ESPIRITUALIDAD EN LAS RELACIONES

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espiritualidad en las relaciones 1Tal vez algunos duden, que existe espiritualidad en la mayoría de las relaciones, sobre todo en las ciudades, ya que la vida se ha vuelto tan deshumanizada. Quienes viven en edificios, desconocen incluso a sus vecinos. Hay un interés social en que sean buenas. Como una exigencia social, las relaciones humanas pueden existir sin que mezclemos para nada la espiritualidad. 

Los vendedores, los artistas, los que de algún modo tienen por su oficio que tener trato con el público, esto es, con personas, cuidan de modo especial sus relaciones humanas. Sólo que a veces, si es por puro interés o como obligación, no parecen sinceras. Aquella sonrisa desaparece al menor tropiezo, o surge la crítica cuando se marcha el conocido con quien estabas hablando, o aquel vendedor cambia de cara cuando ve que no ha podido colocarte su producto… 

Pero lo importante es poder vivir la espiritualidad, con un sentido más profundo en la convivencia, teniendo en cuenta el amor de los unos a los otros, cuidando del trato que tenemos con cuantos nos rodean, con el otro. Un trato que se basa en el amor; que puede tomar la forma, de un acto positivo (prestando una ayuda), o también de respeto (intentando comprender las acciones de los demás sin juzgar) o dejando obrar en libertad cuando nos parece, por ejemplo, que aquello no debería hacerse y, sin embargo, no nos entrometemos para gobernar, ni siquiera con la mejor intención, las vidas ajenas. Relaciones que brindamos también nuestro tiempo. Una de las cosas que más difícil nos resulta dar, cuando tenemos pensado hacer tal cosa, y un amigo nos llama, nos piden ayuda o cae enfermo alguien. . . El amor que requieren las relaciones humanas, cuando éstas tienen un fundamento espiritual, lo abarca todo, deja poco lugar por donde escaparse.

Las relaciones sociales son un complemento tan importante como la relación que tenemos con nosotros mismos, así pues; el relacionarse con otros seres se transforma en un aspecto necesario y primordial de la vida cotidiana.

Debemos tener claro que el bien debo hacerlo con los que están a mi lado, a mi alrededor, a un metro de distancia. No quiere decir que nos olvidemos de tantas desgracias y penurias del resto de la humanidad, pero debemos de ser capaces de hacer más, que decir. 
De nada sirve que vivamos hablando de los que les falta y haya alguien cerca y ni nos importe de él.

Todo eso del amor al prójimo es fácil de decir y no tan fácil de practicar. La espiritualidad en las relaciones humanas requiere estar muy atentos para descubrir cómo vive, qué le pasa, en qué podemos ayudar o qué podemos aprender de nuestro prójimo. Sólo aprendiendo a mirar a nuestro alrededor y a comprender, no nos consideraremos el centro del mundo. Nuestro yo se cuela para situarse en primera fila, con gran habilidad, a la menor ocasión. 

Hay tareas, trabajos, ejercicios… que se empiezan y se acaban. Uno puede, al final, respirar tranquilo y decir: por fin he acabado. Pero cuando se trata del amor al prójimo, no es éste el caso. Hemos de ejercitarnos en el amor cada día, cada mañana. No hay huelga ni vacaciones. El ejercicio del amor en nuestra vida es lo único que cuenta. Nuestras relaciones humanas son la piedra de toque de nuestra espiritualidad.

¿y tú como lo tienes activo o de vacaciones?

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LA DUALIDAD

La dualidad 1Vivimos en un mundo sometido a la dualidad, que es la ley que rige la materia. Dual significa DOS. En este mundo existen hombres y mujeres, frío y calor, placer y dolor, compañía y soledad, premio y castigo, amor y odio, justicia e injusticia, ricos y pobres, sanos y enfermos, bien y mal.

La dualidad que señala la existencia de dos fenómenos o caracteres diferentes hasta en una misma persona o en un mismo estado de cosas.

Las nociones del bien y del mal son un ejemplo de dualidad. Ambas pueden definirse por oposición y hacen referencia a dos esencias completamente distintas. Materia-espíritu y realismo-idealismo son otras muestras de conceptos que conforman una dualidad.

Nos encontramos con el hecho de que el Bien siempre se identifica con la luz y también con el espíritu. Por su parte, el Mal se asocia en todo momento con la oscuridad, con lo que es la parte corporal y también con el propio Diablo.

Desde que el hombre razona, a creado de si mismo una dualidad cuerpo-mente, que ha calado dentro de muchos de los mas importantes aspectos de la vida, todas las culturas del mundo han separado el cuerpo y el espíritu, y han creado a partir de ello doctrinas e ideología de gran importancia para la humanidad.

 Lo cierto es que la separación cuerpo-mente es evidente, incluso hoy miles de años después de que los primeros hombres intentaron describirse separando el cuerpo de su mente, los dos conceptos siguen siendo claramente aceptados como la dualidad humana a tal punto que en incluso en los campos de la ciencia se tengan en cuenta ambos aspectos para estudiar y entender al hombre; pero un poco mas primitivamente los conceptos no se referían específicamente a cuerpo y mente si no mas bien a cuerpo alma o espíritu, que le daba una connotación mística a la existencia misma, de ahí que la mayoría de las religiones contempla la superioridad del espíritu, tal vez por que es mas difícil de entender.

De esta superioridad del espíritu sobre el cuerpo, es fácil entender porque se cree que aunque el cuerpo muera el alma perdura. Los hombres han imaginado la trascendencia del alma, lo que pasa con el alma cuando el cuerpo muere. Al reforzar esa imagen de superioridad espiritual sobre el cuerpo, dentro de las religiones, como la cristiana, se ha pensado que los dos conceptos son opuestos, inversos, y se ha pensado que cuanto más se degrade el cuerpo mas se eleva el espíritu.
La tradición judeocristiana por ejemplo nos enseña a degradar lo corporal y lo instintivo, para ser espiritualmente superiores, se ha llegado al punto de creer que a través del dolor el alma se purifica. Que para ganar el cielo, un buen cristiano debe ser un mártir para agradar a dios, ese es el concepto de la dualidad inversa del ser humano.

La Iglesia católica se opone a esta dualidad ya que defiende a un Dios omnipotente e infinito, sin que pueda existir un mal que limite su potencial. Todo lo que existe fue creado por Dios, nada de lo creado por Dios puede ser malo.

El dualismo teológico se basa en la existencia de un principio divino del bien (asociado a la Luz) en contraposición a un principio divino del mal (las Tinieblas). Dios  es señalado como responsable de la creación del bien, mientras que el mal es atribuido al diablo. El dualismo, por lo tanto, libera al hombre  de la responsabilidad por la existencia del mal en el mundo.

La filosofía china apela a la noción del Yin y el yang para resumir la dualidad de todo aquello que existe en el universo. Esta idea puede aplicarse a cualquier situación u objeto, ya que podría explicarse en la premisa que sostiene que en todo lo bueno hay algo malo y viceversa.

No obstante, a lo largo de la historia han existido otros dualismos importantes. En el caso de la filosofía nos encontramos, con Kant que estableció la siguiente dualidad: la razón práctica y la razón pura.

Tenemos una realidad física en la que vivimos y para trascenderla tenemos que conectarnos con nuestro SER. Para el ser es un paso hacia más evolución. Para el ego, las personas están separadas de sí mismo. Para el ser, los demás son “sí mismo”. Para el ego, el apego a las cosas y personas son básicas para subsistir. El ser, en cambio, sabe que nada le pertenece porque todo está en continuo cambio y movimiento.

El ser ES. Su cualidad es existir. Es la presencia que observa la marea de la vida con justicia. Su existencia nace del vacío, por eso cuando estamos en silencio y aquietamos la charla mental, aflora la paz del ser y con esa paz podemos atravesar cualquier dificultad con la certeza de saber que el alma no es afectable sino el ego, y el ego es transitorio.

El ser está en vos, es tu verdadera esencia. Aquella que no fue construida socialmente. El ser no juzga, sólo atestigua silenciosamente la vida.

Para que podamos conectarnos con nuestro verdadero ser y lograr la paz y el amor en nuestras vidas, por el camino del bien.

¿Qué te parece, lo lograrás?

COMO CONCILIAR LA VIDA MATERIAL Y LA ESPIRITUAL

ser puenteA diferencia podemos conectarnos con nuestro poder personal y nuestro corazón y después conectamos con el dinero.

Para hacer bueno uso de el. El dinero ya no será para sentirnos poderosos ante los demás, sino será el recurso para desarrollar nuestra misión y los aprendizajes que nos corresponden en nuestro presente. No hemos estamos dejando el mundo material, lo estamos transformando

El espíritu del ser humano no conoce límites, fronteras o barreras.

Por lo tanto, el cuerpo que lo aprisiona se podría considerar su cárcel.

Un lugar que lo contiene y lo mantiene limitado, sin poder expresar la fuerza y el poder que son su esencia

El hombre debe ser considerado en toda su integridad como un ser compuesto de espíritu y materia.

El espíritu es la causa eficiente y la materia es el instrumento.

El espíritu obra en la materia, si no existiera la base material no surgiría el espíritu que es la fuente creadora de destrezas, habilidades y pensamientos.

El ser espíritu y materia que somos todos y cada uno, nos lleva a la responsabilidad de la libertad de escoger voluntariamente, de acuerdo a uso y abuso de nuestra libertad.

No se puede decir que el hombre es un ser espiritual sin ser un ser material ya que evidencia ambas características en su actuar y en su modo de vivir.

Al desprenderse de estos es que trasciende a un nivel más allá del entendible donde hay cosas más importantes que los objetos materiales.

Vivimos en un mundo 100% material, donde parece que el dinero es lo más importante.

Nos invaden con mucha publicidad para tener cada vez más.

A veces sin propósito, sin amor y con un mal uso de la energía.

A diferencia podemos conectarnos con nuestro poder personal y nuestro corazón y después conectamos con el dinero.

Para hacer bueno uso de el. El dinero ya no será para sentirnos poderosos ante los demás, sino será el recurso para desarrollar nuestra misión y los aprendizajes que nos corresponden en nuestro presente.

No estamos dejando el mundo material, lo estamos transformando.

El ingresar a nivel mayor en cuanto al dinero, la prosperidad y la abundancia, implica avanzar nosotros mismos, a un nivel de consciencia mayor.

Implica manejarnos en dos polaridades al mismo tiempo: El mundo espiritual y el mundo material, integrándolos perfectamente a nuestra vida.

Sin divisiones, ni uno fuera del otro, pues finalmente, somos materia y espíritu.

Una persona que solo se maneja en lo terrenal, puede hacer dinero, pero es posible que haga un mal uso de el, pues estará faltando corazón, alma, propósito y amor en sus creaciones.

Tendrá dinero, pero no necesariamente se sentirá feliz ni satisfecho con sus creaciones, puede experimentar abundancia en lo material, al mismo tiempo que se siente carente de afectos o de tiempo. 

Vivir en abundancia, implica experimentar dicha abundancia en todas las áreas, no solo en lo económico.

Por el contrario, una persona que se maneja solo a nivel espiritual, pensando que lo terrenal “no es importante” entonces podrá manifestarse con mucho amor y propósito, pero tendrá problemas en sus asuntos económicos.

Poniendo en riesgo incluso su supervivencia; la carencia de esta energía provocaría que muchas de sus buenas intenciones, queden sin materializarse, por no tener los recursos económicos para desarrollarlas y mucha de su misión quedará coartada e inconclusa.

Mientras vivamos en un mundo material, requeriremos aprender a manejarnos a través de esta realidad.

Estamos aquí para lograr un equilibrio entre lo espiritual y lo material, lo tangible y lo intangible.

Estamos aquí para traer el cielo a la tierra y nosotros, como seres humanos, somos EL CANAL, el puente entre un plano y otro… atrévete a ser canal consciente de la abundancia, ¿Te animarás ahora? ¿Qué harás?

EXPERIENCIAS DE CAMBIOS EN CADA UNO

CAMBIOCada experiencia transforma en mayor o menor medida tu vida.

Cambios que operan en la profundidad de la mente. Independiente de si uno es ateo o creyente.

Es esa necesidad de cambio donde uno nota que ya no puede seguir igual.

Donde uno atrae a personas, creando con otros un ámbito de sintonía conjunta abriendo comunidades de experiencia.

Donde uno crece internamente, alentando a otros a experimentar este intento que vale la pena vivir.

Que difícil elegir un momento o aquellos más significativos.

Aquellos que más nos movilizaron.

Aquellos que podemos decir un antes y un después.

Pero si nos tomamos un momento y nos conectamos con nuestro verdadero ser, aparece.

En mí, fue después de ver la película El secreto.

Ella creo esa necesidad de saber más.

Esa necesidad de ir al libro, del libro a Internet, a investigar a conectarme con quienes sabían más.

Ella creo en mí esa pasión por llevarla a la practica.

Esa necesidad de darme cuenta que es cierto lo que dice.

Experimentando que los pensamientos (conscientes o inconscientes) influyen sobre nuestras vidas, ya que son unidades energéticas que vuelven a nosotros con una onda similar.

Que nos convierten en lo que pensamos, provocando las emociones, las creencias y consecuencias.

Donde los pensamientos son la causa y los sentimientos los efectos.

Obteniendo las cosas que pensamos, donde tus pensamientos determinan tu experiencia.

Gracias a esta pasión pude conocer a muchas personas y hasta tener la alegría de poder charlar por Skype con Tito Figueroa, con Phil Alfaro y Lázaro Bernstein, socio de Bob Proctor.

Esta energía también me llevo a compartir con distintas comunidades con personas de distintos países.

Me llevo a participar de los Mastermind.

En el libro de Napoleón Hill “Piense y hágase rico” se menciona el poder que tiene el trabajo en equipo cuando lo que se comparte es la energía de cada uno.

Con el Mastermind me pude relacionar con las personas en un espíritu de armonía, con un propósito común y definido y eso trajo resultados multiplicados en mi vida.

Donde fui protagonista en el Mastermind de Buenos Aires presencial y en el Mastermind de los 7 Niveles por Internet.

Donde pude facilitar los Mastermind de los 7 Niveles para Phil Alfaro, el Mastermind de las 5 semanas y el de las 17 semanas mío.

Creando y compartiendo el curso de Liberación para aquellos que no pueden comprometerse a hacer un Mastermind. 

Son muchos los cambios que noto en mí.

Ya que en estos 5 años aprendí más y crecí más, que todos los años que tengo.

Aprendí a controlar mi mente, mis emociones y a tener claridad de quien soy y a donde quiero ir.

Con respecto al amor ya sabía bastante porque tengo a un verdadero maestro JESÚS.

Pero en estos casi 3 años pude llegar a más personas, dando amor, comprensión.

Como ven son muchos los cambios que hubo en vida, pero muchos los cambios que vendrán, ya que tengo mucho por aprender, por cambiar y mejorar cada día. 

¿Cuál fue el cambio significativo en ti? ¿Me lo cuentas?