COMO SER VALIENTES

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imagesPara abordar este tema lo primero que tenemos que pensar es que es para nosotros ser valientes y para que queremos ser valientes.

Si yo les pregunto a los niños que es ser valientes, enseguida visualizarían a su súper héroe.

Pero en los adultos es diferente.

Para mi no se necesita una capa o súper poderes para ser valientes.

Muchas veces esta más cerca de lo que nos parece.

Para mi es cuestión de actitudes.

Es cuestión de liberarnos de esos miedos, de ese peso que no nos deja volar o avanzar.

Ser valiente significa sentir temor sin dejar de luchar.

Significa mirar de frente y tener paso firme.

Un ser valiente emprende, se mantiene y conquista sus metas.

Es ser valientes en el día a día.

Valientes para superar o enfrentar las dificultades o situaciones que se nos presentan.

Para mi es valiente aquella persona que se entera de una enfermedad y se ocupa de ella, en vez de victimizarse .

Es valiente aquel que se ocupa para salir adelante económicamente.

Es valiente aquel que se enfrenta a aquellas personas que van en contra de sus acciones o pensamientos.

Es valiente aquel que se enfrenta objetivamente con su Ser y se compromete a hacer cambios personales.

Pero el tema que compartimos no es solo para saber quienes son valientes o cuando somos valientes.

Es para, como siempre lo decimos, que haré yo para ser valiente.

Si estoy enferma que haré para estar mejor, física y mentalmente.

Si es económicamente que posibilidades tengo para generar más dinero.

Que servicio puedo brindar que los demás necesitan.

Moverme en busca de aquellos que tienen dinero y les falta lo que yo puedo brindarles.

Allí estará mi valentía para enfrentarme a aquellas personas y con seguridad decirle que puedo ayudarlo.

Eliminando los miedos a los no, es lo máximo que nos puede pasar.

Aprender a decirles a los demás lo que pensamos.

No aceptando que nos traten mal o que nos desvaloricen.

Pero cuidado de no caer en creernos que podemos ir gritando por el mundo diciendo lo que pensamos.

La mejor manera para no equivocarnos es antes de hablar pensar si fuera yo al que me dicen esto ¿me caería bien? ¿Es importante lo que voy a decir?

Aquí está nuestra valentía para enfrentarnos a esa persona a solas y explicarle lo que nos pasa, lo que sentimos.

Sin caer en el error de hablar públicamente lo que nos sucede.

Teniendo la valentía de hacernos cargo que cuando algo pasa no hay un culpable.

Es cuestión de encontrar juntos la salida, la mejor solución.

Y por último o quizás siendo preferentemente la primera opción para empezar, según las prioridades de nuestra vida.

Es ser valientes para enfrentarnos a nosotros mismos.

Ese ser que a veces descuidamos, que poco atendemos y al igual que los demás va cambiando.

Ser valientes para vernos y decir como somos.

Para muchos es más fácil hablar de los demás que de ellos mismos.

Hablar de personas que gritan, que tratan mal, que están nerviosos.

Pero acá se trata de ver como hablamos nosotros, que decimos y que hacemos.

Como siempre es más fácil enfrentarnos a las virtudes que a los defectos.

Pero tenemos que liberarnos de viejos paradigmas que nos hacen ver como malos o inferiores si tenemos defectos.

Es cuestión de ser valientes y ocuparnos de cada defecto de ver cada día que podemos hacer para revertirlo.

¿Qué tienes que cambiar?¿Qué harás?

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EL PODER DE LAS PALABRAS

images (6)Cuanto poder tienen las palabras y muchas veces ni nos damos cuenta.

Hablamos sin pensar, algunos más, otros menos.

Palabras que salen de nuestra boca y ni nos fijamos que podemos provocar con ellas.

Palabras que salen en momentos de enojo, de bronca y las decimos sin sentir realmente lo que decimos.

Palabras que decimos por estar de moda o a la ligera, sin pensar en el verdadero sentido.

Palabras que son recibidas y mal interpretadas.

Las palabras tienen mucho poder, podemos salvar una vida.

Una palabra de aliento de esperanza, puede dar fuerza a quien la necesita.

Una palabra negativa en el momento inadecuado, puede impulsar al fin de la vida, en un caso extremo de desolación, angustia.

La naturaleza es sabia por algo tenemos una boca y dos oídos.

Debemos aprender a escuchar más y hablar menos.

Hablar lo justo y necesario.

La naturaleza es sabia por algo tenemos una boca y dos oídos.

Debemos aprender a escuchar más y hablar menos.

Hablar lo justo y necesario.

Tener cuidado con lo que pensamos, con ese diálogo interno.

La base, de esas palabras habladas.

Que crea el ambiente en el cual nos vamos a desarrollar.

La clase de experiencias que atraeremos.

Al saber el poder que tienen las palabras.

Nos hacemos responsables de nuestra vida.

Las palabras que decimos son una prolongación de lo que pensamos.

Entonces prestemos atención a lo que decimos.

Ya no digamos palabras negativas y limitadoras, es momento de eliminarlas de nuestra vida.

¿No hay comida? O ¿Hay comida? Prácticamente la pregunta es la misma, pero en la primera ya estamos condicionando que NO HAY, que Soy pobre, que No puedo, que No tengo, que No sé.

Tenemos que quitar los no de nuestras vidas.

Sabemos que nuestra mente no conoce el no, entonces hablemos en positivo.

No digamos no te olvides en vez de decir acuérdate de traer, de venir.

Eliminemos también el tengo que… por elijo… , eso nos quitara presiones y nos mostrará que todo lo hacemos con gusto, por que así lo elegimos y esa es la mejor elección en este momento.

Con el poder de nuestras palabras podemos ayudar o perjudicar a todos los que nos rodean.

Podemos crear y destruir, una amistad o una relación, comienzan conversando y por cualquier palabra que podamos decir fuera de lugar puede terminar.

A medida que vamos creciendo y madurando vamos perdiendo nuestra inocencia.

Esa capacidad para crecer disminuye.

Así, empezamos a dudar, a dudar de nosotros mismos, a ver lo negativo y lo feo, en vez de lo positivo y lindo, a desconfiar antes de conocer.

Si digo No Puedo, es cierto ¡no puedo!, ya lo dije, pero si digo ¡Sí Puedo! también es cierto porque lo dije también.

A las palabras NO SE LAS LLEVA EL VIENTO, quedan enganchadas en nuestra mente y corazón, y así van dirigiendo nuestra vida, por el camino que le decimos.

Si nuestro vocabulario es pobre y pesimista, así es nuestra vida. Queremos abundancia, queremos paz, queremos ser felices, etc., pero con nuestra boca declaramos todo lo contrario.

De nuestras palabras depende nuestro futuro, así que empecemos a cambiar nuestra vida, cuidando las palabras que decimos y nuestra forma de hablar, así como si estuviéramos rodeados de niños siempre y nuestra vida se dirigirá por ese camino, en el cual queremos estar.

La mente viaja en miles de direcciones y podemos pasarnos días atrapados por una sola creencia en nuestra propia estupidez.

Más tarde una persona puede atrapar tu atención y usando su palabra te hace creer que no eres estúpido.

Crees lo que esa persona te ha dicho y haces un nuevo acuerdo. Un nuevo hechizo se ha roto, solo por el poder de la palabra.

Hemos aprendido a mentir como un hábito de comunicación con otros y con nosotros mismos. No somos impecables con la palabra.

No somos conscientes del mal uso que le damos a nuestra palabra, y de los graves resultados y daño que podemos hacer a otras personas. ¿Que dices? ¿Qué provocas? ¡Cuéntame!

COMUNICACIÓN PACÍFICA

comunicación pacificaLa comunicación es todo un arte que debemos poner en práctica.

El hablar nos diferencia de las demás especies. En la comunicación utilizamos la palabra. Pero no tenemos conciencia de que el arma más poderosa que tenemos, es la lengua. Una palabra mal dicha, en un momento no adecuado, puede destruir toda una vida, por el contrario una palabra correcta, puede salvar una.

Por eso debemos tener una comunicación pacífica que tienda a elevar, a sanar, a abrir oportunidades, a mejorar la vida de los demás, trayendo amor, paz y esperanza.

Cuidando muy bien lo que decimos y cómo lo decimos. Escuchando lo que decimos antes de hablar, y meditando si lo que vamos a comunicar será bueno, de lo contrario mejor omitirlo.

Comunicándonos para un mejor mañana, no para estropear el presente.

Una palabra mal dicha puede hacer mucho más daño del que nos podemos imaginar.

Las palabras habladas son la oportunidad para la comunicación, no para los conflictos. Cuando nos comunicamos, si lo hacemos mal, complicado, tenemos que comunicarnos de nuevo. No hagamos entonces el camino difícil.

Que las dificultades y los problemas, al comunicarnos no encuentren un terreno abonado para nacer y para llegar a deteriorar nuestra vida.

Después de dormir y respirar, comunicarnos con las personas que nos rodean constituye una de nuestras principales actividades.

Sin embargo, a pesar de eso, esta actividad primordial a menudo se realiza de manera deficiente e inadecuada.

La presencia de ciertas emociones, debidas a cosas que pensamos o imaginamos, llega a reducir o anular la eficacia de la comunicación.

El daño que puede llevar una comunicación impregnada de ansiedad, de hostilidad, de culpabilidad.

La comunicación es un arte dónde debemos aprender a expresar los deseos y las opiniones, a pedir y a negar, a formular o aceptar una crítica, a solucionar un conflicto, etcétera.. Su experiencia en grupos ha permitido constatar hasta qué punto es importante autoafirmarse y comunicarse correctamente. 

Las palabras están cargadas de sentido. Los silencios, las miradas y los gestos también.

Somos responsables de lo que transmitimos pero muy a menudo estamos tan involucrados en nuestra propia vida que no nos damos cuenta ni del contenido emocional ni de qué es lo que transmitimos.

Debemos asegurarnos de transmitir algo positivo, con nuestro estado de ánimo y actitud  positiva, abierta, sin preocupaciones, ni miedos.

Con una comunicación reflexionada, intencionada y consciente de nuestra parte y activa de quien nos escucha. Donde ambos incluyen y asumen sus propias necesidades, proyecciones, deseos y revisan a la luz de esta realidad lo que se quiere realmente comunicar.

Una de las particularidades más maravillosas de la raza humana, es su capacidad para comunicar, cosa que los seres humanos podemos hacer de manera muy refinada y también de manera muy violenta.

La comunicación en nuestro mundo es muy variada y la calidad se entremezcla, pueden ser muy motivadoras, emocionantes y desgraciadamente a veces incluso tristes de contemplar.

Nuestro mundo sufre ciertamente de dificultades para la comunicación.

La calidad en la comunicación, no quiere decir, como se tiene a veces tendencia a creer de manera muy simplista en nuestro tiempo, una superabundancia de información y tecnología.

Usualmente medimos la importancia de la comunicación en cuanto a la impresión que damos, por lo que culturalmente le ponemos mayor atención a nuestra forma de vestir y a nuestra apariencia física.

Dejando a fuera cuál es el impacto emocional que nosotros ejercemos sobre otros y cuál es el que los otros tienen sobre nosotros.

Si enojados transmitimos un mensaje, lo más esencial y sutil de éste no podrá percibirse en su sutileza y despertará en el receptor una reacción negativa, no frente al contenido sino a la experiencia en su conjunto.

Por causa nuestro estado emocional, en la mayor parte de los casos, no serán capaces de oírnos ni comprender el mensaje. 

Debemos ser dueños de lo que vivimos internamente y de las reacciones emocionales que tenemos, para poder transmitir y comunicar de manera positiva.

En la actualidad en general, no saben purificar la comunicación de las influencias que pueden ser nocivas como el miedo, cólera o angustia, puesto que no saben cómo canalizar o administrar el nivel interno.

El impacto que tienen las preocupaciones sobre lo familiar o el trabajo.

El dejar los problemas del trabajo en el trabajo, o no llevar los problemas de sus relaciones personales al trabajo, para muchos es muy difícil disociarse de esa manera. 

Somos responsables de lo que transmitimos pero muy a menudo estamos tan involucrados en nuestra propia vida que no nos damos cuenta ni del contenido emocional ni de qué es lo que transmitimos.

¿Lo pensaste? ¿Cómo te comunicas a qué le das importancia?