AMOR Y SERVICIO

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images (2)El servicio es una forma de ayudar a otras personas, sin importar ni tener recompensa alguna que no sea la gratificación y fortalecimiento del espíritu.

El amar, compartir y proteger a las personas, ya sean estas familiares, amigos, vecinos o hasta desconocidos, es una realidad que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo.

Cuando ayudamos a otros estamos al servicio de Dios. Sin embargo, “servicio” es una palabra que ha desaparecido de las mentes de las personas.

Por lo general, las personas parecen estar ahogadas en sus propios asuntos y están tan ocupadas en resolver sus necesidades personales que se olvidan de los demás.

Muchos se han olvidado que se puede demostrar amor a las personas a través del servicio.

El Amar al prójimo es un mandamiento, así lo instruyó Jesucristo, quién aseguró que era tan importante como amar a Dios mismo.

Jesucristo enseñó la importancia del servicio. A través de sus actos, demostraba y enseñaba que cada ser humano es de gran valor y que el servicio que se preste a cada uno de ellos demuestran el amor que tienen a Dios.

Demostró amor a los hombres cuando siendo Él el hijo de Dios enseñó que estaba entre ellos para servir y expresó, que si el era el hijo de Dios en la carne y prestaba servicio, cuanto más deberían hacerlo los demás.

La importancia de servir y ser humildes en nuestras obras, como Jesús que lavó los pies de sus discípulos y les dijo: “Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a los otros.

El asistir a los necesitados es una de las formas de manifestar que queremos seguir y servir a Dios, tanto hombres como mujeres y niños pueden hacer esa gran labor, ya que a través del servicio es que se lleva a cabo la obra.

El servicio es la forma en que podemos demostrar amor por nuestro semejantes y a su vez amor a Dios, para muchos Jesucristo es nuestro ejemplo vivo de lo que es amar y prestar servicio a los demás.

Jesucristo enseñó que cuando se está al servicio de nuestros semejantes estás al servicio de Dios. Prestar servicio, fortalece nuestra fe y nos hace útiles en Su Reino.

El servir da propósito y valor a la vida; nos acerca más a Dios y nos ayuda a purificar nuestra naturaleza divina; nos enseña a amar y a comprender a nuestros semejantes.

 Nos ayuda a olvidarnos de nuestros deseos personales; elimina el egoísmo, el orgullo y la ingratitud; nos enseña a pensar en las necesidades de los demás, lo cual nos permite cultivar las virtudes de Dios.

Las oportunidades de prestar servicio al prójimo son infinitas y van desde predicar, dar consuelo, amor, ayudar a personas con necesidades especiales y darle abrigo al necesitado son algunas de las tantas formas que se puede servir.

El prestar servicio no solo nos llena de gratitud, sino que te sientes bendecido de poder participar de la obra de Dios.

Para los mormones, el servir a otros es una de las claves para alcanzar el mayor grado de felicidad ya que ellos creen fervientemente en lo que Jesucristo dijo en cuanto al servicio que en cuanto lo hacemos a alguien, aunque sea el más pequeño, se lo hacemos a Él.

No se trata de ser amables con la gente una vez al año porque sea Navidad. Es una práctica constante de ayudar y servir a los demás. Lograr no ponernos a nosotros en primer lugar. Tal vez tengamos que honrar un compromiso especial cuando preferiríamos estar haciendo alguna otra cosa. Tal vez tengamos que lidiar con personas o situaciones difíciles. Tal vez tengamos que gastar un poco de dinero que preferiríamos usar en algo para nosotros.

R E F L E X I O N E M O S

■ ¿Qué podemos hacer para ayudar a alguien hoy?

■ ¿Qué clase de compromiso a largo plazo podemos hacer para servir a otros?

■ ¿De quién podemos aprender más a tener una actitud de servicio?

Ofrendamos nuestra vida por medio del servicio. Tenemos muchas oportunidades para prestar servicio. Pequeños actos de bondad por nuestros vecinos, tomar parte en el servicio a la comunidad, cumplir con responsabilidades en congregaciones locales y contribuir a los esfuerzos de ayuda humanitaria. ¿Qué piensas hacer tú?



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AMOR COMPASIVO

compasionLa única forma de comenzar el verdadero viaje de la vida es sentir el amor compasivo y el respeto por nosotros mismos y luego tomar acción.

Nunca llegaremos a sentirnos totalmente seguros.

Se trata de desarrollar amor compasivo y tomar acción.

Encontrarnos con nuestros propios límites y con nuestro deseo de aferrarnos a algo y ver que hay más amor compasivo, más respeto por nosotros mismos, más confianza, que necesita ser reconocida.

Y luego trabajar en ello, simplemente, seguir tomando acción.

Cultivar la apertura y un gran corazón que nos permitan ser menos y menos dependientes.

Comenzar por saber en el lugar que estamos.

Observar a nuestro niño, sin criticarlo, con humor y generosidad, aprendiendo a hacernos amigos de nosotros mismos.

Tener la confianza para dar un nuevo paso.

Sentir siempre esa mano que nos apoya, esa motivación para cultivar esa compasión amorosa.

Darnos cuenta que así vamos creciendo, avanzando, siendo más completos y enteros.

El único real obstáculo es la ignorancia.

El negarnos a mirar toda la realidad, el saber donde estamos y que podemos lograr más.

Lograr amarnos más a nosotros, abrirnos más, saber que necesitamos realmente.

Trabajar con los obstáculos es el viaje de toda nuestra vida.

Vencer los miedos, pero con un corazón tierno y palpitante, al dar un paso hacia lo desconocido.

Darnos cuenta de esos miedos y la necesidad de seguirlos trabajando.

El miedo y la resistencia que no son reales obstáculos, sino lo son la ignorancia y el negarnos a reconocer nuestra tarea pendiente.

Si no nos enfrentamos a nuestros miedos, a nuestros obstáculos.

Todos los días se transforman en una rutina, en donde cada día estamos con más miedos y siendo cada día más tímidos e inseguros.

Tenemos que estar continuamente despiertos, tomando acción, abriéndonos, avanzando.

Por momentos nos acompañará el miedo, el resentimiento y las dudas, pero al ir creciendo iremos aprendiendo a quitarnos esas armaduras que nos hacían sentir tan seguros.

Nos enfrentaremos con lo que nos paraliza y tomaremos coraje y nos conectaremos con nuestro verdadero potencial.

Realizaremos todo lo que somos capaces y sabremos cuando es suficiente por el momento.

Así estaremos más despiertos y conectados con nuestra esencia, soltándonos y abriéndonos al mundo.

El tratar de protegernos, encerrarnos es sinónimo de inseguridad, miseria y sufrimiento.

Nos deja en un lugar muy pequeño, doloroso e introvertido que se hace más y más claustrofóbico y más y más miserable a medida que envejecemos.

Si tenemos 50 años y vivimos quitándonos lo que nos limita seguiremos creciendo cada día más.

Si vivimos protegiéndonos de todo cada día estaremos más limitados y no cambiaremos más.

Tendremos un patrón mental que no podremos detener, por el resto de nuestra vida.

Si le tenemos miedo a algo y nos quedamos con esa idea, quedaremos atrapados.

 Es importante abrirnos, soltarnos, enfrentarnos a situaciones que nos toca atravesar y vincularnos con nuestros pensamientos y emociones.

No existe la vida adecuada o perfecta la que nos toca vivir es la que nos mostrará lo que debemos saber para aprender y tomar acción.

Tenemos una determinada vida, y cualquiera la  familia que tengamos y las personas que nos rodean son las adecuadas para que nos vayamos liberando de nuestras limitaciones y armaduras.

Podemos aprender con la familia.

Desde el amor nos ofrecemos la sabiduría de no caer en la auto- compasión, dándonos cuenta que el sentirnos mal es una oportunidad para crecer y que todos atravesamos por esa experiencia.

Que si alguien opina sobre nuestras armaduras es momento de observarnos y ver que nos duele y permitir liberarnos e iluminar nuestras vidas.

La práctica de cada día es simplemente desarrollar una completa aceptación y apertura a todas las situaciones y emociones de los demás y hacia los demás.

Vivenciar todo completamente, sin reservas ni bloqueos, de modo que nunca nos retiremos o centralicemos en nosotros mismos.

El AMOR COMPASIVO es la expresión natural de mi Ser. YO SOY, pienso, siento, expando, vivencio, irradio, ilumino y estoy lleno de AMOR COMPASIVO en todo lo que hago, oigo, siento, veo, saboreo y huelo.

El AMOR COMPASIVO ahora se expande en círculos, envolviendo e inundando todo a mi alrededor hasta cubrir el planeta tierra.

Dios es AMOR COMPASIVO, y como sólo existe Dios, sólo creo en el AMOR COMPASIVO.

No hay ninguna expresión de mala voluntad que pueda dañarme. Todos los que me rodean y tratan, sólo piensan, sienten y hablan con AMOR COMPASIVO.

No tengo obstáculos, porque el AMOR COMPASIVO los disuelve. Solamente recibo, llega a mí y produce alrededor de mí, AMOR COMPASIVO.

El AMOR COMPASIVO es un Poder que está en mí. No existe poder, ni ayuda más grande que el AMOR COMPASIVO dentro de mí.

El Principio de mi vida es AMOR COMPASIVO, que es Orden Divino.

Mi Espíritu sólo está lleno de AMOR COMPASIVO, me da Fuerza y me protege. Lo único que tengo que hacer es mantenerme lleno de AMOR COMPASIVO, pensándolo, sintiéndolo, hablándolo y expresándolo.

El AMOR COMPASIVO me da Fe, Iluminación y Amor. YO SOY la Ley del AMOR COMPASIVO en mí, actuando ahora. YO SOY la realización consciente del AMOR COMPASIVO. Todos los Seres Cósmicos de AMOR COMPASIVO están conmigo, dándome sus bendiciones. Eternamente, Amén.

La compasión abre nuestros corazones, y nos vuelve piadosos unos con los otros en momentos de tristeza o pérdida. No necesito sentirme solo nunca. El amor eterno y devoto de Dios está conmigo. A veces recibo consuelo y otras veces lo ofrezco.

Siento gratitud por poder recibir y expresar el amor de Dios en mis experiencias de vida. El amor compasivo de Dios vive en mí.

¿Y tú que haces?

EL SER CRÍSTICO

thCAN47UF9El Ser Crístico, es Ser en Cristo. Es una energía de puro Amor Divino. Es ser intermediarios entre la parte humana y la divinidad. Es un Ser de Luz inteligente, con una conciencia pura y perfecta que crece y se incrementa con el Cuerpo Causal. Viviendo en las cualidades de Dios, para que Cristo se expanda y se incremente el Bien de nuestro Cuerpo Causal. El Ser Crístico es nuestro Ordenador de Energía y al entregarle el comando de nuestros vehículos no hay despilfarro de energía. Actúa como un Observador Silencioso, conociendo nuestro recorrido, sosteniendo nuestro Patrón de Perfección, dirigiendo al cuerpo en las tareas a realizar para la formación y restauración de alguna parte dañada. Es quien nos transmuta el día de nuestro cumpleaños, para que la cercanía de la Divina Presencia, sus regalos y bendiciones puedan ser absorbidas con mas profundidad. Cuando estamos desencarnados moran en la Cuarta Esfera otorgados  para acelerar la unidad con nuestra Divinidad. De El proceden los ímpetus e inspiraciones de bien, que nos llevan a desear ser mejores, mas amorosos, perdonadores y a expandir la bondad de corazón. Nos ayuda a comprender que cada ser humano esta llamado a convertirse en el Cristo, así como lo manifestó Jesús en la Tierra. La Nueva Era es un tiempo de Cristos manifestados, expandidos, es un tiempo de Amor, de Paz y de Pureza. Tenemos que recordar en todo momento que cada hermano lleva un Cristo en su corazón y así conectarnos con esa esencia Crística que es todo lo noble y bueno de esa individualidad y no con su personalidad. Evitando de esta forma la posibilidad de sentir, pensar o actuar de alguna forma menor a la Presencia Crística. El Santo Ser Crístico es la personificación más cercana que tenemos de nuestra propia Divinidad “Yo Soy” que se mantiene en las esferas superiores. Este ser que somos nosotros mismos y que está ubicado entre la presencia “Yo Soy” y el cuerpo físico, mantiene una llama de su propia esencia en el centro de nuestro corazón. Cuando la reconocemos y aprendemos a amarla y proyectarla al mundo exterior, este grandioso ser toma posesión y hay una persona unificada y alineada con nuestra Divinidad. Y es Dios quien actúa, manteniendo a la personalidad exterior replegada en estado incoloro, inodoro e insípido, como el agua pura, cristalina o transparente. Es la única forma que la energía Divina se puede manifestar en el mundo exterior tal cual es y sin ser contaminada Se realiza una transfiguración y el cuerpo físico manifiesta un perfecto estado de salud, una perfecta belleza y una perfecta silueta. El Elemental del cuerpo físico ya tiene de donde sacar el patrón perfecto de nuestro aspecto físico. Pensamos, sentimos y actuamos como lo hacen los seres ascendidos, lo único que deseamos es el bien para nosotros mismos y para los demás. Si en nuestro andar hemos lastimado a otras personas, debemos usar el servicio de la llama violeta transmutadora para disolver todo error y regalarle a las personas lastimadas todo el bien de lo mismo que queremos para nosotros y de esta manera compensar sus sufrimientos. Todo debe quedar en perfecto balance para que nuestro cuerpo etéreo (el alma) que alberga a nuestros chakras con todo el registro de lo vivido, emita toda la luz y el fuego, tal cual nos viene de Dios y así la llama en nuestros corazones continúe expandiéndose para beneficio de toda la raza humana. Este ser Crístico tiene una vibración más baja que el de la Presencia “Yo Soy”, ambos son uno en acción conjunta, y su cualidad es de carácter sentimental, convirtiéndose en el Vigilante Silencioso de la persona. Es el único Hijo de Dios engendrado, que si se le da libertad, actuará como el Director Divino de todos los asuntos materiales. La activación del Ser Crístico al asumir el mando de todos nuestros asuntos exteriores, es conocido como la segunda venida de Cristo y es algo totalmente individual. Por lo tanto cada quien tiene que convertirse en su propio Cristo dentro de sí mismo y de esta forma cumplir con su propio Plan Divino. Tomar conciencia de su corona, su canal de conexión con la Divinidad, expandirlo, ampliarlo y desde él llegar a su Ser Crístico, la Consciencia de Cristo en él, del Amor Incondicional, a sí mismo y desde la unidad de todo lo que somos. Amor Incondicional a todo lo creado, aquí, ahora, presente, pasado, futuro, dimensional e interdimensional, Consciencia de Unidad y Totalidad. Inundarse del amor, transformarse en dulce Luz. En Paz con nosotros, en Todos, en Unidad. ¿Cuándo tienes un poquito de Cristo en ti?



EXPERIMENTAR NUESTRO LABORATORIO INTERIOR

EXPERIMENTAR NUESTRA LABORATORIO INTERIOR 1Qué lindo sería que todos podamos visitar nuestro interior, como si fuese un laboratorio.

Quizás muchos lo visitaron pero no se permitieron experimentar.

Ante la primera falla huyeron despavoridos.

Debemos probar y examinar cada cosa.

Conocer algo por la propia práctica.

Debemos sentir o sufrir quizás para cada cambio o sentimiento.

Debemos tratar de comprobar, confirmando o verificando una o varias hipótesis relacionadas con algo que nos pasa, mediante la manipulación y el estudio de las variables que presumiblemente son su causa.

Por cierto, la experimentación no es dominio exclusivo de las ciencias, pues a nivel personal y desde la niñez, vivimos experimentando constantemente confirmando o verificando hipótesis, a efectos de poder mejorar nuestra relación con el mundo que nos rodea.

El primer paso sería hacer una pregunta sobre algo que has observado. Intenta preguntar algo que pueda ser respondido para que puedas aplicar los seis pasos para investigar y observarlo. En esta etapa podrás achicar el alcance de tu pregunta y preparar una lista de lo que necesitas para resolverlo. La investigación sobre temas prácticos como capacitación, libros, información y el presupuesto son también parte de este paso.

Una hipótesis es una respuesta fundamentada sobre cuáles serán los resultados. Parte de lo que ya has realizado te ayudará a formular una hipótesis realista.

Diseña un experimento que probará tu hipótesis y que te permitirá medir los resultados. Para asegurarte de que el experimento es justo, cambia una condición por vez mientras mantienes los otros factores iguales. Repite el experimento muchas veces para probar la consistencia de los resultados.

Este es el paso más crucial de los seis en el que debes registrar tus observaciones durante el curso del experimento. Algunos volverán al segundo paso en este punto y formularán una nueva hipótesis.

Luego de una observación meticulosa y de registrar todo, estás listo para extraer una conclusión para responder la pregunta que te hiciste en el primer paso. Evalúa qué tan precisa o imprecisa era tu hipótesis y porqué.

Para crecer humana y espiritualmente, necesitamos dedicar espacio y tiempo para explorar en nuestro ser y descubrir nuevas percepciones así como alcanzar mayor comprensión de los principios universales que hemos de respetar y seguir en nuestras vidas. Pero sobre todo, necesitamos experimentar nuestra naturaleza esencial y genuina de pureza y positividad.

Necesitamos silencio y contemplación. Nuestro laboratorio interior sólo será efectivo cuando creemos este tiempo especial para desconectar de toda distracción externa y entremos en conexión con nuestro mundo interno.

Es preciso cambiar la actitud de dependencia de los estímulos externos para crear una sensación de bienestar  en nuestro interior.

Todos los estímulos externos sólo nos pueden ofrecer una satisfacción ilusoria y pasajera. La estabilidad verdadera sólo se puede generar desde el interior de nuestro ser, desde el silencio, a través de la conexión con nuestra verdad genuina.

Abrirnos a la energía de Dios o a esa energía Universal, ya que sólo la fuente más pura y eterna de energía espiritual nos puede ayudar en florecer internamente.

Podríamos comparar a Dios con un sol espiritual que irradia amor puro e incondicional y luz pura. Estos son los ingredientes que el alma necesita para efectuar su particular proceso de fotosíntesis en el que puede absorber la información y el conocimiento e iniciar un proceso de transformación interna, fundamentalmente reciclar la negatividad y el desperdicio acumulados y desarrollar las virtudes divinas.

A la vez puede liberar el oxígeno de las vibraciones puras y positivas que el mundo necesita de forma crítica.

¿Estás visitando tu laboratorio interior?

 

 

 

YO SUPERIOR

YO SUPERIOREl Yo Superior es nuestro espíritu consciente individual que trasciende nuestro cuerpo desde la cuarta hasta la novena dimensión.

Más allá de la novena dimensión no se distingue la conciencia individual.

Tu Yo Superior tiene función, forma y nivel de conciencia diferentes en cada dimensión.

El Yo Superior es la parte de ti que vive en la quinta y sexta dimensiones y todavía mantiene forma humanoide aunque no sea ya física.

El Yo Superior está disponible para una conexión consciente siempre que lo desees y estés preparado, pero no interferirá con tu libre albedrío para hacerse notar ni para influenciar tu vida. Para poder conectarte directamente con tu Yo Superior debes desear evolucionar espiritualmente y saber que eres un alma y espíritu valioso más allá de tu cuerpo.

Si no la conciencia de tu cuerpo se identifica con el ego y la personalidad como si aquél fuera todo el yo.
Al empezar a despertar espiritualmente puede que te des cuenta o no que tienes un similar divino o quizá creas que está aislado de ti.

A través de la meditación, la instrucción, los sueños, o las revelaciones, puedes ir dándote cuenta de que también existe una divinidad en tu cuerpo.
En ese punto es algo natural pedir ayuda a guías, Maestros Ascendidos, ángeles y tu propio Yo Superior para descubrir lo divino, el verdadero yo interior.

Con su ayuda surgen a la superficie karmas, creencias, juicios, emociones y cualquier otra cosa que esté bloqueando el camino de acceso a tu divinidad y puedes empezar con el despojamiento y la sanación como aspectos del despertar espiritual.
Cuando te das cuenta de que lo único que bloquea tu acceso a la conciencia de Dios es lo que tu yo humano/ego ha creado, estás preparado para asumir la responsabilidad de crear tu realidad de una manera más consciente y armónica.

Estar conectado con el Yo Superior de tu cuerpo es la forma más directa de crear puntos de referencia superiores de amor, integridad espiritual y conexión con Dios, así como de acelerar la liberación de energías limitadas y más densas.
Puedes haber experimentado tu Yo Superior como Ser de Luz con el que sólo puedes conectar fuera de tu cuerpo.

Esta experiencia sale de una espiritualidad basada en la dualidad y la necesidad de ser no físico para poder experimentar estados superiores de conciencia y comprensión.

Si percibes tu yo humano como si fuera exclusivamente un «yo inferior» y tu vida física como «inferior a» la realidad, ello bloqueará enormemente tu progreso y alegría espirituales.

Tu yo humano es sólo lo que haces de él o lo que crees que es.

Con padres cariñosos y amigos que te animan a pensar por ti mismo y saben que eres una parte divina de Dios, no habrás considerado nunca a tu yo como un «yo inferior» limitado.

Te identifican con la conciencia de tu cuerpo sólo porque vives en una sociedad que todavía no anima ni reconoce la conciencia de tu yo divino desde el nacimiento.

Así, tu yo humano se percibe a sí mismo como físico, impuro, sin poder para ayudarse a sí mismo y a merced de un Dios todopoderoso.

Este «yo inferior» sólo vive por supervivencia y para evitar el dolor en todo lo posible, y subconscientemente siente una profunda vergüenza por el hecho de ser humano y por ello una forma «inferior» de conciencia.

Las religiones dogmáticas han programado a las personas para creerse criaturas pecadoras e inferiores que necesitan la salvación, pero que no son capaces de nada sin la autoridad de la iglesia.

En muchos casos, estas enseñanzas religiosas se unen a las normas sociales para convencerte de que eres tu cuerpo y nada más.

¿Tú con quién te identificas más con tu Yo Superior o con tu Ego?

NUESTRA FUENTE DE SABIDURÍA

En este mundo moderno muchas veces nos olvidamos de introducirnos en nosotros mismos, olvidamos ir al lugar en donde está nuestra mayor fortaleza y nuestra fuente de sabiduría.

La vida moderna parece estar hecha para evitar, en todo momento, la mirada interna.

Se han alcanzado grandes logros en el campo de la tecnología pero no sabemos introducirnos en nosotros mismos, no sabemos buscar la fuente que nos calma la sed y nos da el equilibrio necesario para vivir mejor.

Debemos experimentar esa gran aventura interna que comienza con la meditación. La puerta de entrada a los parajes secretos de tu mundo interno.

Conocer ese método que te lleva al contacto con tu propia fuente de vida.

 Encaminándonos al reino de la luz y del amor porque solo, en lo profundo de nuestro corazón, encontraremos el equilibrio y la felicidad que hemos estado buscando.

Haremos que nuestras emociones y nuestra mente guarden silencio para que podamos escuchar la voz del alma, de ese ser Maravilloso y Divino que somos en verdad.

El objetivo de la meditación es hacer contacto con el alma. Allí está la fuente de sabiduría y de verdad, allí está el amor que se da sin pedir nada a cambio, allí están la fortaleza, el poder y la voluntad. Son tus tesoros, los de verdad, no como aquellos de hierro y de plástico, de cemento y de vidrio, de piedras y metales; y están compuestos de una sustancia muy sutil que tiene la particularidad de no desgastarse o acabarse; nadie te los puede robar y no se devalúan.

Cuando, a través de la meditación, te pones en contacto con tu alma, tu vida comienza a cambiar.

Es como si tuviéramos una llave del sitio donde fluye una energía muy especial que tiene el poder de hacer nuevas todas las cosas.

Algo parecido a cuando te enamoras. El sol parece que alumbra mucho más y las estrellas toman un nuevo brillo. Nos inspiramos y sorpresivamente nos hacemos poetas.  Si observas bien te darás cuenta que el amor contiene el poder de hacer nuevas todas las cosas porque, cuando nos enamoramos, vemos las cosas distintas, encontramos belleza en todo. Y hasta nosotros mismos expresamos la belleza a través de la mirada, los gestos y el rostro.

Esta misma transformación ocurre cuando,  por medio de la meditación, hacemos contacto con el alma.

Lo van a notar también tus familiares y amigos porque, como el amor, el contacto con el alma no se puede esconder, se nota.

El alma es la fuente de todo tu amor y hacer contacto con tu alma es como hacer contacto con tu otra mitad, con eso que te falta para sentirte completo.

Dios es amor y el alma es un pedacito de Dios. Es tu parte divina. Y es también la parte divina de todos. Lo divino en ti es lo mismo que lo divino en todos los demás seres humanos.

Es como una corriente de energía divina, de luz líquida que fluye en todos. Somos partes de un todo mayor que llamamos Humanidad y este hecho es la base real de la fraternidad humana. No es una razón sentimental, es un hecho.

Por eso es necesario que hagamos contacto con nuestra alma, que el amor aflore naturalmente y amemos a todos los seres para hacer contacto con esa corriente de vida y de amor que nos hace sentir uno con todos los demás.

¿Qué piensas?¡Cuéntame!