LAS CAUSAS DEL DOLOR EMOCIONAL

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images (24)Todos lo padecimos alguna vez y nos sentimos con ansiedad, soledad, angustia, tristeza, vacíos, con esas emociones no placenteras que se derivan de experiencias que suceden en la vida como el rechazo, la no aceptación, la falta de comprensión, la culpa, la pérdida de algo que queremos, etc.

Cuando experimentamos dolor emocional es hasta cierto punto complejo poder enfocarse en otras cosas, sobre todo si es agudo y profundo.

El dolor emocional roba la atención y la concentración de las actividades cotidianas.

Provoca el aislamiento con los demás, llanto, desesperación, angustia, ansiedad, actitudes relacionadas con la ira como gritos, etc.

Evasión del dolor, desde distracciones como ver la tele o escuchar música hasta la evasión más fuerte con sustancias como alcohol o drogas cuando el dolor es más agudo y se vuelve insoportable.

Frialdad o indiferencia provocada por la resistencia a querer sentir.

Actitudes de “no me importa” o de dureza emocional para con uno mismo o los demás.

Entre más carecemos de amor, más sentiremos dolor.

Cuando uno siente dolor emocional, se puede deber a diversas causas. Pero las relaciones afectivas son las principales causas de dolor emocional.

Cuando esperamos que el otro nos acepte o apruebe y de repente percibimos su rechazo o desaprobación. El dolor que puede llegar a sentirse con el rechazo puede ser tan intenso que muchas personas en verdad se sienten agredidas, lo cual puede generar ira o enojo, y provocar que la relación se deteriore o dañe y pueda llegar incluso a romperse.

Cuando no nos aceptamos o tenemos escasa valoración por lo que somos, buscaremos agradar y quedar bien con el otro, actuaremos a partir de la aceptación o admiración de los demás, de manera que el otro nos pueda brindar la aceptación y aprobación de la cual carecemos.

Entre más dolor sentimos por el rechazo del otro, más estábamos actuando a partir de la aceptación ajena. En realidad no nos duele el rechazo del otro, lo que nos duele es que no estamos siendo realmente íntegros con nuestra propia persona, nos prestamos a juegos que no nos gustan o agradan sólo por complacer o querer captar la atención del otro.

Nos duele el rechazo porque principalmente nosotros rechazamos o desaprobamos una parte de nosotros mismos, y al hacerlo, estamos dejando a un lado lo que verdaderamente somos a cambio de que “nos quieran”.

Habría que empezar por observarse lo más posible y tratar de encontrar donde no estamos siendo nosotros, o donde nos rechazamos, desaprobamos o somos artificiales.

Es necesario aprender a observar nuestras debilidades, y a observar el dolor no como un enemigo a evadir o para luchar contra el, sino como un mensajero que nos quiere ayudar a crecer y a ser más grandiosos.

El dolor es un gran maestro si aprendemos a entenderlo y a transformarlo. El mensaje del dolor es que volvamos a centrarnos en lo esencial, en la sencillez de lo que somos, aprendiendo a reaccionar de forma sencilla y honesta a los que nos va aconteciendo. Aprender a aceptar nuestras debilidades y fortalezas, a vernos y sentirnos valiosos sin caer en la vanidad o arrogancia, y para esto se requiere un proceso de auto-observación constante.

La culpa es un sentimiento de auto-castigo, de sentir que no hicimos “algo bien” o que procedimos de una forma incorrecta, y nos regañamos y desaprobamos por eso.

Este dolor es fácil de sentir, cuando observamos que alguien nos rechaza o desaprueba por nuestra conducta, y tiene razón. Al reconocer que no hemos actuado de la mejor forma, podemos caer en culpas y auto-reclamos, los cuales nos provocan dolor emocional.

Cuando sintamos culpa, empecemos por comprender que la vida es un lugar de experiencias donde todos crecemos y aprendemos unos de los otros.

Esperar conductas perfectas de nosotros mismos, sólo nos hace caer en una rigidez de pensamiento y sentimiento, lo cual provoca nuestro auto-rechazo cuando esta perfección no sucede. Siempre estamos tratando de hacer lo mejor que se puede para entender y relacionarnos. Muchas veces, hacemos y decimos cosas que no son propicias, pero esto le puede pasar a cualquiera. El problema es que cuando vemos que la reacción del otro no fue la esperada o provocó reacciones de malestar, alejamiento o rechazo, entonces nos sentimos “mal”, con culpa.

Entender que las relaciones son un medio para el autoconocimiento y nos permitimos aprender de ellas más que intentar ser perfectos, así  podremos aclarar nuestras actitudes y ver y reconocer nuestras posibles debilidades en ellas.

Buscar un diálogo para que la otra persona pueda entender nuestras reacciones o nuestros sentimientos, pero no de forma culposa, sino de forma digna, es decir, aceptando nuestras debilidades, siendo honestos con nosotros y con el otro, y dejando de querer controlar la situación en un molde perfecto.  Evitar los sentimientos de regaños hacia nosotros mismos, la crítica severa y el rechazo hacia nuestras acciones.

Creamos dependencias afectivas con los seres que nos rodean y cuando se alejan o nos alejamos por algo, sentimos dolor, un profundo “extrañar” hasta una ansiedad o angustia fuerte. Todos dependemos de una u otra forma de los que amamos. Sin embargo, cuando el dolor es muy agudo en la separación, significa que la dependencia esta rebasando los límites de nuestro bienestar.

Entonces se debe empezar uno a enfocar en la vida personal, pues lo más probable es que se haya puesto la felicidad o el bienestar en manos del otro.

En este caso, el dolor “de desprendimiento” nos avisa que hemos dejado a un lado nuestros intereses esenciales, que nos hemos alejado de lo que realmente nos llevaría a nuestra realización. Habría que enfocar la atención a lo que nos hace realmente felices, a lo que hemos quizá descuidado, o quizá tengamos que aprender a ser más independientes o a valorarnos más, sobre todo en el caso cuando una relación termina y no queremos que así sea.

Cuando sientas dolor emocional no lo rechaces ni lo trates de evadir. No es fácil, cierto, muchas veces sentir cosas que no nos gustan. Pero si aprendes a desahogarte y a ver tu dolor como un mensajero, podrás aprender de él, pues nos quiere enseñar, a entendernos y aceptarnos más, y a descubrir las profundidades de eso que llamamos amor.

El dolor es una emoción negativa, directamente relacionada con un hecho que nos afecta.

El sufrimiento es un dolor emocional, alimentado con toda una serie de pensamientos y emociones negativas, que aumentan su intensidad y duración.

En primer lugar, tienes que estar convencido de que estas sufriendo y de que quieres dejar de hacerlo, aunque al principio esto implique que te va a doler, quizás más.

Es importante que aceptes tus emociones.
Uno de los grandes obstáculos que nos impide manejar el dolor y el sufrimiento es la tendencia que tenemos a negar nuestros sentimientos.

Cuando vivas una situación dolorosa, siente el dolor, para que puedas identificarlo claramente y si son varias emociones, para que puedas irlas separando.
No trates de disminuirlo, justificarlo o anestesiarlo con medicinas, actividades, alcohol, comida, etc.

Trata de percibir en que partes del cuerpo lo sientes y cómo lo sientes.
Cuáles son las sensaciones físicas.
Curar el dolor emocional, al igual que curar el dolor físico, duele, pero si no limpias una herida física está se infecta y duele más, lo mismo sucede con el dolor emocional.

Permite que salgan tus sentimientos.
Escribe, pinta, baila, háblalo con alguien (siempre y cuando sea una persona capacitada para ayudarte), llora, golpea un cojín, háblale a un retrato, etc.
El segundo paso es ver que hay atrás del dolor o del sufrimiento.

Pregúntate:
¿Qué es lo que me duele (enoja, molesta, da tristeza, etc.)?
¿Es lo que …….. me hizo?
¿Cómo lo estoy interpretando?
¿Qué pienso de esa persona y qué pienso de mi ?
¿Es por qué no se cumplieron mis expectativas? ¿Me siento amenazado, traicionado, etc.?
¿Por qué?
Analiza todas las posibles causas de tu dolor o sufrimiento.

Cuando trabajes con el sufrimiento, trata de separar las diferentes emociones que lo componen.
Hazlo por escrito.
Te puedes ayudar observando tus conductas y escuchando lo que la gente te dice.
Califica del 1 al 10 la intensidad de cada emoción y luego compara con la situación para ver si la intensidad de esa emoción es congruente con lo que sucedió.

Analiza en donde y cómo aprendiste a pensar y sentir así y ve qué diferencias hay entre la persona que eres en estos momentos y el niño que eras cuando lo aprendiste.
¿Crees que es lógico y necesario que reacciones igual?
Recuerda que ese pequeño no tenía ni la capacidad de pensar y analizar que tienes tú, ni ninguna de las herramientas que tienes, como adulto, para relacionarte y resolver tus problemas.

No te causes un daño innecesario.
No permitas que el pesimismo, la culpa, un estilo de pensamiento equivocado, la depresión, etc., aumentes tu sufrimiento innecesariamente.

El dolor emocional temporal se produce a causa de una serie de eventos: la muerte de un ser querido, una ruptura amorosa, la inconsciencia o crueldad por parte de los demás.

Si sufres por alguna de estas causas, acepta que es normal sentirse dolido o molesto durante un periodo corto. Afrontémoslo: si un ser querido muere, solo una persona muy fría no se vería afectada por ello. Si amas a alguien y esa persona te deja, es natural sentir dolor. Estas cosas son normales. Tratar de sanar lo que es normal no tiene sentido. Deberás sentir dolor por un tiempo, es normal.

Te hacen enojar, te hieren, te insultan, te ofenden, etc., es culpa tuya. Eso no es cierto. Eso sugiere que las personas no aman, no se apegan, no confían o no invierten sus emociones.

Si sufres de dolor emocional, existe una razón para eso. Lo que no cambia es que es importante tener cuidado cuando te tomes algo en serio, porque eso te afectará emocionalmente. Lidia con el dolor, pero no lo conviertas en la parte importante de tu vida.

El dolor es real. Ora o medita. Tómate un tiempo para ti mismo. Debes lidiar con tu problema o nunca lo superarás. No intentes librarte rápidamente de esta etapa de dolor. Aun cuando todo en lo que puedas pensar te lleve a sentir dolor, la verdad es que permitirte tener este sentimiento es importante. Enmascarar tu dolor cuando tratas de trabajar o solo superar el día a día puede ser necesario hasta cierto punto, pero asegúrate de permitirte algo de “tiempo a solas”, un tiempo para sentir realmente todos esos sentimientos que tienes, en lugar de solo reprimirlos o negarlos.

¿Qué sientes realmente tú?

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SER SENSIBLE

imagesSer altamente sensible tiene numerosas características positivas.

Sienten con mayor intensidad. “Les gusta procesar las cosas a un nivel más profundo”. “Son muy intuitivos, y llegan hasta el fondo de las cosas para llegar a descubrirlo todo”.

Son más reactivos emocionalmente. Reacciona más frente a cualquier situación. Muestran más empatía y preocupación por los problemas de un amigo. Suelen preocuparse más por la reacción de otra persona ante un suceso negativo.

Dependiendo de la cultura, la sensibilidad se puede considerar un valor añadido o, por el contrario, algo negativo. En algunas investigaciones, afirman que, en Norteamérica, la gente se burla con frecuencia de los hombres altamente sensibles, mientras que en otros países como Tailandia e India, los hombres sensibles no suelen ser objeto de burla. “Por lo tanto, tiene mucho que ver con la cultura; en algunas sociedades, que te digan ‘¡Qué sensible eres!’ puede ser algo bueno”.

La gente altamente sensible tiende a evitar los deportes de equipo, en los que parece que todo el mundo está observando tus movimientos. La mayoría prefiere deportes individuales, como hacer bicicleta o senderismo y salir a correr. Sin embargo, esto no siempre se cumple; también hay gente altamente sensible que, gracias a la comprensión y al apoyo de su familia, tiene más facilidad para participar en deportes de grupo.

Las personas altamente sensibles son más conscientes de las sutilezas y de los detalles que dificultan la toma de decisiones. Aunque no haya una decisión “acertada” o “equivocada” (por ejemplo, a la hora de elegir el sabor de un helado), las personas más sensibles tienden a tardar más en decidirse, puesto que sopesan cualquier consecuencia posible. Como aconsejan, tómate todo el tiempo que la situación te permita y, si es posible, pide más tiempo si lo necesitas.

A menudo, desde fuera, la decisión adquiere otras dimensiones, y te da la posibilidad de ver tu caso con más claridad. Por otra parte, cuando una persona altamente sensible llega a la conclusión de cuál es la decisión adecuada y cuál no en una situación determinada, llevará a cabo con rapidez esa misma decisión en ocasiones futuras.

Se sienten más decepcionados que los demás al tomar una decisión “equivocada”.

Esa sensación se amplifica, pues su reactividad emocional es más alta.

Las personas altamente sensibles son las primeras en darse cuenta de los detalles de una habitación, de los zapatos que estrenas, o de los cambios del tiempo. 

No todas las personas sensibles son introvertidas. Alrededor de un 30% de las personas altamente sensibles son extrovertidas. Aseguran que muchas veces, las personas sensibles y extrovertidas han crecido en una comunidad estrechamente unida (puede que vivieran en un barrio residencial, en un pueblo pequeño, o que tuvieran mucha relación con sus familiares), por lo que les resulta más fácil interactuar con la gente.

Trabajan bien en ambientes de equipo. Ya que les dan muchas vueltas a las cosas. Son más adecuadas para puestos en los que no tienen que tomar una decisión final. Por ejemplo, si una persona sensible forma parte de un equipo médico, será buena analizando los pros y los contras que implica la operación de un paciente, pero es preferible que sea otra persona la encargada de decidir si ese paciente debe operarse o no.

Son más propensos a la ansiedad o la depresión (pero solo si han experimentado momentos malos en su vida, sobre todo de pequeño (falta de seguridad en casa o en la escuela), su sistema nervioso está activado para sentir ansiedad”. Pero esto no quiere decir que todas las personas altamente sensibles vayan a tener ansiedad; un entorno comprensivo es una buena medida de protección frente a la ansiedad.

Los padres de niños altamente sensibles tienen que “asumir que sus hijos son estupendos, pero que hay que saber cómo tratarlos”. “No debes pecar por exceso de protección, pero tampoco por defecto. Tienes que valorarlos de tal manera que, desde jóvenes, tengan confianza en sí mismos y sepan que pueden hacer bien las cosas”.

Los sonidos desagradables pueden ser bastante más molestos para una persona altamente sensible. Si bien en general, a casi nadie le gustan los ruidos molestos, las personas altamente sensibles son aún más sensibles al caos y al ruido. Esto se debe a que tienden a sentir más fatiga o estimulación por un alto nivel de actividad.

Puesto que las personas altamente sensibles son más propensas a la empatía y a la sobrestimulación, las películas violentas o de miedo no les van mucho.

Lloran con más facilidad. Por eso es importante no avergonzar a las personas sensibles por su condición. Si sus amigos y su familia se dan cuenta de que esa es su forma de ser, y la aceptan, no verán el “llanto fácil” como algo de lo que deban avergonzarse.

¿Tú eres sensible?

EQUILIBRIO INTERIOR

images (30)Es importante que cada uno se tome el tiempo de escuchar las voces de su interior.

Ya que muchas veces tomamos decisiones completamente erradas por apurados, que con 5 segundos de consideración habrían bastado para tomar el camino indicado.

Muchas enfermedades podríamos prevenir si tomamos las necesidades en el orden que corresponden, ya que al cuidar las necesidades fisiológicas por sobre todo el cuerpo podemos mantenernos más sanos y fuertes para enfrentar el día a día.

Por ello meditemos y tomémonos nuestro tiempo.

Aprendamos a escuchar las corazonadas que nos sacuden el interior más que los gritos del exterior, después de todo lo único que importa realmente es alcanzar la felicidad y lo que para ti representa ser feliz, (ya que esto es diferente para cada uno).

En cumplir nuestras metas y no las que los demás quieren imponernos, cumpliendo con nuestra propia pirámide de las necesidades y sólo así podremos alcanzar nuestro verdadero nivel de equilibrio.

Las personas sólo buscarán cumplir las necesidades de un nivel al haber cumplido con el anterior.

Partiendo desde la base de dicha pirámide donde se encuentran las necesidades fisiológicas o básicas.

Seguidas por las necesidades de seguridad y protección, necesidades sociales, necesidades de estima y, en la punta, las necesidades de autorrealización.

Si aceptamos que ocurren hechos que están a nuestro alcance y otros fuera de el, debemos aceptarlos así y eso es un gran paso y cambio haciéndonos todo más fácil.

Ver que el cambio desde nuestro interior nos guía por el camino del éxito haciéndonos sentir más relajados y tranquilos durante cada instante de nuestro día, quitándonos así un impedimento que tiraba nuestra existencia constantemente..

La mayoría de nuestros pensamientos y preocupaciones son por sucesos que ocurrieron o por cosas que creemos o pensamos que llegarán a ocurrir.

En ambos casos no tenemos control directo sobre ello.

La mejor manera de calmar nuestra ansiedad es traer nuestra mente al presente. Ahora,  no hay problemas ni preocupaciones. Tan solo paz, tranquilidad interior.

El dedicar unos momentos en contacto con el pasto, el ruido del viento en contacto con tu rostro al caminar, correr o andar en bicicleta, los árboles, las piedras, el observar las nubes, el cielo y las aves, cada contacto, el integrarte con la naturaleza es un mimo a tu espíritu a tu ser interior, disfruta, goza.

Intenta aplicar estos cambios poco a poco en tu vida diaria, que ello forme parte de una rutina, como el desayunar, el trabajar, para llenarte de vigor y salud para encontrarte a Ti mismo y recuperar tu paz.

Es un equilibrio orgánico y energético, que nos lleva a poder vivir una vida en armonía, siempre que obtengamos el balance y equilibrio de estos tres componentes.

La suma del cuerpo, la mente y el espíritu, que juntos crean una persona única e irrepetible.

Como estaríamos, sino logramos estar en paz espiritual, o si nos creemos tranquilos pero nuestro cuerpo está o no se encuentra saludable, o si nos sentimos lleno de energía pero con la mente dispersa y ansiosa.

Hay que lograr Armonizar, desde nuestros centros de energía “Los Chakras” y nuestra dualidad interior exterior.

El estado en que se encuentra tu cuerpo se refleja en el estado de tu mente. Si tu cuerpo está tenso, así será también la condición en que está tu mente.

El Aprender y dominar la relajación de tu cuerpo, tus músculos y articulaciones es indispensable para llegar a relajar tu mente y pacificar tu espíritu.

No esperes que algo ocurra o pase para que cambie tu vida, ella hará un radical cambio de escena cuando Tú decidas hacerlo y no le tengas miedo a esos cambios, ten presente que todas las respuestas que buscas y necesitas se encuentran dentro de Ti.

Solo debes tomar el control de tus emociones, de tu Existencia.
No dependas de Otros para sentirte en Paz y Armonía, para lograr el cambio de horizontes.

Liberarnos de la duda, el arrepentimiento… y cambiar estos sentimientos por la importancia del “ahora” y el “aquí”.

¿Qué tiempo es el preferido de tus pensamientos? ¿El pasado, el presente o el futuro?

MÉTODO DE SERENIDAD Y ELIMINAR ANGUSTIAS

serenidadSon muchas las técnicas de relajación y control de ansiedad.

Estrategias para superar la depresión.

Ejercicios para incrementar la autoestima y mejorar las habilidades sociales.

Estrategias de solución de problemas.

Ejercicios de meditación, métodos para hacer frente a las obsesiones, las fobias o ataques de pánico.

Pero no son mágicas ni curan los trastornos de ansiedad y depresión de la noche a la mañana.

No existe” Cure su ansiedad en una semana”, “Venza su depresión sin esfuerzo”, ya que todo eso es mentira, pues hay que trabajar duro y durante mucho tiempo para poder superar estos estados.

Hay técnicas que han demostrado su utilidad en el tratamiento de estos trastornos, pero que requieren de un compromiso firme por parte de la persona en ponerlas en práctica para que de este modo puedan resultar eficaces.

Hay que ser perseverante y no esperar obtener grandes resultados de forma inmediata, ya que esto es un trabajo que hay que realizar a medio y largo plazo, pero el esfuerzo merece la pena.

Hoy en día tenemos tantos problemas y asuntos que resolver.

Y a veces parece como si nadie se diera cuenta de todo lo que tenemos que resolver al mismo tiempo: trabajar, estudiar, encargarnos del hogar, ajustar nuestro presupuesto y seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades.

Parece imposible que en medio de tantas preocupaciones y contratiempos, podamos conservar la serenidad para resolver todo sin caer en la desesperación ni afectar a los demás con nuestra impaciencia.

El valor de la serenidad nos hace mantener un estado de ánimo pacífico y tranquilo aún en las circunstancias más adversas.

Sin exaltarse o deprimirse, encontrando soluciones a través de una reflexión detenida y cuidadosa, sin engrandecer o minimizar los problemas.

Cuando las dificultades nos aquejan fácilmente podemos caer en la desesperación, sentirnos tristes, irritables, desganados y muchas veces en un callejón sin salida.

A simple vista el valor de la serenidad podría dejarse sólo para las personas que tienen pocos problemas, en realidad todos los tenemos, la diferencia radica en la manera de afrontarlos.

Debemos ser conscientes de algunas realidades, no podemos abandonar nuestras ocupaciones habituales y escaparnos a algún lugar lejano para meditar con tranquilidad; dejarnos arrastrar por la tristeza; trabajar con menos intensidad, o esperar a que alguien tome nuestro problema en sus manos y lo resuelva.

Toda dificultad se ve más difícil y más grave que las anteriores, aun más si se agrega a otras que ya tenemos.

Nos empeñamos en encontrar la solución casi de manera simultánea al surgimiento del problema, algunas veces se da, pero no siempre. Por lo general toda situación requiere un consejo o un análisis profundo y detenido.

En estado de tensión, por nuestra mente, pasamos y repasamos las mismas palabras, las mismas opciones y los mismos pensamientos sin llegar a nada y aumentando nuestra ansiedad, perdiendo tiempo, energía y buen humor.

La serenidad no se da con el simple deseo, si así fuera, no tendríamos tiempo de sentirnos intranquilos o desesperados.

Usualmente reaccionamos y actuamos por impulsos, privando a nuestra inteligencia de la oportunidad de conocer y dilucidar todas las aristas del problema.

Revisemos cuatro ideas básicas para generar serenidad en nuestro interior:

  • Evitar “encerrarse” en sí mismo.
  • Encontramos mejores soluciones cuando buscamos el apoyo y el consejo de aquellas personas que gozan de nuestra confianza,  porque sabemos de antemano que su opinión estará siempre de acuerdo a la razón, la verdad y la justicia.
  • Concentrarse en una labor o actividad: Parece contradictorio pensar en mantener la atención rodeados de tanta tensión y preocupación, pero es posible salir de ese estado encaminando nuestros esfuerzos a realizar nuestras labores con la mayor perfección posible. Lo que necesitamos es liberar nuestra mente, salir del círculo vicioso y estar en condiciones de analizar las cosas con calma. No existe mejor distracción que el propio trabajo y la actividad productiva.
  • Gozar de la alegría ajena: Normalmente las personas que nos rodean se percatan de nuestro estado de ánimo. Los hijos, el cónyuge, los compañeros de trabajo no tienen la culpa, tampoco son indolentes a nuestro sentir, simplemente intentan hacernos pasar un momento agradable, no debemos alejarnos, ni rechazar estas pequeñas luces que iluminan nuestro día. Escucha las anécdotas, sonríe, ayuda a tus hijos a hacer la tarea… ¡Aprovéchalos!
  • Cuidarnos físicamente: Parece elemental y obvia esta observación, pero hay personas que se sienten afectadas de tal modo que dejan de comer y dormir por sus preocupaciones. Todos sabemos que las personas se vuelven más irritables ante la falta de alimento y descanso, por lo tanto, este descuido merma nuestra capacidad de análisis y decisión.

Seguramente todos hemos tenido la experiencia de “distraernos del problema” sin darnos cuenta; cuando volvemos a ser conscientes del mismo, nos sentimos liberados de la ansiedad y el pesimismo, es entonces cuando podemos pensar y decidir.

La serenidad hace a la persona más dueña de sus emociones, adquiriendo fortaleza no sólo para dominarse, sino para soportar y afrontar la adversidad sin afectar el trato y las relaciones con sus semejantes.

La mayoría de los tratamientos psicológicos que se emplean hoy día, suelen ser ineficaces porque tienden a ser incompletos, es decir, sólo se ocupan de restablecer aquella área o áreas que la persona suele manifestar como problemática o deteriorada, pero perdiendo de vista la totalidad de la persona donde todas las áreas y componentes de su personalidad están interrelacionados y conectados entre sí, por lo que si hay problemas o alteraciones en una sola de estas áreas, esto se manifestará en un comportamiento problemático a nivel general.

De hecho, la mayoría de los tratamientos psicológicos tratan de curar los síntomas, pero no analizan las causas subyacentes que originan dichos síntomas.

Es decir, a una persona que sufre de ansiedad, simplemente se le enseña una técnica de relajación y punto, pero esta herramienta es insuficiente ya que a medio plazo, la persona volverá a recaer en su ansiedad, puesto que no se trabajó sobre la totalidad de la persona y sobre las diversas áreas que podrían estar ocasionando y desencadenando dicha ansiedad.

Esta ansiedad pudo ser causada por una falta de autoestima, por un déficit en habilidades sociales, por un déficit en la capacidad para solucionar y afrontar problemas, por una falta de control mental, por una incapacidad para aceptar determinados sentimientos, emociones y/o pensamientos, etc., por lo que si no se trabajan todos estos aspectos de forma conjunta, el déficit psicológico seguirá manifestándose en la persona de una u otra manera y la ansiedad seguirá dañando y desestructurando su vida.

Todos los aspectos de la personalidad que influyen de manera interrelacionada y reciproca para que la persona pueda tener un óptimo y adecuado desarrollo personal, tanto a nivel psicológico y emocional, como en lo que respecta a su calidad de vida y a su satisfacción personal en todos los ámbitos de su existencia.

Es evidente, que si todas las áreas que conforman la personalidad están bien desarrolladas y afianzadas, la persona se encontrará bien, se sentirá plena y su desarrollo personal será óptimo y satisfactorio.

Por otro lado, la simple carencia en un área determinada, contaminará e influirá sobre las demás, haciendo que dicha persona se encuentre mal y que su desarrollo personal se encuentre obstaculizado, manifestándose en toda una serie de problemas psicológicos o emocionales.

Es importante llevar a cabo un proceso de reconstrucción personal en el que decidamos hallar la salida al dolor y sufrimiento que hay en nuestra vida.

Y que cada día que pasa seamos más conscientes de que si no cambiamos nuestra actitud, la forma de pensar, de sentir y de actuar, todo se agravará, ya que nuestro cuerpo no podrá seguir aguantando durante mucho más tiempo el estado de tensión y nerviosismo.

No se puede recuperar el equilibrio perdido recurriendo solamente a fármacos, ya que para poder recuperar nuestro equilibrio personal, hay que hacer un profundo trabajo de reconstrucción individual que nos permita restablecer la energía pérdida, recuperar el entusiasmo por la vida y conseguir desprendernos del estado de angustia y desilusión tan común en nuestros días.

Los fármacos pueden proporcionarnos alivio a corto plazo, no producen en la persona el cambio interno necesario para que ésta recupere el control de su vida, y con ello el control de sus pensamientos, sentimientos y emociones.

Es importante utilizar tu mente y ayudarte a cambiar tu forma de afrontar los problemas.

Que aprendas a romper la relación negativa que tienes establecida entre tu mente y tu cuerpo, bien aprendiendo a relajar tu mente, aprendiendo a relajar tu cuerpo, o relajando ambos de manera simultánea.

Con este aprendizaje, conseguirás que los pensamientos negativos y la tensión física que éstos producen, no puedan producirte emociones dolorosas, provocando con ello una mejora en tu vida a nivel físico y emocional.

Sólo necesitas creer que el cambio es posible y que está al alcance de tus manos, más cerca de lo que te puedas imaginar, ya que la fuerza para el cambio está dentro de ti, se encuentra en tu interior y puedes acceder a todo el potencial que guardas dentro de ti.

Hazlo ahora, no esperes más. No lo dejes para mañana, porque el mañana es solamente una ilusión. La única transformación posible debe ser realizada ahora. ¿Por qué esperar más? ¿No te gustaría poder empezar a disfrutar de tu vida plenamente de una vez por todas?

Pues adelante, hazlo ahora, deja tu mente abierta, libérate de todas tus preocupaciones y haz tuyas las ideas que se mencionan y exponen. Una vez que las hayas hecho tuyas, ponlas en práctica y convéncete a ti mismo de que el cambio es posible mediante la acción.

Avanza lentamente pero de forma segura, es mejor dar pequeños pasos que intentar correr demasiado deprisa.

¿Qué paso darás?

COMUNICACIÓN PACÍFICA

comunicación pacificaLa comunicación es todo un arte que debemos poner en práctica.

El hablar nos diferencia de las demás especies. En la comunicación utilizamos la palabra. Pero no tenemos conciencia de que el arma más poderosa que tenemos, es la lengua. Una palabra mal dicha, en un momento no adecuado, puede destruir toda una vida, por el contrario una palabra correcta, puede salvar una.

Por eso debemos tener una comunicación pacífica que tienda a elevar, a sanar, a abrir oportunidades, a mejorar la vida de los demás, trayendo amor, paz y esperanza.

Cuidando muy bien lo que decimos y cómo lo decimos. Escuchando lo que decimos antes de hablar, y meditando si lo que vamos a comunicar será bueno, de lo contrario mejor omitirlo.

Comunicándonos para un mejor mañana, no para estropear el presente.

Una palabra mal dicha puede hacer mucho más daño del que nos podemos imaginar.

Las palabras habladas son la oportunidad para la comunicación, no para los conflictos. Cuando nos comunicamos, si lo hacemos mal, complicado, tenemos que comunicarnos de nuevo. No hagamos entonces el camino difícil.

Que las dificultades y los problemas, al comunicarnos no encuentren un terreno abonado para nacer y para llegar a deteriorar nuestra vida.

Después de dormir y respirar, comunicarnos con las personas que nos rodean constituye una de nuestras principales actividades.

Sin embargo, a pesar de eso, esta actividad primordial a menudo se realiza de manera deficiente e inadecuada.

La presencia de ciertas emociones, debidas a cosas que pensamos o imaginamos, llega a reducir o anular la eficacia de la comunicación.

El daño que puede llevar una comunicación impregnada de ansiedad, de hostilidad, de culpabilidad.

La comunicación es un arte dónde debemos aprender a expresar los deseos y las opiniones, a pedir y a negar, a formular o aceptar una crítica, a solucionar un conflicto, etcétera.. Su experiencia en grupos ha permitido constatar hasta qué punto es importante autoafirmarse y comunicarse correctamente. 

Las palabras están cargadas de sentido. Los silencios, las miradas y los gestos también.

Somos responsables de lo que transmitimos pero muy a menudo estamos tan involucrados en nuestra propia vida que no nos damos cuenta ni del contenido emocional ni de qué es lo que transmitimos.

Debemos asegurarnos de transmitir algo positivo, con nuestro estado de ánimo y actitud  positiva, abierta, sin preocupaciones, ni miedos.

Con una comunicación reflexionada, intencionada y consciente de nuestra parte y activa de quien nos escucha. Donde ambos incluyen y asumen sus propias necesidades, proyecciones, deseos y revisan a la luz de esta realidad lo que se quiere realmente comunicar.

Una de las particularidades más maravillosas de la raza humana, es su capacidad para comunicar, cosa que los seres humanos podemos hacer de manera muy refinada y también de manera muy violenta.

La comunicación en nuestro mundo es muy variada y la calidad se entremezcla, pueden ser muy motivadoras, emocionantes y desgraciadamente a veces incluso tristes de contemplar.

Nuestro mundo sufre ciertamente de dificultades para la comunicación.

La calidad en la comunicación, no quiere decir, como se tiene a veces tendencia a creer de manera muy simplista en nuestro tiempo, una superabundancia de información y tecnología.

Usualmente medimos la importancia de la comunicación en cuanto a la impresión que damos, por lo que culturalmente le ponemos mayor atención a nuestra forma de vestir y a nuestra apariencia física.

Dejando a fuera cuál es el impacto emocional que nosotros ejercemos sobre otros y cuál es el que los otros tienen sobre nosotros.

Si enojados transmitimos un mensaje, lo más esencial y sutil de éste no podrá percibirse en su sutileza y despertará en el receptor una reacción negativa, no frente al contenido sino a la experiencia en su conjunto.

Por causa nuestro estado emocional, en la mayor parte de los casos, no serán capaces de oírnos ni comprender el mensaje. 

Debemos ser dueños de lo que vivimos internamente y de las reacciones emocionales que tenemos, para poder transmitir y comunicar de manera positiva.

En la actualidad en general, no saben purificar la comunicación de las influencias que pueden ser nocivas como el miedo, cólera o angustia, puesto que no saben cómo canalizar o administrar el nivel interno.

El impacto que tienen las preocupaciones sobre lo familiar o el trabajo.

El dejar los problemas del trabajo en el trabajo, o no llevar los problemas de sus relaciones personales al trabajo, para muchos es muy difícil disociarse de esa manera. 

Somos responsables de lo que transmitimos pero muy a menudo estamos tan involucrados en nuestra propia vida que no nos damos cuenta ni del contenido emocional ni de qué es lo que transmitimos.

¿Lo pensaste? ¿Cómo te comunicas a qué le das importancia?