ESPIRITUALIDAD

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images (23)Es la disposición principalmente moral, psíquica o cultural, que nos desarrolla a investigar y ampliar las características de nuestro espíritu.

 Que implica la intención de experimentar estados especiales de bienestar, como la salvación o la liberación y la práctica de la virtud.

Es la disposición principalmente moral, psíquica o cultural, que nos desarrolla a investigar y ampliar las características de nuestro espíritu.

 Que implica la intención de experimentar estados especiales de bienestar, como la salvación o la liberación y la práctica de la virtud.

Es posible hablar de prácticas espirituales sin estar bajo una religión organizada.

En el occidente se relacionó el término con doctrinas y prácticas religiosas, en la relación entre el ser humano y un ser superior (Dios), así como con las doctrinas relacionadas con la salvación del alma, aunque actualmente se ha ampliado su uso, y no son éstas las únicas formas en que se hace uso del término.

Estilos o formas de vida incluyen perspectivas relacionadas con el ámbito espiritual y sus prácticas, buscando, por ejemplo, la liberación.

Igualmente, puede entenderse sin referencia alguna a ningún ser superior o exterior al ser humano, utilizándose el término para referirse a una “espiritualidad atea”, o “sin dios”.

Algunos puntos de vista filosóficos, utilizan el término para hacer referencia a la oposición entre materia y espíritu, o entre interioridad y exterioridad.

Sin embargo, por el contrario, la postura filosófica de los practicantes del budismo Zen concibe la “unidad” de los opuestos.

La espiritualidad tiene que ver con el sentido pleno, con la visión elevada, pero esa plenitud y esa elevación convocan a una perspectiva que, si bien tiene su dificultad, no admite el cultivo del reparo, la objeción y el reproche que suele caracterizar a muchos planteos que se afincan en el campo de la espiritualidad buscando una pureza imposible o mal comprendida, ya que pureza no significa necesariamente negación o alejamiento de la animalidad que somos, sino comprensión del carácter trascendente, elevado, de esa animalidad.

Sí, es difícil la espiritualidad, porque implica aceptarla de manera general, no descartar sus aspectos negativos, entender el fenómeno global y captar su necesidad y su valor.

Si uno intenta dejar afuera lo que no nos gusta, eso supone una incapacidad para la aceptación de lo real.

Espiritualidad no es realidad recortada, es realidad plena y asumida, totalmente integrada, aceptada incluso al punto de constituir un desafío al que no resulta fácil responder.

Espiritual es ver más allá de las divisiones propias de la posición existencial defensiva: esto no, aquello tampoco, lo otro de más allá menos. De tanto no querer partes, al final no queda nada. El mundo fue vaciado de sentido y el supuesto espiritual tiene que concebir una realidad imaginaria, inaccesible, en la que nunca nadie podrá vivir, porque no existe.

Espiritualidad no es esperar o desear un mundo en paz y sin problemas, o sea un mundo irreal e imposible, es más bien aceptar el valor de esta complejidad indomable en la que vivimos sin poder evitarlo, llegar a sentir un amor por el todo que reivindica aun las partes más difíciles. Espiritual es ser capaz de un más acá tan inmenso y cargado de sentido que elimina la necesidad de transformarse en fantasma y aspirar a un más allá sin cuerpo.

No me parece correcto caracterizar la espiritualidad en función del rechazo al consumismo, de la frivolidad, de la violencia, de la vida moderna. Esa posición crítica, descontenta, encarna una visión poco elevada de la existencia, expresa una incapacidad de vivir más que la aspiración a una vida superior, es propia de una mirada pequeña, descontenta, encerrada, asustada. Espiritualidad es potencia tal que todo lo asume y lo encarna. Si hay vida superior está acá, junto a nosotros, en nosotros, es la vida cotidiana y corriente asumida como vida completa, apreciada, integrada.

¿Qué me puedes contar tú?

 



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