DESTINO Y LIBRE ALBEDRÍO

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descarga (3)Aunque todos los seres humanos tenemos un destino, también disponemos del libre albedrío, de tal modo que nuestras vidas, y la de los que nos rodean, se ven afectadas por las elecciones que hacemos mientras experimentamos esta existencia dentro de este estado físico en el que estamos aquí y ahora.

Destino y libre albedrío coexisten e interactúan constantemente sin estorbarse, ya que se complementan dentro del círculo de la vida.

Está escrito en los padres que tenemos; en el número de hermanos; en nuestro nombre propio; en el día de la muerte; en el día del nacimiento; en los hijos que tendremos.

“La paradoja de la predestinación, o destino, establece que todos los actos que están ocurriendo y que van a dar lugar a un resultado futuro, no pueden ser modificados de ninguna manera. Lo que tiene que ocurrir, ocurrirá, es inevitable”.

El libre albedrío hace referencia a la capacidad de tomar nuestras propias decisiones y de poder conducirlas hasta lograr la resolución o meta.

El ser libre sin actuar de acuerdo a las emociones, decidiendo actuar de una manera, como nosotros lo hemos elegido, independientemente de cómo nos sentimos.

Hay personas que prefieren creer que todo en la vida es azar y está sometido exclusivamente a los caprichos de la casualidad.

Este es un punto de vista tranquilizador en cierta medida, porque mitiga la carga de la responsabilidad personal.

También hay personas que creen que la vida fluye totalmente de acuerdo con la predestinación derivada del karma de cada uno, de los efectos de causas que arraigan en encarnaciones pasadas; y esta posición también es consoladora, porque lo absuelve a uno de responsabilidad en el presente.

Finalmente, hay quienes creen que la propia voluntad es el factor determinante de nuestro destino, y ésta es una actitud un poco menos reconfortante, porque habitualmente la vida nos pone frente a cosas que no es posible alterar por un esfuerzo de la voluntad, ni siquiera de la más poderosa.

Evidentemente, en muchos de nosotros hay una especial oposición a hacer frente de manera creativa a esta cuestión del destino y el libre albedrío, ya que profundizar demasiado en ella sería el equivalente de asumir una responsabilidad para la cual no estamos preparados, e incluso, quizás, ni siquiera equipados. Sin embargo, debemos creer hasta cierto punto en el poder de la elección porque sin ella nos hundimos en el desamparo y la apatía, y debemos tener cierta fe en las leyes mismas de la vida que nos guían, para que con su funcionamiento no nos dejen irreparablemente destruidos.

Evidentemente, en muchos de nosotros hay una especial oposición a hacer frente de manera creativa a esta cuestión del destino y el libre albedrío, ya que profundizar demasiado en ella sería el equivalente de asumir una responsabilidad para la cual no estamos preparados, e incluso, quizás, ni siquiera equipados. Sin embargo, debemos creer hasta cierto punto en el poder de la elección porque sin ella nos hundimos en el desamparo y la apatía, y debemos tener cierta fe en las leyes mismas de la vida que nos guían, para que con su funcionamiento no nos dejen irreparablemente destruidos.

El problema del destino y del libre albedrío está en la base de uno de los conceptos erróneos de más difusión popular en astrología. Y eso se debe en gran parte a que en el nivel popular hay muy poca comprensión de lo que la astrología tiene que decir al respecto.

Hemos visto ya cómo sus proyecciones inconscientes pueden llevar a un individuo a enfrentamientos, relaciones y situaciones que, aunque asuman un apariencia de destino, están reflejando su propia lucha por llegar a la conciencia de sí mismo.

Una breve consideración de cómo funciona la sombra, las imágenes de los padres que residen en las profundidades de la psiquis.

La carta natal es la semilla, y es verdad que de las semillas de pera nacen perales; nos asombraría que fuese de otra manera. No es difícil ni siquiera para el pensador pragmático apreciar que el horóscopo natal no es más que el reflejo de una reserva de potencialidades y que esto depende de su nivel de conciencia, el individuo puede utilizar para actualizar el mito que es su propia vida.

Entre esa interminable maraña de posibilidades que se forma con la mezcla de lo inevitable con las decisiones que tomamos haciendo uso de nuestra parte de libre albedrío, así como de la incidencia de variables naturales y variables humanas, es decir, de múltiples cosas que interactúan dinámicamente para generar cambios constantemente, fluye nuestro diario vivir.

Casi siempre los extremos son malos. Y en este caso, ambas filosofías totalmente contundentes y radicales parecen ser extremos.

El punto correcto, si existe, estará por allí, entre ambos extremos, en un punto de equilibrio que no necesariamente esté ubicado en el medio de ambos… y que seguramente también precise de estar cambiando constantemente de posición.

Si hay algo que todos compartimos es un destino cierto, todos tenemos fecha de caducidad. Incluso aquellos que pretenden burlarlo metiéndose en un congelador.

Ahora bien, si todos los caminos llevan a Roma, puede uno dejarse llevar, o bien decidir, cuál es el que quiere seguir y cómo hacerlo. Libre albedrío.

Podemos entender esto a través de un ejemplo:

… Un experto zapatero fabricaba los mejores zapatos que uno pudiera imaginar, pero nació en un país donde las personas carecían de pies. Es el destino. Mas el hombre no se asustó y aprovechó todas sus habilidades para fabricar guantes. Eso es el libre albedrío.

En pocas palabras: “El libro del destino existe pero, gracias a los dioses, los humanos no tenemos acceso a él”. Esto nos proporciona la capacidad de equivocarnos y sentir que nuestras acciones son completamente libres.

Muchos científicos encontraron en la física cuántica la solución a este problema. Para la física cuántica no hay certezas sólo probabilidades. Bajo este esquema el hombre es capaz de escoger su destino porque la realidad se está creando constantemente. No hay nada predeterminado, todo está abierto.

¿Qué destino será el tuyo?

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EL ALMA

images (5)Se puede aplicar a los seres vivos en general (plantas y animales) como su principio componente.

Según Aristóteles, el alma incorporaría la esencia interna de cada uno de esos seres vivos, gracias a la cual estos tienen una determinada identidad, no explicable a partir de la realidad material de sus partes.

Gracias al alma el hombre es capaz de instintos, sentimientos, emociones, pensamientos y decisiones libres, así como de volver sobre sí mismo (auto conciencia).

El alma es el ser, el “Yo” que habita en el cuerpo y actúa a través de él. Sin el alma es como una lámpara sin electricidad, una computadora sin el software, un traje espacial sin astronauta en su interior. Con la introducción del alma, el cuerpo adquiere vida, visión y oído, pensamiento y habla, inteligencia y emociones, voluntad y deseo, personalidad e identidad.

Es la “identidad interior, la razón de ser de las cosas. Así como el ‘alma’ de una composición musical es la visión del compositor que energiza y da vida a las notas interpretadas en una composición musical — las notas reales son iguales al cuerpo expresando la visión y sentimientos del alma dentro de ellas. Cada alma es la expresión de la intención y visión de Dios al crear ese ser en particular”

Pero es el alma humana es la más compleja y la más elevada de las almas. Nuestros sabios han dicho: “Es llamada por cinco nombres: Nefesh (alma), Ruaj (espíritu),  Neshamá  (aliento), Jaiá (vida) y Iejidá (singularidad). Los maestros jasídicos explican que los cinco “nombres” del alma realmente describen cinco niveles o dimensiones del alma.  Nefesh es el alma como motor de la vida física. Ruaj es el ser emocional y la “personalidad”. Neshamá es el ser intelectual. Jaiá es el ser supra-racional — el asiento de la voluntad, el deseo, el compromiso y la fe. Iejidá connota la esencia del alma — su unidad con su fuente, la esencia singular de Dios. Pues la esencia del alma del hombre es “literalmente parte de Dios en lo alto” — una parte de Dios en nosotros, por así decir.

Los maestros jasídicos hablan de dos almas distintas que vitalizan al ser humano: un “Alma Animal” y un “Alma Divina”. El Alma Animal es guiada por la búsqueda de la auto-preservación y auto-realce; en esto se parece al alma y ser de todas las otras creaciones. Pero también poseemos un “Alma Divina” — un alma guiada por el deseo de reconectarse con su Fuente. Nuestras vidas son la historia de la competencia e interacción entre esas dos almas, mientras luchamos por equilibrar y reconciliar nuestras necesidades y deseos físicos con nuestras aspiraciones espirituales, nuestras energías enfocadas hacia nuestro ser con nuestros anhelos altruistas. Esas dos almas, sin embargo, no residen “una junto a la otra” dentro del cuerpo; sino, el Alma Divina está investida dentro del Alma Animal — así como el Alma Animal está investida dentro del cuerpo. Esto significa que el Alma Animal, también es vitalizada por la “parte de Dios en lo alto” en su interior. Evidentemente, las dos almas están en conflicto una con la otra, pero en esencia son semejantes.

La esencia Divina del alma humana es la que coloca al ser humano por encima y aparte de las otras creaciones, aun los ángeles. El ángel puede ser más espiritual, pero el ser humano es más Divino. Ninguna creación puede poseer verdadera libertad de elección — una creación, por definición, tiene y consiste de sólo lo que su creador ha impartido a ella; esta es su “naturaleza” y todas sus inclinaciones y acciones son dictadas por esa naturaleza. Solamente es en el alma humana que el Creador impartió de Su propia esencia. El alma humana es entonces el único verdadero ser “supra-natural” (aparte del Creador) — un ser que no está limitado por su propia naturaleza. Un ser que puede trascender a sí mismo; un ser cuyas elecciones y acciones tienen por lo tanto verdadero significado.

El alma es formada en el vientre de los reinos espirituales supernos, donde adquiere su identidad y misión distintiva. Para cumplir esa misión es enviada al reino físico, investida dentro de una Alma Animal y equipada con un cuerpo. Aquí el Alma Divina es desafiada por las (aparentemente) conflictivas necesidades y deseos de la Alma Animal; acá la realidad divina es oscurecida por el denso auto-encubrimiento del cuerpo y el mundo físico. En esta arena de verdad oculta y perpetuo desafío, el alma puede expresar y convertir en realidad completamente su poder divino

El alma es provista de una brújula y una guía para navegar por los desafíos de la vida física, y los recursos para fortificarla. En el “plano de la creación” que guía e instruye al alma en su misión en la vida. Alimentando el alma, estudiando que ingiere y digiere de la sabiduría divina, provista de la energía divina para perseverar en su misión y vencer sus desafíos.

Cada vez que el alma lleva a cabo un acto de dar, de caridad, actúa como socio de Dios en la creación y trae la presencia de Dios al mundo. Son actos físicos que el alma puede llevarlas a cabo sólo mientras reside en el mundo físico, investida dentro de un cuerpo. Por lo tanto la duración de su vida física es la única oportunidad del alma de llevar a cabo. Todo lo que viene antes y después es sólo un precedente y una secuela de los más elevados y bajos momentos — sus actos para conectar lo Divino con lo mundano.

Al concluir su período de vida, el alma recupera un estado puramente espiritual. Ya no puede llevar a cabo los actos Divinos que realizó durante su vida física la han elevado a alturas que ni siquiera había imaginado antes de su descenso. Esas acciones son como semillas que arraigan en el suelo del mundo físico y crecen y se multiplican, posibilitando más el ascenso del alma; como así también los buenos actos realizados en el mundo físico por otros por el mérito del alma del fallecido.

Finalmente el alma se reunirá con el cuerpo. La resurrección de los muertos anunciada para un “Mundo Venidero” de eterna vida física, en el cual “la muerte será erradicada para siempre. En el Mundo Venidero la totalidad de la creación reflejará completa y desinhibidamente la perfección de su Creador, y la voluntad física trascenderá lo finito y la mortalidad que la define en el mundo imperfecto de hoy.

¿Cómo estás hoy?