BIONEUROEMOCIÓN

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bioneuroemociónLa Bioneuroemoción es un método de investigación cuyo objetivo es encontrar las claves emocionales, identificar la emoción oculta que esta detrás de todo comportamiento disonante, expresado en conductas antisociales, violencia, adicciones y síntomas físicos llamados enfermedades.

Permite optimizar los tratamientos que cualquier persona  recibe sean complementarios o tradicionales.

Estudia a partir de la desadaptación y la sintomatología de las enfermedades, los programas biológicos que la naturaleza tiene para adaptarse al medio. Trabaja sobre el desaprendizaje y el posterior aprendizaje. ¿Como lo hace? utilizando la metodología de la Programación Neurolingüística (PNL), La Hipnosis Ericksoniana, El Transgeneracional, El Proyecto Sentido y Los Ciclos Biológicos Memorizados.

Es el arte de acompañar a la persona a encontrar la emoción oculta, síntoma (enfermedad o disonancia conductual) y el sentido que tiene desde la historia personal, familiar y transgeneracional, para hacerla consciente y así poderla tratar mediante técnicas de desaprendizaje y así favorecer la curación mediante la liberación de la emoción que hay en el inconsciente y trascender dicha emoción transformándola.

Pretende llevar a la persona al siguiente paradigma: ¿Qué es lo que me ha llevado aquí?  ¿Cuál es el propósito de la enfermedad? Tiene el propósito de hacer renunciar a la persona a la idea de que son víctimas y llevarlos a lo que llamamos madurez emocional.

El aspecto más importante y diferenciador es su intervención en el bienestar social, a partir de la investigación y estudio de los fenómenos históricos; el desarrollo de un inconsciente colectivo que surge de los cambios y curaciones emocionales de individuos y el aporte en el funcionamiento familiar y de la sociedad. Implica el estudio de una forma de vida que enseña, la toma de conciencia de las emociones ocultas o reprimidas, para obtener una mayor calidad de vida.

Se apoya en que las enfermedades no existen como tales sino que se trata de programas biológicos cargados de sentido. La enfermedad es un programa biológico de supervivencia para adaptarse a situaciones de impacto emocional, fruto de los conflictos que afectan a todo ser vivo.

Propicia así el conocimiento de la relación entre las emociones y su impacto en el funcionamiento biológico del ser humano y como influye en su calidad de vida.

La relación entre las emociones inconscientes, el impacto que estas tienen en la biología y en consecuencia, en la calidad de vida del individuo y su bienestar.

No es una terapia más ni se puede englobar en ningún tipo de medicina o técnica, sin embargo está al servicio de todas.

Se puede mezclar con todo y nada con ella, está el servicio de todas las terapias, por lo que hace mejor a cualquier terapeuta.

Ser Especialista no consiste en bajarse unos apuntes y buscar en un diccionario de correspondencias síntoma- enfermedad. Cada caso tiene su emoción oculta y hay que saber encontrarla. La formación como Especialista en Bioneuroemoción es un proceso que consiste en un cambio de paradigma.

Encontrar el sentido biológico del síntoma o enfermedad para que para el enfermo  tome consciencia de ¿para qué su inconsciente está dando esta solución biológica? y no continúe pensando que la enfermedad es algo externo y que no tiene nada que ver con él, sino que comprenda, que dentro de ese síntoma/enfermedad hay una información del inconsciente que le quiere decir algo. Eso nos permite entrar en el paradigma de que la enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curar al hombre y no es el hombre el que tienen que curar a la enfermedad.

Llegar a la emoción oculta, no expresada por motivos de religión, cultura, etc., para que la persona pueda hacerla consciente y la pueda expresar verbalmente y así comience su proceso de curación.

Conduce a la persona que se encuentra enferma al siguiente paradigma: ¿Qué es lo que me ha llevado hasta aquí? ¿Para qué mi biología se expresa de esa manera?

Aprender y adquirir una escucha y una comprensión biológica de los síntomas que tras un tratamiento conducirá al enfermo de nuevo hacia la salud.

¿Escuchas a tu cuerpo? ¿Qué te está expresando?

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APRENDER A DEJAR FLUIR

fluye como un rioSiempre habrá cosas que no podemos controlar, y si seguimos queriéndolo hacer, serán una gran fuente de ira, frustración y estrés.

La solución es simple: aprender cómo dejarte fluir.

Puedes tener una perfecta y pacífica rutina al despertarte todos los días.

Has arreglado todo, para tener buenas mañanas y hacer cosas que te brinden calma y felicidad.

Y de repente, un caño se rompe y tienes que pasar la mañana completa tratando de limpiar.

O ya estabas por salir con tus hijos y te ensucian la ropa al derramar el desayuno y todo se complica.

Trayendo  todo el estrés del mundo porque se cambió tu rutina. Este hecho arruina tu día entero. ¿Es así?

Creo que a esta altura de todo lo que compartimos para lo mayoría no es así.

Sabemos que no se debe arruinar todo el día y hay que aceptar el cambio sin enojo y frustración.

Resolver el problema lo mejor que podamos y seguir adelante.

Date cuenta de que no puedes controlarlo todo. Aunque todos lo sabemos,  la manera en la que actuamos, sentimos y pensamos muchas veces contradice esta verdad básica.

Nosotros no controlamos el universo y aún así, desearíamos poder hacerlo. Es cierto que puedes influenciar las cosas pero muchas otras están simplemente fuera de nuestro control.

Tú puedes controlas tu rutina matutina, pero habrá ciertas cosas que suceden de vez en cuando (enfermedad, accidentes, llamadas telefónicas) que interrumpirán tu rutina.

Date cuenta que estas cosas van a pasar. Situaciones que no están en nuestras manos y que nos afectan en cualquier aspecto de nuestras vidas y debemos aceptarlo como tal, de no ser así, viviremos constantemente frustrados. Piénsalo un poco.

No puedes cambiar las cosas en tu cabeza si no estás consciente de ellas. Conviértete en observador de tus pensamientos, como un auto-evaluador.

Date cuenta cuando te molestas, para poder hacer algo al respecto. Anota en una libreta por cada vez que te enojas, por una semana. Así, poco a poco te darás más cuenta de tu ira y frustración.

Cuando sientas que comienzas a enojarte o frustrarte, toma aire profundamente, varias veces. Este paso es importante para calmarte. Al practicarlo ya tienes un camino avanzado.

Si te enojas por cualquier cosa que pasa, como que el auto se descompone o los niños rompen algo, toma una respiración profunda, da un paso para atrás, siente como que estás viendo una película, y verás mucho más de lo que habías visto antes. Alejarse de las cosas ayuda porque te das cuenta de que en realidad no es tan importante como parecería y dejas de darles importancia. Entonces, ¿para qué enojarse? No puedes cambiarlas ya paso, no vale la pena traer más problemas, como arruinando tu día.

Siempre ayuda ver las cosas de forma divertida que frustrarte.

Ríete cuando algo no te sale bien, ya lo aprenderás y lo harás mejor.

Se requiere de ser observador de la situación para poder reírse, por lo que tienes que verla desde arriba, no desde dentro.

Esa separación es magnífica, así que si puedes reírte de las cosas, has alcanzado un punto significativo. ¡Intenta reír aunque no creas que es gracioso!, poco a poco se convertirán en graciosas las situaciones.

Una vez al día trata de pensar y escribir sobre las situaciones, ¿qué te molestaron?, ¿Por qué? ¿Qué hiciste al respecto? ¿Si funcionó? ¿Qué puedes hacer la próxima vez? Esto te ayudará a aprender de tu proceso.

¿Eres de enojarte mucho? ¿Por qué?

RECUPEREMOS LA FELICIDAD Y ALEGRÍA

ALEGRIALa felicidad es un estado emocional que se produce en nosotros cuando creemos haber alcanzado una meta deseada.

Esto nos da paz interior, un enfoque del medio positivo y estimula a que conquistemos nuevas metas, nos da motivación.

Es una condición interna de satisfacción y alegría que nos ayuda a nosotros y a quienes nos rodean.

El estado de ánimo positivo, la capacidad de abordar una tarea llevándola al término propuesto.

Donde la actividad mental fluye de forma armónica, siendo los factores internos y externos interactuantes con las estructuras cerebrales que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales.

En dicho proceso se pueden experimentar emociones derivadas, que no tienen por qué ser placenteras, siendo consecuencia de un aprendizaje ante un medio variable.

Ser feliz es autorrealizarse, alcanzar las metas propias de un ser humano, postura que defendía Aristóteles. También Platón, aunque el horizonte de la felicidad, según Platón, se abría a la vida después de la muerte.

Ser feliz es ser autosuficiente, valerse por sí mismo sin depender de nada ni de nadie.

Ser feliz es experimentar placer intelectual y físico y conseguir evitar el sufrimiento mental y físico.

Se puede apreciar la divergencia de opiniones respecto a cómo entender la felicidad: placer para algunos, honores para otros, contemplación (conocimiento intelectual) para otros más.

Aristóteles rechaza que la riqueza pueda ser la felicidad, pues es un medio para conseguir placeres o bien para conseguir honores, pero reconoce que existen personas que convierten a las riquezas en su centro de atención.

Son bienes externos que no son perseguidos por sí mismos, sino por ser medios para alcanzar la felicidad, la única que se basta a sí misma para ser  perfecta.

Los bienes externos se buscan para acercarnos más a la felicidad, aunque su posesión no implica que seamos íntegramente felices, puesto que no por poseer riquezas garantizamos nuestra felicidad.

Tampoco solamente la consecución del placer nos hace felices. Necesitamos algo más para serlo y eso nos distingue de los animales.

Sin embargo, aunque estos bienes particulares no basten, ayudan. Sin ciertos bienes la felicidad será casi imposible de alcanzar.

Para Aristóteles la felicidad humana se basa en la autorrealización, adquirida mediante el ejercicio de la virtud.

Algunos piensan en la felicidad como autosuficiencia en el placer moderado, otros como fortaleza en la aceptación de una existencia determinada; como adecuación de la voluntad humana a la realidad; como satisfacción de los placeres superiores.

Pero para algunos, la felicidad es una actitud mental que el hombre puede asumir conscientemente, es decir, es una decisión.

La idea de que la felicidad sea una decisión se basa, en el hecho de que el individuo busca muchas formas de encontrar esa felicidad en muchos aspectos, y aun así, parece esquiva para la mayoría de las personas.

 

Si descubrimos que existen seres felices e infelices en todas las diversas condiciones socioeconómicas, geográficas, de edad, religión, sexo, estados mentales (hay personas con problemas mentales que a pesar de ello son realmente felices), nos hace dar cuenta que cuando decidimos aceptar nuestra condición y nuestro pasado, y asumir la vida tal como es en ese momento podremos construir nuestra vida y ser entonces realmente felices.

Para los que creemos en Dios o en un Ser superior o una energía superior, la felicidad se logra con esa unión.

Sin embargo, hay diferentes puntos de vista según la religión. Para el cristianismo, por ejemplo, la felicidad se expresa en la vivencia de las bienaventuranzas y las enseñanzas de la Biblia, en el seguimiento y comunión con Cristo a través del Espíritu Santo. Muy semejante a esto es el camino musulmán.

El budismo, considera que la felicidad duradera se alcanza al erradicar el anhelo ansioso, que implica evitar compromisos con los demás, lo que a su vez se consigue sólo al “despertar” de la ilusión del “yo“, es decir, el mantenerse alerta y exento de la la naturaleza de la vida y la existencia, a través de una postura pasiva, no participativa, de la conservación de la vida.

La felicidad, más que constituir una meta en sí misma o un estado a lograr, es más bien una elección interior y personal constante, de cada momento.

¿Y tú que eliges?