EL PODER DE LOS BUENOS DESEOS

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BUENOS DESEOSSiempre tienen poder los buenos deseos.

Tienen el poder de los buenos pensamientos.

El poder de la energía positiva.

Donde no existen los miedos.

Donde nos conectamos con lo que queremos.

Donde deseamos para nosotros y para los demás lo mejor.

Donde existe la esperanza.

Al pensar en buenos deseos, pensamos con alegría.

Imaginamos cosas buenas.

Deseamos lo que nos gusta.

Deseamos prosperidad, abundancia, paz, amor, trabajo…

¿Pero qué hacemos para que esos deseos se transformen en realidad?

¿Son solo deseos o sueños?

¿Frases hechas para los demás y nosotros?

El día que dejemos de desear, vamos a estar en problemas, ya que forman parte de la vida misma, nos ayuda a motivarnos para alcanzar lo que queremos.

Los deseos anhelos y sueños son como la sal en los platos, aunque sea una pizca inyecta energía, amor e ilusión a pesar de los pesares….y da sabor y satisfacción de vivir, así que a potenciarlos.

La vida muchas veces nos pone trabas que pensamos no podremos superar.

Momentos en que nos sentimos limitados y hay que llenarnos de buenos deseos.

Que no solo nos ayudaran a mejorar la visión que tenemos del mundo sino en todos los aspectos que nos rodean para podernos encaminar hacia el rumbo indicado.

Sin deseos no hay estímulo por lo cual moverse, actuar y pensar.

Quizás por satisfacción plena, o para conservar ese estado de consumo mínimo el mayor tiempo posible.

El conseguir ese estado de forma indefinida, con el mínimo esfuerzo posible.

Algunos necesitan activar la motivación para permitir emplear la energía para moverse.

Cuando ese ciclo se ha realizado por muchas veces, se puede entrar en un estado de apatía.

La parte racional puede llegar a la conclusión de que el esfuerzo invertido no merece la pena.

Sobre todo si hemos fracasado muchas veces o cuando nos hemos acostumbrado a que alguien se moleste por lo que nosotros deseamos.

El deseo es la consecuencia final de la emoción inducida en origen por la variación del medio.

La cadena causa-efecto que le corresponde es la siguiente: Emoción -> Sentimiento -> Deseo.

A cada deseo le precede un sentimiento, se puede decir que al deseo sexual le precede un sentimiento de atracción.

Las normas sociales actuales hacen imposible que esta frase sea de uso cotidiano, sobre todo por el miedo al rechazo.

No obstante, el deseo, sea del tipo que sea, y su satisfacción, forman parte de la naturaleza humana.

Satisfacer los deseos de forma adecuada implica el uso de la empatía para evitar agredir, y en consecuencia, provocar respuestas violentas en personas que, adecuadamente estimuladas, accederían sin problemas.

El deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, hace que por momentos vivamos en la improvisación, el desorden, máximas expresiones de la libertad llevada a la excitación.

El deseo reclama a la vida, el placer, la autorrealización, la libertad.

Unos planifican su vida, mientras que otros la viven al ritmo que les marca el deseo.

El deseo de vivir y de hacerlo a su manera.

Por eso sus autobiografías son más descriptivas que explicativas.

Sus vidas no tanto se deben a los resultados u objetivos cumplidos, sino al sentido inherente al mismo proceso de vivir. Y este proceso, de uno u otro modo, lo establece siempre el deseo mismo.

Si bien el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la seguridad en cuanto a los pasos dados.

Bien entendido el deseo no es una voz oscura, confusa y estúpida, sino que – en una persona madura – es luminosa, clara e inteligente.

Las emociones están en la base de los deseos y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno.

¿Lo tendrás en cuenta o ya lo sabías?

 

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12 pensamientos en “EL PODER DE LOS BUENOS DESEOS

    • Gracias me alegro que haya sido claro y espero verte todas las semanas escribiendo lo que sientes o piensas del tema que compartimos.

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