BALANCE Y BRINDIS ENERGÉTICO

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Ya a pocos días de terminar un año más, me gustaría compartir mi balance personal.

El balance personal me ayuda para evaluar todo lo vivido.

Pero siempre para ver todo aquello por lo que quiero agradecer y todo aquello que puedo mejorar.

Trataré de ser objetiva y que me ayude para que me vaya mucho mejor el año que viene.

Y que no me deje un cierto sabor amargo, de lo que pudo ser y no fue, de tantas limitaciones, de los errores y fracasos.

Serán útiles en la medida en que me ayuden a tomar conciencia de los errores (y descubrir, si hubo mediocridad, o que junto a un cierto éxito exterior llegue a una situación de empobrecimiento interior, o que me estaba centrado en uno mismo, etc.).

Sacaremos provecho, y mucho, en la medida en que ese balance se aborde con ilusión y esperanza de cambiar, sin ignorar las conquistas y aciertos pasados, y sin hacer tabla rasa de todos esos empeños que valieron verdaderamente la pena y que también se destacan en nuestra vida.

Es cierto que los viejos hábitos ejercen sobre nosotros una inercia muy fuerte, y que romper con modos de ser o de hacer muy arraigados puede resultarnos verdaderamente costoso.

A veces, no nos bastará con sólo una firme resolución y nuestra propia fuerza de voluntad, sino que necesitaremos de la ayuda de otros.

Para superar hábitos negativos, como por ejemplo los relacionados con la pereza, el egoísmo, la insinceridad, la susceptibilidad, el pesimismo, etc., puede resultar decisiva la ayuda de personas que nos aprecian.

Si se logra crear un ambiente en el que resulte fácil comprender al otro y al tiempo decirle lo que debe mejorar, todos se sentirán a un tiempo comprendidos y ayudados, y eso es siempre muy eficaz.

 

Cada vez se hace más difícil balancear todos los aspectos de nuestras vidas: podemos ser muy exitosos en nuestras carreras, sacrificando nuestras relaciones íntimas y familiares, nuestra salud, nuestra conexión espiritual.

A veces nos enfocamos tanto en nuestro despertar y crecimiento espiritual que descuidamos nuestras actividades productivas; el incrementado estrés del día a día repercute en nuestra salud física, mental y emocional.

Lograr un equilibrio en nuestro estilo de vida es parte necesaria para obtener una calidad de vida satisfactoria, pero es una destreza que requiere ser aprendida y practicada.

Para simplificar y comunicar efectivamente una filosofía de equilibrio personal de vida, podemos crear una tríada de las 3 áreas de la vida: Ser-Hacer-Tener. A su vez, cada una de estas áreas contiene su propia tríada. El objetivo es equilibrar estas 9 áreas para mejorar nuestra calidad de vida: 

SER: Cuerpo, Mente y Alma

HACER: Empresa, Educación y Entretenimiento

TENER: Material, Social y Espiritual

Lo bueno y lo malo también conviven en balance. Las cosas malas nos traen equilibrio ya que aprendemos de ellas, incluso más que de las cosas buenas. La pobreza nos enseña mucho sobre la riqueza y la enfermedad nos ayuda a valorar la salud. Incluso lo que parece malo es bueno.  

La disciplina es uno de los factores clave para lograr una vida más satisfactoria, y no sólo aplica a nuestro trabajo; siendo organizados y aprovechando el tiempo al máximo para realizar nuestras tareas diarias.

La disciplina también es clave para mantener un estilo de vida saludable que incluya una rutina de ejercicio al menos 3 veces por semana y una buena alimentación. El ejercicio reduce los niveles de estrés, te da más seguridad y eleva tu energía.

Alimentos sanos como frutas y vegetales son más económicos que mucha de la chatarra que consumimos en el trabajo y realmente nos nutren, ¡cambiar de hábitos es posible y te aporta grandes beneficios!

¿Cuál es tu balance para este año?

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AMOR Y MISERICORDIA

descarga (3)Que podamos tener la Misericordia esa disposición para  compadecernos comprendiendo el sufrimiento de otro ser.

Teniendo el deseo de aliviar, reducir o eliminar por completo tal sufrimiento en los trabajos y en las miserias ajenas.

Manifestando mucha amabilidad, asistencia al necesitado, especialmente en el perdón y la reconciliación. Siendo más que simpáticos.

Que tengamos el impulso de ayudar o aliviar al que lo necesita.

Que seamos benévolos en el juicio o castigo. Teniéndo un corazón solidario con aquellos que tienen necesidad.

No es cuestión de tener lástima.

Lástima es un sentimiento más pasajero que compasión.

La lástima es la sensación que nos causa el mal que se ofrece a nuestros sentidos y la compasión es el efecto que nos causa en el ánimo la reflexión del mal. Añadiendo una cierta inclinación del ánimo hacia la persona desgraciada, cuyo mal desearíamos evitar. No nos mueve a compasión la suerte de un asesino condenado a muerte, pero nos da lástima el verle padecer en el suplicio.

Nos da lástima el ver morir a un irracional; nos da compasión el triste estado de una pobre viuda. La compasión supone siempre un sentimiento verdadero. La lástima se emplea algunas veces para representar un sentimiento tan ligero, que apenas merece el nombre de tal; como: Es una lástima que no haga buen tiempo.

Debemos cultivar la cualidad de la misericordia y reflejarla, tanto en aspectos materiales como espirituales, con alegría, nunca de mala gana.

Manifestando nuestra misericordia hacia aquellos cuyas acciones no han sido correctas, cuidándonos de no caer en la misma tentación, y siendo conscientes de que no solo debemos amar la justicia, sino también odiar el mal. Su trato misericordioso no implica que aprobemos el mal.

Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales. 

Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras espirituales de misericordia, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia.

Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos. La limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia hacia los que tienen menos.

Podemos hacerlo preparando comidas para los enfermos, echándoles una mano a los hermanos mayores con sus tareas, proporcionando lo que podemos a los que lo precisen, ayudando con generosidad a los demás con muchas otras obras.

Si damos buen uso a la lengua, demostramos que nos guía la sabiduría que está “llena de misericordia”. Si permitiéramos que la envidia o la rivalidad nos dominaran y nos llevaran a presumir de nuestros logros, decir mentiras o hacer comentarios malintencionados ¿qué estaríamos dando a entender? No olvidemos que quien cuenta chismes echa a perder el buen nombre de gente inocente. Igualmente, el que lanza simples mentiras causa daños. Por eso, después de hablar del uso egoísta de la lengua: Que estas cosas no sigan ocurriendo de esta manera. Como vemos, de la boca del misericordioso solo deberían salir palabras puras, pacíficas y razonables. ¡qué importante es que todo lo que digamos refleje misericordia!

Otra forma de ser misericordiosos es que dejemos de juzgar, para que no seamos juzgados. Entonces, no miremos la paja que hay en el ojo del otro, sin tener en cuenta la viga que hay en nuestro propio ojo.

Practiquemos la misericordia en la vida diaria soportando las flaquezas de nuestros semejantes y no criticarlos ni juzgarlos con dureza.

Muchos no dudamos en ayudar en la medida de lo posible a quienes se encuentran en apuros, sea por algún “suceso imprevisto” o por otras razones. Claro, son nuestras circunstancias individuales las que determinan qué cosas podemos hacer y hasta qué grado. Además, cuando brindamos ayuda material, tenemos que tener mucho cuidado, pues, incluso con la mejor intención del mundo, podemos estar fomentando la pereza sin darnos cuenta. Este hecho nos muestra que, si queremos realizar una verdadera obra de misericordia, tenemos que equilibrar los sentimientos de ternura y compasión con una actitud de prudencia y buen juicio.

¿Tú que haces por los demás?

COMO ENCONTRAR EL CAMINO DE LA ABUNDANCIA

images (21)Descubriendo que para obtener riqueza sin límites, basta desearlo.

Afirmando que la abundancia es nuestro estado natural y que todo el universo físico es hijo de un campo de posibilidades ilimitado.

La conciencia de riqueza es un estado mental.

Si vives preocupado por la cantidad de dinero que deseas y en consecuencia, no tienes en cuenta lo que posees, en realidad eres pobre.

Cada fracaso es un escalón que nos acerca a la meta.

El fracaso no existe.

En realidad son  posibilidades para aprender hacer las cosas bien.

El conocimiento de nuestros valores naturales es el camino que nos lleva a la abundancia.

Si logramos recuperar la esencia de nuestras virtudes seremos ricos. 

Sólo necesitamos recuperar el recuerdo de lo que ya conocíamos.

Prestar más atención al conocimiento que a la Abundancia.

Cuanto más persigas al Conocimiento, la Abundancia te perseguirá más a ti. Te seguirá donde quiera que vayas, y nunca te abandonará. Y tendrás para siempre esa abundancia que deseas.

El conocimiento, el deseo y el espíritu tienen fuerza y esa fuerza dentro de cada ser, es la clave para crear abundancia. 

La abundancia es la experiencia en la que nuestras necesidades se satisfacen con facilidad y nuestros deseos se cumplen espontáneamente.

Sentimos alegría, salud, felicidad y vitalidad en cada momento de nuestra existencia. 

El conocimiento da la capacidad de satisfacer cualquier deseo, de adquirir cualquier objeto material, y de gozar de la plenitud y de la felicidad, cualquiera sea el límite a que aspiremos. 

Todos somos cuerpos pensantes en un universo pensante. Y, de igual manera que el pensamiento se proyecta en las moléculas de nuestro cuerpo, los mismos impulsos de energía e información se proyectan como sucesos en el espacio-tiempo de nuestro ambiente. 

Tras la apariencia visible del universo, más allá del espejismo de las moléculas, o ilusión del mundo físico, hay una matriz invisible, constituida por la nada.

Esa nada invisible guía, gobierna y obliga en silencio a la naturaleza a expresarse a través de una creatividad infinita, de una abundancia infinita, y de una exactitud sin errores en incontables diseños, modelos y formas.

En apariencia, todo eso nos sucede pero, en niveles muy primarios, nosotros hacemos que sucedan. 

Los impulsos de energía e información que crean nuestras experiencias se reflejan en nuestras actitudes hacia la vida.

Y esas actitudes son el resultado de impulsos auto-engendrados de energía e información.

Podemos ir dando los pasos de la A a la Z para crear abundancia.

Con la “A” de absoluto, abundancia, autoridad. Sabiendo que el universo es campo fértil de todas las posibilidades. Que somos un área que incluye todas las posibilidades. Desde este nivel, podremos crear cualquier cosa. Nuestra naturaleza esencial, nuestro ser interior, es la autoridad definitiva. Es riqueza en sí misma, genera la diversidad infinita y la abundancia del universo. 

Con la “B” de bondad, lo bueno que con el tiempo crece más y más, evolucionando hacia lo mejor en todos los aspectos y, por último, nos brinda lo mejor de todo. 
Con la conciencia de abundancia aspiramos sólo a lo mejor. Si aspiramos solo a la excelencia, el universo responderá dándonos lo mejor. 

Con la “C” de caridad y carencia de preocupaciones. Si tenemos mil millones de dólares en el banco, si no carecemos de preocupaciones, y de la caridad, seremos pobres. La conciencia de riqueza es un estado mental. Si vivimos preocupados por la cantidad de dinero que deseamos, y no tenemos en cuenta lo que poseemos, en realidad somos pobres. 
La carencia de preocupaciones lleva a la caridad y al deseo de compartir, pues la fuente de la que proviene es infinita, ilimitada e inagotable. 

“D” representa la ley de la demanda de servicios. El servicio que podamos prestar, siempre habrá una demanda de él. Cómo puedes servir y ayudar te lo dirá tu interior. Al hallarlo, descubrirás que existe una demanda para el servicio que estás en condiciones de brindar. 
“D” también simboliza el dharma. Cada uno de nosotros tiene un dharma, un objetivo en la vida. Cuando estamos en el dharma, disfrutamos de nuestro trabajo y lo amamos. 

“E” de la euforia por el éxito de los demás, en especial de tus competidores y de quienes se consideran tus enemigos. 
Cuando te regocijes por su éxito, tus competidores y enemigos se convertirán en ayudantes. 
Espera siempre lo mejor y verás que la expectativa contiene en sí misma ese resultado. 

“F” de que en todo fracaso se oculta la semilla de un éxito. En la manifestación de lo material por lo inmaterial, de lo visible por lo invisible, el principio de la realimentación. 
Recordemos que los fracasos son peldaños que nos acercan a la meta. Que el fracaso no existe. Lo que llamamos así sólo es un mecanismo mediante el cual podemos aprender a hacer las cosas bien. 

“G” de gratitud, generosidad, dar gracias a Dios, La gratitud y la generosidad son características naturales de una conciencia plena. 
Puesto que sólo debemos perseguir la excelencia, según el principio de que primero lo mejor, tomemos a Dios como modelo, no hay nadie más rico que Dios, pues Él es el campo de todas las posibilidades. 

H de hacer que cada ser humano con quien estemos en contacto sea feliz. Que brindemos dicha, a nosotros y a quienes nos rodean. Porque la felicidad es el fin último.

Cuando buscamos dinero, o una buena relación, o un excelente trabajo  , lo que en realidad buscamos es la felicidad, y cometemos el error de no ir, en primer lugar, en busca de la felicidad. Si lo hiciéramos, todo lo demás vendría por añadidura.

I  de Intento, o Intención, adoptar una decisión inquebrantable, de la que no es posible retroceder. Simboliza la unidad de propósito. Es un objetivo definido, al que no se oponen deseos o intereses que entren en conflicto con él.

Para adquirir riquezas o cualquier otra cosa en el universo de lo físico, hay que intentarlo, decidirse a procurarlo. La decisión es inmutable, con un propósito fijo, y nada habrá de contradecirla. El universo se hace cargo de los detalles y organiza las oportunidades. Uno sólo se limitará a estar alerta a esas oportunidades.

J de No Juzgar

Cuando seguimos el impulso de clasificar todo en bueno o malo, en correcto o equivocado, en nuestra conciencia no hay silencio. Si nos deshacemos del peso del juicio, el diálogo interior comienza a acallarse, y en consecuencia resulta más fácil acceder a la brecha.

Es importante apartarse de definiciones, etiquetas, descripciones, interpretaciones, evaluaciones, análisis y juicios, todo ello genera turbulencia en nuestro diálogo interior.

K – El karma positivo del conocimiento

EL conocimiento (el poder organizador inherente al saber), sea de la clase que sea, se metaboliza de modo espontáneo y trae consigo un cambio en la conciencia, por medio del cual pueden crearse nuevas realidades.

Familiarizarse con el conocimiento que surge creará espontáneamente las condiciones para la abundancia de todo tipo.

L de Libertad de amar

Amate a ti mismo. Ama a tu familia. Ama a tus clientes. Ama a todos. Ama al mundo. No hay poder más intenso que el del amor.

También simboliza la laboriosidad como estilo de vida, condición previa para que la abundancia comience a fluir.

M – El Manantial de las Monedas

Ganar dinero para otros, ayudar a otros a ganarlo, porque ayudar a otros a hacer dinero, y contribuir a que otras personas colmen sus deseos, es un modo seguro de obtenerlo uno mismo y, además, de satisfacer los propios sueños con más facilidad.

“M” también se refieren a motivar. La mejor manera de motivar a otras personas a que nos ayuden a satisfacer nuestros deseos consiste en contribuir a satisfacer los de ellas.

N – Decirle No a la negatividad

Cada vez que nos asalta un pensamiento negativo, decimos: “Nada de eso”, y pensamos en otra cosa.

No acercarnos a personas negativas, pues esa es la clase de gente que mina nuestras energías. Rodéate de amor y de positividad, y no permitas que se genere negatividad en el ambiente en el que te desenvuelves.

O – La vida es la coexistencia de los valores Opuestos.

El gozo y la pena, el placer y el dolor, arriba y abajo, calor y frío, aquí y allá, luz y oscuridad, nacimiento y muerte. Toda experiencia ocurre por contraste, y cada uno de esos términos carecería de significado sin el otro.

Cuando en nuestra conciencia surge una serena conciliación, un aceptación de la coexistencia vital de los valores opuestos, dejamos de juzgar. Vemos al conquistador y al conquistado como los dos polos del mismo ser. No enjuiciar trae el apaciguamiento del diálogo interior, lo que abre la puerta a la creatividad.

“O” también de la oportunidad de una comunicación franca y abierta. Cada contacto con otro ser humano es una oportunidad para el crecimiento y la satisfacción de los deseos… basta con estar alerta a las oportunidades, a través de una conciencia cada vez más despierta. La comunicación abierta y franca deja abiertos los canales para concretar oportunidades.

P – El propósito en la vida, y la Potencialidad pura.

Estamos aquí para cumplir un propósito, y a nosotros nos corresponde descubrir cuál es. Una vez que conocemos ese propósito, su conocimiento nos lleva a comprender que somos auténtica potencialidad.

Es indispensable tener la capacidad de expresar nuestro propósito en los términos más simples.

El conocimiento de nuestro propósito abre la puerta al campo de la pura potencialidad, pues en el interior de nuestro deseo habitan las semillas y los mecanismos para su satisfacción.

Q – El Qué interrogante, la búsqueda del Quid de la cuestión

Poner en tela de juicio el dogma, la ideología, la autoridad exterior a nosotros. Romper la hipnosis del condicionamiento social, cuestionar lo que se da por sentado, lo que la gente asume como verdadero.

R – Recibir es tan necesario como dar

Recibir con elegancia es una de las formas de la dignidad de dar. Quienes no saben recibir , en realidad son incapaces de dar.  Dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de energía del universo.

No necesariamente nos referimos a dar y recibir cosas materiales. Recibir un cumplido, una manifestación de admiración o de respeto, también indica la capacidad de ofrecer a los demás. Y la falta de respeto, de cortesía, de buenos modales, o de admiración, genera un estado de pobreza, al margen de la cantidad de dinero que uno tenga en el banco.

S – El servicio que debe prestar el dinero

El dinero es como la sangre:  tiene que fluir. Acumularlo y aferrarse a él enturbia la vida. Para que crezca, hay que ponerlo en circulación, pues de lo contrario se bloquea y causa daño, igual que la sangre coagulada.

El dinero es energía vital que intercambiamos y usamos, como resultado del servicio que brindamos al universo.  Para que siga llegando a nuestras manos, tenemos que mantenerlo en circulación. 

T – La Trascendencia, el Tiempo infinito de la conciencia, el Talento

Sin trascendencia la vida carece de belleza. Es necesario traspasar todas las fronteras. Más allá de hacer las cosas bien o mal, hay un territorio. La práctica de la meditación, estabilidad interior, ese silencio que permanece en mí, y ninguna vivencia externa logra enturbiar la conciencia y la experiencia de mi propio ser.

“T” de  tiempo infinito de la conciencia, en oposición a la conciencia del tiempo. La conciencia temporal surge cuando trocamos el propio ser por la imagen del ser. Esta imagen es una máscara social, tras el cual nos ocultamos. Ese tiempo ligado a la conciencia, que sufre la influencia del pasado, y de la ansiedad y el miedo al futuro. La conciencia del tiempo está siempre cargada de culpa y de pena, y tiene sus raíces en el temor. Provoca aislamiento, vejez y muerte.

Concentrémonos en el presente y, a medida que se presentan las situaciones, las respuestas acudirán a nosotros. Es también un estado de satisfacción. El ser no habita en el reino del pensamiento, sino en la brecha entre los pensamientos. El alma universal nos murmura suavemente desde ese lugar, la intuición. La conciencia temporal está en el intelecto. EL tiempo infinito de la conciencia, en cambio, está en el corazón, se siente.

“T” del talento para llevar la creatividad al máximo, y brindar el mejor servicio, conviene desarrollar un banco de talentos, o un conjunto de individuos, cada uno de los cuales posea una habilidad única, y que, al sumar esos talentos, se obtenga algo superior a la suma de las partes.

Y faltaría agregar el traspaso de un diezmo. Desprendernos de cierta porción de nuestros ingresos, sin condiciones ni ataduras. Cuando uno da, se produce un vacío que atrae más aún de lo que se cedió.

U – La comprensión de la Unidad

El sentido de la unidad es un estado de iluminación en que traspasamos la máscara de la ilusión, que es la que provoca separación y fragmentación. Tras la separación externa, existe un campo unificado de integridad. En este caso, el observador y el paisaje son una unidad.

Experimentamos el sentido de la unidad cuando nos enamoramos, cuando estamos en contacto con la naturaleza, contemplando las estrellas o caminando por la playa, escuchando música, bailando, leyendo poesía, orando, o en el silencio de la meditación.

V – Los valores

Verdad, integridad, honestidad, amor, fe, devoción y belleza.

Sin valores, hay confusión y caos. Si los valores se desintegran, todo se desintegra. La salud se desintegra, la pobreza domina a la riqueza, y las sociedades y las civilizaciones se derrumban.

Cuando prestamos atención a los valores que la sociedad siempre consideró sagrados, del caos, surge el orden, el campo de potencialidad pura de nuestro interior se vuelve todopoderoso, y crea todo lo que desea.

W – Las Walkirias que manifestaban abundancia sin preocupaciones

La conciencia de la abundancia significa ausencia de preocupaciones monetarias.

Una vez comentaban con el maestro, Maharishi Mahesh Yogi, un proyecto para la paz mundial y alguien le preguntó de dónde saldría el dinero necesario para financiarlo, y el maestro respondió sin vacilar: “Del lugar donde esté en ese momento

X – representa el Xilofón

que con sus melodiosos sonidos, en sus diversas modulaciones y longitudes, nos permite expresar un sincero agradecimiento y nuestro aprecio a todos los que nos ayudaron. Nunca debemos fingir que valoramos algo, pero si lo sentimos tenemos que demostrarlo. La expresión de la gratitud es una fuerza tan poderosa que crea más de lo que ya recibimos.

Y – El Yunque donde se labra el vigor juvenil

Cuando la identidad de lo que somos se refiere al ser, nos sentimos sanos. Si nos identificamos con objetos, ya sean situaciones, circunstancias, personas o cosas, cedemos nuestra energía al objeto de referencia. El resultado es que sentimos déficit de energía y de vitalidad.

En cambio, cuando nuestra identidad proviene del ser, conservamos la energía en nosotros mismos. Nos sentimos fuertes, poderosos, y experimentamos el vigor de la juventud

Z- El Zenit, el punto más alto del gusto por la vida.

Significa apreciar la vida en toda su vitalidad y exuberancia. Es saber que sólo existe una vida, que se expresa en multitud de formas.  Y que vida consiste en saber que el poder existe en este preciso momento. Es saber que yo soy vida, que Tú eres vida, que todo es vida, y vida es todo lo que hay.

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COMO MANTENERSE FUERTE, SEGURO Y CON SALUD MENTAL, FÍSICA Y EMOCIONAL

COMO MANTENERSE FUERTE, SEGURO Y CON SALUD MENTAL, FÍSICA Y EMOCIONAL 1Para mantenerte fuerte debes creer, tener fe, que así será.

No es cuestión de hacer grandes cosas, son las pequeñas cosas que podemos afrontar día a día las que hacen que crezca la fortaleza.

No se trata de realizar actos sobrehumanos.

Se trata de hacer de las pequeñas cosas de cada día una suma de esfuerzos, que pueden llegar a ser algo grande, una muestra de amor.

Es cuestión de hacer, de tomar acción, con creer solamente no basta.

Sin acción no hay cambios positivos en nuestras vidas.

Si te quedas quieto sin hacer nada, no habrá cambios en tu vida.

Debes ser fuerte y firme en las dificultades y ser constante y perseverante en la búsqueda de lo que quieres.

Resistir las tentaciones que surgen del pensamiento de la comodidad y del ego.

Con una visión mezquina de la vida nunca podrás llegar a desarrollar tu fortaleza.

La persona que no quiere mejorar, que es egoísta, que busca nada más que el placer, no tiene motivos para desarrollar la virtud de la fortaleza porque es indiferente y carente de sentido para su mente.

La fortaleza te llena de fuerza interior, de tal modo que sabemos reconocer nuestras posibilidades, y reconocer la situación real que nos rodea para resistir y realizar las acciones que se nos presentan en nuestro devenir, haciendo de nuestras vidas algo noble, entero y provechoso.

Muchas veces no tomamos acción, no por comodidad, sino por miedos, por baja autoestima.

Allí deberemos dedicarnos más a nosotros, a diferenciar lo que dicen de lo que somos.

A buscar los motivos por lo que no vemos nuestra belleza y nuestra luz.

La autoconfianza o seguridad en uno mismo, con esa emoción que vivimos cuando pensamos realizar una actividad en la cual nos vemos eficientes.

Esa confianza es la responsable de nuestra manera de actuar, nuestro entusiasmo, nuestra persistencia y la manera de enfrentar errores y fracasos en dicha actividad, muy diferente a la manera que lo hacemos si tenemos poca confianza en nosotros mismos para la mencionada actividad.

Obviamente no se trata de volverse un experto en todas las actividades que la vida nos hace enfrentar para finalmente lograr una autoconfianza sólida.

Tampoco se trata de adquirir o desarrollar todas las características y atributos que la sociedad propone como valiosos para lograr una autoestima fuerte.

La clave de una autoconfianza y una autoestima sólida es el correcto trabajo emocional de las reacciones mentales automáticas que se disparan en nuestra mente cuando algo activa nuestra Actitud frente a Nosotros Mismos.

Tenemos que dejar de estar en piloto automático y ser los dueños de nuestras vidas.

Cambiar los resultados de lo que no nos agrada.

La manera para cambiarlos es ver que hacemos y que nos hace tener buenos resultados y que nos lleva por el camino que no deseamos estar.

Si seguimos por donde no queremos el cuerpo es el primero que lo nota y nos avisa enfermándose.

Vivir tranquilos sin sobre exigirnos, no necesitamos hacer todo en un día.

El día tiene 24 horas, 8 son para descansar, 8 para trabajar y 8 para distraernos.

¿Tú que haces?