LA ENVIDIA

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descarga (3)Es un sentimiento o estado mental donde hay dolor o desdicha por no tener lo que tiene el otro, sea en cosas materiales, cualidades u otra clase de cosas.
Daña la capacidad de gozar. Es el factor más importante que debilita al amor, ternura o gratitud.
Es un sentimiento enojoso contra otra persona que posee o goza de algo deseado por el envidioso, quien tiene el impulso de quitárselo o dañarlo.
A diferencia de los celos, que se basan en el amor y comprenden un vínculo de por lo menos tres personas, la envidia se da de a dos y no tiene ninguna relación con el amor. La persona envidiosa es insaciable porque su envidia proviene de su interior y por eso nunca puede quedar satisfecha, ya que siempre encontrará otro en quien centrarse.
Algunos se obsesionan y dejan de vivir por estar pendiente de la vida de su entorno, y entre otras cosas sienten agobio por cada uno de sus triunfos. Eso muestra signos graves de inferioridad.
Tendrían que dedicar el tiempo en ver como lograrlo en su vida.
La envidia es la madre del resentimiento, un sentimiento que no busca que a uno le vaya mejor sino que al otro le vaya peor.
Como si el irle peor al otro me ayudara a mi en algo.
La envidia es un sentimiento que nunca produce nada positivo en el que lo padece sino una insalvable amargura.
Opera en forma de culpabilidad, que siente por no poseer atributos que él estima ideales. Los defectos físicos, intelectuales o emocionales generan un sentimiento de inferioridad que la persona intenta compensar superando esas carencias mediante el desarrollo de un complejo de superioridad.
El complejo de superioridad hace que el acosador viva en la ficción de la posesión de valores, atributos y cualidades que en realidad no posee, negándolos en los demás de manera defensiva. Cuando surge en su entorno una persona que sí posee en verdad tales características, ello supone un verdadero choque con la realidad.
Su reacción ante esa dolorosa realidad suele consistir en negar, eliminando la fuente de la disonancia, desarrollando el psicoterror contra la víctima. El objetivo es hacer desaparecer a la víctima del horizonte psicológico del acosador porque sus capacidades suponen para éste una desestabilización psicológica.
En ocasiones hemos escuchado sobre “la envidia sana”, sin embargo, éste es un sentimiento colmado de rencor y de malos deseos. Lo que sucede es que para disminuir el efecto que la palabra “envidia” tiene, le solemos llamar “envidia sana”, con el propósito de que no sea tomado como un sentimiento negativo hacia una persona, pero se trata de una falsedad que se suele decir para quedar bien frente a otras personas.
La envidia puede tener muchos orígenes, pero lo más destacado de este sentimiento negativo hacia los demás es la misma persona y su forma de ver las cosas en su vida. Generalmente, esta emoción surge debido a que se padecen frustraciones personales, baja autoestima, o a la dificultad de poder conseguir objetivos que se han planteado en la vida. Cuando a otras personas del entorno tienen una mejor condición de vida y esta situación no es aceptada, es allí cuando surge este sentimiento. La inseguridad es otro de los factores que hace que se genere este estado de resentimiento.
El anhelar lo que los demás poseen o tener una vida similar a la de otros es una clara muestra de que la persona es insegura y egoísta.
Este profundo sentimiento negativo generalmente lo podemos observar en nuestro grupo familiar o amigos, vemos a personas que nos rodean que no son capaces de disfrutar de los buenos momentos en la vida de otros.
La envidia es un sentimiento negativo que también se compone de otros estados emocionales como el rencor, la avaricia, el odio, la frustración, y nunca puede ser catalogada como un sentimiento positivo o sano, no es más que una máscara.
Las personas que sienten envidia de forma constante padecen una gran frustración, lo cual puede desembocar en una depresión.
La envidia se asocia a una baja autoestima, al miedo o inseguridad, así como a la depresión, por lo que hablar de “envidia sana” puede considerarse, sobre todo, como una manera de atenuar, en el discurso, los sentimiento negativos que muchas personas tienen hacia otras.
La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros anhelamos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, las cuales se acentúan en la medida en que pensamos en ellas. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.
Bajo el embrujo de la envidia somos incapaces de alegrarnos de las alegrías ajenas. Estas actúan como un espejo donde solemos ver reflejadas nuestras propias frustraciones. Sin embargo, reconocer nuestro complejo de inferioridad es tan doloroso, que necesitamos canalizar nuestra insatisfacción juzgando a la persona que ha conseguido eso que envidiamos. Solo hace falta un poco de imaginación para encontrar motivos para criticar a alguien.
El primer paso para superar el complejo consiste en comprender la pequeñez de perturbarnos por lo que opine la gente de nosotros.
Si lo pensamos detenidamente, tememos destacar por miedo a lo que ciertas personas – movidas por la desazón que les genera su complejo de inferioridad – puedan decir de nosotros para compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismas.
De la envidia se trasciende dejando de demonizar el éxito ajeno para comenzar a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños.
¿Existe envidia en tu vida?

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COMO RESPETARSE A SI MISMO

descarga (6)La mejor forma es amándose.

Cuando uno se ama, no se hace daño.

No permite que otros le hagan mal.

Como muchas veces lo dijimos si alguien dice algo de mi, lo que más me lastima es creer que tiene razón.

Podemos respetarnos desde que nos levantamos, al abrir los ojos y permitirnos tener un maravilloso día.

Despertándonos con optimismo.

Despertándonos dando gracias por estar vivos.

Pensando en lo que podemos hacer por mínimo que sea para estar mejor.

Algunos podrán decir que no es fácil lograr eso.

Entonces tendrán que ver los motivos por los que se despiertan negativos, desganados, creyendo que su día será igual o peor que el anterior.

Muchas veces se debe a que no se descansa lo suficiente y eso hace un mal humor, el cuerpo como puede pide su descanso , pero nosotros no lo escuchamos.

Otras veces el despertarme a las corridas, pensando que si duermo más, estaré mejor aunque eso significa que en media hora tengo que ocuparme de hacer muchas cosas.

Despertarme dándole demasiada atención a noticias que me transmiten por los medios de comunicación.

La falta de armonía en mi hogar.

El permitir que comencemos el día a los gritos.

O simplemente el no comprender que cada persona tiene distintas formas de comenzar el día y cuando lo comprenda ayudará mucho al bienestar de todos.

Generalmente uno no se respeta cuando tiene una baja autoestima.

Resultado que lo fuimos formando desde la niñez, adolescencia o ya de adultos.

Por sentirnos que los demás son mejores que nosotros, más inteligentes, más hermosos, más amorosos.

Muchas veces nos quejamos por lo que dicen, por los resultados por nuestras vidas.

Pero la realidad es que en vez de ocuparnos, nos preocupamos.

Nos quedamos en nuestra zona de confort y no nos respetamos.

La realidad es que nadie se siente menos por ser menos inteligente, bello o amoroso.

No creo que exista una persona que no se encuentre con alguien con más atributos, cualidades o fortalezas.

Pero la realidad es la actitud con que uno las enfrenta.

Yo no seré tan inteligente pero cada día aprendo algo nuevo, no hay un día que yo me vaya a dormir sabiendo igual.

Me rodeo de personas, las escucho y siempre de alguna me llevo algo que no sabía o que lo tenía muy olvidado.

Lo mismo pasa con lo exterior, que si bien no es lo más importante, es parte de nosotros.

Me respeto cuidando mi cuerpo, comiendo sano, haciendo actividad, no sobre exigiéndome.

Me respeto cuando me doy tiempo para conocerme.

Para hacer lo que me gusta.

Cuando en mi vida no son todas obligaciones, ni ordenes dadas por los demás.

Muchas veces escucho las quejas especialmente de las mujeres, de las madres de todo lo que deben hacer.

Listas largas dónde ellas se ocupan de mucho y los demás no participan.

Una forma de respetarse es de ocuparnos cada uno de lo suyo.

Pero no podemos exigir de un día para el otro, grandes cambios.

¿Por dónde comenzarás?

 

EL SER CRÍSTICO

thCAN47UF9El Ser Crístico, es Ser en Cristo. Es una energía de puro Amor Divino. Es ser intermediarios entre la parte humana y la divinidad. Es un Ser de Luz inteligente, con una conciencia pura y perfecta que crece y se incrementa con el Cuerpo Causal. Viviendo en las cualidades de Dios, para que Cristo se expanda y se incremente el Bien de nuestro Cuerpo Causal. El Ser Crístico es nuestro Ordenador de Energía y al entregarle el comando de nuestros vehículos no hay despilfarro de energía. Actúa como un Observador Silencioso, conociendo nuestro recorrido, sosteniendo nuestro Patrón de Perfección, dirigiendo al cuerpo en las tareas a realizar para la formación y restauración de alguna parte dañada. Es quien nos transmuta el día de nuestro cumpleaños, para que la cercanía de la Divina Presencia, sus regalos y bendiciones puedan ser absorbidas con mas profundidad. Cuando estamos desencarnados moran en la Cuarta Esfera otorgados  para acelerar la unidad con nuestra Divinidad. De El proceden los ímpetus e inspiraciones de bien, que nos llevan a desear ser mejores, mas amorosos, perdonadores y a expandir la bondad de corazón. Nos ayuda a comprender que cada ser humano esta llamado a convertirse en el Cristo, así como lo manifestó Jesús en la Tierra. La Nueva Era es un tiempo de Cristos manifestados, expandidos, es un tiempo de Amor, de Paz y de Pureza. Tenemos que recordar en todo momento que cada hermano lleva un Cristo en su corazón y así conectarnos con esa esencia Crística que es todo lo noble y bueno de esa individualidad y no con su personalidad. Evitando de esta forma la posibilidad de sentir, pensar o actuar de alguna forma menor a la Presencia Crística. El Santo Ser Crístico es la personificación más cercana que tenemos de nuestra propia Divinidad “Yo Soy” que se mantiene en las esferas superiores. Este ser que somos nosotros mismos y que está ubicado entre la presencia “Yo Soy” y el cuerpo físico, mantiene una llama de su propia esencia en el centro de nuestro corazón. Cuando la reconocemos y aprendemos a amarla y proyectarla al mundo exterior, este grandioso ser toma posesión y hay una persona unificada y alineada con nuestra Divinidad. Y es Dios quien actúa, manteniendo a la personalidad exterior replegada en estado incoloro, inodoro e insípido, como el agua pura, cristalina o transparente. Es la única forma que la energía Divina se puede manifestar en el mundo exterior tal cual es y sin ser contaminada Se realiza una transfiguración y el cuerpo físico manifiesta un perfecto estado de salud, una perfecta belleza y una perfecta silueta. El Elemental del cuerpo físico ya tiene de donde sacar el patrón perfecto de nuestro aspecto físico. Pensamos, sentimos y actuamos como lo hacen los seres ascendidos, lo único que deseamos es el bien para nosotros mismos y para los demás. Si en nuestro andar hemos lastimado a otras personas, debemos usar el servicio de la llama violeta transmutadora para disolver todo error y regalarle a las personas lastimadas todo el bien de lo mismo que queremos para nosotros y de esta manera compensar sus sufrimientos. Todo debe quedar en perfecto balance para que nuestro cuerpo etéreo (el alma) que alberga a nuestros chakras con todo el registro de lo vivido, emita toda la luz y el fuego, tal cual nos viene de Dios y así la llama en nuestros corazones continúe expandiéndose para beneficio de toda la raza humana. Este ser Crístico tiene una vibración más baja que el de la Presencia “Yo Soy”, ambos son uno en acción conjunta, y su cualidad es de carácter sentimental, convirtiéndose en el Vigilante Silencioso de la persona. Es el único Hijo de Dios engendrado, que si se le da libertad, actuará como el Director Divino de todos los asuntos materiales. La activación del Ser Crístico al asumir el mando de todos nuestros asuntos exteriores, es conocido como la segunda venida de Cristo y es algo totalmente individual. Por lo tanto cada quien tiene que convertirse en su propio Cristo dentro de sí mismo y de esta forma cumplir con su propio Plan Divino. Tomar conciencia de su corona, su canal de conexión con la Divinidad, expandirlo, ampliarlo y desde él llegar a su Ser Crístico, la Consciencia de Cristo en él, del Amor Incondicional, a sí mismo y desde la unidad de todo lo que somos. Amor Incondicional a todo lo creado, aquí, ahora, presente, pasado, futuro, dimensional e interdimensional, Consciencia de Unidad y Totalidad. Inundarse del amor, transformarse en dulce Luz. En Paz con nosotros, en Todos, en Unidad. ¿Cuándo tienes un poquito de Cristo en ti?