LA FIDELIDAD

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images (7)La fidelidad es una promesa de compromiso que se autocumple, creciendo en la libre obediencia a la palabra dada.

Una confianza que realmente se “quiere” compartir, y una esperanza que se «quiere» cultivar juntos, con nuestro ser amado.

El honor a la palabra dada, la fidelidad a la promesa, no se pueden comprar ni vender. No se pueden imponer con la fuerza, pero tampoco custodiar sin sacrificio.

Y Es por eso que ninguna otra escuela puede enseñar la verdad del amor, si la familia no lo hace. De aquí, entonces, la necesidad de «restituir el honor social a la fidelidad del amor». Hay que sacar de la clandestinidad el milagro cotidiano de millones de hombres y mujeres que regeneran su fundamento familiar, del que toda sociedad vive, sin ser capaces de garantizarlo de ninguna otra manera.

En el matrimonio «libertad y fidelidad no se oponen, más bien se sostienen mutuamente.

En nuestros días, el honor de la fidelidad a la promesa de la vida familiar aparece muy debilitado.

Hay un derecho mal entendido de buscar la propia satisfacción, a toda costa y en cualquiera relación, es exaltado como un principio no negociable de la libertad.

Se confían exclusivamente a la limitación de la ley los vínculos de la vida de relación y del empeño por el bien común. Sin embargo en realidad, nadie quiere ser amado solo por sus propios bienes o por obligación.

El amor, así como la amistad, deben su fuerza y su belleza a este hecho: que generan un vínculo sin quitar la libertad. Como resultado el amor es libre, la promesa de la familia es libre, y esta es la belleza. Sin libertad no hay amistad, sin libertad no hay amor, sin libertad no hay matrimonio.

La fidelidad es la virtud para dar cumplimiento a una promesa. Cuando un hombre se casa con una mujer, le promete fidelidad (y viceversa). Se trata de un acuerdo que implica una serie de responsabilidades y que no debería ser violado por ninguna de las partes. La fidelidad es un valor moral.

La persona fiel es aquella que cumple con sus promesas y mantiene su lealtad aún con el paso del tiempo y las distintas circunstancias. La fidelidad supone seguir un proyecto de vida que fue establecido a partir del acto de la promesa.

Al trascender la relación de pareja, la fidelidad es una virtud que nace a partir del respeto por la confianza que una persona deposita en otra. No sólo se debe ser fiel en el amor, sino también en la amistad y el deber, por ejemplo.

Vivir la fidelidad se traduce en la alegría de compartir con alguien la propia vida, procurando la felicidad y la mejora personal del otro.

En otros términos, dejar a un/a amigo/a por íntimo por otro/a nuevo del que se espera obtener más –en términos afectivos, intelectuales, económicos, etc.- sería incurrir en una deslealtad, o lo que es lo mismo, serle infiel.

Un ejemplo más claro de infidelidad se plantea en una situación de conflicto de intereses entre los propios y los de amigo, pero sin que se prevea que tal conflicto acabe con la relación. Si en tal conflicto se opta por satisfacer un interés propio puntual en perjuicio de un interés mayor del amigo a pesar de que quizá a largo plazo el balance de lo que se da y obtiene del amigo fuera positivo, diría yo que se ha incurrido en una infidelidad. 

Las relaciones de amistad imponen la necesidad de incurrir en sacrificios puntuales, y aquél que declina asumir ese coste estaría rompiendo su debida lealtad y fidelidad.

Se es fiel a un amigo, a la esposa o esposo, a la empresa donde uno trabaja, a la patria, a la humanidad.

La fidelidad acompaña a muchos valores que definen al hombre en su núcleo central, para el bien o para el mal.

Porque también hay personas que son “fieles” a su jefe criminal, al chantajista que pide negocios deshonestos, a la cita puntual para vender droga o para gastar el dinero de la familia en unas cuantas cervezas de más. 

En estos casos la “fidelidad” queda deformada, dramáticamente, hacia vicios y males que son capaces de dañar a los demás y de destruirnos, poco a poco, a nosotros mismos.

Así que existen dos fidelidades.

¿Tú eres fiel?

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QUE HACER PARA MANTENER EL AMOR

images (5)Para mantener el amor, no hay recetas mágicas, como algunos desearían.

Todos coincidimos que el amor es importante en nuestra vida, nos ilumina, nos alegra, nos hace sentir plenos.

Pero también es el que nos hace sufrir o poner tristes en algunos momentos.

Eso se debe a que el amor es un ida y vuelta.

Es entre dos personas, y al ser entre dos personas, varía cada día.

Cuando hablamos de una actividad, de una profesión, se tiene más claro cuando somos expertos pero aquí no.

Después de casi 34 años que somos pareja con mi marido, yo estaría super calificada para hablar del tema.

Pero lamento decirles que cada uno tiene que ocuparse de descubrir como mantener el amor en su pareja.

Cada pareja es única, cómo lo es cada momento que se vive en la misma.

Pero no se preocupen para aquellos que venían con la expectativa de llevarse la solución o las herramientas para mejorar o encontrar el amor.

Lo primero que les digo es que amen, si quieren mantenerlo.

Como el fuego que se descuida se apaga, así pasa con el amor.

Hay que tener el equilibrio justo para tener tiempo para la pareja.

Muchas parejas por la ambición de lograr más económicamente, ceden terreno al trabajo y después se dan cuenta que casi no existen momentos para los dos.

Comparten más con otros que con la pareja.

Otros al contrario no dan tiempo para lo individual.

Quieren estar, todo el tiempo juntos.

Hacer las mismas cosas.

Responder juntos a todo.

Eso puede a la larga asfixiar a no tener nada para contar ajeno a la pareja.

Es importante conocerse, saber que nos gusta.

Descubrir cada día que le gusta al otro.

Descubrir que nos gusta a nosotros.

Así poder hacer lo que sale de lo que nos gusta a los dos.

Si yo vivo haciendo algo porque le gusta a mi pareja y a mi no, a la larga no seré feliz, es preferible hacer algo intermedio que nos guste a los dos.

Saber escuchar, permitir que nuestra pareja muestre su propio yo.

Si no aprendemos a escuchar, nunca llegaremos a conocer a nuestra pareja.

Además, puedes generar en la otra persona un sentimiento de frustración al no mostrar interés por lo que tiene que decir.

Muchos se aburren y le resulta más atractivo una nueva pareja.

Es que van descubriendo lo superficial de cada uno.

Si nos cuesta conocer a nuestro Ser miren si va ser fácil conocer a nuestra pareja.

Hay que tener comunicación para tener la certeza que siempre charlaremos, cuando atravesemos por alguna dificultad o alguna duda.

Sin existir distanciamientos que ayuden a que otro ocupe nuestro lugar.

Cuando uno por ocuparse de otras cosas, deja a su pareja y no existen momentos para dialogar y para la intimidad.

Allí muchos optan por mirar o buscar donde la pueden encontrar.

Allí entran a un callejón sin salida.

En donde comienzan a mentir, engañar y encerrarse solos en esa opción.

Quizás se sientan bien pero a la pareja la está debilitando.

Así el amor se irá apagando.

Es cuestión de ver que se busca en el que está afuera y descubrirlo en la pareja o fijarse si eso es más importante que todo lo construido o que tienen.

¿Tú qué piensas?