COMO ENCONTRAR EL CAMINO DE LA ABUNDANCIA

"; google_ad_width = 468; google_ad_height = 60; google_ad_type = "text_image"; google_color_border = "FFFFFF"; google_color_link = "0000FF"; google_color_text = "000000"; google_color_bg = "FFFFFF"; google_color_url = "008000"; //-->

images (21)Descubriendo que para obtener riqueza sin límites, basta desearlo.

Afirmando que la abundancia es nuestro estado natural y que todo el universo físico es hijo de un campo de posibilidades ilimitado.

La conciencia de riqueza es un estado mental.

Si vives preocupado por la cantidad de dinero que deseas y en consecuencia, no tienes en cuenta lo que posees, en realidad eres pobre.

Cada fracaso es un escalón que nos acerca a la meta.

El fracaso no existe.

En realidad son  posibilidades para aprender hacer las cosas bien.

El conocimiento de nuestros valores naturales es el camino que nos lleva a la abundancia.

Si logramos recuperar la esencia de nuestras virtudes seremos ricos. 

Sólo necesitamos recuperar el recuerdo de lo que ya conocíamos.

Prestar más atención al conocimiento que a la Abundancia.

Cuanto más persigas al Conocimiento, la Abundancia te perseguirá más a ti. Te seguirá donde quiera que vayas, y nunca te abandonará. Y tendrás para siempre esa abundancia que deseas.

El conocimiento, el deseo y el espíritu tienen fuerza y esa fuerza dentro de cada ser, es la clave para crear abundancia. 

La abundancia es la experiencia en la que nuestras necesidades se satisfacen con facilidad y nuestros deseos se cumplen espontáneamente.

Sentimos alegría, salud, felicidad y vitalidad en cada momento de nuestra existencia. 

El conocimiento da la capacidad de satisfacer cualquier deseo, de adquirir cualquier objeto material, y de gozar de la plenitud y de la felicidad, cualquiera sea el límite a que aspiremos. 

Todos somos cuerpos pensantes en un universo pensante. Y, de igual manera que el pensamiento se proyecta en las moléculas de nuestro cuerpo, los mismos impulsos de energía e información se proyectan como sucesos en el espacio-tiempo de nuestro ambiente. 

Tras la apariencia visible del universo, más allá del espejismo de las moléculas, o ilusión del mundo físico, hay una matriz invisible, constituida por la nada.

Esa nada invisible guía, gobierna y obliga en silencio a la naturaleza a expresarse a través de una creatividad infinita, de una abundancia infinita, y de una exactitud sin errores en incontables diseños, modelos y formas.

En apariencia, todo eso nos sucede pero, en niveles muy primarios, nosotros hacemos que sucedan. 

Los impulsos de energía e información que crean nuestras experiencias se reflejan en nuestras actitudes hacia la vida.

Y esas actitudes son el resultado de impulsos auto-engendrados de energía e información.

Podemos ir dando los pasos de la A a la Z para crear abundancia.

Con la “A” de absoluto, abundancia, autoridad. Sabiendo que el universo es campo fértil de todas las posibilidades. Que somos un área que incluye todas las posibilidades. Desde este nivel, podremos crear cualquier cosa. Nuestra naturaleza esencial, nuestro ser interior, es la autoridad definitiva. Es riqueza en sí misma, genera la diversidad infinita y la abundancia del universo. 

Con la “B” de bondad, lo bueno que con el tiempo crece más y más, evolucionando hacia lo mejor en todos los aspectos y, por último, nos brinda lo mejor de todo. 
Con la conciencia de abundancia aspiramos sólo a lo mejor. Si aspiramos solo a la excelencia, el universo responderá dándonos lo mejor. 

Con la “C” de caridad y carencia de preocupaciones. Si tenemos mil millones de dólares en el banco, si no carecemos de preocupaciones, y de la caridad, seremos pobres. La conciencia de riqueza es un estado mental. Si vivimos preocupados por la cantidad de dinero que deseamos, y no tenemos en cuenta lo que poseemos, en realidad somos pobres. 
La carencia de preocupaciones lleva a la caridad y al deseo de compartir, pues la fuente de la que proviene es infinita, ilimitada e inagotable. 

“D” representa la ley de la demanda de servicios. El servicio que podamos prestar, siempre habrá una demanda de él. Cómo puedes servir y ayudar te lo dirá tu interior. Al hallarlo, descubrirás que existe una demanda para el servicio que estás en condiciones de brindar. 
“D” también simboliza el dharma. Cada uno de nosotros tiene un dharma, un objetivo en la vida. Cuando estamos en el dharma, disfrutamos de nuestro trabajo y lo amamos. 

“E” de la euforia por el éxito de los demás, en especial de tus competidores y de quienes se consideran tus enemigos. 
Cuando te regocijes por su éxito, tus competidores y enemigos se convertirán en ayudantes. 
Espera siempre lo mejor y verás que la expectativa contiene en sí misma ese resultado. 

“F” de que en todo fracaso se oculta la semilla de un éxito. En la manifestación de lo material por lo inmaterial, de lo visible por lo invisible, el principio de la realimentación. 
Recordemos que los fracasos son peldaños que nos acercan a la meta. Que el fracaso no existe. Lo que llamamos así sólo es un mecanismo mediante el cual podemos aprender a hacer las cosas bien. 

“G” de gratitud, generosidad, dar gracias a Dios, La gratitud y la generosidad son características naturales de una conciencia plena. 
Puesto que sólo debemos perseguir la excelencia, según el principio de que primero lo mejor, tomemos a Dios como modelo, no hay nadie más rico que Dios, pues Él es el campo de todas las posibilidades. 

H de hacer que cada ser humano con quien estemos en contacto sea feliz. Que brindemos dicha, a nosotros y a quienes nos rodean. Porque la felicidad es el fin último.

Cuando buscamos dinero, o una buena relación, o un excelente trabajo  , lo que en realidad buscamos es la felicidad, y cometemos el error de no ir, en primer lugar, en busca de la felicidad. Si lo hiciéramos, todo lo demás vendría por añadidura.

I  de Intento, o Intención, adoptar una decisión inquebrantable, de la que no es posible retroceder. Simboliza la unidad de propósito. Es un objetivo definido, al que no se oponen deseos o intereses que entren en conflicto con él.

Para adquirir riquezas o cualquier otra cosa en el universo de lo físico, hay que intentarlo, decidirse a procurarlo. La decisión es inmutable, con un propósito fijo, y nada habrá de contradecirla. El universo se hace cargo de los detalles y organiza las oportunidades. Uno sólo se limitará a estar alerta a esas oportunidades.

J de No Juzgar

Cuando seguimos el impulso de clasificar todo en bueno o malo, en correcto o equivocado, en nuestra conciencia no hay silencio. Si nos deshacemos del peso del juicio, el diálogo interior comienza a acallarse, y en consecuencia resulta más fácil acceder a la brecha.

Es importante apartarse de definiciones, etiquetas, descripciones, interpretaciones, evaluaciones, análisis y juicios, todo ello genera turbulencia en nuestro diálogo interior.

K – El karma positivo del conocimiento

EL conocimiento (el poder organizador inherente al saber), sea de la clase que sea, se metaboliza de modo espontáneo y trae consigo un cambio en la conciencia, por medio del cual pueden crearse nuevas realidades.

Familiarizarse con el conocimiento que surge creará espontáneamente las condiciones para la abundancia de todo tipo.

L de Libertad de amar

Amate a ti mismo. Ama a tu familia. Ama a tus clientes. Ama a todos. Ama al mundo. No hay poder más intenso que el del amor.

También simboliza la laboriosidad como estilo de vida, condición previa para que la abundancia comience a fluir.

M – El Manantial de las Monedas

Ganar dinero para otros, ayudar a otros a ganarlo, porque ayudar a otros a hacer dinero, y contribuir a que otras personas colmen sus deseos, es un modo seguro de obtenerlo uno mismo y, además, de satisfacer los propios sueños con más facilidad.

“M” también se refieren a motivar. La mejor manera de motivar a otras personas a que nos ayuden a satisfacer nuestros deseos consiste en contribuir a satisfacer los de ellas.

N – Decirle No a la negatividad

Cada vez que nos asalta un pensamiento negativo, decimos: “Nada de eso”, y pensamos en otra cosa.

No acercarnos a personas negativas, pues esa es la clase de gente que mina nuestras energías. Rodéate de amor y de positividad, y no permitas que se genere negatividad en el ambiente en el que te desenvuelves.

O – La vida es la coexistencia de los valores Opuestos.

El gozo y la pena, el placer y el dolor, arriba y abajo, calor y frío, aquí y allá, luz y oscuridad, nacimiento y muerte. Toda experiencia ocurre por contraste, y cada uno de esos términos carecería de significado sin el otro.

Cuando en nuestra conciencia surge una serena conciliación, un aceptación de la coexistencia vital de los valores opuestos, dejamos de juzgar. Vemos al conquistador y al conquistado como los dos polos del mismo ser. No enjuiciar trae el apaciguamiento del diálogo interior, lo que abre la puerta a la creatividad.

“O” también de la oportunidad de una comunicación franca y abierta. Cada contacto con otro ser humano es una oportunidad para el crecimiento y la satisfacción de los deseos… basta con estar alerta a las oportunidades, a través de una conciencia cada vez más despierta. La comunicación abierta y franca deja abiertos los canales para concretar oportunidades.

P – El propósito en la vida, y la Potencialidad pura.

Estamos aquí para cumplir un propósito, y a nosotros nos corresponde descubrir cuál es. Una vez que conocemos ese propósito, su conocimiento nos lleva a comprender que somos auténtica potencialidad.

Es indispensable tener la capacidad de expresar nuestro propósito en los términos más simples.

El conocimiento de nuestro propósito abre la puerta al campo de la pura potencialidad, pues en el interior de nuestro deseo habitan las semillas y los mecanismos para su satisfacción.

Q – El Qué interrogante, la búsqueda del Quid de la cuestión

Poner en tela de juicio el dogma, la ideología, la autoridad exterior a nosotros. Romper la hipnosis del condicionamiento social, cuestionar lo que se da por sentado, lo que la gente asume como verdadero.

R – Recibir es tan necesario como dar

Recibir con elegancia es una de las formas de la dignidad de dar. Quienes no saben recibir , en realidad son incapaces de dar.  Dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de energía del universo.

No necesariamente nos referimos a dar y recibir cosas materiales. Recibir un cumplido, una manifestación de admiración o de respeto, también indica la capacidad de ofrecer a los demás. Y la falta de respeto, de cortesía, de buenos modales, o de admiración, genera un estado de pobreza, al margen de la cantidad de dinero que uno tenga en el banco.

S – El servicio que debe prestar el dinero

El dinero es como la sangre:  tiene que fluir. Acumularlo y aferrarse a él enturbia la vida. Para que crezca, hay que ponerlo en circulación, pues de lo contrario se bloquea y causa daño, igual que la sangre coagulada.

El dinero es energía vital que intercambiamos y usamos, como resultado del servicio que brindamos al universo.  Para que siga llegando a nuestras manos, tenemos que mantenerlo en circulación. 

T – La Trascendencia, el Tiempo infinito de la conciencia, el Talento

Sin trascendencia la vida carece de belleza. Es necesario traspasar todas las fronteras. Más allá de hacer las cosas bien o mal, hay un territorio. La práctica de la meditación, estabilidad interior, ese silencio que permanece en mí, y ninguna vivencia externa logra enturbiar la conciencia y la experiencia de mi propio ser.

“T” de  tiempo infinito de la conciencia, en oposición a la conciencia del tiempo. La conciencia temporal surge cuando trocamos el propio ser por la imagen del ser. Esta imagen es una máscara social, tras el cual nos ocultamos. Ese tiempo ligado a la conciencia, que sufre la influencia del pasado, y de la ansiedad y el miedo al futuro. La conciencia del tiempo está siempre cargada de culpa y de pena, y tiene sus raíces en el temor. Provoca aislamiento, vejez y muerte.

Concentrémonos en el presente y, a medida que se presentan las situaciones, las respuestas acudirán a nosotros. Es también un estado de satisfacción. El ser no habita en el reino del pensamiento, sino en la brecha entre los pensamientos. El alma universal nos murmura suavemente desde ese lugar, la intuición. La conciencia temporal está en el intelecto. EL tiempo infinito de la conciencia, en cambio, está en el corazón, se siente.

“T” del talento para llevar la creatividad al máximo, y brindar el mejor servicio, conviene desarrollar un banco de talentos, o un conjunto de individuos, cada uno de los cuales posea una habilidad única, y que, al sumar esos talentos, se obtenga algo superior a la suma de las partes.

Y faltaría agregar el traspaso de un diezmo. Desprendernos de cierta porción de nuestros ingresos, sin condiciones ni ataduras. Cuando uno da, se produce un vacío que atrae más aún de lo que se cedió.

U – La comprensión de la Unidad

El sentido de la unidad es un estado de iluminación en que traspasamos la máscara de la ilusión, que es la que provoca separación y fragmentación. Tras la separación externa, existe un campo unificado de integridad. En este caso, el observador y el paisaje son una unidad.

Experimentamos el sentido de la unidad cuando nos enamoramos, cuando estamos en contacto con la naturaleza, contemplando las estrellas o caminando por la playa, escuchando música, bailando, leyendo poesía, orando, o en el silencio de la meditación.

V – Los valores

Verdad, integridad, honestidad, amor, fe, devoción y belleza.

Sin valores, hay confusión y caos. Si los valores se desintegran, todo se desintegra. La salud se desintegra, la pobreza domina a la riqueza, y las sociedades y las civilizaciones se derrumban.

Cuando prestamos atención a los valores que la sociedad siempre consideró sagrados, del caos, surge el orden, el campo de potencialidad pura de nuestro interior se vuelve todopoderoso, y crea todo lo que desea.

W – Las Walkirias que manifestaban abundancia sin preocupaciones

La conciencia de la abundancia significa ausencia de preocupaciones monetarias.

Una vez comentaban con el maestro, Maharishi Mahesh Yogi, un proyecto para la paz mundial y alguien le preguntó de dónde saldría el dinero necesario para financiarlo, y el maestro respondió sin vacilar: “Del lugar donde esté en ese momento

X – representa el Xilofón

que con sus melodiosos sonidos, en sus diversas modulaciones y longitudes, nos permite expresar un sincero agradecimiento y nuestro aprecio a todos los que nos ayudaron. Nunca debemos fingir que valoramos algo, pero si lo sentimos tenemos que demostrarlo. La expresión de la gratitud es una fuerza tan poderosa que crea más de lo que ya recibimos.

Y – El Yunque donde se labra el vigor juvenil

Cuando la identidad de lo que somos se refiere al ser, nos sentimos sanos. Si nos identificamos con objetos, ya sean situaciones, circunstancias, personas o cosas, cedemos nuestra energía al objeto de referencia. El resultado es que sentimos déficit de energía y de vitalidad.

En cambio, cuando nuestra identidad proviene del ser, conservamos la energía en nosotros mismos. Nos sentimos fuertes, poderosos, y experimentamos el vigor de la juventud

Z- El Zenit, el punto más alto del gusto por la vida.

Significa apreciar la vida en toda su vitalidad y exuberancia. Es saber que sólo existe una vida, que se expresa en multitud de formas.  Y que vida consiste en saber que el poder existe en este preciso momento. Es saber que yo soy vida, que Tú eres vida, que todo es vida, y vida es todo lo que hay.

¿Qué puedes compartir?

"; google_ad_width = 234; google_ad_height = 60; google_ad_type = "text"; google_color_border = "FFFFFF"; google_color_link = "0000FF"; google_color_text = "000000"; google_color_bg = "FFFFFF"; google_color_url = "008000"; //-->

RELACIÓN CON EL AMOR INCONDICIONAL

RELACION AMOR INCONDICIONALTenemos que preguntarnos ¿Cómo nos relacionamos nosotros con el amor incondicional? ¿En dónde se encuentra el amor incondicional? ¿En qué situaciones aplicamos nuestro amor incondicional y en cuáles solo es amor?

La relación viene desde nuestro interior.

Depende de nuestra relación con nosotros mismo. ¿Cómo te tratas? ¿Cómo te ves?

El Amor Incondicional es el gran desconocido de las relaciones, la mayoría de relaciones amorosas, sean de pareja, de amistad, de familia se basan en el amor condicional, es decir, te quiero si haces esto, si me llamas, si te portas bien, si me haces feliz, si te quedas en casa, etc. A eso se le ha llamado Amor.

Tal vez podemos empezar a amar desde lo incondicional y así no necesitaremos cambiar a nadie sino decidir si estamos con esa persona o no.

Es el miedo lo que nos separa de amar incondicionalmente, el miedo a perder, a quedarnos solos, a no gustar, a equivocarnos, a ser rechazados, el amor a nosotros mismos.

Aceptar las cosas como son es amarlas incondicionalmente.

Empieza por la gratitud: el amor incondicional aumenta agradeciendo, enfocarnos en agradecer lo que sea que estamos viviendo.

Por ejemplo si empezamos una relación y no nos llama cuando queremos, centrarnos en lo que vivimos con esa persona, agradecerlo y dejarlo ir.

Amarnos a nosotros incondicionalmente y ser feliz o estar en paz o como lo queramos llamar con nosotros mismos. Desde ahí si podremos amar incondicionalmente.

Observemos, aceptemos y aprendamos para ver como el amor incondicional crece y nos conecta con otras personas en el mismo proceso.

Podemos compartir si estamos completos, si no lo estamos, en lugar de compartir partimos ya que solo entregamos una parte y con condiciones.

El Amor condicional es: Te amo si….el Amor Incondicional es: Te amo hagas lo que hagas.

Es el amor que se da sin esperar recibir nada a cambio, ni siquiera amor.

Es el amor que reconoce, acepta y aprecia todas las cosas, incluso aquellas que no entiende.

Es el amor que nos llama a hacer brillar nuestra luz, aun cuando nadie esté mirando.

Es la forma en que debemos amarnos a nosotros mismos y el único tipo de amor que podemos compartir libremente con los demás.

El amor incondicional es la fuerza más poderosa en el universo y no hay nada en él que sea débil ni impotente, porque es una energía, que no debe confundirse con la emoción del amor.

La palabra ‘amor’ que utilizamos cuando describimos nuestras relaciones con aquellos a quienes quisiéramos o pensamos que deberíamos gustarles y deberían aceptarnos, es una energía de tercera dimensión, por lo que está sujeta a todos los matices, dudas y miedos que forman parte de nuestro mundo 3D.

 

En el amor emocional podemos ser débiles y vulnerables, inseguros y confusos. Las emociones tienen además su origen en el pasado – amamos según nuestro karma, ADN emocional, historia y dinámica del grupo álmico. El amor emocional es condicional y cuestionable; el amor incondicional no lo es.

El amor incondicional no tiene ninguna conexión con lo que sentimos por los demás.

Porque es ‘amor’, lo confundimos con un sentimiento.

Pero es más semejante al aire que respiramos, así lo entenderemos mejor de identificarnos con él. El aire está en todas partes, es esencial para la vida, es utilizado por todos, y está al alcance de todos. No juzga, condena, limita ni critica. Bendice y fomenta la vida, sin hacer preguntas. Podemos conectar con el aire o no, ésa es nuestra elección, así como los demás pueden conectar con nosotros o no, y nosotros con ellos, todo es elección. Pero cuando somos conscientes de estar en esta vibración, siempre atraemos los aspectos más elevados de la tercera dimensión porque estamos en este nivel de vibración.

Estamos en nuestra vibración más elevada al nivel del amor incondicional, y cuando retiramos la conexión emocional, estamos abiertos a dar y recibir esta energía.

Con cada inhalación, recibimos amor incondicional, y con cada exhalación lo compartimos con el mundo.

A medida que el amor pasa a través de nuestro campo vibratorio, nos bendice y nos eleva.

Y cuando lo damos libremente a los demás, les permitimos compartir esta bendición.

Cuando llevamos el amor incondicional a este nivel de simplicidad, se vuelve natural, y al ser conscientes de esta vibración también atraemos a nosotros todo el amor emocional que deseamos.

La energía del universo es amor en acción, si nos abrimos en forma consciente a esa fuerza, toda nuestra energía se potencia, y lo primero que sana, es el cuerpo físico.

Sólo se necesita amor incondicional, gratitud por la vida, entusiasmo, y una sensación de calma dichosa.

¿Y tú ya lo experimentaste?

 

 

 

RECUPEREMOS LA MAGIA

RECUPEREMOS LA MAGIAEstuvimos viendo lo importante de conectarnos con nuestro niño interior.

Que lo que sentimos  es lo que siente él. Entonces qué importante, es aprender de él.

Recuperar la magia, en donde veías la vida con admiración y asombro.

Dónde te emocionabas con las cosas más pequeñas.

El volar de las mariposas o alguna piedra rara en el suelo.

La emoción de cuando se te caía un diente.

Cuando contabas los días que faltaba para Papá Noel o los Reyes, quizás no entendías como podían hacer para repartir tantos regalos, pero creías, confiabas que no te defraudarían.

Jugabas y tu imaginación no tenía límites.

Nada podía sabotear nuestra felicidad ni la magia de todas las cosas.

Pero al crecer fuimos perdiendo esa magia.

Los problemas y las responsabilidades fueron haciendo que la magia en la que creíamos, cuando éramos niños, se debilitara y desapareciera.

Siempre para atraer la magia hay que pronunciar “la palabra mágica”, en nuestro vida será GRACIAS.

La gratitud  es un sentimiento, y es la fuerza de tu sentimiento que acelera la magia en tu vida.

Cuando creces muchas veces pierdes esa palabra mágica y lo que tienes te parece normal, no digno de esa magia de cuando eras pequeño.

Esa admiración,  esa alegría por lo más sencillo.

Así tienes muchas cosas que ni valoras.

La ley de Newton es un empate: lo que das recibes.

Eso significa que si aumentas tu sentimiento de gratitud, los resultados se expandirán para igualarse a tu sentimiento.

Cuanto más sincero sea tu agradecimiento más rápido cambiará.

Para que tu vida mejore mágicamente, has de estar agradecido a los demás por ser como son. Cuando críticas,  a los demás atraes más defectos a tu vida.

Cuando ves todo lo bueno de tus relaciones, logras relaciones extraordinarias.

Cuando ves todo lo sano que tienes en tu cuerpo atraes más salud. Cuando te quejas de lo que te duele atraes más dolor y enfermedad.

Realiza tu mural o tablón de los deseos, escríbelos o recorta imágenes y la magia lo atraerá.

Realiza tu cheque con el dinero de lo que necesitas y lo atraerás a tu vida.

Cree y se te dará.

Al recuperar nuestra magia no abandonaremos nuestros sueños.

Creeremos que todo es posible.

Buscaremos la forma de hacerlo realidad.

Estaremos felices viendo lo bueno que tenemos.

Así atraeremos más de lo bueno.

Con la magia, recuperaremos la esperanza si se nos había perdido.

Cada día nos aguarda la magia maravillosa de cada instante, para acceder a ella sólo hay que estar abiertos y que nuestros sentidos y nuestra mente vibren al mismo compás.

La vida es tan sofisticada en lo grande como en lo pequeño. Tanto si observamos la grandiosidad del universo, como si prestamos atención a la delicada estructura de un copo de nieve.

Para gozar de esta visión, tenemos que estar en el presente en el aquí y ahora. De otra forma jamás capturaremos la magia cotidiana, si estamos lamentándonos de lo que nos sucedió aquel día o de aquello otro que tendría que haber sido de otra manera.

¿Y tú vives el presente descubriendo la magia que te rodea?

GRATITUD

Ser agradecido es apreciar a cada momento lo que los demás hacen por nosotros y generar con ellos un compromiso de confianza, como estamos conscientes de su ayuda, podremos responder de igual forma cuando ellos requieran la nuestra.

Cuando la confianza crece, se convierte en amistad, allí compartimos emociones, problemas, soluciones y la ayuda fluye siempre en las dos direcciones.

El respeto y los sentimientos de cariño mutuos crecen hasta regirse por la fidelidad, no sólo agradecemos y correspondemos a quien nos ayuda, tenemos un cariño sólido que nos hará estar siempre allí para responder, sin importar que las circunstancias cambien.

El por favor y el gracias, aparecen como fórmulas automáticas de cortesía, pero cuando vives a fondo estas emociones ingresas a uno de los territorios más ricos y profundos de las relaciones humanas.

¡Vence tu orgullo! Piensa en quienes te han dado la mano a lo largo de la vida.

Comprende que te ayudaron a ser quien eres.

La gratitud no es un intercambio de objetos: “tú me diste, yo te di”.

Significa, más bien, “tú te esforzarte por mí, yo estoy dispuesto a hacerlo por ti.”

No sólo hay que dar las gracias a quienes están vivos y cerca de nosotros. Reconoce en tu corazón a quienes te ayudaron aunque no vivan o se encuentren lejos.

Ve construyendo una cadena de favores: cuando tú recibas uno, haz otro, y pide a esa persona que siga extendiendo la red de ayuda y gratitud.

No agradezcas sólo los bienes materiales. La ayuda que va más allá de los objetos es tal vez la más valiosa.

Aprende a usar la fórmula que no falla. “Por favor” indica que pedimos algo especial.

“Gracias” indica que reconocemos la ayuda. 

Piensa y reconoce todo aquello que recibes de los demás. Exprésalo a tu estilo: con palabras, con un abrazo, con una carta. 

La alegría que esos favores despiertan en nuestro corazón se llama gratitud.

Se manifiesta hacia afuera cuando decimos “gracias” con una sonrisa, cuando le hacemos saber a la persona que nos ayudó lo importante que fue para nosotros ese detalle inesperado (no importa si fue un objeto, un consejo o un pañuelo desechable cuando nos vieron llorar).

Pero la gratitud no se reduce a una palabra ni se queda en la superficie: enriquece y transforma nuestra vida cuando mantenemos presente ese acto de afecto para con nosotros. A través de ella nos sabemos queridos por los demás. A través de ella, sabemos querer a los demás.

El valor de la gratitud se ejerce cuando una persona experimenta aprecio y reconocimiento por otra que le prestó ayuda. No consiste, necesariamente, en “pagar” ese favor con otro igual, sino en mostrar afecto y guardar en la memoria ese acto de generosidad. Más que centrarse en la utilidad práctica del servicio recibido, pondera la actitud amable de quien lo hizo.

Hay quienes creen que todo lo bueno que tienen lo han conseguido solos. Por orgullo o, a veces, por simple desatención, no saben reconocer el apoyo que les dieron los demás en un momento o circunstancia determinados. Esas son las personas desagradecidas.

 A veces se cierran todas las puertas. A veces no, pues la generosidad nunca termina. Sin embargo, como no saben experimentar agradecimiento, se sienten solos, no descubren que los demás los quieren y que merecen ese cariño. Su malestar crece cada día y los entristece.

 

El que agradece abre las cortinas de su alma: permite que entre el sol y proyecta hacia afuera su propia luz.

Te recomiendo tener un “diario de gratitud”, donde hay que anotar todos los días tres cosas por las que estamos agradecidos.

Eso te ayuda a enfrentar mejor un cambio de vida.

Te acostumbrarás a valorar y a mirar lo que tienes y eso te irá generando cada vez más en tu vida, tu energía será más positiva, cada día estarás mejor.

Espero saber de Ti, por que agradeces y que es lo que haces.