DECRETO

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images (12)Así es hay que decretar, ya que los Decretos son afirmaciones que provienen de la Energía Divina Universal.

Palabras con una frecuencia vibratoria muy elevada que al usar “YO SOY”, “DIOS ESTÁ EN MI”, “YO SOY UNO CON DIOS”, elevamos nuestra frecuencia vibratoria llamando al Ser de Luz que habita en nosotros.

Al Decretar invocamos a nuestro Ser Supremo, nuestro Ser Superior, nuestro Gran Espíritu o nuestro Maestro Interior conectando a la vez con conciencias superiores del Universo que nos ayudan en el proceso del Decreto. 

Con una mente aquietada y poniendo toda nuestra atención e intención en las palabras pronunciadas del Decreto, podemos sanar muchas áreas de nuestro Ser y reclamar nuestra Sanación y Felicidad. 

Un Decreto vendría a ser como una Oración o Mantra . Cuantas más veces se repita (siendo esta repetición pronunciada 3 veces o múltiples de 3), más acción produce y las palabras se verán materializadas en el plano físico.

Es recomendable trabajar un Decreto varios días consecutivos, en un lugar tranquilo y armonioso, repitiendo dicho Decreto en voz alta o interiormente. 

Algunos de los Decretos son dados por Maestros, otros canalizados para que podamos experimentar el Poder y la Fuerza al trabajarlos.

Decretar es AMAR: si Decretamos sanación para nosotros es porque estamos en el camino del autoconocimiento verdadero y del Amor hacia nosotros mismos y hacia los demás. 

Mediante ellos podemos cambiar y mejorar cualquier aspecto de nuestra vida.

Cada pensamiento y palabra que pronunciamos en una afirmación. Incluso las conversaciones que sostenemos con nosotros mismos, nuestro diálogo interno, son una cadena de afirmaciones positivas o negativas.

Nuestras creencias no son más que patrones habituales de pensamientos aprendidos durante nuestra niñez.  Y aunque muchas nos benefician otras pueden limitar nuestra habilidad para crear las cosas que realmente queremos en la vida.

Tenemos que aprender a reprogramar nuestra mente, aprender a pensar y hablar de forma positiva para vencer el hábito arraigado de la negatividad.

Obviamente esto, ayudará a nuestra energía personal y por consiguiente en nuestras vidas.

Podemos crear nuestras propias afirmaciones teniendo en cuenta que siempre debemos redactarlas en tiempo presente como si ya lo hubiésemos conseguido y agradeciendo al universo por nuestros logros.

Ejercitemos diariamente tales afirmaciones (aunque sólo sean 5 o 10 minutos por día) nuestro subconsciente se irá familiarizando o acostumbrándose a tales pensamientos, y con el tiempo crearemos el hábito de pensar siempre con sentido de abundancia, prosperidad o éxito.  

Mientras hacemos dichas afirmaciones al mismo tiempo hagamos imágenes mentales asociadas a tales pensamientos, así se irán produciendo anclajes en nuestro subconsciente con lo cual empezaremos a atraer de manera automática la abundancia y prosperidad a nuestras vidas.

Este es el secreto para vivir una vida de prosperidad, una vida feliz.

Somos los creadores de nuestra propia vida. En nosotros esta el poder transformador para que lo imposible sea posible.

Imprégnate de estos pensamientos poderosos, siente, vibra, piensa y confiesa que tu eres la ley de atracción y que todo lo que deseas se puede materializar en tu vida. Créelo.

Redirige tus pensamientos hacia tu máximo bien y el de los demás. Comparte y multiplica este poder que esta dentro de ti y de los demás para vivir una vida plena de abundancia.

Uno de los postulados de la Ley de atracción es que decretar cosas nos ayudará a concentrar nuestro poder interior y hacer que el Universo se vuelva hacia nosotros.

Para decretar nuestros deseos, podemos escribirlos, recitarlos y tenerlos en mente durante el día.

Las oraciones tienen que estar en presente, por ejemplo: “Soy feliz en mi trabajo, con mi familia y mis amigos. Nada me molesta ni me hace dudar”.

Siempre hablando en positivo y evitando incluir la palabra “no” en nuestros decretos, por lo tanto, no puedes decretar “No seguiré subiendo de peso”, mejor di “Me mantendré en mi peso ideal”, porque si hablas de forma negativa el universo te quitará aquello que negaste, dando vuelta el enunciado.

El Universo no conoce de negativismos, si te escucha decir “No quiero que me vaya mal hoy”, omitirá el “no” de la oración y cumplirá tus deseos de forma errónea.

Tienes que ser muy claro y positivo, tener toda la fe de que lo que pides se va a cumplir sin importar el cómo y, por supuesto, no ser impaciente, porque todo llegará a su debido tiempo.

Los decretos de la mente son una relajante herramienta de escritura, ayuda a trabajar la automotivación, la autoestima, a enfocar los objetivos y las cosas que se quieren.

Practica escribiendo tus propios decretos y disfruta de sus beneficios en la salud, las relaciones, en el dinero y en tu espiritualidad.

A partir de ahora… cada vez más…
(Utilízalo para lo abstracto, por ejemplo: “A partir de ahora yo soy cada vez más optimista.”)

Antes de…
(Utilízalo para lo concreto, por ejemplo: “antes de diciembre yo realizo un viaje de placer a Europa para conocer, disfrutar, descansar y pasear.”)

Recuerda profundizar en los beneficios del pensamiento positivo.

Mi mente es más potente para servirnos mejor.””Los pensamientos positivos me traen beneficios y ventajas que deseo.”

“Los pensamientos negativos no tienen influencia sobre mí en ningún nivel mental.”

“Cada día, conforme pasan los días, estoy mejor y mejor, en toda forma y de toda manera, sin molestias ni dolores y con mi salud perfecta.”

“Tengo control perfecto y dominio absoluto sobre mis sentidos y mis facultades, en este nivel y en cualquier nivel mental donde funcione, inclusive el exterior consciente.”

“Tengo a mi disposición toda la energía que necesito para vigorizarme cada vez que lo desee.”

“Puedo ver el lado positivo de las cosas, siempre que lo deseo.”

“Puedo ver el lado positivo de la gente, siempre que lo deseo.”

“Puedo ver el lado positivo del mundo en general y de mi mundo, siempre que lo deseo.”

“Todos los días, de todas maneras, mejoro en mis capacidades, mejoro en mi creatividad y mejoro en mis puntos de vista sobre mí mismo.”

“Todos los días, de todas maneras, mejoro en todos los aspectos de mi vida.”

“Mi salud física está mejorando.” “Mi salud mental está mejorando.” “Mi salud espiritual está mejorando.”

“Mi vida social está mejorando.” “Mi vida económica está mejorando.”

“Me gusta la vida. A la vida le gusto yo.”

“Soy la persona que más deseo ser.”

¿Qué decreto incorporaste a tu vida o incorporarás?

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ILUSIÓN

Ese resultado a veces se debe a tener poca claridad perceptiva o emociones intensas.

Esas ganas de triunfar, esas ganas de lograr metas, que nos hacen ver más allá de los obstáculos o lo real del momento.images (4)

Dejemos de creer que lo que vemos en este mundo es la verdad absoluta.

Recordemos que todo es temporario y cambia constantemente.

Que es una experiencia para que aprendamos.

Identificamos a estas cosas como reales y palpables, a causa del pensamiento egoísta de separación.

“Si yo puedo verlo, escucharlo, tocarlo, saborearlo y olerlo, entonces debe ser real, pues mis cinco sentidos pueden verificarlo.”

 El ego, la mítica criatura de la mente, comienza a propagar la idea de la especialidad y un estado de separación.

 Entonces aparece la codicia que nos hunde, a nosotros y a todo el mundo, en el caos total.

Si miramos a nuestro alrededor, si escuchamos las noticias en la televisión o leemos los encabezados del diario, veremos todo el miedo.

Miedo de perder algo , miedo de no tener o de que nos dejen afuera.

Nuestra identificación con el complejo ego- mente- personalidad, se zambulle de cabeza hacia la codicia, el miedo, el enojo, la lujuria, la violencia, la guerra y el odio.

Lo podemos ver en todas partes. La raíz de este caos  es la ignorancia de nuestra herencia, y el permitir que nuestros egos constantemente nos dividan y oscurezcan este claro conocimiento del Yo, detrás de una cortina de humo de engaño de los sentidos.

Sin embargo, nuestra verdadera realidad continúa parpadeando, como una memoria poco clara, en lo profundo de cada corazón.

Enterrada bajo una montaña de desechos auto-fabricados de causa y efecto, yace la chispa divina del conocimiento eterno, el Dios de este universo, quien está lleno, siempre en paz, en un estado de total bienaventuranza.

Recordemos ser simplemente el silencioso observador de todo.

Este es el secreto de la realización del propio Yo. Esto influye en cada uno de nuestros pensamientos, palabras, acciones y sentimientos, junto con el verdadero propósito detrás de cada uno.

Nada es rígido, aunque nuestros cinco sentidos nos engañen constantemente que es así. Todo es simplemente materia transformada en una variedad de formas y tamaños, animados e inanimados.

Las cosas entonces parecen diferentes y distintas. Estructuras y partículas se mueven continuamente, o vibran a distintas velocidades, por lo que tienen la apariencia de sólidas, liquidas o gaseosas ante nuestros sentidos.

La aparente solidez de una pared, cuando es vista bajo un microscopio electrónico de gran poder, es inexistente. Entonces, tomemos todo en la Creación y desmenucemos así nos queda solamente la danza cósmica del Amor y la Luz de las moléculas y átomos.

La palabra en si implica algo eterno, absoluto y sin cambios. Dado que todas las cosas están cambiando constantemente, reordenándose, creciendo y erosionándose, entonces no podemos llamarlas permanentes y reales.

Por eso cuando encontramos en nuestras vidas estas experiencias constantes y cambiantes, debemos recordar esto a nuestra imaginación fugitiva.

En estado del sueño, todos podemos ver, escuchar, tocar, parpadear y oler igual que en el estado de vigilia.

Todo nos parece real. Sentimos excitación y preocupación, placer y dolor, miedo y júbilo, alegría y tristeza, y hasta, si uno se golpea la cabeza contra una pared de sueños, entonces experimentara un dolor de cabeza de sueños. Podemos ser un emperador adinerado, gozando de todos los lujos imaginables, o podemos ser un pordiosero tullido que apenas puede mantener en una pieza su cuerpo y alma. Todo parece y se siente tan real como si estuviéramos despiertos.

Cuando nos despertamos de tales sueños, suspiramos aliviados o tristes y decimos que fue sólo un sueño.

De la misma manera, cuando despertemos del sueño de la vida, esta experiencia cambiante del “Yo soy la conciencia del cuerpo”, nuestro Dios o espíritu conciencia suspirará y dirá: sólo fue otro sueño de experiencia en la tierra.”

Cuando las cosas en tu cambiante sueño terrestre se vuelvan agitadas, respira profundamente, cierra los ojos. Así comprenderás que esto es solamente otra experiencia momentánea que pronto cesará, ya sea de placer o de dolor, de alegría o de pena , de risas o de lágrimas.

Mantente sereno, permanece tranquilo y deja que tu mente contemple, para luego esparcirse profundamente en tu eterna naturaleza inalterable.

Enfrentemos los desafíos de la vida, y procedamos de la mentira a la verdad, y de la oscuridad a la luz.

Solo hasta que dejemos de reconocer el universo desde nuestra cabeza, podremos comenzar a entender otras cosas.

Nuestra percepción del cielo al cual vemos azul, podríamos verlo rojo o verde, si las células del cerebro se podrían modificar.

Otras veces, uno cree que hace calor pero una rana puede tener frío.

Dejémonos tocar por la pasión, amor, convicción, triunfo, coraje, fe, determinación, compasión, alegría, entusiasmo… estas emociones nos hacen sentir inspirados por la grandeza humana. Esa misma que reside en todos nosotros.

Para un sueño reparador, es importante ayudar a que la mente “se duerma” al son de tu cuerpo. Procura no ver programas de alto impacto visual ni psicológico justo antes de dormirte. Así como quizá en la mañana necesitas de unos minutos para “calentar tus motores”, asegúrate también un proceso para ir bajando las revoluciones mentales antes de dormir.

Así tenemos bellos sueños donde nuestra ilusión se haga realidad, al igual que al despertar.

¿Qué piensas?

DESPERTAR

images (1) Hay que despertar. Hay que reconocer que nosotros no somos nuestro ego. Ese ego que muchas veces se apodera de nosotros. No es posible vencer en la lucha contra el ego (no hay que negarlo), lo único que hace falta es la luz de la conciencia (tomar conciencia del ego). Es la única manera de poder trascenderlo. Y ser luz. El ego es identificarte con la forma, es buscarnos a nosotros mismos y perdernos en algún tipo de forma. Formas materiales o cuerpos físicos, las formas de pensamiento que brotan en la conciencia. Aquella voz que oímos incesantemente en la cabeza, es el torrente de pensamientos incansables y compulsivos. Cuando cada pensamiento absorbe nuestra atención completamente, cuando nos identificamos con la voz de la mente y las emociones que la acompañan, nos perdemos en cada pensamiento y cada emoción, nos identificamos totalmente con la forma y, por lo tanto, permanecemos en las garras del ego. El ego es un conjunto de pensamientos repetitivos y patrones mentales y emocionales condicionados, dotados de una sensación de “yo”. El ego emerge cuando el sentido del Ser, del “Yo soy”, conciencia informe, se confunde con la forma. Ese es el significado de la identificación. Es el olvido del Ser, el error primario, la ilusión de la separación absoluta, la cual convierte la realidad en una pesadilla. La mayoría de las personas se identifican completamente con la voz de la mente, con ese torrente incesante de pensamientos involuntarios y compulsivos y las emociones que lo acompañan. Están poseídas por la mente. Hay una sensación de “yo” (ego) en cada pensamiento, en cada recuerdo, interpretación, opinión, punto de vista, reacción y emoción. Hablando en términos espirituales, éste es el estado de inconsciencia. El pensamiento, el contenido de la mente, está condicionado por el pasado. Cuando decimos “yo”, es el ego quien habla, no nosotros. El ego consta de pensamiento y emoción. Un paquete de recuerdos que identificamos como “yo y mi historia”. De papeles que representamos habitualmente sin saberlo, de identificaciones colectivas como la nacionalidad, la religión, la raza, la clase social o la filiación política. Identificaciones personales, no solamente con los bienes materiales sino también con las opiniones, la apariencia externa, los resentimientos acumulados o las ideas de ser superiores o inferiores a los demás, de ser un éxito o un fracaso. Los egos son diferentes sólo en la superficie, en el fondo son todos iguales. Todos viven de la identificación y la separación. Así, el ego lucha permanentemente por sobrevivir, tratando de protegerse y engrandecerse. El ego se identifica con las cosas materiales, tratamos de encontrarnos a través de ellas, y esto da lugar al apego y a la obsesión, los cuales crean la sociedad de consumo y las estructuras económicas donde la única medida de progreso es tener siempre más. El deseo incontrolado de tener más, de crecer incesantemente. Tratamos de hallarnos en las cosas pero nunca lo logramos del todo y terminamos perdiéndonos en ellas. El apego a las cosas se desvanece por sí solo cuando renunciamos a identificarnos con ellas. Lo importante es tomar conciencia de que tenemos apegos. Sabremos si estamos apegados a algo o a alguien, porque en el momento de perderlo, sentiremos desesperación, sufrimiento. Cuando reconocemos que estamos apegados a algo o a alguien, es cuando comienza la transformación de la conciencia.  El ego se identifica con lo que se tiene. Oculto dentro de él permanece un sentimiento profundo de insatisfacción, de “no tener suficiente”, de estar incompleto. El ego se identifica con lo que se tiene. El ego también se identifica con el cuerpo físico. Esto nos obliga a asumir un papel en la sociedad y a amoldarnos a unos patrones condicionados de comportamiento. Juzgamos nuestro cuerpo físico y lo comparamos con otros, a fin de perfeccionarlo para ser igual o mejores que los demás. Buscamos modelos a imitar, y seguimos las modas. Esta identificación con el cuerpo físico es también identificación con la mente. Identificarte con tu cuerpo, el cual está destinado a envejecer, marchitarse y morir, siempre genera sufrimiento tarde o temprano. Abstenerte de identificarte con el cuerpo no implica descuidarlo, despreciarlo o dejar de interesarte por él. Si es fuerte, bello y vigoroso, podemos disfrutar y apreciar esos atributos, mientras duren. También podemos mejorar la condición del cuerpo mediante el ejercicio y una buena alimentación. Aunque la identificación con el cuerpo es una de las formas más básicas del ego, la buena noticia es que también es la más fácil de trascender. Esto no se logra haciendo un esfuerzo por convencernos de que no somos el cuerpo, sino dejando de prestar atención a la forma corporal externa y a los juicios mentales (bello, feo, fuerte, débil, demasiado gordo, demasiado delgado), para centrar la atención en el interior, en la sensación de vida que lo anima. Podemos comenzar a sanar cuando miramos nuestro cuerpo sin los juicios mentales, o reconocer estos juicios sin creer en ellos. Es esencial sentir nuestro cuerpo desde adentro, en lugar de juzgarlo desde afuera. Cuando no hay identificación con la mente (apego al “Yo”), no hay identificación con el cuerpo. Y cuando la belleza desaparece, entonces no hay sufrimiento. Cuando no hay apego al cuerpo y éste comienza a envejecer, la luz de la conciencia puede brillar más fácilmente. ¿Despiertas, descubriste tu verdadero Ser?