LAS CAUSAS DEL DOLOR EMOCIONAL

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images (24)Todos lo padecimos alguna vez y nos sentimos con ansiedad, soledad, angustia, tristeza, vacíos, con esas emociones no placenteras que se derivan de experiencias que suceden en la vida como el rechazo, la no aceptación, la falta de comprensión, la culpa, la pérdida de algo que queremos, etc.

Cuando experimentamos dolor emocional es hasta cierto punto complejo poder enfocarse en otras cosas, sobre todo si es agudo y profundo.

El dolor emocional roba la atención y la concentración de las actividades cotidianas.

Provoca el aislamiento con los demás, llanto, desesperación, angustia, ansiedad, actitudes relacionadas con la ira como gritos, etc.

Evasión del dolor, desde distracciones como ver la tele o escuchar música hasta la evasión más fuerte con sustancias como alcohol o drogas cuando el dolor es más agudo y se vuelve insoportable.

Frialdad o indiferencia provocada por la resistencia a querer sentir.

Actitudes de “no me importa” o de dureza emocional para con uno mismo o los demás.

Entre más carecemos de amor, más sentiremos dolor.

Cuando uno siente dolor emocional, se puede deber a diversas causas. Pero las relaciones afectivas son las principales causas de dolor emocional.

Cuando esperamos que el otro nos acepte o apruebe y de repente percibimos su rechazo o desaprobación. El dolor que puede llegar a sentirse con el rechazo puede ser tan intenso que muchas personas en verdad se sienten agredidas, lo cual puede generar ira o enojo, y provocar que la relación se deteriore o dañe y pueda llegar incluso a romperse.

Cuando no nos aceptamos o tenemos escasa valoración por lo que somos, buscaremos agradar y quedar bien con el otro, actuaremos a partir de la aceptación o admiración de los demás, de manera que el otro nos pueda brindar la aceptación y aprobación de la cual carecemos.

Entre más dolor sentimos por el rechazo del otro, más estábamos actuando a partir de la aceptación ajena. En realidad no nos duele el rechazo del otro, lo que nos duele es que no estamos siendo realmente íntegros con nuestra propia persona, nos prestamos a juegos que no nos gustan o agradan sólo por complacer o querer captar la atención del otro.

Nos duele el rechazo porque principalmente nosotros rechazamos o desaprobamos una parte de nosotros mismos, y al hacerlo, estamos dejando a un lado lo que verdaderamente somos a cambio de que “nos quieran”.

Habría que empezar por observarse lo más posible y tratar de encontrar donde no estamos siendo nosotros, o donde nos rechazamos, desaprobamos o somos artificiales.

Es necesario aprender a observar nuestras debilidades, y a observar el dolor no como un enemigo a evadir o para luchar contra el, sino como un mensajero que nos quiere ayudar a crecer y a ser más grandiosos.

El dolor es un gran maestro si aprendemos a entenderlo y a transformarlo. El mensaje del dolor es que volvamos a centrarnos en lo esencial, en la sencillez de lo que somos, aprendiendo a reaccionar de forma sencilla y honesta a los que nos va aconteciendo. Aprender a aceptar nuestras debilidades y fortalezas, a vernos y sentirnos valiosos sin caer en la vanidad o arrogancia, y para esto se requiere un proceso de auto-observación constante.

La culpa es un sentimiento de auto-castigo, de sentir que no hicimos “algo bien” o que procedimos de una forma incorrecta, y nos regañamos y desaprobamos por eso.

Este dolor es fácil de sentir, cuando observamos que alguien nos rechaza o desaprueba por nuestra conducta, y tiene razón. Al reconocer que no hemos actuado de la mejor forma, podemos caer en culpas y auto-reclamos, los cuales nos provocan dolor emocional.

Cuando sintamos culpa, empecemos por comprender que la vida es un lugar de experiencias donde todos crecemos y aprendemos unos de los otros.

Esperar conductas perfectas de nosotros mismos, sólo nos hace caer en una rigidez de pensamiento y sentimiento, lo cual provoca nuestro auto-rechazo cuando esta perfección no sucede. Siempre estamos tratando de hacer lo mejor que se puede para entender y relacionarnos. Muchas veces, hacemos y decimos cosas que no son propicias, pero esto le puede pasar a cualquiera. El problema es que cuando vemos que la reacción del otro no fue la esperada o provocó reacciones de malestar, alejamiento o rechazo, entonces nos sentimos “mal”, con culpa.

Entender que las relaciones son un medio para el autoconocimiento y nos permitimos aprender de ellas más que intentar ser perfectos, así  podremos aclarar nuestras actitudes y ver y reconocer nuestras posibles debilidades en ellas.

Buscar un diálogo para que la otra persona pueda entender nuestras reacciones o nuestros sentimientos, pero no de forma culposa, sino de forma digna, es decir, aceptando nuestras debilidades, siendo honestos con nosotros y con el otro, y dejando de querer controlar la situación en un molde perfecto.  Evitar los sentimientos de regaños hacia nosotros mismos, la crítica severa y el rechazo hacia nuestras acciones.

Creamos dependencias afectivas con los seres que nos rodean y cuando se alejan o nos alejamos por algo, sentimos dolor, un profundo “extrañar” hasta una ansiedad o angustia fuerte. Todos dependemos de una u otra forma de los que amamos. Sin embargo, cuando el dolor es muy agudo en la separación, significa que la dependencia esta rebasando los límites de nuestro bienestar.

Entonces se debe empezar uno a enfocar en la vida personal, pues lo más probable es que se haya puesto la felicidad o el bienestar en manos del otro.

En este caso, el dolor “de desprendimiento” nos avisa que hemos dejado a un lado nuestros intereses esenciales, que nos hemos alejado de lo que realmente nos llevaría a nuestra realización. Habría que enfocar la atención a lo que nos hace realmente felices, a lo que hemos quizá descuidado, o quizá tengamos que aprender a ser más independientes o a valorarnos más, sobre todo en el caso cuando una relación termina y no queremos que así sea.

Cuando sientas dolor emocional no lo rechaces ni lo trates de evadir. No es fácil, cierto, muchas veces sentir cosas que no nos gustan. Pero si aprendes a desahogarte y a ver tu dolor como un mensajero, podrás aprender de él, pues nos quiere enseñar, a entendernos y aceptarnos más, y a descubrir las profundidades de eso que llamamos amor.

El dolor es una emoción negativa, directamente relacionada con un hecho que nos afecta.

El sufrimiento es un dolor emocional, alimentado con toda una serie de pensamientos y emociones negativas, que aumentan su intensidad y duración.

En primer lugar, tienes que estar convencido de que estas sufriendo y de que quieres dejar de hacerlo, aunque al principio esto implique que te va a doler, quizás más.

Es importante que aceptes tus emociones.
Uno de los grandes obstáculos que nos impide manejar el dolor y el sufrimiento es la tendencia que tenemos a negar nuestros sentimientos.

Cuando vivas una situación dolorosa, siente el dolor, para que puedas identificarlo claramente y si son varias emociones, para que puedas irlas separando.
No trates de disminuirlo, justificarlo o anestesiarlo con medicinas, actividades, alcohol, comida, etc.

Trata de percibir en que partes del cuerpo lo sientes y cómo lo sientes.
Cuáles son las sensaciones físicas.
Curar el dolor emocional, al igual que curar el dolor físico, duele, pero si no limpias una herida física está se infecta y duele más, lo mismo sucede con el dolor emocional.

Permite que salgan tus sentimientos.
Escribe, pinta, baila, háblalo con alguien (siempre y cuando sea una persona capacitada para ayudarte), llora, golpea un cojín, háblale a un retrato, etc.
El segundo paso es ver que hay atrás del dolor o del sufrimiento.

Pregúntate:
¿Qué es lo que me duele (enoja, molesta, da tristeza, etc.)?
¿Es lo que …….. me hizo?
¿Cómo lo estoy interpretando?
¿Qué pienso de esa persona y qué pienso de mi ?
¿Es por qué no se cumplieron mis expectativas? ¿Me siento amenazado, traicionado, etc.?
¿Por qué?
Analiza todas las posibles causas de tu dolor o sufrimiento.

Cuando trabajes con el sufrimiento, trata de separar las diferentes emociones que lo componen.
Hazlo por escrito.
Te puedes ayudar observando tus conductas y escuchando lo que la gente te dice.
Califica del 1 al 10 la intensidad de cada emoción y luego compara con la situación para ver si la intensidad de esa emoción es congruente con lo que sucedió.

Analiza en donde y cómo aprendiste a pensar y sentir así y ve qué diferencias hay entre la persona que eres en estos momentos y el niño que eras cuando lo aprendiste.
¿Crees que es lógico y necesario que reacciones igual?
Recuerda que ese pequeño no tenía ni la capacidad de pensar y analizar que tienes tú, ni ninguna de las herramientas que tienes, como adulto, para relacionarte y resolver tus problemas.

No te causes un daño innecesario.
No permitas que el pesimismo, la culpa, un estilo de pensamiento equivocado, la depresión, etc., aumentes tu sufrimiento innecesariamente.

El dolor emocional temporal se produce a causa de una serie de eventos: la muerte de un ser querido, una ruptura amorosa, la inconsciencia o crueldad por parte de los demás.

Si sufres por alguna de estas causas, acepta que es normal sentirse dolido o molesto durante un periodo corto. Afrontémoslo: si un ser querido muere, solo una persona muy fría no se vería afectada por ello. Si amas a alguien y esa persona te deja, es natural sentir dolor. Estas cosas son normales. Tratar de sanar lo que es normal no tiene sentido. Deberás sentir dolor por un tiempo, es normal.

Te hacen enojar, te hieren, te insultan, te ofenden, etc., es culpa tuya. Eso no es cierto. Eso sugiere que las personas no aman, no se apegan, no confían o no invierten sus emociones.

Si sufres de dolor emocional, existe una razón para eso. Lo que no cambia es que es importante tener cuidado cuando te tomes algo en serio, porque eso te afectará emocionalmente. Lidia con el dolor, pero no lo conviertas en la parte importante de tu vida.

El dolor es real. Ora o medita. Tómate un tiempo para ti mismo. Debes lidiar con tu problema o nunca lo superarás. No intentes librarte rápidamente de esta etapa de dolor. Aun cuando todo en lo que puedas pensar te lleve a sentir dolor, la verdad es que permitirte tener este sentimiento es importante. Enmascarar tu dolor cuando tratas de trabajar o solo superar el día a día puede ser necesario hasta cierto punto, pero asegúrate de permitirte algo de “tiempo a solas”, un tiempo para sentir realmente todos esos sentimientos que tienes, en lugar de solo reprimirlos o negarlos.

¿Qué sientes realmente tú?

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LA ENVIDIA

descarga (3)Es un sentimiento o estado mental donde hay dolor o desdicha por no tener lo que tiene el otro, sea en cosas materiales, cualidades u otra clase de cosas.
Daña la capacidad de gozar. Es el factor más importante que debilita al amor, ternura o gratitud.
Es un sentimiento enojoso contra otra persona que posee o goza de algo deseado por el envidioso, quien tiene el impulso de quitárselo o dañarlo.
A diferencia de los celos, que se basan en el amor y comprenden un vínculo de por lo menos tres personas, la envidia se da de a dos y no tiene ninguna relación con el amor. La persona envidiosa es insaciable porque su envidia proviene de su interior y por eso nunca puede quedar satisfecha, ya que siempre encontrará otro en quien centrarse.
Algunos se obsesionan y dejan de vivir por estar pendiente de la vida de su entorno, y entre otras cosas sienten agobio por cada uno de sus triunfos. Eso muestra signos graves de inferioridad.
Tendrían que dedicar el tiempo en ver como lograrlo en su vida.
La envidia es la madre del resentimiento, un sentimiento que no busca que a uno le vaya mejor sino que al otro le vaya peor.
Como si el irle peor al otro me ayudara a mi en algo.
La envidia es un sentimiento que nunca produce nada positivo en el que lo padece sino una insalvable amargura.
Opera en forma de culpabilidad, que siente por no poseer atributos que él estima ideales. Los defectos físicos, intelectuales o emocionales generan un sentimiento de inferioridad que la persona intenta compensar superando esas carencias mediante el desarrollo de un complejo de superioridad.
El complejo de superioridad hace que el acosador viva en la ficción de la posesión de valores, atributos y cualidades que en realidad no posee, negándolos en los demás de manera defensiva. Cuando surge en su entorno una persona que sí posee en verdad tales características, ello supone un verdadero choque con la realidad.
Su reacción ante esa dolorosa realidad suele consistir en negar, eliminando la fuente de la disonancia, desarrollando el psicoterror contra la víctima. El objetivo es hacer desaparecer a la víctima del horizonte psicológico del acosador porque sus capacidades suponen para éste una desestabilización psicológica.
En ocasiones hemos escuchado sobre “la envidia sana”, sin embargo, éste es un sentimiento colmado de rencor y de malos deseos. Lo que sucede es que para disminuir el efecto que la palabra “envidia” tiene, le solemos llamar “envidia sana”, con el propósito de que no sea tomado como un sentimiento negativo hacia una persona, pero se trata de una falsedad que se suele decir para quedar bien frente a otras personas.
La envidia puede tener muchos orígenes, pero lo más destacado de este sentimiento negativo hacia los demás es la misma persona y su forma de ver las cosas en su vida. Generalmente, esta emoción surge debido a que se padecen frustraciones personales, baja autoestima, o a la dificultad de poder conseguir objetivos que se han planteado en la vida. Cuando a otras personas del entorno tienen una mejor condición de vida y esta situación no es aceptada, es allí cuando surge este sentimiento. La inseguridad es otro de los factores que hace que se genere este estado de resentimiento.
El anhelar lo que los demás poseen o tener una vida similar a la de otros es una clara muestra de que la persona es insegura y egoísta.
Este profundo sentimiento negativo generalmente lo podemos observar en nuestro grupo familiar o amigos, vemos a personas que nos rodean que no son capaces de disfrutar de los buenos momentos en la vida de otros.
La envidia es un sentimiento negativo que también se compone de otros estados emocionales como el rencor, la avaricia, el odio, la frustración, y nunca puede ser catalogada como un sentimiento positivo o sano, no es más que una máscara.
Las personas que sienten envidia de forma constante padecen una gran frustración, lo cual puede desembocar en una depresión.
La envidia se asocia a una baja autoestima, al miedo o inseguridad, así como a la depresión, por lo que hablar de “envidia sana” puede considerarse, sobre todo, como una manera de atenuar, en el discurso, los sentimiento negativos que muchas personas tienen hacia otras.
La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros anhelamos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, las cuales se acentúan en la medida en que pensamos en ellas. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.
Bajo el embrujo de la envidia somos incapaces de alegrarnos de las alegrías ajenas. Estas actúan como un espejo donde solemos ver reflejadas nuestras propias frustraciones. Sin embargo, reconocer nuestro complejo de inferioridad es tan doloroso, que necesitamos canalizar nuestra insatisfacción juzgando a la persona que ha conseguido eso que envidiamos. Solo hace falta un poco de imaginación para encontrar motivos para criticar a alguien.
El primer paso para superar el complejo consiste en comprender la pequeñez de perturbarnos por lo que opine la gente de nosotros.
Si lo pensamos detenidamente, tememos destacar por miedo a lo que ciertas personas – movidas por la desazón que les genera su complejo de inferioridad – puedan decir de nosotros para compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismas.
De la envidia se trasciende dejando de demonizar el éxito ajeno para comenzar a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños.
¿Existe envidia en tu vida?

COMO HACER FLUIR EL DINERO

images (5)La forma de hacer fluir el dinero quizás sea pensar que fluye como el agua.

Que existe abundancia y no es necesario acapararlo y tener miedo de gastarlo.

Si el dinero circulara como el agua en sistema de cañería: se perdería potencia por cañerías bloqueadas y se perdería dinero por cañerías rotas.

Una buena circulación requiere mantener las cañerías limpias y reparar las fisuras.

El dinero fluye en la vida de una persona cuando llega lo que necesitamos en el momento justo.

Generamos dinero haciendo cosas que disfrutamos y de las cuales sentimos satisfacción, estamos contentos con lo que hay.

Hay una relación fluída, con los recursos internos y externos (energía emocional, tiempo, talentos y objetos).

Hacemos circular el dinero de una forma que expresa nuestros valores y sueños.

Registramos patrones que son bloqueadores y/o fugas en el fluir del dinero y otros recursos y elegimos conscientemente si seguiremos repitiendo lo ancestralmente conocido o probaremos nuevos caminos.

Reconocemos si existe Auto-desvalorización y auto-discriminación (ej. “no soy suficiente”, “tengo que cambiar”, “no está bien como soy”, “esto es demasiado para mí”)

Si minimizamos nuestras propias capacidades y talentos (ej. “no sé tanto de este tema como vos crees”).

Negamos las propias debilidades y limitaciones (no escuchar lo que nos dicen)

Nos preocupamos por la opinión de los demás, pasamos tiempo repitiendo chismes, realizando juicios sobre otros, que alejan o agotan las relaciones (ej. “Juan debería ser más amable conmigo”; “Pedro es egoísta y sólo le importa el dinero”)

Nos pasamos quejando y reclamando, apegándonos a juicios sin examinar que nos auto-limitan.

Si tenemos Timidez, Temor, Inseguridad en nosotros mismos (considerándonos menos que otros, o no adecuados para algunas situaciones)

Vergüenza (por alguna característica de la personalidad, la propia historia, la sombra)

Desconfiar de los demás o confiar en personas a ciegas 

Dolor (dejarlo encerrado, atesorar las heridas, no estar dispuesto a “hacer los duelos”)

Miedo a la envidia y las luchas de poder (miedo a salir lastimado, a que te dejen de querer)

Culpa y deudas emocionales, creer que no se hizo lo suficiente y no hacer nada para reparar errores del pasado, ni disculparse.

No perdonarse ni perdonar, mantener las heridas emocionales sin sanar (inmensa pérdida de energía emocional y tiempo!)

Aferrarnos al pasado (ej. auto-limitarnos por cosas que ocurrieron tiempo atrás;

acumular objetos que no usamos sólo porque nos recuerdan algo que tememos olvidar; conservar objetos de otras personas sólo para creer que tenemos algún control o propiedad sobre ellas).

Apegarme a gustos que me perjudican (ej. comer de más o comer cosas que me caen mal)

Temer el rechazo y las críticas de personas que no me quieren como soy auténticamente (sólo quieren al personaje de mí, entonces me exijen y me reclaman que sea algo diferente a lo que realmente soy)

Estados de tensión y estrés acumulado (esto provoca distracciones y pérdida de oportunidades)

Marañas emocionales, estado interno de confusión, donde el miedo, la envidia, la ira, la frustración, la angustia forman una sopa con mal olor, lista para ser tirada.

Evitar mirar en general, y esquivar la mirada a los ojos (ej. taparse la cara con pelo y/o anteojos negros, o mirar de costado o para abajo)

No prestar atención al otro, o prestarle atención en una forma reducida, en algo puntual (y no como un ser humano, como un todo)

Taparse el cuerpo con ropa vieja, que ya no nos identifica o que no nos gusta- Taparse con posturas físicas de aislamiento o sumisión o prepotencia

Expresarse al estilo robot, repitiendo lo aprendido, automatizando reacciones

Hacer algo sólo para agradar, para ser querido, para llamar la atención (acá se esconde el ser humano atrás del personaje construido, para atraer a otros)

No hacer algo que quiero hacer, por miedo a ser castigado

Aislarse: no relacionarse con otros desde la intimidad y la honestidad; no dejarse conocer; tratos mínimos con los otros; relacionarse sólo dentro de un pequeño círculo de confianza y confort.

Vivir “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”, o no salir de la casa, o quedarse hasta altas horas en el trabajo para no volver a la casa.

Minimizarse (falsa humildad) o querer deslumbrar a otros (falta de humildad, minimizar al otro)

Aferrarse a relaciones de dependencia financiera (no dejan crecer ni al “obligado” ni al “dependiente”)

 Desmotivar a quienes quieren asociarse con nosotros, promovernos, contratarnos, elegirnos

Desalentar a quienes quieren ayudarnos

Rechazar regalos y oportunidades

Falta de concentración, debilidad en la fijación de metas propias, dejarse llevar por las distracciones (ej. “no sé en qué se me va el día”, “no sé en qué se me va la plata”, “estuve todo el día atrás de un problema con un cliente”).

 Manipular a otros: pasar tiempo en luchas de poder; querer que otros hagan lo que a mí me conviene; querer que los demás sean como a nosotros nos parecen que deberían ser (es una terrible fuga de energía emocional y tiempo!)

Ayudar a otros sin que nos hayan pedido ayuda, deseando “que cambien para su bien”, es decir, que cambien según lo que nosotros suponemos que sería un buen cambio (trae mucha confusión en las relaciones, impide que cada uno madure y se ocupe de sus propios asuntos

Administración del tiempo ineficiente o saturada de eficiencia (ej. “no me alcanza el tiempo para hacer todo lo que tengo que hacer”; “no tengo tiempo para mí”)

Patrones para dejar fluir
– Prestar atención al entorno y a los seres humanos como un todo
– Ser auténtico, expresarnos con libertad 
– Estar disponible, estar presente (no quiere decir que digamos que sí a todos los pedidos de los demás) 
– Sentir al otro 
– Nutrirse de sensaciones agradables (seguridad, libertad, plenitud, tranquilidad)
– Apropiarse de valores, identidad, talentos, capacidades, dejarlos que se expresen y ocupen el lugar que les corresponde
– Hacerse responsable por sí mismo, por realizar los sueños propios y concentrarse en las metas que nos entusiasman

La fórmula para hacer dinero no está muy lejos de nosotros, quienes ponemos lejos el mapa de la fortuna y el dinero son nuestras mismas creencias y actitudes frente a él.

Si en este mundo hay más dinero del que pensamos… ¿qué es lo que nos impide tenerlo?

EL DUELO

EL DUELOSi pensamos en el duelo antiguamente era el combate entre dos personas que utilizaban armas para respetar su honor. Se batían a duelo por el amor de una dama pero eso ya quedo en las películas que desde luego mostraban otra realidad que no es el tema de hoy pero viene a mi mente, como la mujer no tenía demasiada elección  y no era muy considerada para expresar lo que opinaba o sentía.

Quizás de allí nació, ya que no nos olvidemos, que  uno moría y habría quienes sufrirían por él.

Quien no sufrió la pérdida  en esta vida de algún ser querido. Pérdida que nos afecta profundamente.

Además de la perdida de seres queridos, también podemos necesitar hacer un duelo de otro tipo de pérdidas,  trabajos que debemos cambiar,  divorcios,  mudanzas,  y  tantos otros que recordemos.

Por eso es importante saber que en nuestra vida deberemos enfrentar pérdidas ya que el cambio es la característica esencial de nuestra vida.

Que no debemos aferrarnos a las cosas y a las personas.

Que es necesario vivir el dolor de las pérdidas para poder seguir con nuestras vidas y continuar creciendo.

La mejor manera de encarar estas experiencias es tener la suficiente fortaleza para aceptarlas y poder trascenderlas.

Continuar viviendo la realidad desde las limitaciones y a pesar del dolor que no puede causar  las perdidas.

Enfrentarnos al desafío de empezar de nuevo, porque todo cambio produce una transformación en el entorno al que hay que adaptarse.

En nuestras vidas tenemos pequeñas o grandes rutinas, que nos hacen sentir cómodo  y seguros, que cuando se interrumpen pueden derrumbar cualquier estructura que no  estén firmemente afianzada.

Pero esos cambios nos obligan a crecer y a intentar cosas nuevas, porque no hay edad para emprender un nuevo camino.

El duelo por las pérdidas sufridas es el intento de restablecer el equilibrio perdido.

Nos sentimos unidos a nuestros seres queridos con vínculos que implican una relación de pertenencia, frutos  de muchas  experiencias  juntos   y de una historia común.

La desaparición física modifica y la transforma en un recuerdo, que será el lazo que nos mantendrá unidos a ellos para siempre.

Cuando muere una persona cercana y amada por nosotros,  queda una sensación de orfandad, de vacío, de carencia afectiva irremediable que puede afectar el curso de nuestras vidas.

Sólo una gran fortaleza nos ayuda a salir indemnes de estas situaciones difíciles, recuperarnos de las pérdidas irreparables y seguir viviendo, atreviéndonos a empezar de nuevo.

Quedar adheridos a un pasado perdido es renunciar a la vida, al presente y al futuro y demuestra la imposibilidad de salir de uno mismo para enfrentar de nuevo al mundo.

La aceptación de la muerte como parte de la vida es posible cuando la realidad logra imponerse y nos impide refugiarnos en nuestras propias fantasías.

Estamos diseñados para asumir cualquier situación de la vida, contamos con recursos para soportar cualquier contingencia sin derrumbarnos.

Solo las personas con estructuras poco firmes, inestables tienen dificultades serias para superar estos trances, renunciando a aceptarlo y negándolo y eso les impide seguir adelante.

El tiempo cura todo y el dolor le da paso al recuerdo dejando atrás la angustia y el sufrimiento para permitir emprender nuevos desafíos  y para abrirnos otra vez a lo nuevo.

Sin quedar prisioneros del pasado.

Pudiendo ver la luz del presente, con ideales y proyectos sin dejar pasar sus días al contrario valorando la vida sabiendo que llegara un día que ellos también deberán partir.

¿Sufriste algún duelo? ¿Cómo lo viviste?