COMO HACER PARA QUE EL DINERO TRABAJE PARA NOSOTROS – 1° parte –

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images (6)Es importante conocerse a uno mismo en cuanto a fortalezas y debilidades.

Es útil encontrarse en alguna de estas clasificaciones emprendedoras:

♦ Intrapreneur: Si preferimos permanecer dentro de una compañía, no como empleado sino como consultor, socio o vendedor a comisión. Disfrutando del trabajo en equipo y dentro de una institución.

♦ Extrapreneur : Si tenemos habilidades para ser creativos y entretener a otras personas. Como los artistas (actores, músicos), diseñadores de juegos electrónicos que reciben regalías, inventores que patentan y venden sus descubrimientos, etc.

♦ Extrapreneur : Si tenemos habilidades para ser creativos y entretener a otras personas. Como los artistas (actores, músicos), diseñadores de juegos electrónicos que reciben regalías, inventores que patentan y venden sus descubrimientos, etc.

♦ Infopreneur: Ganar dinero vendiendo información, conocimiento o datos especializados. Entran los escritores hasta los que otorgan franquicias sobre negocios creados, pasando por expositores de seminarios pagos y proveedores de servicios de Internet que obtienen ganancias por publicidades.

♦  Autopreneur: Si buscamos poseer fuentes de ingresos automáticas con el menor esfuerzo posible. Su fuerte es detectar oportunidades, generalmente en el mercado financiero, para invertir dinero propio o de clientes a tasas más altas que el promedio. Ejemplo son los inversores exitosos, los portfolios managers de fondos de inversión que cobran porcentaje por las ganancias, etc.

Si me pagan por cada hora que trabajo “sólo una”, el ingreso que recibo es lineal. Los ingresos que provienen de un sueldo son lineales.

Los ingresos residuales, en cambio, son los que se producen cuando se trabaja mucho una sola vez, y eso desencadena un flujo de ingresos constantes durante meses o inclusive años. Uno es recompensado una y otra vez por el mismo esfuerzo.

Se debe encauzar la energía a modos de trabajo y negocios que produzcan ingresos residuales, como por ejemplo: inversiones financieras, inversiones en real estate (comprar casas y luego alquilarlas), poseer franquicias, derechos intelectuales y muchas otras fuentes más.

En los años `50, a las familias les alcanzaba con una sola fuente de ingresos (el hombre trabajaba mientras que la mujer se ocupaba de los quehaceres domésticos) para poder vivir bien.

Ahora, son muy pocas las que pueden hacerlo con menos de dos fuentes de ingreso: el promedio lo hace con dos o más, y eso ni siquiera garantiza un presente tranquilo desde lo económico.

La habilidad de una persona de generar por sí sola varias fuentes de ingreso, le permite acceder a recursos totalmente diferentes y diversificados, lo que evita que el agotamiento (por la causa que fuera) de una de las fuentes, repercuta de manera importante en la economía personal.

Gestionar múltiples fuentes de ingreso genera, de esta forma, una estabilidad que no se puede conseguir de otra manera.

Allen plantea en el libro citado la conveniencia de ver el dinero como agua que fluye desde una cascada hacia distintas cuencas.

La primera cuenca debería ser la de los gastos de emergencia.

El 10% de tus ingresos deberían ir ahí hasta tener 6 meses de gastos mensuales ahorrados.

Ese dinero debería colocarse al tipo de interés más alto que se pueda encontrar, pero que se pueda acceder al mismo en un lapso no mayor a 30 días.

Una vez que esa cuenca se llena, la fuente del 10% desbordará hacia alguna de las tres cuencas adicionales:

Inversiones conservadoras.

Inversiones moderadamente riesgosas.

Inversiones de alto riesgo.

La regla 80/20, dice que el primer 80% de nuestra productividad será fruto del 20% de nuestro esfuerzo. Vale la pena dedicar el 80% de nuestro esfuerzo por sólo un 20% de productividad adicional.

No hay escasez de tiempo, sino que desperdiciamos el tiempo en actividades insignificantes, luchando por alcanzar objetivos que nada contribuyen a nuestro éxito y felicidad.

Perseguimos las cosas menos importantes porque todos los demás se dedican a perseguir esas mismas cosas.

Trabajar poco pero en negocios escalables que produzcan ingresos residuales puede proporcionarte un éxito y bienestar que desconoce el 95% de la humanidad.

Si la idea es generar ingresos residuales, los negocios que pueden darnos eso son los llamados “escalables”.

Supongamos que estamos analizando la compra de un restaurante que ya existe. Para decidirnos, las preguntas que deberíamos hacernos son:

¿Puedo abrir más restaurantes? ¿Conceder franquicias? ¿Puedo vender algunas de las entradas del menú como alimento congelado para todo el país? ¿Publicar un libro de cocina con las recetas? ¿Realizar un programa de televisión sobre cocina Gourmet desde el local?

Los negocios escalables son aquellos que permiten generar múltiples fuentes de ingreso a partir de una misma razón social, o derivadas de la misma.

Los negocios que no son escalables no valen la pena bajo este esquema de múltiple fuentes de ingreso.

Si no aprendemos cómo manejar el dinero solemos repetir las mismas excusas:

♦ Tiene mucha matemática.

♦ Soy un desastre para los números.

♦ Tengo otras prioridades en este momento. 

♦ Estoy muy ocupado trabajando todo el día como para ponerme a aprender sobre finanzas personales.

Esto nos impide abrirnos al aprendizaje de lo nuevo, y propicia a que definamos mal las prioridades diarias.

Se debe luchar contra estas conversaciones de imposibilidad para poder superarse y descubrir nuevas posibilidades.

Hay que pensar siempre que si hay alguien que pudo hacerlo, entonces yo también puedo lograrlo.

Son muchos aquellos cuya principal preocupación en estos momentos es qué hacer con las 168 horas libres que tienen por semana, mientras el dinero no deja de trabajar para ellos ni siquiera los días feriados.

¿Cuál es tu situación en relación con el dinero?

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