LA ENVIDIA

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descarga (3)Es un sentimiento o estado mental donde hay dolor o desdicha por no tener lo que tiene el otro, sea en cosas materiales, cualidades u otra clase de cosas.
Daña la capacidad de gozar. Es el factor más importante que debilita al amor, ternura o gratitud.
Es un sentimiento enojoso contra otra persona que posee o goza de algo deseado por el envidioso, quien tiene el impulso de quitárselo o dañarlo.
A diferencia de los celos, que se basan en el amor y comprenden un vínculo de por lo menos tres personas, la envidia se da de a dos y no tiene ninguna relación con el amor. La persona envidiosa es insaciable porque su envidia proviene de su interior y por eso nunca puede quedar satisfecha, ya que siempre encontrará otro en quien centrarse.
Algunos se obsesionan y dejan de vivir por estar pendiente de la vida de su entorno, y entre otras cosas sienten agobio por cada uno de sus triunfos. Eso muestra signos graves de inferioridad.
Tendrían que dedicar el tiempo en ver como lograrlo en su vida.
La envidia es la madre del resentimiento, un sentimiento que no busca que a uno le vaya mejor sino que al otro le vaya peor.
Como si el irle peor al otro me ayudara a mi en algo.
La envidia es un sentimiento que nunca produce nada positivo en el que lo padece sino una insalvable amargura.
Opera en forma de culpabilidad, que siente por no poseer atributos que él estima ideales. Los defectos físicos, intelectuales o emocionales generan un sentimiento de inferioridad que la persona intenta compensar superando esas carencias mediante el desarrollo de un complejo de superioridad.
El complejo de superioridad hace que el acosador viva en la ficción de la posesión de valores, atributos y cualidades que en realidad no posee, negándolos en los demás de manera defensiva. Cuando surge en su entorno una persona que sí posee en verdad tales características, ello supone un verdadero choque con la realidad.
Su reacción ante esa dolorosa realidad suele consistir en negar, eliminando la fuente de la disonancia, desarrollando el psicoterror contra la víctima. El objetivo es hacer desaparecer a la víctima del horizonte psicológico del acosador porque sus capacidades suponen para éste una desestabilización psicológica.
En ocasiones hemos escuchado sobre “la envidia sana”, sin embargo, éste es un sentimiento colmado de rencor y de malos deseos. Lo que sucede es que para disminuir el efecto que la palabra “envidia” tiene, le solemos llamar “envidia sana”, con el propósito de que no sea tomado como un sentimiento negativo hacia una persona, pero se trata de una falsedad que se suele decir para quedar bien frente a otras personas.
La envidia puede tener muchos orígenes, pero lo más destacado de este sentimiento negativo hacia los demás es la misma persona y su forma de ver las cosas en su vida. Generalmente, esta emoción surge debido a que se padecen frustraciones personales, baja autoestima, o a la dificultad de poder conseguir objetivos que se han planteado en la vida. Cuando a otras personas del entorno tienen una mejor condición de vida y esta situación no es aceptada, es allí cuando surge este sentimiento. La inseguridad es otro de los factores que hace que se genere este estado de resentimiento.
El anhelar lo que los demás poseen o tener una vida similar a la de otros es una clara muestra de que la persona es insegura y egoísta.
Este profundo sentimiento negativo generalmente lo podemos observar en nuestro grupo familiar o amigos, vemos a personas que nos rodean que no son capaces de disfrutar de los buenos momentos en la vida de otros.
La envidia es un sentimiento negativo que también se compone de otros estados emocionales como el rencor, la avaricia, el odio, la frustración, y nunca puede ser catalogada como un sentimiento positivo o sano, no es más que una máscara.
Las personas que sienten envidia de forma constante padecen una gran frustración, lo cual puede desembocar en una depresión.
La envidia se asocia a una baja autoestima, al miedo o inseguridad, así como a la depresión, por lo que hablar de “envidia sana” puede considerarse, sobre todo, como una manera de atenuar, en el discurso, los sentimiento negativos que muchas personas tienen hacia otras.
La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros anhelamos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, las cuales se acentúan en la medida en que pensamos en ellas. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.
Bajo el embrujo de la envidia somos incapaces de alegrarnos de las alegrías ajenas. Estas actúan como un espejo donde solemos ver reflejadas nuestras propias frustraciones. Sin embargo, reconocer nuestro complejo de inferioridad es tan doloroso, que necesitamos canalizar nuestra insatisfacción juzgando a la persona que ha conseguido eso que envidiamos. Solo hace falta un poco de imaginación para encontrar motivos para criticar a alguien.
El primer paso para superar el complejo consiste en comprender la pequeñez de perturbarnos por lo que opine la gente de nosotros.
Si lo pensamos detenidamente, tememos destacar por miedo a lo que ciertas personas – movidas por la desazón que les genera su complejo de inferioridad – puedan decir de nosotros para compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismas.
De la envidia se trasciende dejando de demonizar el éxito ajeno para comenzar a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños.
¿Existe envidia en tu vida?

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MUROS PSICOLÓGICOS

images (19)Existen muros psicológicos, en la manera en que concebimos  a los demás, en la manera en que  nos enfrentamos a lo distinto.

La palabra “extranjero” comparte su raíz con la palabra “extraño”: lo que es ajeno, lo que no es como uno.

Estos muros psicológicos se convierten hoy, en algunos casos, en brutales e intolerantes, y manifiestan un fuerte rechazo que expulsa y violenta a algunas personas.

Esto se ve en la violencia que se ejerce en contra de algunas comunidades, en contra de las mujeres y de los niños, e incluso en contra de las minorías sexuales, entre otros grupos discriminados y oprimidos por la sociedad.

Cuando construyo un muro, tengo que saber a quién encierro y a quién expulso.

Hay paredes y paredones en el tema del poder, por lo general, contra quienes tienen menos.

No nos engañemos, que el poder y el privilegio es hábil en construir y mantener fuertes divisiones entre distintos grupos.

Los paredones que rodean a country, más que simbólicos, junto a las rejas, medianeras y murallas; a quién encierran y contra quién construyo mis paredes.

Las barreras físicas, las ideas políticas, el machismo, la violencia, las religiones, el color de la piel, el país donde nacemos… muros que nos separan, y que nos oprimen, que nos limitan, que nos humillan.

Muros de los que hablamos poco, porque son incómodos, porque no queremos reconocer que estamos repitiendo la historia, en mayores dimensiones, porque no queremos ver que estamos cerrando los ojos ante la injusticia, y es esa ceguera voluntaria nuestra la que hace que estas divisiones sigan existiendo.

Debido a la ignorancia y a la negligencia emocional con la que se crece y se educa, la vitalidad de la gran mayoría de los seres humanos está bloqueada en más de un aspecto sin que se lo detecte.

Cuanto más bloqueados estamos, menor es nuestra capacidad de sentir y de pensar con libertad, y menor nuestra individualidad y riqueza; más aún, tendemos a reaccionar en forma mecánica y sin auténtica sensibilidad.

¿En qué momento y de qué manera se nos arrebata parte de este potencial tan sagrado con que nacemos?

Todas nuestras limitaciones psicológicas son consecuencia  y no defectos propios, provienen de experiencias muy tempranas.

El sufrimiento anímico de los adultos es producto de heridas muy concretas que vulneraron su dignidad e integridad en los momentos clave de su estructuración psíquica.

En nuestra cultura, aun en los ámbitos intelectuales, la inmensa mayoría sigue banalizando el nexo existente entre las experiencias de la infancia y el comportamiento del adulto.

El pasado, con su carga emocional y sus bloqueos, no puede eliminarse ni elaborarse mientras se niegue el sufrimiento experimentado.

No es posible ayudar a una persona a curar sus heridas si se niega a verlas; y por más que las niegue, ese dolor quedará vivo y encerrado en el sótano más oscuro de su alma.

Son muy pocos los que se enfrentan a los hechos dolorosos acontecidos en su vida y descubren la verdadera historia de su niñez sin idealizarla.

Mientras la sociedad siga  ignorando las penurias de la infancia, los adultos permanecen solos y aislados con su historia, sin saber qué hacer; y lo que es peor aún, muchos se resignan a sufrir depresiones, tomar medicamentos o drogas para no sentir.

Hay que recuperar la autoestima y liberarse de los bloqueos.

No hay nadie en este mundo que no desee valorarse y respetarse. Los bloqueos son fruto de una historia que debería conocerse emocionalmente para comprender cómo una persona ha podido convertirse en quién es.

Los bloqueos psicológicos trazan el recorrido de las potencialidades heridas de un ser humano. Sus causas son estrictamente emocionales y su dinámica es la desvalorización, el desprecio y la humillación interiorizados en las relaciones parentales .

Todos somos niños dependientes y asustados porque crecimos bajo la tutela del miedo y la culpa, que son el fundamento de todo bloqueo.

Se originan el miedo y la culpa, donde aprendemos todo: en el seno de nuestra familia y en la educación con la que somos oprimidos en nuestros primeros años.

Bloqueos en el aprendizaje, en la capacidad de formar vínculos, en el desarrollo de la afectividad y de la sexualidad, en nuestra capacidad creativa y, sobre todo, en nuestra autonomía y libertad.

Si un adulto ve que sus sentimientos y sus necesidades más profundos son invalidados por el medio que lo rodea, sentirá una opresión muy poderosa, será una experiencia amenazadora para su vida; el miedo y la desconfianza anudarán su corazón, vivirá a la defensiva o se sumirá en una gran tristeza.

Imaginemos a un bebé o a un niño pequeño en plena formación: es un ser débil y maleable, que depende enteramente de lo que los padres sientan y hagan por él.

Todo niño necesita la compañía de un ser humano empático y no dominante para crecer y estabilizarse. Pero cuando no encuentra esa mirada empática y comprensiva que lo sostenga y lo aliente, se defiende en un clima de soledad e indiferencia o de desaprobación y censura constante, escondiendo sus verdaderos sentimientos: el llanto, la rabia, la tristeza o la indignación, que serían las reacciones naturales ante el dolor.

Aprende a bloquear su capacidad de sentir para no sufrir, porque no le queda más remedio que adaptarse y silenciar su dolor. Aprende a desconfiar de sus percepciones y a mentir porque necesita negar la dolorosa realidad que lo circunda para conservar la ilusión de que es querido porque, de lo contrario, no podría sobrevivir.

Aprende a bloquear su capacidad de pensar; tan frágil es la existencia al principio de nuestra vida. Así aprendemos a enmudecer nuestros sentimientos y a reprimir nuestro dolor; y con él enterramos también nuestra vitalidad y nuestros recursos. La espontaneidad vital se va cercenando por esta temprana adaptación forzada; lo que queda luego es la fatiga que dura toda la vida por esta práctica tan generalizada del “no darse cuenta”, del no saber o no registrar lo que verdaderamente uno quiere, siente y necesita.

El problema es que tanto jóvenes como adultos permanecen anclados en esta trágica situación infantil. Tomar conciencia de esta situación no mata, libera. Nuestro cuerpo es incapaz de vivir sin sentimientos auténticos, es el guardián de nuestra verdad, nos avisa a través de síntomas físicos y emocionales de nuestra identidad perdida, de lo más verdadero y profundo que tuvimos que sofocar para sobrevivir.

Toda enfermedad es una vía de acceso , si estamos dispuestos y abiertos,  a nuestros verdaderos sentimientos y deseos que quedaron silenciados por el miedo infantil y justificado de entonces.

Como adultos, contamos con la posibilidad de salir de la sombra, percibir la magnitud de las heridas padecidas en la infancia y desbloquear las partes más preciadas y vitales de nuestro ser.

No importa, el pasado vivido, lo importante es aceptarlo.

Variarán según las posibilidades y condiciones de cada uno.

Sin embargo, la presión psicológica que genera, puede llegar a convertirse en una barrera que impida el crecimiento.

Muchas veces, ciertas palabras que se construyen en el lenguaje cotidiano como una frase más, en la mente terminan siendo una gran traba.

Lo llamativo es que, una vez que supera esa barrera, el resto de sus compañeros también lo hacen.

Sucede que suelen tomarse barreras creadas por otros.

Por las condiciones físicas del cuerpo, por situaciones económicas, por logros alcanzados, que generan un desgaste que implica una merma en el rendimiento, pero olvidando que cada persona y cada situación es diferente.

El predisponerse psicológicamente a no poder superarlo, termina siendo una de las peores situaciones. Y de las más complejas de superar, tanto que, a pesar de tener todos los datos objetivos para poder realizar el preciado objetivo, no puedan superarse.

La necesidad de afecto, la necesidad de sentirse aprobados por los demás o por alguien en particular, algunos la buscan con desesperación tratando de llenar las cualidades o gustos del otro, y no es que sea malo agradar al otro, es solo que a veces nos preocupamos más por agradar a alguien que por nosotros mismos

El afecto juega un papel importante en el autoestima de las personas, si no obtienes afecto de algún ser amado, querido o cercano a ti, es seguro que te la pasas amargado, el poder del afecto puede cambiar a las personas, las puede cambiar para bien o para mal, todo depende del estimulo afectivo que obtenga esta persona.

El afecto es un arma de doble filo, porque si no lo obtienes te vuelves violento, amargado, callado, antipático, deprimido, y la raíz de todo esto es que sientes dolor porque no existe o no obtienes afecto que pueda curar la herida que te dejaron en el corazón.

El afecto se encuentra en todo lugar, lo vez todos los días, lo vives todos los días, es solo que a veces estamos tan segados que no notamos el afecto que el otro puede brindarnos.

El afecto de aquel que sirve a los demás, aquel que sirve, dedica su tiempo y esfuerzo para poder brindar afecto a los demás.

El afecto tan simple que se encuentra en brindar un plato de comida. En preocuparse por el otro y brindar su tiempo a cambio de nada, eso es brindar afecto.

Nunca confundas al afecto con dinero, el dinero se termina pero el afecto es algo que queda grabado en el corazón de quien lo recibe. Por lo mismo, que para mí es algo trascendental.

Existen muchas señales afectivas y cada una tiene una conducta estereotipada, genética y cultural, su objetivo es garantizar la disponibilidad afectiva de quien las emite con respecto al receptor.

Dentro de las señales afectivas se encuentra la sonrisa, las señales de aceptación, un saludo, entre otros.

El afecto se ha vuelto una necesidad para la naturaleza humana, una necesidad de ser reconocido, de ser amado, de ser querido.

El afecto es algo trascendental que puede influir no solo en una persona, puede influir en una comunidad, en un país y en el mundo entero. Es un fenómeno que puede darle un giro diferente a tu vida.

La indiferencia es una actitud que puede quebrantar el corazón de alguien. También puede afectar de manera drástica una relación familiar, social o conyugal.

¿Qué paredes o muros debes derribar en tu vida?

 

PERSEVERANCIA

images (22)La perseverancia es muy importante para nuestro desarrollo personal.

Nos ayuda a llegar a dónde queremos.

 Teniendo dedicación o insistencia, tanto en las ideas, como en las actitudes, en la realización de algo, en la ejecución de los propósitos y también en las resoluciones del ánimo.

Es la capacidad para continuar y seguir adelante a pesar de las dificultades, los obstáculos, la frustración, el desánimo, el aburrimiento, o la tendencia o los deseos de rendirse o abandonar ante una situación.

Cuando somos perseverantes perseguimos nuestros objetivos con empeño, dedicación, acabando lo que hemos empezado, concentrados y trabajando en nuestras tareas con constancia, y ante el fracaso volvemos a intentarlo mejorando el método.

Por lo general, somos optimistas y con un estado de ánimo positivo, tenemos una alta autoestima y una alta capacidad de autocontrol.

Es necesario tener un objetivo claro o una meta que justifique el esfuerzo y perseverancia o dedicación en un período de tiempo generalmente extenso.

Es la clave del éxito en muchas situaciones, aunque se debe saber cuándo perseverar y cuándo no.

Perseverar puede ser negativo, ya que se puede gastar mucho esfuerzo y tiempo en algo que no produce ni va a producir ningún resultado.

Por tanto, debemos saber no sólo cuándo perseverar, sino también hasta qué punto y cuándo es más inteligente abandonar y centrar nuestros esfuerzos en algo diferente.

 

La perseverancia también es importante en las relaciones, ya que en toda relación entre dos personas alguna vez hay conflicto y es necesario un gran esfuerzo para resolver esos conflictos, no tener miedo al fracaso o a los errores, y tener un control de los problemas y superarlos para mejorar, crecer personalmente y continuar viviendo.

La perseverancia ayuda, pero no garantiza, o aumenta la probabilidad para alcanzar metas difíciles, y ayuda a valorar más los logros obtenidos.

También la perseverancia aumenta la sensación de auto-eficacia cuando tienes éxito, y ayuda a mejorar las capacidades y las habilidades, a desarrollar nuevas técnicas para superar los obstáculos y a aprender de los errores.

Por el contrario, si nos vamos al extremo opuesto de la perseverancia, nos encontramos con personas perezosas y vagas, que se rinden demasiado pronto o que ni siquiera lo intentan, que buscan lo fácil y toman atajos siempre que pueden, pierden el interés con facilidad y abandonan ante la más mínima dificultad.

Admiramos a aquella corredora que, a pesar de estar exhausta, sin apenas poder moverse, sigue hasta cruzar la línea de meta, demostrando así un gran espíritu de lucha y superación.

A Thomas Edison que probó más de 6000 sustancias antes de encontrar la que finalmente resultó ser útil para crear el filamento de la bombilla eléctrica. Dijo que “el genio es un 99% transpiración y un 1% inspiración”.

A Abraham Lincoln que perdió seis elecciones y fracasó en dos negocios antes de convertirse en uno de los presidentes más importantes de Estados Unidos.

A Hellen Keller que se quedó sorda, muda y ciega tras una enfermedad con poco más de un año de edad y a pesar de ese tremendo obstáculo, no solo logró aprender a comunicarse con los demás, sino que fue la primera persona sordomuda en conseguir un título universitario. La cantidad de obstáculos que tuvo que superar para lograr sus propósitos en una época en que las personas como ella apenas podrían aspirar a nada más que a permanecer vivas, fue digna de elogio.

En general, persistir ante el fracaso es difícil, puesto que el fracaso produce una emoción desagradable que hace que las personas deseen dejarlo y mirar hacia otro lado. La persistencia requiere vencer esta tendencia a abandonar.

La perseverancia se aprende con ejemplos. Desde niños si los padres, como los profesores o maestros, le enseñamos qué es ser perseverante a través de sus acciones.

 Siendo constantes en las actividades y nos anticipamos a los obstáculos, teniendo firmeza frente a las dificultades, si enfrentamos los retos sin miedo, con un compromiso pleno y decidido para cumplir con nuestra tarea, o la actividad que sea.

¿Qué reto te propones?¿Hasta dónde llegas?

EL AMOR NO TIENE EDAD

images (37)El amor es un sentimiento entonces nadie puede decirnos que edad es la correcta o incorrecta.

Tampoco nos pueden decir si es amor o no es amor, lo que nosotros sentimos.

Enamorarse de niño o de niña evidentemente no tiene la misma connotación que enamorarse de adulto.

Es cierto que los niños poseen sentimientos intensos, que muchas veces son volcados hacia sus compañeros de juego de quienes se sienten atraídos, pero así de intenso, tal como aparece, desaparece.

Los sentimientos que nacen con el enamoramiento del niño o niña son sublimes, muy llenos de ternura y fascinación por la bondad y belleza del ser objeto de ese enamoramiento.

Cada uno lo sentirá a su forma, lo vivirá como se lo dicta su corazón.

Despertará una gran variedad de sentimientos que no habíamos experimentado antes por nadie.

Será diferente según la etapa de nuestra vida para ubicarnos en otra donde nos sentimos crecidos, plenos y totalmente vulnerables. Sinceros y dispuestos a entregarlo

Vemos las cosas de mejor humor, sonreímos y somos más accesibles.

Nuestra autoestima se eleva, ya que nos sentimos más seguros porque de alguna forma a través de nuestra pareja, nos vamos conociendo, nos aceptamos y queremos.

Iniciar en el amor da paso a numerosas sensaciones; con el puede venir el primer beso y la primer caricia que nos hacen estremecer, nos hace sentir ese cosquilleo por todo el cuerpo.

Así también al amor, algunos, lo celan profundamente, en el sentido de pertenencia, algo muy fuerte y ante la desilusión o traición, experimentan un enojo incontrolable y al mismo tiempo una fuerte depresión; estados de ánimo que a veces ni ellos mismos conocían que podían responder de esa

El amor comúnmente aparece en la adolescencia, etapa donde la presencia o el recuerdo de ese primer amor es mucho más fuerte ya que también entran en juego las hormonas, provocando en los chicos: deseos, necesidad y al mismo tiempo ansiedad.

Es como si la evolución nos hubiera enseñado a apreciar primero las cualidades espirituales, psíquicas, emocionales, sociales, mucho antes de valorar los atributos sexuales propiamente dichos.

El peligro está en la actitud de los padres, de los maestros, de los adultos.

Si no sabemos cuidar de esas primeras experiencias amorosas y no las tratamos con el respeto que merecen, sino que reprimimos, criticamos condenamos esas manifestaciones tan sanas o, peor nos burlamos de ellas, la destrucción de la capacidad de amar puede ser terrible.

No nos llame la atención que de allí surja el resentimiento, la violencia , la promiscuidad, ya que se habrá logrado disociar el amor y el sexo, que de todos modos va a llegar, inexorablemente, con las hormonas.

No nos llame la atención entonces si nuestros hijos se enamoran de hombres que no saben amar, si viven promiscuamente y si los varones se tornan violentos contra sus padres, sus parejas, sus esposas y luego sus hijos.

Ahora también es más común ver la diferencia de edad, sea de uno, cinco, 10 o más años, pero el amor verdadero triunfará sobre todo lo demás.

Amar es mucho más importante que cualquier diferencia de edad entre dos personas que dicen amarse mutuamente.

Se aman el uno al otro y han aprendido qué significa el sentirse respetados dentro de una relación, saben ahora lo que es la confianza y la honestidad mutua (ambos valores específicos de una relación exitosa) y se valoran uno al otro como seres humanos dignos del mayor respeto, admiración y cariño.

¿Tú que piensas? Escríbeme.

EL EQUILIBRIO

images (23)Que importante es vivir en equilibrio.

Los que tenemos metas claras, a veces debemos luchar con el equilibrio.

Al conocer dónde queremos llegar muchas veces nos envuelve la pasión y dejamos de lado cosas y personas importantes.

Por eso es común ver personas muy exitosas pero solas o con hijos muy tristes que su mayor sueño es que tengan un tiempo para ellos.

También lo vemos en personas muy espirituales que viven meditando o rezando a Dios, pero se olvidan de quienes lo rodean.

Personas enamoradas que parece que sólo hay amor para su pareja.

La verdad es que podemos dirigir nuestra vida mucho más de lo que pensamos. Podemos controlar nuestro estado económico, anímico. Iniciando acciones que nos lleven hacía más salud, éxito, amor.
Lograr el equilibrio Emocional nos  puede ayudar para avanzar

Renovemos nuestra  energía.

Programemos nuestro día hacia el futuro deseado.

Desechemos las actividades o acciones que no sirven o lo que es peor nos perjudican.

Preparemos nuestra mente para su máximo rendimiento.
Meditemos es una manera fantástica para relajarnos y  para integrar rápidamente todo lo que hemos aprendido y conectarnos  con nuestro ser interior.

Estimulemos ambas partes del cerebro.

Realicemos técnica para equilibrar los centros energéticos.

Detectemos los orígenes de emociones limitadoras.

Practiquemos técnicas para bajar niveles de estrés al instante en cualquier sitio y en cualquier momento.

Sentirnos bien en cada momento.

Soltando emociones negativas apenas las reconocemos.

Rompiendo con patrones o conductas negativas que cargamos por mucho tiempo.

Aceptando que podemos tener momentos de tristeza o enfado pero que eso no lo debemos cargar por todo el día o por mucho tiempo.

Teniendo más autoestima y paz interior.

Relacionándonos mejor con otras personas, ya que somos nosotros mismos con virtudes y defectos sin necesidad de llevar ninguna máscara.

Sintiendo más fuerza, ilusión y certeza en nuestro futuro.

Viviendo la vida sin altibajos sin sentirnos por momento tan eufóricos, llenos de vitalidad, dispuestos a comernos el mundo y al minuto, sin que haya ocurrido nada, caer en el desánimo y embargarnos en la desilusión. Con un desajuste de sentimientos que vienen y se van, con ese descontrol de estar en lo más alto para caer sin remedio, motivo de algunos de los trastornos emocionales que más afectan, como por ejemplo, la ansiedad.

Debemos tener la suficiente fuerza psicológica para afrontar la vida sin esos desequilibrios emocionales que a veces nos incapacitan para seguir adelante y ser felices.

Aprendiendo a manejar nuestras emociones para convertirlas en algo positivo porque lo primero que tenemos que hacer es conocer y reconocer nuestras emociones. En definitiva, conocernos a nosotros mismos.

Estar dispuestos a investigar, reconocer y expresar nuestros sentimientos. Una mirada al interior que se hace necesaria para encontrar el equilibrio emocional que necesitamos, siendo capaces de distinguir si lo que sentimos es presión o culpabilidad, responsabilidad o imposición, vergüenza o envidia, amor o dependencia.  

Un mayor conocimiento de nuestras emociones nos llevaría a poder manejarlas y transformar la angustia en aceptación, el miedo en aprendizaje, la desilusión en sueños, la ansiedad en iniciativas y la depresión en revitalización. Cómo aprender a identificar esas emociones depende de la forma de ser de cada persona. A algunas les bastará con tomarse un tiempo para ellas mismas, mientras que otras necesitarán técnicas como la meditación o incluso terapia psicológica.

¿Tu vida está equilibrada? ¡Espero que me cuentes!

COMO RESPETARSE A SI MISMO

descarga (6)La mejor forma es amándose.

Cuando uno se ama, no se hace daño.

No permite que otros le hagan mal.

Como muchas veces lo dijimos si alguien dice algo de mi, lo que más me lastima es creer que tiene razón.

Podemos respetarnos desde que nos levantamos, al abrir los ojos y permitirnos tener un maravilloso día.

Despertándonos con optimismo.

Despertándonos dando gracias por estar vivos.

Pensando en lo que podemos hacer por mínimo que sea para estar mejor.

Algunos podrán decir que no es fácil lograr eso.

Entonces tendrán que ver los motivos por los que se despiertan negativos, desganados, creyendo que su día será igual o peor que el anterior.

Muchas veces se debe a que no se descansa lo suficiente y eso hace un mal humor, el cuerpo como puede pide su descanso , pero nosotros no lo escuchamos.

Otras veces el despertarme a las corridas, pensando que si duermo más, estaré mejor aunque eso significa que en media hora tengo que ocuparme de hacer muchas cosas.

Despertarme dándole demasiada atención a noticias que me transmiten por los medios de comunicación.

La falta de armonía en mi hogar.

El permitir que comencemos el día a los gritos.

O simplemente el no comprender que cada persona tiene distintas formas de comenzar el día y cuando lo comprenda ayudará mucho al bienestar de todos.

Generalmente uno no se respeta cuando tiene una baja autoestima.

Resultado que lo fuimos formando desde la niñez, adolescencia o ya de adultos.

Por sentirnos que los demás son mejores que nosotros, más inteligentes, más hermosos, más amorosos.

Muchas veces nos quejamos por lo que dicen, por los resultados por nuestras vidas.

Pero la realidad es que en vez de ocuparnos, nos preocupamos.

Nos quedamos en nuestra zona de confort y no nos respetamos.

La realidad es que nadie se siente menos por ser menos inteligente, bello o amoroso.

No creo que exista una persona que no se encuentre con alguien con más atributos, cualidades o fortalezas.

Pero la realidad es la actitud con que uno las enfrenta.

Yo no seré tan inteligente pero cada día aprendo algo nuevo, no hay un día que yo me vaya a dormir sabiendo igual.

Me rodeo de personas, las escucho y siempre de alguna me llevo algo que no sabía o que lo tenía muy olvidado.

Lo mismo pasa con lo exterior, que si bien no es lo más importante, es parte de nosotros.

Me respeto cuidando mi cuerpo, comiendo sano, haciendo actividad, no sobre exigiéndome.

Me respeto cuando me doy tiempo para conocerme.

Para hacer lo que me gusta.

Cuando en mi vida no son todas obligaciones, ni ordenes dadas por los demás.

Muchas veces escucho las quejas especialmente de las mujeres, de las madres de todo lo que deben hacer.

Listas largas dónde ellas se ocupan de mucho y los demás no participan.

Una forma de respetarse es de ocuparnos cada uno de lo suyo.

Pero no podemos exigir de un día para el otro, grandes cambios.

¿Por dónde comenzarás?

 

MÉTODO DE SERENIDAD Y ELIMINAR ANGUSTIAS

serenidadSon muchas las técnicas de relajación y control de ansiedad.

Estrategias para superar la depresión.

Ejercicios para incrementar la autoestima y mejorar las habilidades sociales.

Estrategias de solución de problemas.

Ejercicios de meditación, métodos para hacer frente a las obsesiones, las fobias o ataques de pánico.

Pero no son mágicas ni curan los trastornos de ansiedad y depresión de la noche a la mañana.

No existe” Cure su ansiedad en una semana”, “Venza su depresión sin esfuerzo”, ya que todo eso es mentira, pues hay que trabajar duro y durante mucho tiempo para poder superar estos estados.

Hay técnicas que han demostrado su utilidad en el tratamiento de estos trastornos, pero que requieren de un compromiso firme por parte de la persona en ponerlas en práctica para que de este modo puedan resultar eficaces.

Hay que ser perseverante y no esperar obtener grandes resultados de forma inmediata, ya que esto es un trabajo que hay que realizar a medio y largo plazo, pero el esfuerzo merece la pena.

Hoy en día tenemos tantos problemas y asuntos que resolver.

Y a veces parece como si nadie se diera cuenta de todo lo que tenemos que resolver al mismo tiempo: trabajar, estudiar, encargarnos del hogar, ajustar nuestro presupuesto y seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades.

Parece imposible que en medio de tantas preocupaciones y contratiempos, podamos conservar la serenidad para resolver todo sin caer en la desesperación ni afectar a los demás con nuestra impaciencia.

El valor de la serenidad nos hace mantener un estado de ánimo pacífico y tranquilo aún en las circunstancias más adversas.

Sin exaltarse o deprimirse, encontrando soluciones a través de una reflexión detenida y cuidadosa, sin engrandecer o minimizar los problemas.

Cuando las dificultades nos aquejan fácilmente podemos caer en la desesperación, sentirnos tristes, irritables, desganados y muchas veces en un callejón sin salida.

A simple vista el valor de la serenidad podría dejarse sólo para las personas que tienen pocos problemas, en realidad todos los tenemos, la diferencia radica en la manera de afrontarlos.

Debemos ser conscientes de algunas realidades, no podemos abandonar nuestras ocupaciones habituales y escaparnos a algún lugar lejano para meditar con tranquilidad; dejarnos arrastrar por la tristeza; trabajar con menos intensidad, o esperar a que alguien tome nuestro problema en sus manos y lo resuelva.

Toda dificultad se ve más difícil y más grave que las anteriores, aun más si se agrega a otras que ya tenemos.

Nos empeñamos en encontrar la solución casi de manera simultánea al surgimiento del problema, algunas veces se da, pero no siempre. Por lo general toda situación requiere un consejo o un análisis profundo y detenido.

En estado de tensión, por nuestra mente, pasamos y repasamos las mismas palabras, las mismas opciones y los mismos pensamientos sin llegar a nada y aumentando nuestra ansiedad, perdiendo tiempo, energía y buen humor.

La serenidad no se da con el simple deseo, si así fuera, no tendríamos tiempo de sentirnos intranquilos o desesperados.

Usualmente reaccionamos y actuamos por impulsos, privando a nuestra inteligencia de la oportunidad de conocer y dilucidar todas las aristas del problema.

Revisemos cuatro ideas básicas para generar serenidad en nuestro interior:

  • Evitar “encerrarse” en sí mismo.
  • Encontramos mejores soluciones cuando buscamos el apoyo y el consejo de aquellas personas que gozan de nuestra confianza,  porque sabemos de antemano que su opinión estará siempre de acuerdo a la razón, la verdad y la justicia.
  • Concentrarse en una labor o actividad: Parece contradictorio pensar en mantener la atención rodeados de tanta tensión y preocupación, pero es posible salir de ese estado encaminando nuestros esfuerzos a realizar nuestras labores con la mayor perfección posible. Lo que necesitamos es liberar nuestra mente, salir del círculo vicioso y estar en condiciones de analizar las cosas con calma. No existe mejor distracción que el propio trabajo y la actividad productiva.
  • Gozar de la alegría ajena: Normalmente las personas que nos rodean se percatan de nuestro estado de ánimo. Los hijos, el cónyuge, los compañeros de trabajo no tienen la culpa, tampoco son indolentes a nuestro sentir, simplemente intentan hacernos pasar un momento agradable, no debemos alejarnos, ni rechazar estas pequeñas luces que iluminan nuestro día. Escucha las anécdotas, sonríe, ayuda a tus hijos a hacer la tarea… ¡Aprovéchalos!
  • Cuidarnos físicamente: Parece elemental y obvia esta observación, pero hay personas que se sienten afectadas de tal modo que dejan de comer y dormir por sus preocupaciones. Todos sabemos que las personas se vuelven más irritables ante la falta de alimento y descanso, por lo tanto, este descuido merma nuestra capacidad de análisis y decisión.

Seguramente todos hemos tenido la experiencia de “distraernos del problema” sin darnos cuenta; cuando volvemos a ser conscientes del mismo, nos sentimos liberados de la ansiedad y el pesimismo, es entonces cuando podemos pensar y decidir.

La serenidad hace a la persona más dueña de sus emociones, adquiriendo fortaleza no sólo para dominarse, sino para soportar y afrontar la adversidad sin afectar el trato y las relaciones con sus semejantes.

La mayoría de los tratamientos psicológicos que se emplean hoy día, suelen ser ineficaces porque tienden a ser incompletos, es decir, sólo se ocupan de restablecer aquella área o áreas que la persona suele manifestar como problemática o deteriorada, pero perdiendo de vista la totalidad de la persona donde todas las áreas y componentes de su personalidad están interrelacionados y conectados entre sí, por lo que si hay problemas o alteraciones en una sola de estas áreas, esto se manifestará en un comportamiento problemático a nivel general.

De hecho, la mayoría de los tratamientos psicológicos tratan de curar los síntomas, pero no analizan las causas subyacentes que originan dichos síntomas.

Es decir, a una persona que sufre de ansiedad, simplemente se le enseña una técnica de relajación y punto, pero esta herramienta es insuficiente ya que a medio plazo, la persona volverá a recaer en su ansiedad, puesto que no se trabajó sobre la totalidad de la persona y sobre las diversas áreas que podrían estar ocasionando y desencadenando dicha ansiedad.

Esta ansiedad pudo ser causada por una falta de autoestima, por un déficit en habilidades sociales, por un déficit en la capacidad para solucionar y afrontar problemas, por una falta de control mental, por una incapacidad para aceptar determinados sentimientos, emociones y/o pensamientos, etc., por lo que si no se trabajan todos estos aspectos de forma conjunta, el déficit psicológico seguirá manifestándose en la persona de una u otra manera y la ansiedad seguirá dañando y desestructurando su vida.

Todos los aspectos de la personalidad que influyen de manera interrelacionada y reciproca para que la persona pueda tener un óptimo y adecuado desarrollo personal, tanto a nivel psicológico y emocional, como en lo que respecta a su calidad de vida y a su satisfacción personal en todos los ámbitos de su existencia.

Es evidente, que si todas las áreas que conforman la personalidad están bien desarrolladas y afianzadas, la persona se encontrará bien, se sentirá plena y su desarrollo personal será óptimo y satisfactorio.

Por otro lado, la simple carencia en un área determinada, contaminará e influirá sobre las demás, haciendo que dicha persona se encuentre mal y que su desarrollo personal se encuentre obstaculizado, manifestándose en toda una serie de problemas psicológicos o emocionales.

Es importante llevar a cabo un proceso de reconstrucción personal en el que decidamos hallar la salida al dolor y sufrimiento que hay en nuestra vida.

Y que cada día que pasa seamos más conscientes de que si no cambiamos nuestra actitud, la forma de pensar, de sentir y de actuar, todo se agravará, ya que nuestro cuerpo no podrá seguir aguantando durante mucho más tiempo el estado de tensión y nerviosismo.

No se puede recuperar el equilibrio perdido recurriendo solamente a fármacos, ya que para poder recuperar nuestro equilibrio personal, hay que hacer un profundo trabajo de reconstrucción individual que nos permita restablecer la energía pérdida, recuperar el entusiasmo por la vida y conseguir desprendernos del estado de angustia y desilusión tan común en nuestros días.

Los fármacos pueden proporcionarnos alivio a corto plazo, no producen en la persona el cambio interno necesario para que ésta recupere el control de su vida, y con ello el control de sus pensamientos, sentimientos y emociones.

Es importante utilizar tu mente y ayudarte a cambiar tu forma de afrontar los problemas.

Que aprendas a romper la relación negativa que tienes establecida entre tu mente y tu cuerpo, bien aprendiendo a relajar tu mente, aprendiendo a relajar tu cuerpo, o relajando ambos de manera simultánea.

Con este aprendizaje, conseguirás que los pensamientos negativos y la tensión física que éstos producen, no puedan producirte emociones dolorosas, provocando con ello una mejora en tu vida a nivel físico y emocional.

Sólo necesitas creer que el cambio es posible y que está al alcance de tus manos, más cerca de lo que te puedas imaginar, ya que la fuerza para el cambio está dentro de ti, se encuentra en tu interior y puedes acceder a todo el potencial que guardas dentro de ti.

Hazlo ahora, no esperes más. No lo dejes para mañana, porque el mañana es solamente una ilusión. La única transformación posible debe ser realizada ahora. ¿Por qué esperar más? ¿No te gustaría poder empezar a disfrutar de tu vida plenamente de una vez por todas?

Pues adelante, hazlo ahora, deja tu mente abierta, libérate de todas tus preocupaciones y haz tuyas las ideas que se mencionan y exponen. Una vez que las hayas hecho tuyas, ponlas en práctica y convéncete a ti mismo de que el cambio es posible mediante la acción.

Avanza lentamente pero de forma segura, es mejor dar pequeños pasos que intentar correr demasiado deprisa.

¿Qué paso darás?

COMO MANTENERSE FUERTE, SEGURO Y CON SALUD MENTAL, FÍSICA Y EMOCIONAL

COMO MANTENERSE FUERTE, SEGURO Y CON SALUD MENTAL, FÍSICA Y EMOCIONAL 1Para mantenerte fuerte debes creer, tener fe, que así será.

No es cuestión de hacer grandes cosas, son las pequeñas cosas que podemos afrontar día a día las que hacen que crezca la fortaleza.

No se trata de realizar actos sobrehumanos.

Se trata de hacer de las pequeñas cosas de cada día una suma de esfuerzos, que pueden llegar a ser algo grande, una muestra de amor.

Es cuestión de hacer, de tomar acción, con creer solamente no basta.

Sin acción no hay cambios positivos en nuestras vidas.

Si te quedas quieto sin hacer nada, no habrá cambios en tu vida.

Debes ser fuerte y firme en las dificultades y ser constante y perseverante en la búsqueda de lo que quieres.

Resistir las tentaciones que surgen del pensamiento de la comodidad y del ego.

Con una visión mezquina de la vida nunca podrás llegar a desarrollar tu fortaleza.

La persona que no quiere mejorar, que es egoísta, que busca nada más que el placer, no tiene motivos para desarrollar la virtud de la fortaleza porque es indiferente y carente de sentido para su mente.

La fortaleza te llena de fuerza interior, de tal modo que sabemos reconocer nuestras posibilidades, y reconocer la situación real que nos rodea para resistir y realizar las acciones que se nos presentan en nuestro devenir, haciendo de nuestras vidas algo noble, entero y provechoso.

Muchas veces no tomamos acción, no por comodidad, sino por miedos, por baja autoestima.

Allí deberemos dedicarnos más a nosotros, a diferenciar lo que dicen de lo que somos.

A buscar los motivos por lo que no vemos nuestra belleza y nuestra luz.

La autoconfianza o seguridad en uno mismo, con esa emoción que vivimos cuando pensamos realizar una actividad en la cual nos vemos eficientes.

Esa confianza es la responsable de nuestra manera de actuar, nuestro entusiasmo, nuestra persistencia y la manera de enfrentar errores y fracasos en dicha actividad, muy diferente a la manera que lo hacemos si tenemos poca confianza en nosotros mismos para la mencionada actividad.

Obviamente no se trata de volverse un experto en todas las actividades que la vida nos hace enfrentar para finalmente lograr una autoconfianza sólida.

Tampoco se trata de adquirir o desarrollar todas las características y atributos que la sociedad propone como valiosos para lograr una autoestima fuerte.

La clave de una autoconfianza y una autoestima sólida es el correcto trabajo emocional de las reacciones mentales automáticas que se disparan en nuestra mente cuando algo activa nuestra Actitud frente a Nosotros Mismos.

Tenemos que dejar de estar en piloto automático y ser los dueños de nuestras vidas.

Cambiar los resultados de lo que no nos agrada.

La manera para cambiarlos es ver que hacemos y que nos hace tener buenos resultados y que nos lleva por el camino que no deseamos estar.

Si seguimos por donde no queremos el cuerpo es el primero que lo nota y nos avisa enfermándose.

Vivir tranquilos sin sobre exigirnos, no necesitamos hacer todo en un día.

El día tiene 24 horas, 8 son para descansar, 8 para trabajar y 8 para distraernos.

¿Tú que haces?