CERRAR CICLOS

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Es importante cerrar ciclos.

Esas etapas que ya terminaron niñez, pubertad, adolescencia, adultez, vejez o ancianidad.

Es momento de descubrir que si dejamos lo que ya no es para nosotros siempre nos espera algo más acorde a nosotros y siempre ganaremos con ello.

Muchas personas por miedo se aferran a los ciclos, se mienten a si mismos justificando con las eternas excusas que deben permanecer allí sin darse cuenta el daño que se están haciendo.

Otras personas lo transfieren a los demás y no los dejan crecer, madres con sus hijos, parejas que ya no funcionan, trabajos que ya no nos hacen sentir muy bien.

Por eso es importante tomarnos un tiempo y saber dónde estamos, como nos sentimos, cuales son nuestros resultados.

En un mundo que avanza tan rápido, a veces entramos en su juego y queremos avanzar en nuestras vidas así, pero nos olvidamos a dónde vamos.

Nos creemos que sabemos todo o por el contrario vivimos informándonos  y nos olvidamos de llevarlo a la práctica o nos olvidamos de lo esencial, de lo importante.

Si nos remontamos a la antigüedad ellos recurrían a los ancianos porque ellos eran los que más sabían.

Así es si nos ocupáramos por aprender cada día un poco más llevándolo a nuestras vidas no cabe duda que el que más vivió es el que más sabe. Pero empecinados por continuar en los ciclos se pierde lo bueno de lo otro.

Niños que son tratados como bebés.

Adultos llevando una vida de adolescentes.

Personas mayores sometidas a cirugías para parecer de por vida de 30.

Eso hace perder esa admiración por los ancianos que se dedicaron a vivir superándose, aprendiendo de sus experiencias, de los obstáculos que se les presentaron.

Tenemos que aprender siempre de lo que nos pasa, vivir el presente, tomando del pasado lo que aprendimos para no seguir cometiendo los mismos errores y proyectándonos hacia el futuro para estar mejor preparados.

Si nosotros sabemos a dónde vamos siempre es más fácil, si solo nos sentamos en la vida esperando que nos lluevan oportunidades es muy posible que nos quedemos dormidos y no las veamos.

A tomar acción a vivir en la etapa que nos corresponde.

A dejar a las personas vivir su vida, compartiendo nuestro amor nuestros saberes para su bien. Soltando aquellos que quieren o deben partir.

Yendo siempre para adelante  con alegría positivos que cada día será mejor.

Aprendiendo de aquellos que nos pueden enseñar a vivir mejor y vivir sin esa persona o ese lugar que hoy te duele dejar ir.

Debemos cerrar etapas, limpiar, tirar, desprenderte  de todo aquello que ya no nos hace bien.

Que nos hace recordar todo el tiempo de aquello que queremos dejar.

Dejemos de quejarnos, de preguntarnos por que paso, solo nos desgasta y no nos deja avanzar.

Todo pasa por algo y es cuestión de aprender la lección del momento.

Es necesario ver las cosas desde otra perspectiva con mente amplia, para degustar de los beneficios.

Observa detenidamente con lo que cuentas y valóralo. Verás que aunque sientas que no tienes nada, un momento crítico no te quita lo que has construido.

 ¿Qué piensas cerrar?¿Qué paso darás?

 

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LA PERSONALIDAD



La personalidad muchas veces nos ayuda a tener muchos amigos a tener éxito en la vida.

¿Pero qué hacer cuando eso no nos pasa?

Hay diferentes tipos de personalidades, esto es lo que nos hace diferentes de los demás y por la misma razón es que somos únicos.

Pero es algo que no se puede ni ver ni tocar, pero que sabemos que esta presente en cada una de nosotros.

Tratar de ver como es la personalidad de alguien o de nosotros mismos en particular no es tarea fácil.

Tenemos que conocernos o conocer a la persona, no se trata de por una actitud etiquetar a la persona que es así.

Miremos si somos extrovertidos, por estas características si somos locuaces, atrevidos, activos, bulliciosos, vigorosos, positivos, espontáneos, efusivos, enérgicos, entusiastas, aventureros, comunicativos, francos, llamativos, ruidosos, dominantes, o sociables.

Quizás no poseas todas pero ¿son la mayoría? ¿o la minoría?

Cuales no posees y te serían útiles tener. Eso es lo que debemos tener en cuenta.

No se trata de ser otra persona, tienes que ser Tú pero liberándote de aquellas características que no te son útiles y te perjudican y te hacen sentir mal.

Quizás seas dependiente, organizado, escrupuloso, responsable, trabajador, eficiente, planeador, capaz, deliberado, esmerado, preciso, práctico, concienzudo, serio, ahorrativo, o confiable. Quizás seas todo lo contrario, es el momento de pensar si ser como eres, te favorece o hace que no logres lo que te propones.

Piensa como eres emocionalmente ante las situaciones diarias de la vida eres impasible, no envidioso, relajado, objetivo, tranquilo,  calmado, sereno, bondadoso, estable, satisfecho, seguro, imperturbable, poco exigente, constante, plácido, o pacífico.

Cuales de estas características te ayudan y cuales te traen problemas por reaccionar así.

Quizás seas inteligente, perceptivo, curioso, imaginativo, analítico, reflexivo, ingenioso, artístico, perspicaz, sagaz, refinado, creativo, sofisticado, bien informado, intelectual, hábil, versátil, original, profundo, o culto.

La personalidad incluye tantos rasgos positivos como negativos.

Es cuestión de descubrir cuáles son los rasgos negativos que poseemos y comenzar a realizar pequeños cambios.

Es importante detectar y ayudar a detectar este tipo de comportamientos en uno o varios componentes de nosotros o de los demás, y de esta forma buscar las causas y herramientas para resolver las situaciones de conflicto que estos generan.

Si una persona quiere cambiar puede hacerlo simplemente empezando a modificar los comportamientos, practicando los opuestos a los que venía haciendo y que no le convenían, o haciendo los que se corresponden al objetivo que se fije como cambio.

De este modo, uno puede ser más sociable a base de practicar la comunicación y la sociabilidad, a base de hablar, mirar, acercarse, amar, admirar; preguntar, saludar informar, ayudar; tocar y todas aquellas conductas que exija la comunicación interpersonal.

Sólo con asegurarse de cambiar los comportamientos, que como sabe se pueden observar, oír, medir y comprobar por quienes son testigos, es suficiente para modificar en parte nuestra forma de ser.

Si a eso se le añade, una nueva actitud mental, una forma de pensar favorable a ese cambio, éste queda garantizado; en cualquier caso, con modificar las conductas externas y visibles sería ya bastante.

A base de repetir esos comportamientos se logrará ser de otra manera, a pesar de que no se llegue a ser completamente diferente (ni falta que hace).

Uno modificará en parte su manera de ser y los demás comenzarán a verlo también distinto.

Luego se puede cambiar en parte nuestra forma de ser, que es lo que aquí se defiende.

Todo cambio, aunque sea de unas pocas conductas, crea una resistencia.

El cambio siempre supone tal resistencia porque establecer un nuevo hábito supone un esfuerzo y todo nuestro ser nos pide, aunque nos estemos comportando de forma perjudicial para nosotros mismos, seguir actuando como lo veníamos haciendo.

Amparándose en ese supuesto esfuerzo, muchas personas manifiestan que no se puede cambiar nuestra manera de ser.

Quizá sea una forma de admitir su falta de motivación para pagar el precio del esfuerzo que todo cambio lleva implícito.

Vale la pena ver nuestros comportamientos y esforzarnos para adquirir nuevos hábitos.

¿Ya sabes por donde empezar? ¿Qué harás?

LIBERTAD

 

Libertad es la capacidad que tenemos de poder obrar según nuestra propia voluntad, a lo largo de nuestra vida; por lo que somos responsables de nuestros actos.

Son circunstancias o condiciones de quienes no somos esclavos, ni sujetos, ni impedidos al deseo de otros de forma coercitiva.

Aquello que nos permite  decidir si quiero hacer algo o no, si lo hacemos libremente, pero también nos hace responsable de nuestros actos.

En caso de que no se cumpla esto último se estaría hablando de libertinaje.

Pues la libertad implica una clara opción por el bien, solo desde esta opción se estaría actuando desde la concepción de la Teología.

Es la facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres.

 El fundamento metafísico de la libertad interior es una cuestión psicológica y filosófica. Ambas formas de la libertad se unen en cada individuo como lo interno y lo externo de una malla de valores, juntos en una dinámica de compromiso y de lucha por el poder. Las sociedades que luchan por el poder en la definición de los valores de los individuos. Las personas que luchan por la aceptación social y el respeto en el establecimiento de valores de la propia en el mismo.

No todas las personas saben vivir en libertad por eso cada vez hay más leyes que obligan a muchos a proceder de distintas formas, las cuales no son aceptadas de buena manera.

Por eso muchas veces se dice que mi libertad termina donde comienza la del otro.

Tengo que tener libertad para poder expresarme pero tengo que pensar el alcance de mis palabras. Saber hasta donde son las adecuadas, hasta donde no voy a lastimar al que las recibe o a quién va dirigido.

Tengo que tener libertad para elegir mi camino pero después hacerme cargo de mis resultados sin culpar a los demás por mi elección.

Cada día todos los seres humanos tenemos la misma libertad para utilizar las 24 horas del día. Depende de nosotros ¿Qué tiempo utilizaremos para descansar? ¿Cuáles para trabajar? ¿Cuántas horas compartiremos con los demás?

De ti depende aprovechar tu tiempo con la libertad de tomar las mejores opciones y desechar todas las excusas que nos vamos poniendo.

No puedo porque no tengo dinero.

No salgo porque no tengo tiempo.

No aprendo por mi edad.

No cambio porque soy así.

Estamos esclavos a muchas excusas, actitudes, es hora de ir liberándonos. Quizás tenemos que liberarnos cada día más, para lograr todo lo que tenemos tapado y no dejamos salir. Ese potencial que tenemos dentro, esa capacidad que tenemos guardada y tapada por tantos pensamientos que fuimos aceptando de nosotros dichos por los que nos rodeaban o por nosotros mismos.

A volar libremente aprovechando las oportunidades y tomando las mejores decisiones para no arrepentirnos de lo que hicimos sabiendo que siempre fue la mejor opción y que siempre estamos dispuestos a crecer en libertad.

¿Qué harás Tú?


CREENCIAS

Es el estado de la mente en el que tenemos como verdadero el conocimiento o la experiencia acerca de un suceso o cosa.

El contenido de la creencia contiene una proposición lógica, y puede expresarse mediante un enunciado o como una afirmación.

Puede estar en nuestro inconsciente, no es necesario que se formule lingüísticamente como pensamiento.

Pero como tal actúa en la vida psíquica y en nuestro comportamiento orientando nuestra inserción y conocimiento del mundo.

Son variadas: Externas, cuando se originan en explicaciones culturales recibidas para la interpretación y comprensión de ciertos fenómenos y la comprensión determinada de ciertos discursos. Internas, cuando surgen del propio pensamiento, experiencia y convicciones.

Las creencias no son siempre voluntarias, pues necesitamos asociar nuestra experiencia de la realidad con unas creencias racionales como teorías que eviten las contradicciones cognitivas y justifique nuestros comportamientos.

Se consideran dos formas fundamentales de formulación de las creencias:

Creer que… sobre la verdad de un contenido. “Creo que la tierra es redonda”

Creer en…, que, a su vez tiene dos formas diferentes:

Creer en una persona, en el sentido de “confianza” o “seguridad en ella”: Me fío de…; creo en su habilidad para hacer tal cosa.

Creer en la existencia de algo: creo en las brujas

Muchas personas tienden a pensar que sus creencias son universalmente ciertas y esperan que los demás las compartan.

No se dan cuenta que el sistema de creencias y valores es algo exclusivamente personal y en muchos casos muy diferente del de los demás.

 Nosotros no vivimos la realidad en si, sino una elaboración mental de la misma.

Lo que hace que la vida sea un constante manantial de esperanza y ricas alternativas o una inevitable fuente de sufrimiento.

Lo que vivimos tal como lo vivimos, depende más de la representación y elaboración de nuestro mapa mental, que del territorio “real” en sí.

Por lo tanto el mapa no es el territorio.

A través de nuestro sistema de creencias y valores damos significado y coherencia a nuestro modelo del mundo, al que estamos profundamente vinculados.

Cuestionar una de nuestras creencias puede desestabilizar todo el sistema al afectar a aquellas otras que se derivan o están relacionadas con ella.

Esta es la razón por la que somos muy reacios, en muchas ocasiones, a modificar alguna de nuestras creencias.

Cuando una creencia se instala en nosotros de forma sólida y consistente, nuestra mente elimina o no tiene en cuenta las experiencias que no se relacionan con ella.

Es bien sabido que si alguien realmente cree que puede hacer algo, lo hará, y si cree que es imposible hacerlo, ningún esfuerzo por grande que éste sea logrará convencerlo de que se puede realizar.

Todos tenemos creencias que nos sirven como recursos y también creencias que nos limitan.

Nuestras creencias pueden moldear, influir e incluso determinar nuestro grado de inteligencia, nuestra salud, nuestra creatividad, la manera en que nos relacionamos e incluso nuestro grado de felicidad y de éxito.

Son ideas que en un momento determinado llegaron a nosotros y porque si creímos, como el que cree que mañana sale el sol.

Las creencias se han ido formando, ocupando un espacio, una energía, se han ido materializando dentro de nuestros conceptos más arraigados.

Vienen a partir de lo que nos han dicho, de lo que hemos vivido.

Son maneras que nosotros creemos tener y ser, y que vienen más de otras personas, educadores, padres, experiencias de nuestros padres, por los medios de comunicación o en el momento que algo nos ha sucedido muy fuerte y se ha producido una impregnación en nuestro consciente o en nuestro inconsciente.

Creencias a veces escondidas en nuestro inconsciente, y que están teniendo una repercusión extraordinaria en nuestras vida, y es difícil acceder a ellas.

Por eso es importante tomarnos un tiempo.

Pensar en que creemos y librarnos de toda aquella creencia que nos limita.

Empezar a creer en lo valioso que somos y en todo lo que podemos lograr.