MUROS PSICOLÓGICOS

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images (19)Existen muros psicológicos, en la manera en que concebimos  a los demás, en la manera en que  nos enfrentamos a lo distinto.

La palabra “extranjero” comparte su raíz con la palabra “extraño”: lo que es ajeno, lo que no es como uno.

Estos muros psicológicos se convierten hoy, en algunos casos, en brutales e intolerantes, y manifiestan un fuerte rechazo que expulsa y violenta a algunas personas.

Esto se ve en la violencia que se ejerce en contra de algunas comunidades, en contra de las mujeres y de los niños, e incluso en contra de las minorías sexuales, entre otros grupos discriminados y oprimidos por la sociedad.

Cuando construyo un muro, tengo que saber a quién encierro y a quién expulso.

Hay paredes y paredones en el tema del poder, por lo general, contra quienes tienen menos.

No nos engañemos, que el poder y el privilegio es hábil en construir y mantener fuertes divisiones entre distintos grupos.

Los paredones que rodean a country, más que simbólicos, junto a las rejas, medianeras y murallas; a quién encierran y contra quién construyo mis paredes.

Las barreras físicas, las ideas políticas, el machismo, la violencia, las religiones, el color de la piel, el país donde nacemos… muros que nos separan, y que nos oprimen, que nos limitan, que nos humillan.

Muros de los que hablamos poco, porque son incómodos, porque no queremos reconocer que estamos repitiendo la historia, en mayores dimensiones, porque no queremos ver que estamos cerrando los ojos ante la injusticia, y es esa ceguera voluntaria nuestra la que hace que estas divisiones sigan existiendo.

Debido a la ignorancia y a la negligencia emocional con la que se crece y se educa, la vitalidad de la gran mayoría de los seres humanos está bloqueada en más de un aspecto sin que se lo detecte.

Cuanto más bloqueados estamos, menor es nuestra capacidad de sentir y de pensar con libertad, y menor nuestra individualidad y riqueza; más aún, tendemos a reaccionar en forma mecánica y sin auténtica sensibilidad.

¿En qué momento y de qué manera se nos arrebata parte de este potencial tan sagrado con que nacemos?

Todas nuestras limitaciones psicológicas son consecuencia  y no defectos propios, provienen de experiencias muy tempranas.

El sufrimiento anímico de los adultos es producto de heridas muy concretas que vulneraron su dignidad e integridad en los momentos clave de su estructuración psíquica.

En nuestra cultura, aun en los ámbitos intelectuales, la inmensa mayoría sigue banalizando el nexo existente entre las experiencias de la infancia y el comportamiento del adulto.

El pasado, con su carga emocional y sus bloqueos, no puede eliminarse ni elaborarse mientras se niegue el sufrimiento experimentado.

No es posible ayudar a una persona a curar sus heridas si se niega a verlas; y por más que las niegue, ese dolor quedará vivo y encerrado en el sótano más oscuro de su alma.

Son muy pocos los que se enfrentan a los hechos dolorosos acontecidos en su vida y descubren la verdadera historia de su niñez sin idealizarla.

Mientras la sociedad siga  ignorando las penurias de la infancia, los adultos permanecen solos y aislados con su historia, sin saber qué hacer; y lo que es peor aún, muchos se resignan a sufrir depresiones, tomar medicamentos o drogas para no sentir.

Hay que recuperar la autoestima y liberarse de los bloqueos.

No hay nadie en este mundo que no desee valorarse y respetarse. Los bloqueos son fruto de una historia que debería conocerse emocionalmente para comprender cómo una persona ha podido convertirse en quién es.

Los bloqueos psicológicos trazan el recorrido de las potencialidades heridas de un ser humano. Sus causas son estrictamente emocionales y su dinámica es la desvalorización, el desprecio y la humillación interiorizados en las relaciones parentales .

Todos somos niños dependientes y asustados porque crecimos bajo la tutela del miedo y la culpa, que son el fundamento de todo bloqueo.

Se originan el miedo y la culpa, donde aprendemos todo: en el seno de nuestra familia y en la educación con la que somos oprimidos en nuestros primeros años.

Bloqueos en el aprendizaje, en la capacidad de formar vínculos, en el desarrollo de la afectividad y de la sexualidad, en nuestra capacidad creativa y, sobre todo, en nuestra autonomía y libertad.

Si un adulto ve que sus sentimientos y sus necesidades más profundos son invalidados por el medio que lo rodea, sentirá una opresión muy poderosa, será una experiencia amenazadora para su vida; el miedo y la desconfianza anudarán su corazón, vivirá a la defensiva o se sumirá en una gran tristeza.

Imaginemos a un bebé o a un niño pequeño en plena formación: es un ser débil y maleable, que depende enteramente de lo que los padres sientan y hagan por él.

Todo niño necesita la compañía de un ser humano empático y no dominante para crecer y estabilizarse. Pero cuando no encuentra esa mirada empática y comprensiva que lo sostenga y lo aliente, se defiende en un clima de soledad e indiferencia o de desaprobación y censura constante, escondiendo sus verdaderos sentimientos: el llanto, la rabia, la tristeza o la indignación, que serían las reacciones naturales ante el dolor.

Aprende a bloquear su capacidad de sentir para no sufrir, porque no le queda más remedio que adaptarse y silenciar su dolor. Aprende a desconfiar de sus percepciones y a mentir porque necesita negar la dolorosa realidad que lo circunda para conservar la ilusión de que es querido porque, de lo contrario, no podría sobrevivir.

Aprende a bloquear su capacidad de pensar; tan frágil es la existencia al principio de nuestra vida. Así aprendemos a enmudecer nuestros sentimientos y a reprimir nuestro dolor; y con él enterramos también nuestra vitalidad y nuestros recursos. La espontaneidad vital se va cercenando por esta temprana adaptación forzada; lo que queda luego es la fatiga que dura toda la vida por esta práctica tan generalizada del “no darse cuenta”, del no saber o no registrar lo que verdaderamente uno quiere, siente y necesita.

El problema es que tanto jóvenes como adultos permanecen anclados en esta trágica situación infantil. Tomar conciencia de esta situación no mata, libera. Nuestro cuerpo es incapaz de vivir sin sentimientos auténticos, es el guardián de nuestra verdad, nos avisa a través de síntomas físicos y emocionales de nuestra identidad perdida, de lo más verdadero y profundo que tuvimos que sofocar para sobrevivir.

Toda enfermedad es una vía de acceso , si estamos dispuestos y abiertos,  a nuestros verdaderos sentimientos y deseos que quedaron silenciados por el miedo infantil y justificado de entonces.

Como adultos, contamos con la posibilidad de salir de la sombra, percibir la magnitud de las heridas padecidas en la infancia y desbloquear las partes más preciadas y vitales de nuestro ser.

No importa, el pasado vivido, lo importante es aceptarlo.

Variarán según las posibilidades y condiciones de cada uno.

Sin embargo, la presión psicológica que genera, puede llegar a convertirse en una barrera que impida el crecimiento.

Muchas veces, ciertas palabras que se construyen en el lenguaje cotidiano como una frase más, en la mente terminan siendo una gran traba.

Lo llamativo es que, una vez que supera esa barrera, el resto de sus compañeros también lo hacen.

Sucede que suelen tomarse barreras creadas por otros.

Por las condiciones físicas del cuerpo, por situaciones económicas, por logros alcanzados, que generan un desgaste que implica una merma en el rendimiento, pero olvidando que cada persona y cada situación es diferente.

El predisponerse psicológicamente a no poder superarlo, termina siendo una de las peores situaciones. Y de las más complejas de superar, tanto que, a pesar de tener todos los datos objetivos para poder realizar el preciado objetivo, no puedan superarse.

La necesidad de afecto, la necesidad de sentirse aprobados por los demás o por alguien en particular, algunos la buscan con desesperación tratando de llenar las cualidades o gustos del otro, y no es que sea malo agradar al otro, es solo que a veces nos preocupamos más por agradar a alguien que por nosotros mismos

El afecto juega un papel importante en el autoestima de las personas, si no obtienes afecto de algún ser amado, querido o cercano a ti, es seguro que te la pasas amargado, el poder del afecto puede cambiar a las personas, las puede cambiar para bien o para mal, todo depende del estimulo afectivo que obtenga esta persona.

El afecto es un arma de doble filo, porque si no lo obtienes te vuelves violento, amargado, callado, antipático, deprimido, y la raíz de todo esto es que sientes dolor porque no existe o no obtienes afecto que pueda curar la herida que te dejaron en el corazón.

El afecto se encuentra en todo lugar, lo vez todos los días, lo vives todos los días, es solo que a veces estamos tan segados que no notamos el afecto que el otro puede brindarnos.

El afecto de aquel que sirve a los demás, aquel que sirve, dedica su tiempo y esfuerzo para poder brindar afecto a los demás.

El afecto tan simple que se encuentra en brindar un plato de comida. En preocuparse por el otro y brindar su tiempo a cambio de nada, eso es brindar afecto.

Nunca confundas al afecto con dinero, el dinero se termina pero el afecto es algo que queda grabado en el corazón de quien lo recibe. Por lo mismo, que para mí es algo trascendental.

Existen muchas señales afectivas y cada una tiene una conducta estereotipada, genética y cultural, su objetivo es garantizar la disponibilidad afectiva de quien las emite con respecto al receptor.

Dentro de las señales afectivas se encuentra la sonrisa, las señales de aceptación, un saludo, entre otros.

El afecto se ha vuelto una necesidad para la naturaleza humana, una necesidad de ser reconocido, de ser amado, de ser querido.

El afecto es algo trascendental que puede influir no solo en una persona, puede influir en una comunidad, en un país y en el mundo entero. Es un fenómeno que puede darle un giro diferente a tu vida.

La indiferencia es una actitud que puede quebrantar el corazón de alguien. También puede afectar de manera drástica una relación familiar, social o conyugal.

¿Qué paredes o muros debes derribar en tu vida?

 

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COMO PARAR LOS PENSAMIENTOS QUE TE PREOCUPAN O REITERATIVOS

como parar pensamientosEn un mundo donde existe tanta inseguridad, estrés y tantas exigencias, es común que en algún momento aparezcan pensamientos que no nos hacen bien.

Es por eso que hoy nos vamos a ocupar de ayudarnos para liberarnos de ellos.

Primero deberemos identificarlos.

¿Cuáles son?

Si se deben a nuestra salud.

Si deben a nuestra economía.

Si se deben a nuestros afectos, a nuestra seguridad.

A cosas materiales.

A la muerte.

Generalmente nos preocupan cosas no resueltas.

Son reiterativas porque no las resolvemos o enfrentamos.

Algunas son agrandadas por nuestra mente al no enfrentarlas.

Parecida a los miedos de los niños al ver sombras monstruosas. Que cuando las comparten, eran la sombra del árbol con sus ramas y hojas moviéndose por el viento, al verlas por la ventana.

Si son pensamientos por nuestra salud, lo mejor es ocuparnos.

Consultar a distintos profesionales que nos digan que tenemos.

Al saberlo seguir los consejos para curarnos.

Que nunca creamos que no hay solución.

Que no la tengamos nosotros o algunos no quiere decir que no la hay.

Si es por nuestra economía.

Se trata de buscar los caminos que nos lleven a la solución.

No dejarnos convencer que no hay dinero, siempre existen personas que cada vez ganan más.

Saber en que situación estamos y que no se torne en una obsesión por tener cada vez más.

Si es por nuestros afectos, aprender a vivir más nuestra vida.

Muchas veces al querer tanto, nos creemos dueños de la vida de los demás y pretendemos que ellos hagan lo que nosotros creemos lo mejor para ellos.

Por distintas formas de responder de los demás nos creemos que no son justos, que no nos quieren.

A veces los pensamientos reiterativos vienen por miedos de que nos les pase nada malo.

Miedos a accidentes.

Miedos a robos.

Miedos a perdidas.

Otras veces los pensamientos que se repiten es por todo lo que tenemos y nos da miedo perder o por todo lo que deseamos y tenemos miedo de no poder conseguir.

Una buena forma de parar esos pensamientos es cambiarlos por los pensamientos positivos o por las afirmaciones.

Por tener actividades, que van resolviendo esas preocupaciones.

Por darnos cuenta que muchas preocupaciones no son importantes.

Al principio cuesta concentrarse en algo, anda uno con la cabeza perdida en ningún sitio, sin capacidad para estar centrado en una tarea concreta, con grandes despistes en el trabajo, en casa, y sin ganas de hacer nada. Vamos a salir de ahí, poco a poco, como todo.

Es muy positivo hacer cosas que nos distraigan, pero de verdad. No sirve ir al parque o ver la televisión y estar en realidad pensando en lo de siempre.

Hacemos esto para mejorar, así que hay que trabajar, es por nosotros.

Si no puedes, como es muy posible, concentrarte en ninguna tarea desde el principio, entonces vamos a fortalecer esa capacidad perdida. Se puede, claro que se puede.

Será de forma gradual.

Estas dispuesto a comenzar ¿Qué piensas?¡Cuéntame!

COMO LIBERARNOS DE CREENCIAS LIMITANTES

como liberarnos de creencias limitantes 1Descubriendo lo valioso que somos y el potencial que llevamos dentro.
Liberándonos de viejos paradigmas que nos decían esto no es para ti.
En donde existía una diferencia entre un nivel y estilo de vida con el otro.
Sabiendo que cuando realmente queremos algo lo conseguimos porque buscamos la forma de obtenerlo.
Cuando realmente queremos algo no bajamos los brazos ante el primer obstáculo o el primer no que nos dicen.
Buscamos otros caminos otras alternativas de conseguirlo.
Muchas veces nos limitamos en todos los órdenes de la vida.
En el orden social diciendo como se va a fijar en mi, cómo va tener tiempo para mí, entonces nos limitamos ni le hablamos y no logramos estar con personas que quisiéramos estar porque así lo decidimos nosotros antes de darnos una oportunidad.
Nos limitamos poniendo a la otra persona muy alta y a nosotros muy bajo. Cuando aprendemos a valorarnos a tener nuestra autoestima alta, vemos lo bueno de los demás pero también lo bueno nuestro. En lo que también nosotros podemos mejorar.
Al no limitarnos de seres especiales, comenzamos a ser nosotros cada día más especiales.
En el orden económico nos limitamos no comprando lo que queremos quizás porque tenga un valor alto o por la costumbre del no puedo.
Constantemente vemos personas que viven diciendo no puedo y después quizás si pueden gastar en aquello que le hace mal como es el cigarrillo. Allí nos damos cuenta que estamos repitiendo palabras por costumbre y no nos damos cuenta que a larga así lo creemos y así nos pasa. Logramos que no podamos tener dinero para terminar el mes o para ahorrar o para comprar aquello que queremos.
Peor aun es aquellas personas que estando en ventas tienen esas creencias tan limitantes que hasta cuando te están ofreciendo algo te dicen que tienen otro producto pero es muy caro.
Fueron educados de tal manera que transfieren lo que ellos piensan en lo que pueden llegar a pensar los demás, sin darse cuenta que no todos tenemos los mismos parámetros de caro y barato ni siquiera en un mismo país.
También podemos tener creencias limitantes hasta para el estudio pensando que no podemos ser lo que queremos ser por lo que sabemos. Muy común es escuchar de no seguir algo por no ser bueno para ello.
Si queremos serlo podremos ser médico, arquitecto, contador, todo se puede lograr si nos esforzamos y trabajamos para ello, si nos cuesta el estudio quizás no rindamos cuatro materias por cuatrimestre quizás podamos la mitad, nos lleve más tiempo pero si lo queremos, lo conseguiremos.
Si es por dinero quizás tengamos que trabajar pero después de trabajar con esfuerzo iremos a estudiar y a la larga obtendremos nuestro título. Nada nos debe limitar mucho menos los años.
Tenemos que aprender a disfrutar de lo que hacemos sin darle tanto valor a lo que piensan los demás.
Muchas veces nos limitamos de hacer cosas por lo que piensen los demás sin darnos cuenta que a veces ni están pensando en nosotros y otras muchas si nosotros les demostramos lo valioso que es para nosotros lo que estamos haciendo nos entenderían más.
Algunos traen creencias de palabras que les decían desde cuando eran chicos, no eres bueno para hablar, eres muy tímido, no eres bueno para matemática, no sabes expresar tus sentimientos, tantas cosas pueden decir.
No importa cuantas, sino importa a cuantas las dejamos en nuestra mente y las fuimos alimentando nosotros para que sigan después de años.
Por eso lo importante es dar lo máximo, descubrirnos y valorar lo que somos.
¿Qué das Tú? ¿Qué podrías empezar a dar?