristes que su mayor sueño es que tengan un tiempo para ellos.

También lo vemos en personas muy espirituales que viven meditando o rezando a Dios, pero se olvidan de quienes lo rodean.

Personas enamoradas que parece que sólo hay amor para su pareja.

La verdad es que podemos dirigir nuestra vida mucho más de lo que pensamos. Podemos controlar nuestro estado económico, anímico. Iniciando acciones que nos lleven hacía más salud, éxito, amor.
Lograr el equilibrio Emocional nos  puede ayudar para avanzar

Renovemos nuestra  energía.

Programemos nuestro día hacia el futuro deseado.

Desechemos las actividades o acciones que no sirven o lo que es peor nos perjudican.

Preparemos nuestra mente para su máximo rendimiento.
Meditemos es una manera fantástica para relajarnos y  para integrar rápidamente todo lo que hemos aprendido y conectarnos  con nuestro ser interior.

Estimulemos ambas partes del cerebro.

Realicemos técnica para equilibrar los centros energéticos.

Detectemos los orígenes de emociones limitadoras.

Practiquemos técnicas para bajar niveles de estrés al instante en cualquier sitio y en cualquier momento.

Sentirnos bien en cada momento.

Soltando emociones negativas apenas las reconocemos.

Rompiendo con patrones o conductas negativas que cargamos por mucho tiempo.

Aceptando que podemos tener momentos de tristeza o enfado pero que eso no lo debemos cargar por todo el día o por mucho tiempo.

Teniendo más autoestima y paz interior.

Relacionándonos mejor con otras personas, ya que somos nosotros mismos con virtudes y defectos sin necesidad de llevar ninguna máscara.

Sintiendo más fuerza, ilusión y certeza en nuestro futuro.

Viviendo la vida sin altibajos sin sentirnos por momento tan eufóricos, llenos de vitalidad, dispuestos a comernos el mundo y al minuto, sin que haya ocurrido nada, caer en el desánimo y embargarnos en la desilusión. Con un desajuste de sentimientos que vienen y se van, con ese descontrol de estar en lo más alto para caer sin remedio, motivo de algunos de los trastornos emocionales que más afectan, como por ejemplo, la ansiedad.

Debemos tener la suficiente fuerza psicológica para afrontar la vida sin esos desequilibrios emocionales que a veces nos incapacitan para seguir adelante y ser felices.

Aprendiendo a manejar nuestras emociones para convertirlas en algo positivo porque lo primero que tenemos que hacer es conocer y reconocer nuestras emociones. En definitiva, conocernos a nosotros mismos.

Estar dispuestos a investigar, reconocer y expresar nuestros sentimientos. Una mirada al interior que se hace necesaria para encontrar el equilibrio emocional que necesitamos, siendo capaces de distinguir si lo que sentimos es presión o culpabilidad, responsabilidad o imposición, vergüenza o envidia, amor o dependencia.  

Un mayor conocimiento de nuestras emociones nos llevaría a poder manejarlas y transformar la angustia en aceptación, el miedo en aprendizaje, la desilusión en sueños, la ansiedad en iniciativas y la depresión en revitalización. Cómo aprender a identificar esas emociones depende de la forma de ser de cada persona. A algunas les bastará con tomarse un tiempo para ellas mismas, mientras que otras necesitarán técnicas como la meditación o incluso terapia psicológica.

¿Tu vida está equilibrada? ¡Espero que me cuentes!

SANAR EL INCONSCIENTE

thCABIKFNNEl objetivo de este tipo de trabajo no es sanar físicamente, sino desactivar las memorias activas grabadas en el inconsciente.

Sin embargo al desbloquear algunas memorias por este procedimiento, muchas dolencias físicas desaparecen de forma definitiva.

Pueden ser limitaciones evidentes, como algunos miedos específicos como fobias (miedo a la oscuridad, a la muchedumbre, claustrofobia, agorafobia, miedo a determinados animales, a los puentes, etc.) o miedos más generales (a los hombres, a las mujeres, a la autoridad, a expresarse, etc.).

O limitaciones menos evidentes, a las que uno está habituado y de las que no es consciente, pero que no por ello condicionan menos la vida; los comportamientos limitadores que pueden verse en las estructuras del carácter.

En general, uno no se da cuenta de esas limitaciones porque se identifica con ellas y las considera parte de su personalidad.

Ni siquiera se le ocurre cambiarlas, porque no suele ser consciente de la relación que existe entre su estructura de personalidad y la dificultad que tiene para ser libre y dichoso.

Se da uno cuenta después, cuando se ha liberado de sus limitaciones.

Tomar consciencia de nuestras estructuras aporta una luz nueva sobre nuestros comportamientos, lo que permite hacer un trabajo sobre el inconsciente más claro y rápido.

Existen buenos útiles de trabajo para desprender realmente las memorias, y se pueden utilizar varios.

Pero también tiene uno que estar dispuesto a hacer frente al conjunto del camino, con sus alegrías y sus penas, y tener la firme intención de trabajar las ataduras del ego en la vida cotidiana.

El dominio emocional no se adquiere en un abrir y cerrar de ojos, de la misma forma que no se adquiere el dominio de un instrumento musical practicando durante unas pocas horas con un método milagro.

Está muy bien tener un buen método que facilite las cosas.

Pero no por ello será menor el esfuerzo.

Tendrá uno que practicar todos los días, tendrá que tener fuerza de voluntad y perseverancia; y sólo así podrá llegar a tocar el instrumento como desea.

El esfuerzo que se hace con regularidad acaba siempre coronado por el éxito. Pues lo mismo ocurre en el camino espiritual.

No hay que olvidar que la práctica espiritual se apoya en esencia en el hecho de ir deshaciéndose progresivamente de las ataduras del ego.

El progreso del que hablamos no se refiere a la realidad del alma, que ha existido siempre y siempre existirá.

Se trata del dominio de la personalidad. Podría decirse que, lo que se hace a lo largo del camino espiritual, es ir soltando ataduras…

Se puede visualizar para sanar una emoción o un estado de ánimo bajo.

Saludar al inconsciente con mucho respeto, darle gracias por lo que hace por nosotros, sin descanso, velando por nuestro bien.

Pedir al inconsciente que identifique las partes del inconsciente que están sufriendo.

Que nos dé la señal con un movimiento involuntario o una sensación.

Que nos diga cuántas son esas partes que sufren.

Saludar con mucho cariño, y mucho agradecimiento, a las partes de nuestro inconsciente, que están sufriendo. Asegurarles que las queremos, las escuchamos y deseamos que se liberen.

Pedir a nuestro inconsciente que guarde en un lugar seguro y totalmente disponible todos los aprendizajes que hemos realizado gracias al sufrimiento de estas partes. Agradecer por ello.

Pedir a nuestro inconsciente que encuentre los tres recuerdos, que tengan los recursos necesarios y suficientes para sanar esas partes que sufren hoy.

Al encontrarlas que me dé la señal. Agradecer.

Pedir a nuestro inconsciente que extraiga del pasado esos recuerdos, y los ponga en nosotros ahora para que las partes que sufren se impregnen de estos recursos hasta sanarse.

Que nos dé la señal cuando se haya realizado el proceso. Agradecer.

¿Qué puedes comenzar a sanar?