FORTALEZAS

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Las fortalezas son aquello que nos ayuda a avanzar, que si las descubrimos que las tenemos logramos el éxito más rápido.

Enfocarnos en aquello para lo que somos buenos, ese talento que nos hace diferentes y dedicarnos mucho tiempo en beneficiarnos de esa fortaleza. Dejar de lado las debilidades y poco a poco ir enfrentándolas, hacer una lista de ellas para identificarlas y enfrentarlas una por una.

Las personas de más éxito en el mundo entero tienen en común que se enfocan en sus fortalezas y controlan sus debilidades y las van puliendo una por una y poco a poco las van transformando en fortalezas.

Por eso es importante conocernos y observar a quienes nos rodean y que fortalezas poseen ellos también.

Enfocarnos en ella y como nos podemos beneficiar nosotros y poder ayudar a los demás.

Sin movimiento no hay cambio, sin cambios no hay resultados o sea no basta con tenerlas, hay que usarlas.

Si te resulta incómodo hablar positivamente de ti mismo, debes olvidarte de la modestia para presentar, objetivamente, todas tus fortalezas.

Realiza una lista con todas ellas y escríbelas a la izquierda de una hoja. Si te surge una debilidad puedes escribirla a la derecha.

Si de verdad no encuentras muchas fortalezas cuando te sientes a formular la lista.

Pregunta a antiguos  compañeros de trabajo, amigos o familiares sobre tus cualidades. A ellos les resultará fácil darte una lista de tus fortalezas.

Para cualquiera de los elementos en la lista, debes ser capaz de presentar evidencia concreta sobre cada fortaleza

No basta decir que eres creativo si no puedes presentar evidencia de algo que hayas creado.

Puedes pensar en fortalezas de tu relación con la sabiduría y conocimiento, con el coraje ante situaciones de dificultad, externa o interna,  fortalezas interpersonales que implican cuidar y ofrecer amistad y cariño a los demás, de justicia, fortalezas que nos protegen contra los excesos o fortalezas que forjan conexiones con la inmensidad del universo y proveen de significado la vida.

Es un buen ejercicio pensar en una situación difícil en la que algo malo haya pasado.

Para saber cómo reaccionamos cuando nos enfrentamos a situaciones espontáneas. Si te calmas y te retiras o te enfrentas al reto valientemente, juntando las herramientas y recursos para atender la situación.

En situaciones menos difíciles que no sean situaciones de vida o muerte. Cómo reaccionas cuando entras a un cuarto lleno de personas. Si entablas una conversación con todos o quieres encontrar un rincón tranquilo lejos del ruido y conectarte sólo con una persona.

A veces hay discordancia, si te dices a ti mismo que eres de cierta manera, pero una situación difícil demuestra tu carácter verdadero.

Quizás has tratado de hacer cosas con tu vida basado en las expectativas o en tus propias ideas de lo que debe ser hecho, mientras tus deseos y reacciones verdaderas han sido considerablemente diferentes.

Piensa en una ocasión cuando hayas estado expuesto y hayas tenido que reaccionar inmediatamente.

Aprendes y te adaptas a las nuevas situaciones rápidamente. Respondes rápidamente ante un comentario o tiendes a absorber, pensar y luego reaccionar.

Reflexiona y determina cómo te sientes sobre tus fortalezas y debilidades identificadas.

Decide si necesitas o quieres trabajar en cualquiera de tus debilidades y contempla lo que necesitarás hacer para atacar o cambiar cualquiera de ellas.

Encuentra actividades que se enfoquen en tus debilidades. Por ejemplo, si te das cuenta que no confrontas bien las situaciones espontáneas, ponte en situaciones en donde la espontaneidad ocurre.

Si tomar una clase o unirte a un grupo de teatro no te funciona, y tienes miedos profundos o ansiedad que evita que avances, considera pedir ayuda.

Ten cuidado de no fijarte demasiado en tus debilidades. Algunas de ellas son mejor si las aceptas que si trabajas en ellas. Puedes pasar demasiado tiempo intentando corregir de más una debilidad a costas de celebrar una fortaleza que compensa la debilidad.

Piensa en alguna ocasión cuando hayas tenido que hacer una decisión pero no hayas conocido por completo los hechos. Si esperaste hasta que te dieron más datos antes de tomar la decisión, tu fortaleza puede ser el análisis y la certidumbre, mientras que tu debilidad puede ser demasiado precavido.

Si haces algo que nunca habías hecho antes y te das cuenta que eres totalmente natural haciéndolo.

Y descubres un fuego interior dentro de ti y una habilidad de hacer algo como si hubieras nacido para hacerlo, es muy probable que hayas encontrado una fuerza previamente no descubierta. Si te sucede, trabaja en él para mejorar tu vida y alcanzar tu verdadero potencial.

Nunca presumas sobre tus fortalezas o te quejes de tus debilidades. Sé directo y trabaja tus debilidades. En cuanto a las fortalezas, mantenlas reales.

Las personas con fallas son verdaderos humanos, y son mucho más agradables que los que intentan pintarse a sí mismos como perfectos.

Imagínate cómo te sentirías si alguien no hiciera nada más que alardear de qué tan perfecto es. Lo que importa en las relaciones, de trabajo y sociales, es demostrar que has superado tus debilidades y lo confiable que eres.

¿Tú que fortalezas posees?

 

 

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MADUREZ EMOCIONAL

Para lograr la madurez emocional debemos haber aprendido lo suficiente y necesario para que ante las situaciones más desagradables, emocionalmente hablando, podamos responder siempre con actitudes positivas.

Saber asumir responsabilidades y enfrentarnos a las dificultades de la vida.

Es conveniente educarnos en las virtudes, y especialmente en la fortaleza y en la templanza.

Con ellas cada uno podrá ser más dueño de sí mismo, y por lo tanto más libre y más feliz, no será esclavo de sí mismo, de los demás, de todo. No se sentirá inseguro y angustiado. Se  adaptará con facilidad.

No se entregará al “hacer”  buscando la seguridad en la perfección.

Si hay cosas que hace mal, tratará de mejorarlas sin llenarse de angustia.

Creará un ambiente de cariño y aceptación, asimilando los criterios sobre el bien y el mal. Con amor se liberará de la inseguridad y de la angustia. Vencerá los estados de ánimo o evitará la pereza.

Por medio de la inteligencia y la voluntad conoceremos nuestros estados de ánimo, podremos controlar nuestro desarrollo y evitaremos un sin fin de problemas.

Dejaremos el pesimismo, el miedo a equivocarnos. Esa inseguridad que nos conduce a la duda y a la indecisión. No dependeremos siempre de alguien o de las innumerables metas que nos vamos marcando.

Nos permitiremos cometer fallos, equivocarnos.

Dominaremos  nuestros estados de ánimo.

Desarrollaremos aficiones gratificantes y aprenderemos a saber “perder el tiempo” con los demás. Así evitaremos esa “avaricia” del tiempo y el estar continuamente realizando actividades productivas.

Aprenderemos a relajarnos. A ir despacio por la vida para poder tranquilizarnos por dentro.

Dedicaremos el tiempo oportuno a descansar. Dormir las horas suficientes. Hacer algo de ejercicio físico, pasear por el campo. El cansancio físico despeja la mente.

Nos levantaremos a la hora decidida, estudiaremos que hacer cada día, tendremos detalles con los demás y controlaremos el propio estado de ánimo.

Descubriremos que lo que cuesta vale y que la mayor parte de las cosas cuestan esfuerzo, a pesar de que los medios de comunicación digan lo contrario.

Potenciaremos el valor de la templanza frente al consumismo imperante. Nos daremos cuenta que no es necesario tener de todo. La felicidad no está en “tener” sino en “ser”. Sabremos administrar, ahorrar, cuidar las cosas que tenemos para que duren y no crearnos necesidades.

En definitiva, podría decirse que los componentes fundamentales para poder llegar a la madurez emocional son:

Autoestima y auto-aceptación.

Desarrollo de la fortaleza, de la templanza, del esfuerzo y de la propia voluntad.

El autoconocimiento.

La valoración y la solidaridad con los demás.

Conjugar la libertad y la responsabilidad.

Fijarse metas de desarrollo personal y cumplirlas.

Debemos saber llevar un balance en nuestras emociones, de manera que podamos reducir el nivel de estrés a lo máximo y pensar con serenidad.
Debemos perseverar en nuestras metas a largo y a corto plazo y enfocarnos en nuestros ideales sin abandonar lo que estamos persiguiendo.
Debemos tener la capacidad de hacer decisiones que nos convienen y que nos van a ayudar a prosperar.
Debemos ser humildes para aceptar nuestros errores. Sin criticar ni juzgar a los demás por lo que hacen ni formarnos un juicio a la ligera sobre alguna persona o situación.

¿Estás en el camino? ¿Qué debes mejorar?¿Por dónde comenzarás?

INTROVERSIÓN


La introversión se caracteriza por la concentración del interés en los procesos internos del sujeto.

Los introvertidos se interesan principalmente, por sus pensamientos y sentimientos, por su mundo interior. Tienden a ser profundamente introspectivos.

No se caracterizan por la concentración del interés en un objeto externo. Ni por el mundo exterior de la gente y las cosas. Tratan de estar más en ellos y no de estar más al tanto de lo que pasa en su entorno.

Nadie puede ser completamente introvertido, ni absolutamente extravertido. Sin embargo, cada individuo trata de favorecer una u otra actitud. En ocasiones es más apropiado la introversión, otras veces lo es la extraversión.

Ninguna de las dos es mejor que la otra. El ideal es ser flexible y adoptar la actitud que resulte más apropiada. Obrar en función de un equilibrio entre las dos y no seguir una forma fija de responder al mundo.

Un introvertido disfruta de su tiempo a solas y se queda emocionalmente drenado, después de pasar mucho tiempo con otros. En cambio una persona tímida no desea necesariamente estar solo, pero tiene miedo a relacionarse con los demás.

Una persona introvertida quiere permanecer en su espacio, porque piensa que estar con los otros es estresante. Las personas tímidas quieren unirse a los otros, pero permanece sólo porque tiene miedo de unirse a ellos.

Se les puede ayudar a una persona a vencer su timidez, pero la introversión es tanto parte de una persona como lo son los su cabello o su color de ojos. En otras palabras, las personas pueden recibir terapia para la timidez, pero no para la introversión.

No todos los introvertidos son tímidos. De hecho, algunos tienen excelentes habilidades sociales. Necesitará tiempo a solas para recargar sus baterías emocionales.

La terapia puede ayudar a la persona tímida pero a un introvertido le puede causar estrés y llevar a problemas con la autoestima. Los introvertidos pueden aprender estrategias para lidiar con una situación social, pero siempre serán introvertidos.

El introvertido tiene sólo unos pocos amigos cercanos. Escucha más de lo que habla. Conversa con miembros de la familia, pero no con extraños.

Le gusta las actividades solitarias como leer, o actividades con sólo unas pocas personas. Le gusta pasar tiempo en la habitación con la puerta cerrada. Mira un juego o actividad antes de participar. Les gusta las actividades creativas o imaginativas.

Puede ponerse de mal humor después de pasar mucho tiempo con otras personas. No comparte sus sentimientos con facilidad. Se queda profundamente humillado después de cometer un error público.

Rasgos comunes: Muy consciente de si mismo. Pensativo, disfruta del entendimiento de los detalles, interesado en el autoconocimiento y auto-comprensión. Tiende a mantener las emociones privadas. Es tranquilo y reservado en grupos grandes o en sus alrededores. Más alegre y sociable con la gente que conocen bien. Aprende bien a través de la observación. Las personas con alto contenido de este rasgo tienden a tener pocos amigos, pero sus relaciones más cercanas tienden a ser profundas y significativas. Los introvertidos eligen a sus amigos con mucho cuidado. Prefieren interactuar con la gente en uno a uno en vez de en un grupo grande.

Los introvertidos no les gusta pasar mucho tiempo interactuando con otras personas.

Sin embargo aprecian estar rodeados de gente a los que están cerca. Ellos encuentran tedioso participar de charlas, pero disfrutan de una conversación profunda y significativa.

Piensan antes de hablar. Antes de expresar una opinión o explicación quieren tener una plena comprensión. Aprenden de la observación no del ensayo y error como los extravertidos.

Su poder es que son reflexivos, piensan antes de actuar y saben con claridad lo que desean. Planean las cosas por anticipado, previsores, organizados, no les gusta los imprevistos. No actúan por impulsos. No se dejan llevar por la opinión de los demás. Profundizan en sus pensamientos, maduran sus ideas y reflexionan sobre sus convicciones y creencias. Por lo tanto no están sujetos a la opinión general. Son responsables, laborosas y constantes en las actividades que realizan. Se esfuerzan en realizar a la perfección sus tareas cotidianas y todo lo referente a su profesión.

Son respetuosos, no hacen comentarios inadecuados. Observadores de gran sensibilidad, que le permite darse cuenta si alguien tiene un problema y si está pasando por un mal momento. Siendo comprensivos y respetuosos.

Sus aspectos negativos que les cuesta expresar sus sentimientos, no poseen muchas relaciones de pareja, son fácilmente irritables y no les gusta experimentar emociones nuevas , ni aventuras.

Al vencer los aspectos negativos y dar paso a todas las cualidades que poseen , eso los hace ser muy especiales.

AFRONTAR

Es hora de afrontar la realidad. De tener la fuerza para disponerse en actitud de oposición ante un problema, con responsabilidad y tratar de resolverlo o llevarlo a cabo sin eludirlo.

Siempre que aparece un conflicto para nosotros o en un equipo de trabajo la gente tiende a eludirlo.

Se trata de un error porque precisamente lo malo no es la existencia del conflicto sino su mala gestión.

Con carácter general podría afirmarse que si no hay conflictos por mucho tiempo es que estamos en nuestra área de confort.

Un equipo sin conflictos es un equipo que no existe, más todavía, un equipo sin preparación para gestionar positivamente sus conflictos es un equipo condenado a morir.

Si cada vez que aparece un conflicto huimos o no podemos resolverlo estamos dispuestos a quedarnos siempre igual y no avanzar.

Al crecer y el mundo avanzar estamos peor ni si quiera igual, si nos quedamos en el mismo lugar.

Es importante primero relajarse (aunque en ocasiones debido al alcance del problema resulte más complicado).

Tratar de ponerse en el lugar de la otra persona o tomar distancia de nosotros mismos y la situación.

Incluso tratar de entender, respetar o respetarnos, oír al otro o escuchar nuestra voz interior.

Ocuparnos del pasado es ocuparnos de nosotros mismos, de nuestras posibilidades actuales de actuar y pensar.

De nada sirve estar atados a algo que ya paso sino me sirve para evitar lo que hice mal o   lo que observe que los demás hicieron mal.

No temamos al fracaso por anticipado. Eso sólo nos cortará las alas.

     Nos paralizará.

Recuerda que nadie tiene esa enorme capacidad de hacerte abortar proyectos enteros.

Entonces como podemos hacerlo nosotros en un abrir y cerrar de ojos.

Si lo que ocurre es que nos encontramos ante un desafío y no sabemos qué camino tomar, si avanzar o retroceder.

Si tememos equivocarnos, analicemos un poco las cosas (sobre hechos fundados, no meras suposiciones sin base sólida) y luego, si decidimos avanzar, no cuestionemos las decisiones que tomamos.

Avancemos.

Recordemos que cada uno ve el mundo a través de sus propios cristales.

Que cada persona posee un juego único y personal de cristales.

Por ende, unos ven las cosas como una permanente oportunidad, y otros las ven como una crisis constante.

Unos avanzan decididos hacia lo que desean lograr en la vida.

Otros se atemorizan con suposiciones propias sobre un mundo que no es como lo conciben.

Todo depende de lo empañado (o traslúcido) que esté cada cristal.

Cada uno es quien tiene la potestad de darse cuenta que una cosa es “cómo percibimos las cosas” y otra muy distinta, “cómo son las cosas en sí”.

Ante ello, tal vez te sorprenderías si te dijera que muchas cosas en la vida carecen de forma manifiesta.

Cada uno de nosotros las impregnamos con nuestros preconceptos y paradigmas.

Entonces a veces basta con cambiar la manera en que las percibimos.

Si esa manera cambia, y logramos despejar nuestros preconceptos, muchos miedos huirán por la ventana.

Hay que utilizar el fracaso como un maestro que nos ayude a mejorar, y continuar avanzando, para llegar al éxito.

Si por el contrario, nos sentimos derrotados ante él, estamos perdidos.

No todo puede ser éxito en la vida.

Hay que prepararse también para aquellos momentos sombríos, donde nuestra buena fortuna parece alejarse.

En esos períodos, lo que no debe fallar es nuestra confianza en nosotros mismos.

No hace falta que les diga que ustedes ya han probado una y mil veces que valen, que pueden afrontar logros de mayor envergadura.

El hecho de que en determinado momento pueda fallar en algunas cosas no menoscaba sus logros anteriores ni puede empañar lo mucho que harán en el futuro.

Es apenas una situación algo desagradable que deberemos sortear. Y lo haremos, porque debemos hacerlo.

Debemos construir mucho más.

Todavía nos falta alcanzar lo mejor de nosotros.

No dimos lo máximo de nuestro potencial.

Por eso debemos hacer frente a las dificultades del presente.

No nos desmoralicemos.

No renunciemos.

Continuemos nuestro camino.

Hay que trabajar, sin prisas pero sin pausas, hasta conseguirlo.

Sencillamente, apasionándonos por lo que hacemos y queremos lograr.

La pasión, más que la simple razón, es la verdadera impulsora de las acciones humanas. Con pasión, todo se puede. Sin ella, el mundo languidece.

Por ello enfrentémonos a todo lo que se nos va presentando sin miedos, seguros que nosotros podremos y aprendiendo de cada error o cada caída sabiendo que cada día será mejor.

 

ACEPTACIÓN

Si pensamos en la aceptación, tenemos que hacerlo desde tres puntos de vista. Desde la aceptación a nosotros mismos. La aceptación a los demás. Y la aceptación de lo que nos toca vivir.

Es importante aceptarme tal cual soy con mis virtudes y defectos.

Quererme para que los demás puedan quererme y que yo pueda querer a los demás.

Pero sin caer en el conformismo.

Me acepto como soy pero tengo que ver en que puedo mejorar.

Tener esa objetividad para reconocer cuando me equivoco y remediarlo.

Que oportunidades tengo y aprovecharlas.

Aceptarme como soy y si algo no me gusta, ver cómo puedo cambiarlo.

Trabajar para ello si está en mis manos, sin castigarme, sin querer lograrlo de un día para el otro.

Darme mis tiempos, permitirme equivocarme.

Si tengo un ejemplo, o quisiera ser como tal persona, aprender de ella, sin envidia, observando, aprendiendo por que es así, cómo lo logro.

No perder el tiempo, atado a un pasado, ni quedarnos con “un soy así no puedo cambiar”.

Tenemos que aprender a aceptar al otro, con sus diferencias.

No queriendo que todos sean como nosotros queremos.

Ni querer cambiar a los demás a nuestro gusto.

Podemos ayudar al que quiere ser ayudado.

Tenemos que aceptar que muchas veces, la primera impresión no sirve.

Aceptar que se necesita comprender el motivo que lo lleva a ser como es el otro.

Lo más difícil es aceptar situaciones que nos tocan vivir.

Es fácil cuando todo nos sale excelente.

Difícil comprender las pérdidas, los obstáculos.

Allí entonces nos debemos detener más y separarlos por los que nosotros fuimos un poquito culpables y aprender de los errores.

En enfermedad, falta de controles.

En dinero, falta de capacitación y pereza.

En familia y amigos, falta de dedicación.

Si descubrimos que no lo pudimos evitar que no esta en nuestras manos. Aceptarlo y en algunas situaciones, liberarnos de ello y no cargarlo eternamente en nuestra mochila.

Al aceptarnos como somos, nos valoramos y no estamos esperando ser aceptados por todos.

Somos diferentes y no todos tienen que amarnos o interesarse por lo que a nosotros nos interesa.

Por eso debemos estar en armonía con nosotros, y recordar que atraemos más de lo mismo.

Si criticamos atraeremos críticas a nuestra vida. Si nos centramos en nuestras carencias cada vez nos faltará más.

La aceptación muchas veces tiene todo un proceso.

Al principio lo negamos, no lo queremos aceptar, después viene la bronca o rabia, donde decimos porque a mi o nos culpamos por ello, la etapa de mediación, donde buscamos resolverlo, la depresión, si no logramos los resultados queridos  y por último uno acepta la perdida, pequeña o grande. Finalmente uno se ha adaptado.

Hay cosas que uno no las acepta, no las comparte pero lo importante es liberarnos de ella, para no salir más lastimados nosotros cuando no podemos hacer nada.

La violencia, la delincuencia, los fenómenos naturales, la enfermedad, la muerte…

Los invito a seguir trabajando para ser cada día un poquito mejores y tener una vida feliz y en abundancia para darnos el placer de compartirla.

Aceptándonos tal cual somos para poder descubrir lo que podemos revertir.

Perdonándonos incondicionalmente, por los alertas que no quisimos o no pudimos ver.

Por la negligencia o la extrema inocencia con la que actuamos.

Por haber confiado a ciegas en nosotros mismos o en otra persona.

Por no haber escuchado lo que nos decían, o por haber callado nuestras propias voces internas.

Debemos aceptar nuestro pasado y presente, conocernos realmente y aceptarnos como somos, para poder aprovechar y ver las oportunidades que tenemos para una vida mejor.